(Minghui.org) Durante la visita del máximo líder del Partido Comunista Chino (PCCh), Xi Jinping, a Estados Unidos, algunos se centran en el comercio, mientras que otros se preocupan por la situación de los derechos humanos en China. Un tema que no se puede ignorar es la persecución a Falun Gong, una catástrofe de derechos humanos que se ha prolongado durante 27 años.

Quien esté familiarizado con la historia de China desde 1949 probablemente conozca dos movimientos políticos desastrosos impulsados por el Partido Comunista Chino: la Campaña Antiderechista y la Revolución Cultural. Sin embargo, muchos pasan por alto que la duración y el número de víctimas de estos dos movimientos han sido superados con creces por la persecución contra Falun Gong.

Dos movimientos políticos anteriores

A continuación se presentan algunas estadísticas sobre dos importantes campañas políticas que el PCCh lanzó en el pasado.

La campaña antiderechista: 2 años y entre 550.000 y 2 millones de víctimas

La Campaña Antiderechista se lanzó con toda su fuerza en junio de 1957 con la publicación de un editorial en el Diario del Pueblo y prácticamente concluyó en el verano de 1958. Esta intensa campaña nacional para identificar a los "derechistas" duró entre uno y dos años. Aquellos etiquetados como "derechistas" y sus familias fueron sometidos a una continua "reforma mediante el trabajo", discriminación política y exclusión social durante más de dos décadas, abarcando el Gran Salto Adelante, la Gran Hambruna y la Revolución Cultural. Pero no fue hasta 1978 que el Comité Central del PCCh decidió rehabilitar a los derechistas "erróneamente etiquetados". Según los registros oficiales disponibles públicamente, aproximadamente 550.000 personas fueron formalmente etiquetadas como "derechistas".

La mayoría de los estudiosos independientes y las investigaciones históricas estiman que el número real de personas que sufrieron expulsión, reeducación mediante el trabajo, degradación y exilio oscila entre uno y dos millones. Si se tiene en cuenta también el impacto en sus familiares, la población total afectada sería aún mayor.

La Revolución Cultural: 10 años, entre 2 y 20 millones de víctimas

La Revolución Cultural comenzó el 16 de mayo de 1966 y terminó con el "aplastamiento de la Banda de los Cuatro" el 6 de octubre de 1976, tras la muerte de Mao Zedong. Las investigaciones históricas y sociológicas internacionales generalmente estiman que el número de muertes no naturales causadas por diversos conflictos armados, purgas, persecuciones políticas y asesinatos en masa (como la masacre de Guangxi y el incidente del Partido Popular de Mongolia Interior) oscila entre 1,5 y 2 millones.

Si incluimos a quienes sufrieron detención ilegal, brutales sesiones de crítica, allanamientos domiciliarios, exilio a zonas rurales y a aquellos cuyas familias fueron destruidas por asociación, el número total de víctimas ascendería a 20 millones, una parte significativa de la población china de la época. Este periodo fue descrito posteriormente como «Diez años de agitación» y «Diez años de catástrofe».

La persecución a Falun Gong: 27 años, entre 70 y 100 millones de víctimas

Antes de que comenzara la persecución contra Falun Gong en 1999, las investigaciones internas del PCCh (incluidas las realizadas por la Administración General Estatal de Deportes) y los medios oficiales informaron que entre 70 y 100 millones de personas en China practicaban Falun Gong. En aquel entonces, esto representaba entre el 6 % y el 8 % de la población total de China. En realidad, el porcentaje podría haber sido incluso mayor, ya que Falun Gong no cuenta con un sistema de membresía ni un registro, lo que dificulta contabilizar a muchos practicantes. Todos estos practicantes y sus familias son el blanco directo de la política de persecución dirigida por la Oficina 610.

Desde julio de 1999, este numeroso grupo y sus familias han sido sometidos a una intensa presión psicológica, privaciones económicas y torturas por parte del aparato estatal del PCCh. El exlíder del PCCh, Jiang Zemin, emitió directivas contra los practicantes de Falun Gong para "arruinar su reputación, llevarlos a la quiebra económica y eliminarlos físicamente".

Número de víctimas directas

Según Minghui.org y organizaciones internacionales de derechos humanos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, en los últimos 27 años (de 1999 a 2026), millones de personas han sido sometidas a detención administrativa ilegal, detención penal, encarcelamiento injusto prolongado, lavado de cerebro en los llamados centros de educación legal (posteriormente rebautizados como "oficinas de gobernanza integral") e internamiento en campos de trabajos forzados.

Además de ser sometidos a campañas de “transformación” (que obligan a los practicantes a renunciar a sus creencias, a menudo mediante tortura), se les ha negado educación y empleo, se les ha obligado a vivir lejos de sus hogares para evitar la persecución y se les ha vigilado las 24 horas del día. También se les han confiscado sus bienes.

Minghui.org, principal fuente de datos sobre la persecución a Falun Gong, ha registrado y verificado decenas de miles de casos de muerte o discapacidad causadas por tortura, abuso y negligencia médica. Lo verificado hasta ahora es solo la punta del iceberg. Resulta difícil obtener información sobre muchos casos porque el PCCh emitió órdenes secretas que ordenaban que las muertes de practicantes de Falun Gong a causa de ser golpeados se contabilizaran como suicidios y que sus cuerpos fueran incinerados sin verificar la identidad del fallecido.

Mientras tanto, investigaciones internacionales, como el Tribunal Independiente de China en Londres, han estimado que cientos de miles de practicantes de Falun Gong detenidos ilegalmente han sido asesinados para extraerles los órganos.

El daño se extiende a las familias y a la sociedad

Las familias de los practicantes también han sido víctimas de la persecución. Además de temer por la seguridad de sus seres queridos, a menudo son amenazadas por las autoridades y presionadas por la policía para que ayuden a obligar a los practicantes a renunciar a su fe. Las autoridades locales también han amenazado con despedir de sus trabajos a los hijos de los practicantes en el marco de estas campañas de presión.

Además de imponer castigos colectivos, el PCCh utiliza el sistema educativo para adoctrinar a los estudiantes con su propaganda contra grupos específicos. Los planes de estudio y los libros de texto escolares deben incluir contenido que ataque a Falun Gong, Estados Unidos y Japón. Como resultado de estas campañas de propaganda en escuelas, lugares de trabajo y medios de comunicación estatales, la mayoría de la población china desarrolló miedo y odio hacia Falun Gong. Incluso quienes tenían opiniones favorables aprendieron a autocensurarse.

Si incluimos a todos los familiares y demás parientes de los practicantes de Falun Gong (sin contar a colegas, compañeros de clase y vecinos), el número total de chinos afectados por la persecución podría alcanzar fácilmente los cientos de millones.

Conclusión

Si la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en vida simboliza la brutalidad de la persecución del PCCh, entonces la duración de la persecución y el número total de víctimas podrían representar la magnitud del miedo y el odio del PCCh hacia Falun Gong.

¿Por qué, en pleno siglo XXI, un partido que controla todos los recursos del país —ejército, tribunales y prisiones— atacaría con tanta ferocidad a un grupo de meditadores pacíficos? La respuesta es sencilla: un régimen basado en la lucha de clases, el odio y la mentira no puede tolerar los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia que representa Falun Gong.