(Minghui.org)

¡Saludos, venerado Shifu! ¡Saludos, compañeros practicantes!

Gracias a la compasiva protección de Shifu, mi familia superó una enorme tribulación y ahora disfrutamos de una vida feliz. Me gustaría compartirles algunas de mis experiencias de cultivación durante ese tiempo.

Una terrible prueba repentina

Una mañana temprano, hace unos tres años y medio, empecé a sangrar abundantemente. En aquel momento tenía seis meses de embarazo. Aterrorizada y temblando de miedo ante la posibilidad de que nuestra bebé estuviera en peligro, decidí ir inmediatamente al hospital con mi marido.

El médico que me atendió temía que pudiera haber sufrido un desprendimiento de placenta y dispuso que me ingresaran para mantenerme en observación. Pasé todo el día escuchando el Fa de Shifu. A la mañana siguiente, el médico me dijo que me quedara un día más y que, si todo iba bien, podría volver a casa después.

Con el monitor de frecuencia cardíaca fetal conectado a mi abdomen, sentí que me vendría bien descansar un poco. Justo en ese momento, entró una enfermera y me dijo que mi barriga parecía hinchada, y que quería insertarme un catéter para drenar mi vejiga. Acepté su sugerencia.

No esperaba que el procedimiento fuera tan doloroso y no pude evitar pujar, lo que pareció afectar al embarazo. Las viejas fuerzas malignas me inocularon un mal pensamiento: la bebé podría morir en mi vientre.

Mientras intentaba enviar pensamientos rectos para eliminar la interferencia maligna, un grupo de médicos entró corriendo, diciendo que la bebé corría grave peligro; ya habían avisado al médico responsable y habían decidido realizar una cesárea de urgencia.

Mi marido y yo no estábamos preparados para este giro repentino de los acontecimientos. Afortunadamente, como había estado escuchando el Fa, mantuve pensamientos rectos y firmes en ese momento. Antes de que me llevaran al quirófano, le dije a mi marido: «No te preocupes, Shifu está justo a nuestro lado».

Antes de perder el conocimiento por la anestesia, no dejé de recitar esta frase de las enseñanzas de Shifu: «...“Soy dizi de Li Hongzhi, no deseo otros arreglos ni los reconozco” (Exponiendo el Fa durante el Festival de la Linterna, 2003).

En términos generales, se considera que los bebés nacidos entre las 37 y las 42 semanas de gestación han llegado a término. Sin embargo, mi bebé nació con tan solo 27 semanas y cuatro días. Con un peso de solo 1.157 kg, era incapaz de respirar por sí misma y tuvieron que reanimarla e intubarla.

Al ver a mi diminuta bebé con varios tubos conectados a su cuerpo, y con la necesidad de que le succionaran la mucosidad de las vías respiratorias, se me partió el corazón y las lágrimas me corrían por la cara.

Mi marido y yo no dejábamos de enviar pensamientos rectos. También recitábamos «Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno» y algunas enseñanzas del Fa a nuestra pequeña hija.

Fortaleciendo nuestros pensamientos rectos escuchando Radio Minghui

Durante los primeros días tras la cesárea, pensé que todo lo que había sucedido era bueno para la mejora de nuestro xinxing pero al cabo de un tiempo me invadió la tristeza y la culpa, pensando en cómo podría haber hecho las cosas de otra manera para tener un parto normal a término. Aunque no dejaba de decirme a mí misma que no debía sentirme tan triste, no podía dejar de llorar.

Un día, le pregunté a mi marido: «¿Por qué nos pasa algo así a nosotros, los practicantes?».

Él respondió: «Todo ha salido bien. Sin la protección de Shifu, quizá ya habríamos perdido a nuestra pequeña. No te preocupes, solo ha nacido un poco antes de tiempo».

Me conmovieron los pensamientos rectos de mi marido y recordé una enseñanza reciente de Shifu:

“Cuando no puedes pasarlas, comienzas a quejarte de Dafa e incluso de Shifu. Es tu propio problema; el Shifu no te debe nada. Mientras Shifu te salva, también soporta el pecado de ye por ti, y además tiene que hacer todo lo posible para compensar tu pecado de ye; es lo que tú le debes al Shifu” (Mantente alejado del mal peligroso).

De hecho, ¿cómo no iba a estar agradecida con Shifu, en vez de dudar de Dafa y de Shifu? ¡Era una forma de pensar peligrosa!

