(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa en 1997. Me gustaría compartir cómo sucedió esto.
Encuentros fortuitos con personas extraordinarias
En 1967, cuando tenía 19 años, fui a una granja estatal en la frontera como parte del llamado Movimiento «ir a las montañas y al campo» (una política establecida por Mao que enviaba a la juventud urbana de China a zonas rurales). En aquel entonces, estaba lleno de esperanza y curiosidad por la vida, y deseoso de aprender de todo lo que encontraba a mi paso.
Poco después de llegar, aprendí a pescar con red y siempre compartía mis capturas con los vecinos y compañeros de trabajo. Como resultado, entablé buenas relaciones con ellos y a menudo me invitaban a comer a sus casas.
Cuando tenía 20 años, una doctora fue trasladada a nuestro lugar de trabajo. Era amable, cálida y accesible. Una mañana, pesqué un pez grande y me la encontré de regreso. Ella dijo: «¿Por qué no me das el pescado? Lo cocinaré y puedes venir a almorzar». Se lo entregué con gusto.
Durante el almuerzo, conversamos mientras comíamos. Ella dijo: «He conocido a muchos jóvenes, pero nadie es tan inteligente como tú. ¿Por qué no estudias medicina conmigo?».
«Mi nivel educativo es bajo; temo decepcionarla».
«Creo que te irá bien. Nunca me he equivocado al juzgar a alguien. Intentémoslo».
Ella me dio un ejemplar de Introducción a la medicina tradicional china, un libro sobre acupuntura y una caja de agujas de acupuntura.
Así fue como comencé a estudiar medicina tradicional china por mi cuenta. Cuando tenía 24 años, encontré un libro sobre qigong y comencé a estudiarlo también.
A los 27 años, fui trasladado a otro lugar de trabajo, donde conocí a un anciano de apellido Liu. Lo llamaba «Abuelo Liu». Nacido durante la dinastía Qing, tenía más de 90 años. Como a menudo atendía a su familia, el abuelo Liu me apreciaba mucho y me trataba muy bien.
Admiraba los vastos conocimientos del abuelo Liu. Podía hablar de todo: desde la historia antigua hasta los tiempos modernos, desde la astronomía hasta la geografía y —algo que me resultaba especialmente interesante— podía predecir el futuro, al igual que Zhuge Liang. Yo sentía una profunda admiración por él y le pregunté si aceptaría tenerme como discípulo.
El abuelo Liu dijo: «No, todavía no. En el futuro, aparecerá Shi Ba Zi (los tres caracteres chinos que, al combinarse, forman el carácter Li) para enseñar la Gran Ley del Universo, y tú deberías convertirte en su discípulo. Sin duda, tendrás éxito».
También me entregó sus preciados objetos antiguos, libros de medicina tradicional china y fórmulas a base de hierbas que había conservado a lo largo de su vida.
Cuando cumplí 40 años, un sacerdote taoísta itinerante llegó a nuestro lugar de trabajo. Afirmaba ser el superior de cierto templo y decía que podía curar enfermedades y adivinar el futuro. Gente de toda la zona rural circundante acudía a él para consultar su destino, y todos decían que sus predicciones eran increíblemente precisas.
Un día, lo invité a mi casa y le pregunté: «¿Sería usted mi maestro?». Él respondió: «Me temo que eso no será posible. Dentro de unos años, el Santo Rey de Falun vendrá a enseñar la Gran Ley del Universo, y tú estás destinado a ser su discípulo. Tu fundamento espiritual es muy profundo. Tendrás éxito».
Obteniendo Falun Dafa
Dos años después, fui trasladado a una ciudad, donde sufrí un accidente laboral que me dejó la pierna derecha incapacitada. No tuve más remedio que ganarme la vida atendiendo a los residentes locales desde mi propia casa.
Un día, una vecina anciana trajo a su nieta para que yo la examinara. Me dijo: «Existe una práctica llamada Falun Dafa que se está difundiendo por esta zona. Ayer, mi hermana me trajo el libro Zhuan Falun».
En cuanto escuché las palabras Zhuan Falun, inmediatamente pensé en las dos personas extraordinarias que había conocido anteriormente. Pregunté: «Señora, ¿podría dejarme ver el libro, por favor?». Ella lo trajo rápidamente y me lo entregó con ambas manos. Abrí el libro y vi que el autor era Li Hongzhi. El carácter chino «Li» coincidía con lo que el abuelo Liu tenía en mente cuando mencionó «Shi Ba Zi».
Exclamé: «¡He encontrado a mi Maestro!».
Pregunté: «¿Podrías pedirle a tu hermana que me ayude a conseguir un ejemplar de Zhuan Falun?».
Al día siguiente, su hermana me trajo el preciado libro, junto con las cintas de instrucciones de los ejercicios de Shifu y grabaciones de sus conferencias. Desde ese momento, tuve la fortuna de emprender el camino de la cultivación de Dafa.
Comencé a estudiar medicina tradicional china y, más adelante, estudié los libros y las recetas que el abuelo Liu me había dado. La medicina tradicional china es profunda y difícil de dominar, pero disfruto verdaderamente estudiándola. Cuanto más profundizaba en ella, más sentido le encontraba.
Al comparar los libros que había conseguido con los publicados después de la Revolución Cultural, la diferencia era sorprendente. Los expertos y académicos posteriores a la Revolución Cultural se habían formado bajo la influencia del Partido Comunista Chino. Estaban impregnados de la cultura del Partido y muchos de los libros que escribieron reflejaba una fuerte búsqueda de fama y ganancias, un espíritu de contienda, un deseo de presumir y otros rasgos humanos negativos.
Sumado a la influencia de la cultura occidental, las obras literarias, los programas de televisión y las películas que se producen están llenos de obscenidades, violencia y juegos de azar, y han destruido por completo nuestra cultura tradicional china. Por eso nunca leo libros publicados hoy en día.
Después de comenzar mi cultivación, y especialmente tras leer este párrafo de Zhuan Falun:
«Zhang Guolao, una de las Ocho Deidades, montaba en burro de espaldas al frente, y muy poca gente sabe por qué. Él descubrió que al caminar hacia delante en realidad se está retrocediendo, entonces montaba al revés» (Tercera Lección).
Llegué a comprender que lo que parece avanzar, en realidad puede estar retrocediendo. Por ello, apenas veo televisión; nunca voy al cine; no uso teléfono móvil y jamás acudo al hospital. Simplemente tengo presentes las tres cosas que Shifu nos ha pedido hacer bien, me exijo cumplir normas estrictas y me esfuerzo por ser un verdadero cultivador.
He persistido en estudiar y memorizar el Fa y en practicar los ejercicios todos los días. En mi tiempo libre, aclaro la verdad a la gente. Gracias a que construí una base sólida en la cultivación, mejoré rápidamente estudiando el Fa y aprendí a seguir su guía siempre que encontraba dificultades o conflictos. Sin importar cuán grandes fueran las pruebas o dificultades que enfrenté en mi cultivación, me mantuve firme y superé una prueba tras otra.
Los artículos en los que los cultivadores comparten sus entendimientos generalmente reflejan la percepción de un individuo en un momento determinado en función de su estado de cultivación, y se ofrecen con el espíritu de permitir la elevación mutua.
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