(Minghui.org) A lo largo de la historia, el Himalaya ha sido la tierra de muchos cultivadores. La gente que vive allí lleva una vida simple, modesta y todos cantan y bailan. Ellos también veneran a Fo Fa. Casi un milenio atrás, en esta región había un cultivador llamado Milarepa. Mientras que muchos Fo y Pusas necesitaron reencarnarse durante muchas vidas y pasaron por muchas calamidades antes de obtener la Perfección, Milarepa logró la poderosa virtud en una sola vida y, más tarde, llegó a ser conocido como el fundador de la Vía Blanca del Budismo Tibetano.

Durante muchos años posteriores, en los días de conmemoración del Venerable, los arco iris atravesaban el cielo y las flores descendían del cielo. Melodías celestiales y agradables fragancias flotaban en el aire, junto con muchos otros tipos de milagros. Además, muchas clases de flores maravillosas florecieron por toda la tierra. Las cosechas fueron abundantes año tras año, y no había enfermedades ni guerras. Todo tipo de milagros ocurrieron, uno tras otro, demasiados como para enumerarlos.

(Continúa de la Parte 11)

El Venerable cayó enfermo. El cielo estaba lleno de signos auspiciosos con arco iris y flores que caían del cielo, como sucedió durante la enseñanza del Fa. En consecuencia, todos sabían que el Venerable iría a otro mundo. Los discípulos Repa Zhiwa O, Ngandzong Repa y Seban Repa le preguntaron al Venerable: “Maestro, ¿a qué tierra pura irás después del niepan? ¿Dónde deberíamos orar los discípulos?”.

El Venerable dijo: “Es lo mismo, no importa dónde ores. Mientras tengas fe y ores sinceramente, ten por seguro que estaré contigo. Cuando ores, te otorgaré lo que pidas”.

“Ahora iré a encontrarme con Fo Akshobhya en la Tierra Oriental Pura de Abhirati. Mencioné antes que tengo algo más que decirles, es decir, mi voluntad y testamento. Después de que yo, Milarepa, muera, aparte de unos pocos artículos para el uso diario, no dejó ninguna otra cosa. Pueden darle mi ropa de algodón y mi vara a Rechungpa. Él regresará muy pronto. Díganle que estos dos objetos están relacionados con el surgimiento de nuestra práctica. No muevan mi cuerpo sino hasta que llegue Rechungpa”.

“Siendo diligentes y teniendo buena observancia para difundir el Fa, con el sombrero y la vara de agar del Maestro Maitripa pueden ir a Upa Tonpa. Zhiwa O, por favor toma este tazón de madera. Ngandzong, por favor toma esta copa de coco. La piedra de pedernal es para Seban Repa, y la cuchara de hueso para Drigom Repa. Pueden cortar este lienzo de tela en partes para dárselas a otros discípulos, denle una pieza a cada uno. Estos artículos no tienen valor monetario. Se los entrego con el propósito de iniciar el surgimiento de nuestra práctica.

“Mi voluntad, y testamento más importante, el oro que yo, Milarepa, he acumulado durante muchos años, está almacenado bajo este fogón. Cuando muera, muchos discípulos ignorantes pueden pelearse para hacer mis arreglos funerarios. En ese momento pueden abrir el testamento y mirarlo. Ahí encontrarán más instrucciones para su práctica.

“Algunas personas que aprenden el Fa no tienen suficiente virtud. Buscando fama y respeto, hacen algunos servicios budistas aquí o hacen buenas obras allí. De hecho, cuando hacen una ofrenda de cien, piensan en recibir mil de regreso. Cuando estas personas laicas celebran los servicios budistas buscando con codicia obtener méritos, es como comer manjares deliciosos mezclados con veneno. Entonces, no deben beber el veneno de buscar fama en esta vida. Necesitan abandonar por completo estas cosas que en la superficie parecen ser el Fa, pero que en realidad son fenómenos mundanos. Sería bueno que se dediquen a practicar el Fo Fa puro y que seas diligente".

Luego los discípulos preguntaron: "Si es benéfico para los seres conscientes, ¿podemos realizar alguna pequeña celebración mundana?".