Empecé a escuchar los podcasts del programa de Radio Minghui titulado «Recordando la gracia de Shifu» y los testimonios sobre cómo la gente superaba la ilusión del yeli de enfermedad.

Un testimonio me causó una profunda impresión: un practicante contaba que le llevó cinco meses desenterrar sus apegos mientras sufría un picor insoportable en la piel que le causaba un gran malestar. Su perseverancia me inspiró.

Al reflexionar sobre mi propia situación, me di cuenta de que hacía mucho tiempo que no miraba hacia mi interior y, aun cuando lo hacía, solo veía los mismos apegos de siempre. Mientras escuchaba los podcasts, aprendí a mirar verdaderamente hacia mi interior gracias a los testimonios de otros practicantes.

Durante ese tiempo, siempre me entraba sueño al estudiar el Fa y me costaba mantener la palma de la mano erguida al enviar pensamientos rectos. Me preocupé e intenté encontrar la causa raíz. Me di cuenta de que la razón por la que quería estudiar el Fa era para evitar la persecución de las viejas fuerzas y obtener la protección de Shifu, lo cual era el apego a la búsqueda.

Recordé mis primeros días tras obtener el Fa. En aquella época me sentía tan feliz estudiando el Fa, siempre con una alegría enorme. Pero en los últimos años había estado haciendo las tres cosas con la intención egoísta de recibir la protección de Shifu.

Al profundizar más, también vi apegos a la envidia, al resentimiento y un gran obstáculo que aún no había superado: había mantenido una relación sexual inapropiada con un hombre después de empezar a practicar.

Aunque me había disculpado ante Shifu y los compañeros practicantes de mi lugar de práctica, seguía sintiendo un profundo remordimiento por ello y me culpaba a mí misma, pensando que no era digna de la salvación de Shifu y que Él no querría a una discípula como yo. Este pensamiento tenía un fuerte impacto negativo en mi envío de pensamientos rectos, lo que me hacía sentir como una barrera entre Shifu y yo.

Mientras desenterraba estos apegos profundamente arraigados, me di cuenta de que me los habían impuesto las viejas fuerzas. ¡Vine al mundo humano con Shifu, y solo debería seguir a Shifu, a nadie más! Con esta iluminación, de repente, sentí que la compasión de Shifu aliviaba el remordimiento en lo más profundo de mi corazón y traía redención a mi alma. Las lágrimas no dejaban de rodar por mi rostro mientras miraba el retrato de Shifu.

La maravilla de la cultivación firme

El nacimiento prematuro de mi hija me dejó emocionalmente frágil. Mientras estaba sola en casa, el peso de los sentimientos humanos era casi asfixiante, y me sentía profundamente entristecida cada vez que miraba la cuna vacía que habíamos preparado para nuestra bebé.

Cómo deseaba tener un mando a distancia para hacer que el tiempo pasara más rápido, de modo que esta crisis quedara en el pasado. Entonces me di cuenta de que ese pensamiento revelaba que no quería afrontar ninguna dificultad. El sufrimiento y los reveses que compartían otros practicantes en Minghui.org eran mucho peores que lo que yo estaba viviendo. Si otros practicantes podían superarlo, ¡lo que yo estaba pasando era nada en comparación!

La empresa de mi marido ofreció una oportunidad de formación, y él estaba deseando ir, lo que significaba estar fuera de casa durante cinco días. Al principio, le pedí que volviera a casa todos los días para hacerme compañía, pero él no quería hacer el largo trayecto de ida y vuelta. Me sentí herida y pensé que no se preocupaba por mí.

Entonces me di cuenta de que el sentimentalismo me estaba afectando. Decidí pensar primero en los demás y cultivar mi xinxing tratando a mi marido con amabilidad y comprensión. Después de rectificarme de esta manera, los cinco días sin mi marido en casa no fueron ni de lejos tan difíciles como había imaginado.

Mi bebita regresa a casa

Preparamos un mini reproductor de audio con las canciones Pudu y Jishi y le pedimos a la enfermera que se lo pusiera a nuestra hija en el hospital. Su condición seguía mejorando y la enfermera solía decir: “Su hija duerme muy bien y su peso también está aumentando rápidamente”.

Mi hija estuvo en el hospital durante cinco meses. Antes de que le dieran el alta, los médicos nos dijeron que necesitaba volver a casa con un ventilador y también organizaron pruebas para encontrar la máquina adecuada. Inicialmente, los resultados no fueron muy alentadores.

