(Minghui.org) Empecé a practicar Falun Dafa en julio de 1997 y ahora tengo 88 años. Me gustaría contarles algunas de las experiencias increíbles de mi familia.

Muchas flores de Udumbara

Mi nieto me llamó un día de 2009 y me dijo: "¡Abuela, ven rápido a mi casa!". Pregunté: "¿Qué pasa?". Él respondió: "El mosquitero de la ventana está cubierto de las flores de esas fotos que me enseñaste". Corrí emocionada a casa de mi hijo.

Cuando llegué fui a la ventana para echar un vistazo, "¡Vaya, las cuatro pantallas están cubiertas de flores de udumbara!". Le pedí a mi nieto que les tomara fotos con su celular, pero por desgracia no las tomó.

Le dije a mi hijo y a mi nuera: "¡Estas raras flores que solo florecen una vez cada 3.000 años están floreciendo en nuestra casa! ¡Qué suerte que tenemos! Tienen afinidad con Falun Dafa". Temían ser perseguidos, así que no se atrevieron a practicar. Pero sabían que Falun Dafa es bueno y me animaron: "Mama, cultívate bien. Te apoyamos".

Shifu cuida de nosotros

Una mañana de verano de 2012, hablé con algunas personas sobre Falun Dafa y la persecución. Antes de salir, preparé las verduras y la carne para la sopa del almuerzo y las puse en una olla. Cuando volví a casa a las 11 de la mañana, encendí el fogón y llevé dos cojines al patio para limpiarlos. Me di cuenta de que necesitaba un cepillo, así que volví a la casa por uno. Entonces me percaté de que, sin querer, había cerrado la puerta con llave y no tenía la llave.

Fui a casa del vecino y le pedí prestado el teléfono para llamar a mi nieto pequeño, pero no recordaba su número. Así que llamé a mi segundo nieto y le pedí que llamara a mi nieto pequeño (porque el segundo nieto tampoco tenía la llave). Mi segundo nieto me dijo que había conseguido contactar con él y me pidió que esperara.

De repente recordé que la cocina estaba encendida, así que en silencio le pedí ayuda a Shifu.

Cuando el vecino se enteró de que me había dejado el fogón encendido, se apresuró a acercarse a la ventana. Como las ventanas tenían rejas, no podíamos entrar en la casa.

Mi vecino estaba muy preocupado y no paraba de decir: “¿Qué hacemos?”. Yo le respondí: “No pasa nada. Le he pedido ayuda a Shifu. Shifu nos está cuidando. Tú vuelve a casa y almuerza”. Me dijo que entendía lo que quería decir, porque ya le había hablado antes de Dafa.

Al final llegó mi nieto pequeño y corrimos a la cocina. Después de que él apagó el fuego, abrí la olla. Las verduras no solo no se habían quemado, sino que la sopa estaba perfectamente cocinada. Mi nieto dijo: “Me has dado un buen susto”.

Le dije: “Le pedí ayuda a Shifu, así que Shifu bajó el fuego. Demos las gracias rápidamente a Shifu”. Y así lo hicimos.

Más tarde, mi nieto le explicó lo que había pasado a su abuela materna. Cuando ella me preguntó al respecto, le dije: “Nuestro Shifu nos cuida y nos protege”. Ella respondió: “¡Lo que ha pasado es un auténtico milagro! ¡Falun Dafa es realmente bueno!”.

No me caí

El pasado octubre, se cayó un extremo de la cortina de la ventana lateral de mi balcón. Llevé una silla al balcón, puse un taburete encima y me subí al taburete para volver a colocar la cortina en su sitio. Justo cuando estaba a punto de bajarme, el taburete se movió de repente y me caí hacia delante.

En ese momento, sentí que una mano enorme me levantaba y me colocaba en el alféizar de la ventana. El alféizar solo mide dos pulgadas de ancho, pero me quedé allí sentada, firme como una roca. Me quedé atónita. Cuando me tranquilicé, pensé: “Ah, Shifu me ha puesto aquí”. Se me llenaron los ojos de lágrimas y dije: “¡Shifu, te he vuelto a preocupar!”.

Si Shifu no me hubiera ayudado, las consecuencias habrían sido inimaginables. El balcón estaba lleno de macetas y había un calefactor a un lado. Me habría hecho daño si me hubiera caído. Cuando le conté a mi hijo lo que había pasado, me dijo: “El alféizar de la ventana solo mide dos pulgadas de ancho. Aunque alguien se sentara en él a propósito, sería difícil mantener el equilibrio. Sin embargo, tú lo conseguiste. ¡Es increíble, es realmente un milagro!”.

He experimentado muchos incidentes milagrosos similares durante mi proceso de cultivación. Shifu nos cuida en cada paso que damos. Shifu ha sacrificado tanto por nosotros. ¡Realmente no hay palabras para describir nuestra gratitud a Shifu! En el tiempo limitado que me queda, solo puedo cultivarme aún con más diligencia, estudiar bien el Fa, cultivarme bien, hacer bien las tres cosas, ayudar a Shifu a salvar a más personas y cumplir mis votos prehistóricos para devolver la gracia de Shifu y seguirlo de regreso a casa.