(Minghui.org) ¡Saludos, respetado Shifu! ¡Saludos, compañeros practicantes!
Comencé a practicar Falun Dafa en 1997. Me gustaría compartir mis experiencias de cultivación para promover Shen Yun.
Cultivar de verdad en medio de los conflictos, eliminar las nociones negativas sobre otros practicantes
Mientras participaba en la promoción de Shen Yun, hablé por teléfono con una coordinadora local. Era muy insistente y sus palabras me resultaron difíciles de aceptar. Me mantuve educada y no discutí, pero interiormente me sentía muy impaciente. Di unas cuantas respuestas superficiales y colgué rápidamente. En cuanto terminó la llamada, sentí una fuerte hinchazón en la oreja. Comprendí que Shifu me estaba recordando que debía desprenderme de mi apego a escuchar palabras agradables. Me disculpé mentalmente con Shifu y envié pensamientos rectos para disipar mi noción negativa de aquella practicante.
Mientras trabajábamos juntas en el proyecto, una parte de la que ella era responsable estaba retrasando el progreso general, y todos esperábamos que se pudiera mejorar. Yo ya había trabajado en esa parte antes, y un practicante me sugirió que me hiciera cargo. No acepté de inmediato, porque no quería problemas. Finalmente, comprendí que no debía tener miedo a los problemas, que debía tomar la iniciativa para rectificar las deficiencias y así evitar que el proyecto Shen Yun se retrasara.
Le dije a la coordinadora que podía ayudarla a mejorar su trabajo. Pero no aceptó mi ofrecimiento ni me entregó los materiales que tenía. Me concentré en cultivar mi propia empatía y en no dejar que los pensamientos negativos sobre ella afectaran nuestra colaboración. También envié pensamientos rectos para eliminar cualquier interferencia que obstaculizara en nuestra cooperación en el proyecto.
Shifu vio mi corazón y me dio sabiduría: se me ocurrió otra forma de resolver el problema de no tener materiales con los que trabajar. Aquella noche no dormí; trabajé hasta la mañana siguiente para mejorar esa parte del trabajo. Al día siguiente le mostré los resultados mejorados y me ofrecí a encargarme de esa parte del trabajo a partir de entonces. Quizá porque fui sinceramente considerada, ella percibió mi buena voluntad. En nuestro posterior trabajo conjunto en el proyecto, escuché con humildad sus sugerencias y mejoré los aspectos que ella señaló.
Un practicante me contó algo sobre un país de Europa. Durante un tiempo, los practicantes de allí se esforzaron mucho por promocionar Shen Yun, pero se vendieron pocas entradas. El coordinador local siguió un consejo: en las reuniones de Shen Yun, se debía animar a los practicantes a compartir únicamente cómo había mejorado su xinxing a través del proceso y a no mencionar nada que no estuviera relacionado con la mejora del xinxing. Como resultado, las representaciones de Shen Yun de ese año fueron un gran éxito. Esto me inspiró a centrarme en mejorar mi propio xinxing mientras trabajaba con otros practicantes en un proyecto, en lugar de centrarme únicamente en el resultado.
Shifu dijo:
“Forjar el corazón y la voluntad es la verdadera clave para elevar el nivel. Si se dice que ya es posible elevarse después de fatigar los huesos y músculos, en tal caso yo digo que los campesinos chinos son los más sufridos, entonces, ¿deben ser todos ellos grandes maestros de qigong?” (Cuarta Lección, Zhuan Falun)
Me di cuenta de que, después de haber trabajado tanto para promocionar Shen Yun, no debemos ser como los labradores que aran un campo: todo esfuerzo y nada de gong. Al promocionar Shen Yun, debemos centrarnos en cultivar nuestro xinxing. Al igual que los artistas de Shen Yun necesitan un corazón puro sobre el escenario, promocionar Shen Yun también requiere que sigamos mejorándonos a nosotros mismos y que lo hagamos con un corazón cada vez más puro. Cuando trabajamos con otros practicantes y hablamos cara a cara con la gente, a veces suceden cosas que llegan al corazón, y todas ellas nos ayudan a mejorar nuestro xinxing. Debemos validar el Fa con un corazón cada vez más puro.
Mirando hacia adentro, las cosas dieron un giro para mejor
A principios de este año, mientras estaba de viaje promocionando Shen Yun, recibí un mensaje de un practicante que me decía que tenía que sacar todo lo que tenía guardado en su casa, porque estaba a punto de irse a otro país. Tenía que encontrar la manera de vaciar su almacén. Estaba viviendo fuera de casa para promocionar Shen Yun, y la mayoría de mis pertenencias, que no podía llevarme conmigo, estaban allí.