Estaba muy ansiosa por traer a mi bebé a casa, pero cuanto más me sentía así, más tardaba. Entonces, dejé de lado mi ansiedad y pensé: "Todo lo arregla Shifu. Debo valorar esta oportunidad y este tiempo para cultivar mi xinxing".

Durante ese tiempo, mi esposo y yo estudiábamos el Fa durante una hora por la noche y luego enviábamos pensamientos rectos durante otra hora. Después, recitábamos "Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno" durante 10 minutos.

Para nuestro gran deleite, cada vez que íbamos a ver a nuestra hija al hospital pudimos ver mejoras significativas. Y pronto estuvo lista para ser dada de alta.

En casa, todavía estaba conectada a varios tubos y dispositivos médicos, incluido un ventilador, una sonda nasogástrica y un monitor de oxígeno en sangre. Al principio no sabía cómo manejar todas esas cosas y no sabía cómo cuidar a un bebé tan pequeño.

A medida que pasó el tiempo, me sentí más natural y estudiábamos el Fa con mi hija presente. Cuando la llevábamos al hospital para controles, cada vez los médicos decían: "Su hija está muy bien. No parece en absoluto una bebé prematura de 27 semanas".

Cuando era muy pequeña, le leíamos poemas de Hong Yin e incluso podía recitarlos a medida que crecía. También le gustaba escuchar la canción “El Rey Sagrado de Falun”. Cuando tenía dos años y diez meses, la llevé a nuestro grupo de estudio del Fa. Tomó un micrófono y nos cantó la canción.

Cuando tenía tres años y tres meses, la llevamos a un centro de estimulación temprana para una evaluación, que demostró que sus habilidades lingüísticas estaban al nivel de un niño de cinco años y medio. Creo que Dafa abrió su sabiduría.

Sin embargo, durante el último año, se ha vuelto muy testaruda. Cada vez que las cosas no salían como ella quería, rompía en llanto, hacía berrinches y se negaba obstinadamente a ceder, lo que me ponía furiosa. Más tarde, me di cuenta de que mi propia impaciencia, mi deseo de control y mi mentalidad competitiva estaban en juego.

Shifu dijo en Zhuan Falun:

"Hay personas que cuando educan a los hijos también se enfadan, los regañan haciendo tanto ruido que casi voltean el cielo; cuando educas a tus hijos no tienes que actuar de esa manera, no debes enfadarte realmente, debes educar a tus hijos con más racionalidad, así podrás educarlos verdaderamente bien. Si ni siquiera puedes sobrepasar las pequeñeces sin enojarte, ¿aún quieres hacer que tu gong crezca?" (Novena Lección, Zhuan Falun).

Shifu me ayudó a encontrar muchos de mis apegos y malos pensamientos a través de mi hija. Estoy decidida a eliminarlos a través de una cultivación sólida.

Aclarando la verdad en el grupo de mamás y abuelas de China continental

Desde que nuestra hija llegó a casa, me integré a un grupo de personas totalmente diferente en Taiwán, incluidas muchas madres y abuelas de China continental. Esto fue un desafío porque no me gustaba socializar con extraños. Aún así, recordé mi misión de ayudar a Shifu a salvar seres conscientes.

Al principio, aclaré la verdad a dos madres de China continental hasta con ansiedad por ‘salvarlas’. Aunque ellas habían oído hablar de la sustracción de órganos autorizada por el Estado, ambas se negaron a renunciar al Partido Comunista Chino (PCCh) y sus organizaciones afiliadas. Me sentí frustrada y me volví reacia a aclarar la verdad a mujeres del continente casadas con hombres taiwaneses.

Shifu dijo:

"...Piensen todos, ¿dónde hay asuntos sin orden? En el xiulian, no importa en qué ambiente, no importa cuál sea el estrato social, no importa qué identidad tengas, sientes que estas cosas que haces son coincidencias, son afortunadas o de mala suerte; si realmente lo puedes ver, vas a descubrir que todo eso fue tu deseo, que facilitó este camino, nada es accidental" (Enseñanza del Fa en el Fahui de San Francisco).

Empecé a comprender el voto de ayudar a Shifu de salvar a los seres conscientes y que debería hacerlo siempre.

