(Minghui.org)
Nombre: Jiang Lanying
Nombre chino: 江兰英
Género: Mujer
Edad: 60
Ciudad: Nanchang
Provincia: Jiangxi
Ocupación: N/A
Fecha de fallecimiento: 22 de abril de 2026
Fecha de la última detención: 18 de julio de 2019
Último lugar de detención: Prisión de Mujeres de la provincia de Jiangxi
Una mujer de la ciudad de Nanchang, en la provincia de Jiangxi, falleció el 22 de abril de 2026 tras sufrir décadas de persecución por practicar Falun Gong. Tenía 60 años.
Sra. Jiang Lanying
La Sra. Jiang Lanying comenzó a practicar Falun Gong en 1997. Su delicada salud mejoró rápidamente y se sintió llena de energía. Después de que el Partido Comunista Chino ordenara la persecución en 1999, se mantuvo firme en su fe y buscó oportunidades para crear conciencia sobre la persecución. Viajó a Beijing tres veces para apelar por el derecho a practicar Falun Gong, pero fue arrestada en cada ocasión. Se le impusieron dos condenas a campos de trabajo y tres condenas de prisión por un total de 15 años y dos meses.
En protesta por la persecución, se declaró en huelga de hambre entre 2002 y 2005 mientras estaba en prisión. Durante ese tiempo, fue alimentada a la fuerza en el hospital de la prisión. En un momento dado, llego a pesar 15 kg (33lbs). La prolongada huelga de hambre y la alimentación forzada le causaron graves daños en el sistema gastrointestinal. Desarrolló úlceras intestinales y putrefacción.
Mientras cumplía su última condena en prisión, fue torturada y quedó incapacitada del brazo izquierdo. Cuando fue puesta en libertad el 18 de enero de 2022, tenía el cabello canoso, veía borroso y estaba extremadamente delgada. Tenía las piernas entumecidas y rígidas, y los pies muy hinchados y algo incontrolables.
La Sra. Jiang luchaba contra su mala salud y vomitaba con frecuencia. Su condición siguió deteriorándose y falleció el 22 de abril de 2026.
Última detención y condena a prisión
La Sra. Jiang fue detenida por última vez el 18 de julio de 2019 por más de 20 agentes vestidos de civil cuando visitaba a otro practicante. En un primer momento, fue retenida en la comisaría de Nanzhan. El agente Zhang le quitó el reloj y nunca se lo devolvió. Posteriormente, fue trasladada a la Jefatura de Policía del distrito de Xihu, donde fue interrogada hasta medianoche, antes de ser trasladada al primer centro de detención de la ciudad de Nanchang.
En el centro de detención, la Sra. Jiang tuvo que dormir en el suelo de cemento que estaba frío y húmedo. Cuando, meses después, estalló la pandemia de COVID-19, el centro de detención sufrió una grave escasez de alimentos y ella y muchos detenidos pasaron hambre.
El Juzgado del Distrito de Xihu fijó inicialmente una audiencia virtual para el 14 de junio de 2020. La Sra. Jiang insistió en que no había infringido ninguna ley al practicar Falun Gong y se negó a asistir a la audiencia. El juez fijó otra sesión para el 7 de julio y la obligó a comparecer ante el tribunal. Ella se negó a aceptar al abogado designado por el tribunal —a quien se le había ordenado que se declarase culpable en su nombre— por lo que fue ella misma quién se defendió.
El juez suspendió la audiencia antes de que la Sra. Jiang terminara de leer los argumentos de su defensa. El 22 de octubre la condenó a dos años y medio de prisión y a una multa de 30.000 yuanes (4.400$). Ella apeló ante el Tribunal Intermedio de la ciudad de Nanchang. Aunque su abogado de oficio presentó una declaración de inocencia en su nombre en el proceso de apelación, el tribunal superior decidió confirmar la sentencia original.
Brazo izquierdo incapacitado tras sufrir torturas
La Sra. Jiang fue trasladada a la prisión de mujeres de la provincia de Jiangxi el 8 de julio de 2021. Nada más llegar, la guardia Zhang Huanhuan ordenó a varias reclusas que la llevaran a una pequeña habitación e intentó obligarla a poner sus huellas dactilares en una confesión de culpabilidad.
Entre el 17 y el 21 de julio, el guardia Liu Jinfeng ordenó a las reclusas Fang Lingya, Zeng Chunlan y Lai Suhua que ataran a la Sra. Jiang con una camisa de fuerza y la colgaran en el taller durante el día. Por la noche, le separaban las extremidades lo más posible y la ataban en posición de águila extendida en la cama.
