(Minghui.org) El Partido Comunista Chino (PCCh) es el mayor violador de los derechos humanos en el mundo moderno. Ha aplastado a numerosos grupos mediante oleadas de sangrientas campañas políticas. Su persecución continua contra los practicantes de Falun Gong se ha prolongado durante 27 años. Cada vez más gobiernos prestan atención al deterioro de los derechos humanos en China y al alcance de la represión transnacional del régimen comunista.
Sin embargo, a medida que se acerca la visita del máximo líder del PCCh, Xi Jinping, a Estados Unidos, el régimen ha intensificado su campaña de represión en el extranjero. Por ejemplo, piratas informáticos respaldados por el PCCh comprometieron recientemente los buzones de correo internos de Minghui.org con la intención de bloquear el acceso al sitio web a los practicantes de Falun Gong en China.
Mientras tanto, el PCCh está intensificando su infiltración en Estados Unidos y, según informes, ha ofrecido pagar a estadounidenses de origen chino para que participen en la persecución contra Falun Gong. Por ejemplo, se les ha ofrecido comida, alojamiento y transporte gratuitos, por un valor aproximado de 2000 dólares por persona por cada actividad contra Falun Gong.
Sin embargo, los estadounidenses de origen chino deben considerar si su apoyo a las campañas de represión del PCCh en el extranjero es legal y si esto podría afectar su estatus legal en Estados Unidos. El gobierno estadounidense está cada vez más preocupado por la infiltración del PCCh, su injerencia en los asuntos internos del país y la represión transnacional.
Visto de otra manera, estos ataques desenfrenados del PCCh no son diferentes de la oscuridad que precede al amanecer o la locura que precede al apocalipsis. Acosado por crisis internas y externas, el PCCh ha recurrido a todos los medios para silenciar a quienes denuncian sus crímenes, incluyendo el aumento de la persecución contra los practicantes de Falun Gong, la incitación a la violencia y la organización de operaciones políticas y de espionaje en territorio estadounidense.
Sin embargo, el poder de la verdad y la conciencia continúa desmantelando al PCCh. Por ejemplo, Minghui.org informó recientemente sobre un juez local en China que solía ser arrogante y participaba activamente en la persecución a practicantes de Falun Gong. Recibía casi 100 llamadas diarias de practicantes de Falun Gong, tanto de China como del extranjero. Sin malas intenciones ni odio, estas personas compartían análisis legales y lecciones históricas, instando al juez a actuar según su conciencia en lugar de seguir ciegamente al PCCh en un camino sin retorno. Ante esta avalancha de palabras amables, la arrogancia antes invencible del juez disminuyó notablemente. Su actitud pasó de la línea dura a la evasión y la reflexión.
Este sutil cambio revela la fragilidad de la tiranía del PCCh. El régimen totalitario se basa en la mentira y la intimidación. Cuando innumerables voces logran romper la censura y revelar la verdad a quienes forman parte del sistema, las defensas del régimen comienzan a desmoronarse. Para quienes han sido manipulados por el PCCh, esas conversaciones telefónicas, llenas de bondad, sirven como una llamada de atención, una advertencia para alejarse del abismo. Quienes siguen apoyando al PCCh deben escuchar la advertencia y cesar sus actos perversos. Esa es la única salida.
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