Me hice amiga de una mamá de China continental con esposo taiwanés y durante un tiempo íbamos juntas a un parque para papás e hijos casi todas las semanas. Ella estaba dispuesta a compartir sus experiencias al cuidar de su hija y yo estaba muy feliz de escucharla. A medida que pasó el tiempo, noté que la propaganda del PCCh le había lavado profundamente el cerebro, pero me resultó difícil aclararle la verdad, lo que me hizo sentir muy culpable.

Un día, su hija señaló el pequeño colgante de flor de loto en el cochecito de mi hija y dijo: “Mamá, ¿qué es eso?”. Su mamá miró de cerca y luego me miró sorprendida.

Dije: "Sí, soy practicante de Falun Dafa". Sacó a relucir los informes negativos en China. Cuando le dije que la llamada "autoinmolación de la Plaza de Tiananmen" fue una farsa, ella me interrumpió y dijo muy molesta: "¡Para! No puedes convencerme, ni yo puedo convencerte".

Pensé en mi enfoque y decidí que si seguía hablándole de esta manera, tal vez ella no sería capaz de soportarlo. Ella podría pensar que le había estado ocultando mi práctica todo este tiempo.

Entonces dije: "Lo siento. No quise mantener en secreto que soy practicante de Falun Gong. Simplemente no sabía cómo explicártelo". Al sentir mi sinceridad, se calmó. Más tarde seguimos en contacto como siempre.

Recientemente, nuestras dos hijas comenzaron el jardín de infantes. Un día propuse que nos encontráramos en un café. Antes de irme de casa, le pedí a Shifu que fortaleciera mis pensamientos rectos para poder ayudar a salvarla.

Ella me compartió muchas experiencias útiles sobre la crianza de su hija y yo la escuché con atención. También envié pensamientos rectos para eliminar cualquier interferencia maligna detrás de ella. Luego saqué algunos materiales de clarificación de la verdad y dije: "Mira, este es un evento de formación de caracteres a gran escala, al que asisten entre 5.000 y 6.000 practicantes cada año. Falun Dafa se ha extendido a más de 100 países y regiones, y no hubo incidentes de autoinmolación allí. Eres una mujer inteligente, lee la información; verás que la autoinmolación fue un engaño fabricado por el PCCh después".

Ella no reaccionó como antes, así que me armé de valor y le hablé sobre el movimiento Renunciar al PCCh, diciéndole que a menudo oraba por ella por las noches, esperando que estuviera a salvo y con un futuro brillante. Para mi gran sorpresa, aceptó renunciar sin dudarlo.

Shifu nos dijo:

“Sólo hagan lo que deben hacer con compasión, sin importar si ellos lo aceptan o rechazan” (Exponiendo el Fa dada en el Fahui de Washington, D.C., 2003, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. IV).

De camino a casa, me sentí profundamente agradecida con Shifu. Había pasado un año y medio desde que nos conocimos hasta que ella aceptó renunciar al PCCh. Durante este tiempo, a menudo me sentía presionada y, a veces, incluso quería claudicar y dejar su amistad. Pero cada vez, Shifu me recordaba que cada persona es un ser extraordinario de dimensiones de alto nivel y que no debo renunciar a ellas.

También me di cuenta de que la razón por la que fracasé antes fue que quería lograr resultados rápidos y mi mentalidad era egoísta. Mientras continuaba dejando de lado mis apegos egoístas y haciendo cosas exclusivamente para el beneficio de los seres conscientes, los resultados fueron totalmente diferentes.

Conclusión

Reflexionando sobre mi miedo y ansiedad después de la cesárea, sin la protección compasiva de Shifu para garantizar que mi hija pudiera venir a este mundo y crecer sana, muchos de nuestros familiares, colegas y amigos habrían tenido opiniones negativas sobre Falun Gong, lo que habría hecho más difícil para ellos ser salvados.

Mi hija ahora está muy sana. Es brillante, vivaz y un deleite para todos los que la rodean. Shifu hizo arreglos para que yo fuera madre, lo que me ofreció más oportunidades para cultivar y mejorar mi xinxing. Como madre, también tengo más oportunidades de conocer seres conscientes con una conexión predestinada. Continuaré aclarando la verdad para ayudar a salvar a más seres conscientes y para ser digna de la compasiva salvación de Shifu.

Las anteriores son algunas de mis experiencias de cultivación. Por favor, tengan la amabilidad de señalar cualquier cosa que no esté en línea con el Fa en lo que comparto.

¡Gracias, Shifu!
¡Gracias, compañeros practicantes!

(Artículo seleccionado para el Fahui de Taiwán 2026)