(Minghui.org) Una mujer de Tianjin ha sido perseguida reiteradamente desde que el Partido Comunista Chino ordenó la persecución a su fe, Falun Gong, en julio de 1999.

La Sra. Li Xiuyan fue sentenciada a dos periodos en campos de trabajo forzado, sumando un total de tres años, durante los primeros tiempos de la persecución. También fue sometida a torturas brutales mientras cumplía una sentencia de prisión de siete años y medio tras su detención más reciente en 2018.

Sentenciada a siete años y medio

La Sra. Li fue detenida en su lugar de trabajo el 18 de julio de 2018 por agentes de la División de Seguridad Nacional del distrito de Tanggu y de la Estación de Policía de Xiangyang. La policía también registró su domicilio y confiscó sus libros de Falun Gong y su computadora.

La escuela de su hija denunció a la Sra. Li después de que ella informara al centro que su hija no se uniría a los Jóvenes Pioneros y les hablara sobre Falun Gong. La policía también acudió a la escuela y acosó a la menor, causando estrés tanto a la hija como al esposo de la Sra. Li.

La Sra. Li fue retenida en el Primer Centro de Detención del distrito de Tanggu. En enero de 2020, el Tribunal del distrito de Tanggu la sentenció a siete años y medio de prisión.

Tortura inhumana en la Prisión de Mujeres de Tianjin

La Sra. Li fue trasladada a la Sexta División de la Prisión de Mujeres de Tianjin en mayo de 2020. Allí sufrió torturas crueles, sistemáticas y prolongadas. Durante este tiempo, también fue despedida de su trabajo.

Wang Tian, jefe de la Sexta División; Dong Wei, subjefe; Wang Rui, capitán supervisor; y Huang Xin, capitán a cargo de los practicantes de Falun Gong en la división, crearon un grupo de trabajo para atacar a los practicantes que se mantenían firmes en su fe. Asimismo, reclutaron a las reclusas Yu Bingxin, Cao Yue, Dong Lijun, Zhang Yang y Zhang Huanan como sus ayudantes. Por lo general, los guardias no torturan personalmente a los practicantes, sino que incitan a las reclusas a hacerlo.

Entre las torturas que sufrió la Sra. Li se incluyen las siguientes:

1. Cuando ingresó a prisión, era la época más calurosa del año. Durante más de 20 días, no se le permitió a la Sra. Li ducharse ni beber agua.
2. No se le permitió usar el baño.
3. No se le permitió comer. Las reclusas se quedaban con las partes comestibles de sus comidas y tiraban el resto.
4. No se le permitió dormir y fue sometida a tormentos constantes durante toda la noche.
5. Fue obligada a permanecer de pie durante largos períodos mientras las reclusas la golpeaban. Dirigían sus patadas hacia sus genitales.
6. En el taller, las reclusas habilitaban una zona oculta a la vista de los demás y sin cámaras de vigilancia. Allí le metían una toalla en la boca y la golpeaban a su antojo. A veces le clavaban agujas en el muslo y le sujetaban las piernas con cinta adhesiva para inmovilizarla. En ocasiones, la obligaban a permanecer de pie durante días enteros sin dejarla sentarse ni un momento, lo que provocaba que se le hincharan las piernas.
7. También fue sometida a constantes abusos verbales, amenazas e intimidación.

Los represores también empleaban un sistema de castigo colectivo, mediante el cual, si no lograban "transformar" a la Sra. Li, ellas mismas serían castigadas. Esto provocaba que las reclusas sintieran un profundo odio hacia ella, lo que las incitaba a torturarla aún más. En poco tiempo, la Sra. Li se consumió hasta quedar irreconocible.

Durante este período, la prisión también se negó a permitir que la familia de la Sra. Li la visitara. Los guardias incluso llamaban a sus familiares para quejarse de su "mal comportamiento" y amenazar con torturarla aún más severamente. Asimismo, se limitó su gasto en artículos de primera necesidad a solo 80 yuanes (11,93 dólares). Esta restricción de gasto se mantuvo durante tres años. A pesar de todos los abusos que sufrió durante su encarcelamiento, antes de ser liberada, los guardias la obligaron a firmar una declaración afirmando que nunca había sido golpeada ni maltratada, y que ningún guardia o funcionario penitenciario la había sometido a castigos corporales.

Persecución anterior

La Sra. Li comenzó a practicar Falun Gong en la primavera de 1998, mientras estudiaba en una universidad de la provincia de Shandong. En su vida cotidiana, se regía por los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia, cultivando su corazón hacia la bondad. Era estricta consigo misma pero indulgente con los demás, logrando transformar su temperamento —anteriormente irritable y propenso a la ira— y su visión del mundo, que era pesimista y desalentadora.

En junio de 2002, fue denunciada por distribuir copias de las enseñanzas de Falun Gong y sentenciada a dos años de trabajo forzado. Durante su retención en el campo de trabajo forzado de Banqiao, en el distrito de Dagang (Tianjin), fue obligada a permanecer de pie durante largos periodos, golpeada repetidamente, privada de sueño o descanso y forzada a realizar trabajo en condiciones de esclavitud.

Tras su liberación en junio de 2004, su lugar de trabajo la obligó a firmar una declaración de garantía en la que se comprometía a no practicar más Falun Gong. En agosto de 2004, presentó una declaración solemne ante su centro de trabajo anulando dicha garantía. En respuesta, la empresa colaboró con la policía para enviarla a un centro de detención, donde permaneció retenida durante 15 días.      

En 2010, la policía registró su lugar de trabajo y encontró materiales de Falun Gong. Fue sentenciada a otro año en un campo de trabajo forzado, pero se le permitió cumplir la sentencia en casa debido a su embarazo.