En mi zona, solo había unas pocas personas ayudando a promocionar Shen Yun, y las promociones del centro comercial llevaban varias semanas. Así que volver habría retrasado la promoción. No quería que eso sucediera, así que le pedí a un practicante de mi ciudad que me ayudara con los muebles. Pero ese practicante tenía sus propios asuntos que resolver y no podía ocuparse de los míos.
Sentí mucha presión en ese momento, y el asunto me preocupaba constantemente. Mientras estudiaba los principios del Fa, comprendí que esto era una forma de interferencia en mi labor de promoción de Shen Yun, que era una prueba. Envié pensamientos rectos para eliminar esta interferencia y me miré hacia adentro profundamente, preguntándome porqué me había encontrado con ella. Me di cuenta de que debía ser capaz de "soltar" y no apegarme a las cosas que había acumulado. Aparte de lo que realmente necesitaba, debía desprenderme de todo aquello que no me servía.
La principal razón por la que sentía tanta presión era mi reticencia para desprenderme de lo que había acumulado a lo largo de los años. Detrás de eso, subyacía un apego al beneficio personal y la renuencia a tener que gastar dinero comprándolo todo de nuevo en el futuro. De hecho, en ese momento no necesitaba casi nada. Se me ocurrió que podía donar los muebles que no necesitaba, para que estas cosas pudieran tener un buen uso.
Una organización benéfica vino a casa y se llevó la mayoría de los muebles que ya no necesitaba, pero dejaron una mesa. Intenté deshacerme de ella de mil maneras, pero no lo conseguí. El tiempo apremiaba, y al final lo único que pude hacer fue pedirle a otra practicante que se la llevara y la guardara temporalmente. Al principio aceptó, pero el día anterior me dijo de repente que ya no podía ayudarme porque no tendría tiempo.
De repente, la presión sobre mí se volvió enorme y comenzaron a aflorar pensamientos negativos. Justo estaba hablando por teléfono con mi madre, que también es cultivadora. Al oírme suspirar, me preguntó qué me pasaba. Después de contárselo, me recordó, desde la perspectiva de los principios del Fa, que debía mirar hacia adentro, para ver si tenía algún apego al beneficio personal en este asunto, si sentía que culpaba a los demás, si tenía una actitud pasiva, etc. Sus palabras me hicieron reaccionar. Me tranquilicé y repasé todo, analizando los apegos que este asunto había revelado en mí.
Desde lo más profundo de mi corazón, envié un pensamiento: «No quiero estos apegos; ninguno concuerda con Verdad, Benevolencia y Tolerancia». Y mientras miraba en mi interior, ocurrió un milagro. El anuncio que había publicado en línea no había recibido ninguna respuesta, pero mientras meditaba en silencio, alguien me contactó y se llevó la mesa ese mismo día. A través de todo esto, sentí profundamente lo extraordinario que es este verdadero tesoro de mirar hacia adentro. Al hacerlo, no solo descubrí un apego profundamente oculto, sino que la dificultad se resolvió de una manera que jamás habría imaginado.
Mantener pensamientos fuertes y rectos en el Fa, rechazando toda interferencia y persecución
Gracias a Dafa comprendí que la interferencia y la persecución son factores malignos que se aprovechan de las brechas en nuestro pensamiento. Dicha brecha podría ser un apego humano que un practicante no ha superado, un principio que no comprendemos con claridad, algo que no hemos hecho con rectitud, o algún ámbito en el que no hemos cooperado adecuadamente, etc.
Durante estos últimos años de promoción de Shen Yun, noté que en todos los países hay muchos practicantes que atraviesan pruebas de yeli, lo que les impide durante años promover Shen Yun o participar en proyectos Dafa. También hay muchos practicantes que, aunque no enfrentan yeli, se topan con grandes problemas y tribulaciones en sus familias y en su trabajo en la sociedad, por lo que el tiempo que pueden dedicar a validar el Fa es muy limitado. Justo cuando los proyectos Dafa más necesitan gente, muchos practicantes están absortos en sus vidas personales o atraviesan tribulaciones de diversa índole. Ya les resulta bastante difícil mantener su cultivación personal, y mucho menos dedicarse de lleno a validar el Fa.