Tras unos días de tortura por inmovilización, los brazos de la Sra. Jiang se hincharon gravemente y quedaron paralizados. Le resultaba casi imposible cepillarse los dientes.
Las reclusas también la privaban de sueño y no le permitían asearse. Con el calor del verano, pronto empezó a desprender mal olor y tenía los ojos llenos de derrames de sangre.
Más tarde, los guardias ordenaron a la Sra. Jiang que realizara trabajos forzados. Llevaba los pies encadenados incluso cuando iba al taller o al comedor. Las reclusas Yang Xinrong y Yao Lingjing a menudo le negaban la comida, alegando que no había cumplido con su cuota de trabajo.
Dos meses después, el brazo derecho de la Sra. Jiang comenzó a recuperarse, pero su brazo izquierdo seguía hinchado y sin fuerza. Su mano izquierda estaba muy débil y no podía sostener nada.
El guardia Liu Jinfeng llevó a la Sra. Jiang al médico de la prisión, de apellido Liu, el 20 de octubre de 2021. El médico le examinó el hombro y el brazo izquierdos, que estaban notablemente más bajos que el lado derecho. El médico dijo que había una gran separación entre su hombro y su brazo, lo que sugería que estaba dislocado. Al no contar con el equipo adecuado, el médico instó al guardia a llevarla a un hospital externo. También le dijo al guardia que no la colgara por los brazos de la Sra. Jiang por encima de su cabeza ni los levantara más allá de sus hombros, ya que de lo contrario sus brazos sufrirían lesiones aún más graves.
En el hospital, el médico le pidió a la Sra. Jiang que se examinara ella misma el brazo. Ella respondió que no sabía cómo hacerlo. Sin siquiera mirarle el brazo, el médico le indicó que se hiciera una radiografía. Al ver la radiografía, el médico afirmó que la afección era causada por un hombro congelado, no por una dislocación. La Sra. Jiang intentó explicar cómo la habían torturado, pero el médico insistió en que se trataba de un hombro congelado. El guardia Xiao intervino y dijo que la Sra. Jiang pertenecía una «secta criminal». El médico dejó de hablar con la Sra. Jiang y se fue.
De vuelta en la cárcel, la Sra. Jiang estuvo en cuarentena durante 14 días antes de que le permitieran regresar al taller. Las reclusas Yang Xinrong y Yao Lingjing le contaron que el guardia Luo Rong había hecho un anuncio a toda la prisión en el que decía que el médico de la cárcel había diagnosticado erróneamente su hombro congelado como una luxación.
La Sra. Jiang recordó entonces que, antes de que la llevaran al hospital, el guardia Liu Jinfeng la había amenazado diciéndole que no podía decir «tonterías», o de lo contrario se enfrentaría a una tortura más intensa.
El 15 de diciembre de 2021, la guardia Zhang Huanhuan ordenó a las reclusas Yang Xinrong, Li Qiong y Fang Ping que hicieran firmar a la Sra. Jiang la declaración preparada para renunciar a Falun Gong. Cuando ella se negó a cooperar, intentaron sujetarle las manos para que la firmara. Ella se resistió con todas sus fuerzas. Al no poder obligarla, Yang firmó la declaración en su nombre.
Debido a que la Sra. Jiang intentó aclarar los hechos sobre Falun Gong a los guardias y a las reclusas, Liu Jinfeng no le permitió asearse y la obligó a permanecer de pie en la puerta del baño desde la mañana hasta las 11 de la noche. La tortura duró hasta que fue liberada.
Persecución anterior
Primera condena de un año en un campo de trabajos forzados, prolongada a dos años
La Sra. Jiang viajó a Pekín en noviembre de 1999 para presentar una apelación y fue detenida. Durante su rencarcelamiento en el tercer centro de detención de la ciudad de Nanchang, realizó los ejercicios de Falun Gong junto con otros siete practicantes. Los guardias las encadenaron entre sí, esposando una de sus manos a una cadena. No podían mantenerse erguidas y tenían que permanecer encorvadas en todo momento. Tenían que moverse juntas; si una persona necesitaba ir al baño, las otras siete tenían que acompañarla. Mientras tanto, los guardias continuaban golpeándolas y maltratándolas verbalmente. Por la noche, solo podían sentarse en el suelo y apoyarse unas en otras para descansar. Los guardias no les quitaron las cadenas hasta un mes después.
Recreación de una tortura: atado con las extremidades separadas
Como la Sra. Jiang se mantuvo firme en su fe, las autoridades prolongaron su condena un año más. Cuando también expiró ese año, la llevaron directamente a un centro de lavado de cerebro. Empezó una huelga de hambre en señal de protesta y la alimentaron a la fuerza. Le dejaron puesta la cánula de alimentación, lo que le causó un dolor tremendo y le dificultaba la respiración.
A pesar del grave estado de la Sra. Jiang debido a la huelga de hambre, las autoridades la llevaron de vuelta al campo de trabajo. Los guardias incitaron a los reclusos a que la golpearan. Le dieron patadas en la cabeza, le golpearon la cabeza contra la pared y le pisotearon los pies. La dejaron llena de moratones.
Durante el gélido invierno, los guardias la amenazaron con rociarla con orina y heces. La Sra. Jiang fue finalmente puesta en libertad en enero de 2002, cuando se encontraba al borde de la muerte.
Condenada a cinco años y alimentada a la fuerza durante tres años mientras hacía huelga de hambre
La Sra. Jiang fue arrestada nuevamente alrededor de la 1 de la madrugada del 11 de julio de 2002. Para impedir que hiciera los ejercicios de Falun Gong, un oficial colocó una silla sobre sus piernas y luego se sentó en ella. Las patas de la silla le presionaron los dedos de los pies, hiriéndolos gravemente y provocando que se le cayeran las uñas.
Tras dos días de tortura y privación del sueño, la Sra. Jiang fue trasladada al centro de detención de Shaziling. La policía intentó extorsionar a su madre, diciéndole que si pagaba le conseguirían una sentencia más leve para su hija. Ella se negó a hacerlo, y la Sra. Jiang fue condenada a cinco años.
Mientras cumplía condena en la prisión de mujeres de la provincia de Jiangxi, la Sra. Jiang llevó a cabo una huelga de hambre durante más de tres años. Los guardias le dijeron: «No pasa nada si mueres aquí, pero es absolutamente imposible que te liberemos». Durante ese tiempo, la alimentaron a la fuerza. Se emitieron varios avisos de que su estado era crítico, pero sobrevivió. Fue puesta en libertad el 12 de julio de 2007.
Otra condena de dos años en un campo de trabajos forzados
Mientras estudiaba las enseñanzas de Falun Gong en la casa de otra practicante el 30 de abril de 2009, la Sra. Jiang fue arrestada nuevamente. Durante el interrogatorio en la comisaría, la policía la roció con gas pimienta y también la privaron de sueño. Tan pronto como cerraba los ojos, la rociaban con gas pimienta. Además, le aplicaron descargas eléctricas con porras eléctricas.
Posteriormente, la policía trasladó a la Sra. Jiang al primer centro de detención de la ciudad de Nanchang, donde la alimentaron a la fuerza con una solución salina. Tras tres meses de detención, fue trasladada al campo de trabajos forzados para mujeres de la provincia de Jiangxi para cumplir una condena de dos años.
Los guardias del campo de trabajo hicieron que las reclusas vigilaran a la Sra. Jiang y no le permitieron hablar con otros practicantes de Falun Gong que también estaban detenidos. La golpeaban a su antojo y a menudo la obligaban a trabajar durante largas horas sin remuneración. Fue puesta en libertad el 3 de mayo de 2011.
Condenada a tres años y medio y golpeada en prisión
La Sra. Jiang fue detenida nuevamente el 24 de febrero de 2015, tras ser denunciada por distribuir materiales informativos sobre Falun Gong. Permaneció recluida en el centro de detención de la ciudad de Yichun y fue condenada en secreto a tres años y medio por el juzgado de la ciudad de Zhangzhu el 10 de septiembre de 2015. Apeló, pero perdió el caso. Ingresó en la prisión de mujeres de la provincia de Jiangxi el 30 de diciembre de 2015.
Los guardias de la prisión obligaron a la Sra. Jiang a permanecer de pie durante horas y horas, a menudo desde las 6:30 a. m. hasta las 10:30 p. m., todos los días durante nueve meses. No se le permitía apoyarse contra la pared ni tener ningún tipo de apoyo. Le aparecieron hinchazones graves y varices en ambas piernas. Al mismo tiempo, los guardias también la privaron de sueño, la golpearon y la dejaron sin comer.
Una vez, los guardias la colgaron de las muñecas, con los pies apenas tocando el suelo. La dejaron así durante 24 horas. Para evitar que se durmiera, le echaron aceite medicinal en los ojos y le taparon la boca con calcetines sucios.
Recreación de una tortura: Suspendido en el aire
A consecuencia de la tortura, la Sra. Jiang sufrió lesiones graves en la zona lumbar y las piernas y tenía dificultades para levantarse de una silla o bajar escaleras.
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