En los últimos años, al promover Shen Yun, me he enfrentado a todo tipo de pruebas: interferencias de mi propio yeli de pensamiento, mi apego a la comodidad y a diversas nociones, pruebas derivadas de la "fama, el beneficio y el sentimentalismo", y la presión de los conflictos al trabajar con otros practicantes. Cuando afloraron los apegos humanos, sentí que apenas podía dar un paso adelante.
Sabía que era porque me aferraba a mis apegos y me dejaba llevar por un falso yo, basado en nociones posnatales, que consideraba parte de mí. No quería que mis apegos humanos se convirtieran en interferencias para el proyecto de salvar personas, así que traté cada conflicto y dificultad que encontré como una oportunidad para un crecimiento personal genuino.
Siempre que superaba una prueba de xinxing era doloroso, sabía que mis pensamientos rectos no eran fuertes, y me esforzaba por recordar el Fa de Shifu. Cuando me resultaba difícil dejar atrás el dolor que otros me habían causado, recitaba los principios del Fa de Shifu:
“Siendo alguien que hace el xiulian genuinamente hacia niveles altos, debes abandonar todo tipo de corazones que tienes; cuando se encuentren con estos problemas, ¡todos definitivamente tienen que estar en guardia!”. (Sexta Lección, Zhuan Falun).
Cuando me desprendía de un apego que me dolía hasta lo más profundo, recitaba el poema de Shifu:
“Aunque se discutan sobre asuntos de la cultivación
Deben desecharse los apegos en el corazón
Lo que se abandona no es a uno mismo
Sino a todo lo absurdo dentro del laberinto”
(Desechando apegos, Hong Yin II)
Poco a poco aprendí a distinguir los distintos falsos yoes formados a partir de nociones y apegos posnatales. Su función principal es proteger al yo del dolor y, por egoísmo, buscan errores en los demás, guardar resentimiento y sentirse agraviados.
El verdadero yo, que se rige por los estándares de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, no teme ser herido por los apegos humanos, es considerado, no reprocha los errores ajenos y puede mirar a los demás con rectitud. A veces es difícil ser consciente de las propias nociones humanas y resulta fácil confundir el «falso yo» con uno mismo.
Viene acompañada de pasividad y emociones negativas, y trata de hacerme perder mis pensamientos rectos sobre la cultivación y descuidar la diligencia en medio de la interferencia del qing. Así que, cuando me doy cuenta de que mi falso yo ha aflorado, empiezo a rechazarlo con pensamientos rectos y me niego a aceptarlo. Me digo que esta no soy yo y que mi verdadero yo se rige por Verdad, Benevolencia y Tolerancia.
Del Fa, comprendo que todos los problemas y dificultades con los que nos encontramos en esta etapa —en nuestras familias, en el trabajo y en la sociedad— forman parte de nuestra cultivación y que, siempre que elevemos nuestro xinxing, podremos superarlos. Al mismo tiempo, los factores malignos intentan utilizar el yeli y los diversos apegos de los que no somos conscientes para provocarnos problemas e interferencias, y debemos negar todo esto por completo, partiendo de la base de la cultivación para la rectificación del Fa. Ya sean las dificultades y pruebas que encontramos en nuestra cultivación personal o las interferencias que surgen en un proyecto Dafa, no debemos recurrir a apegos humanos, pensamientos humanos ni emociones humanas para comprender lo que experimentamos. Debemos basarnos en la cultivación para la rectificación del Fa y mirar hacia adentro sobre nuestras deficiencias en el proceso. Al validar el Fa y trabajar con otros practicantes, debemos examinar en qué aspecto no nos hemos alineado al Fa, medir nuestras palabras y acciones conforme al Fa y rectificarnos dentro de Dafa.
Nuestros apegos humanos son la razón y la excusa que el mal utiliza para interferir en los proyectos que salvan a las personas. Para reducir las pérdidas, y por el bien de los seres conscientes de nuestros propios cuerpos cósmicos y de las muchas más personas en el mundo que deben ser salvadas, no debemos aferrarnos a estos apegos humanos.
Observaciones finales
Para no quedarnos cortos ante la benevolente salvación de Shifu, compañeros practicantes, recordémonos unos a otros, con base en el Fa. En nuestro entorno de cultivación como un solo cuerpo, en medio de conflictos y pruebas, desprendámonos rápidamente de nuestros apegos humanos y utilicemos pensamientos rectos para eliminar y neutralizar la interferencia y la persecución del mal.
Si hay algo que no esté en consonancia con la FA, por favor, háganoslo saber.
Gracias, Shifu. Gracias, compañeros practicantes.
(Presentado en el Fahui de Europa, 2026)
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