El Venerable dijo: “Si el motivo de realizar celebraciones mundanas es totalmente desinteresado, está permitido. Pero esto es muy difícil. Si uno hace cosas para beneficiar a otros por su propia codicia, entonces es incapaz de ayudarse a sí mismo, y mucho menos puede beneficiar a otros. Es como una persona que va a nadar sin saber nadar. No solo no podrá nadar sino que también tendrá una muerte violenta al ahogarse. Por lo tanto, es mejor no hablar de hacer cosas para beneficiar a otros antes de comprender la realidad del vacío. Querer beneficiar a los seres conscientes sin haberse cultivado ni alcanzado la iluminación, es como el ciego que guía a otro ciego. Quien así lo hiciere terminará cayendo en el abismo del egoísmo. De hecho, el vacío es ilimitado, y el número de seres conscientes también es incontable. Después de completar la cultivación, existen muchas formas para salvar seres. Uno puede ofrecer la salvación a los seres en cualquier momento y en cualquier lugar. Para lograrlo deben tener intenciones puras y gran compasión, buscando diligentemente el estado de Fo para beneficiar a todos los seres. Por favor, abandonen los pensamientos de obtener vestimenta, comida, fama y ganancia. Por favor, soporten las dificultades y forjen vuestro corazón. Esta es la forma en que deben practicar. Esto es para a los salvar seres conscientes. Manteniéndose firmes en este camino, con la practica al final se obtienen todos los beneficios para uno mismo y para los demás".

El Venerable Milarepa continuó: “Ya no puedo quedarme aquí más tiempo. Por favor, recuerden mis palabras y continúen mi tradición”. Después de decir estas palabras, entró en meditación profunda y pasó a otra vida a la edad de 84 años. Era el amanecer del 14 de diciembre de 1135. Las estrellas ya casi habían desaparecido y el sol de la mañana iba subiendo. El cuerpo físico del Venerable obtuvo el Fa, alcanzando el niepan.

En ese momento, la escena sagrada de la reunión de seres celestiales y dakinis fue aún más gigantesca y magnífica. Un inmenso y brillante arco iris apareció en el cielo, y era tan vívido como si estuviese al alcance de la mano. Todos los colores estaban entrelazados en el cielo, y una flor de loto de ocho pétalos estaba en el centro del arco iris. Por encima de la flor de loto había un mandala extremadamente hermoso. Ni el mejor pintor del mundo sería capaz de crear una escena tan magnificente como esta. Las nubes de cinco colores en la cima se transformaron en estandartes, collares, sombrillas y en muchas otras formas más. Todo tipo de flores de todos los colores caían como lluvia celestial. Las nubes de colores cubrían las cimas de las montañas en las cuatro direcciones. Nubes en forma de estupa cubríeron el centro de Chubar. Todos pudieron escuchar melodiosa música celestial y alabanzas. La tierra rebosaba de fragancia. Las personas laicas del mundo también podían ver a seres y a dioses celestiales por todo el firmamento haciendo grandes ofrendas. Al ver a los seres celestiales, los humanos no se sorprendieron; pero los seres celestiales temían al hedor que emiten los cuerpos de los seres humanos y a menudo cubrían sus rostros al pasar cerca de alguno de ellos. A veces, los seres celestiales y los humanos conversaban o se saludaban. Todos vieron estas escenas especiales.

Cuando los donadores de limosnas de Nyanam escucharon que el Venerable entró en el niepan, todos fueron a Chubar. Dieron muchas razones y limosnas a los discípulos principales en Chubar, pidiendo que les dejaran trasladar el cuerpo del Venerable a Nyanam para su entierro. Pero la petición fue rechazada por los discípulos principales. Los donadores de Nyanam solicitaron posponer el funeral para que los creyentes de otros lugares tuvieran otra oportunidad de ver al Venerable. Los donadores de limosnas de Chubar estuvieron de acuerdo con ellos. La gente de Nyanam regresó para discutirlo y volvió con un grupo de personas fuertes para tratar de llevarse por la fuerza el cuerpo del Venerable. Discutieron con los donadores de Chubar causando tal caos que parecía una pelea. Al ver esto, los discípulos principales dijeron: “Todos somos seguidores del Venerable. Por favor, dejen de discutir. Como el Venerable entró al niepan en Chubar, no sería apropiado celebrar su funeral en Nyanam. Por favor, esperen aquí. Después de la cremación, seguramente podrán tener algunas reliquias y cenizas”. Pero la gente de Nyanam pensó que para entonces ya habría una gran multitud y planeó llevarse el cuerpo por la fuerza. De repente, un ser celestial apareció en el cielo, hablando con la voz del Venerable.

Los donadores de limosnas, creyentes y discípulos estaban increíblemente felices y dichosos, como si hubieran visto al Venerable de nuevo. Dejaron de pelear y oraron sinceramente. Al final, durante una transformación inimaginable, las personas en Nyanam obtuvieron otro cuerpo del Venerable además del que guardaban los principales discípulos y donadores en Chubar. Llevaron el cuerpo a Dudul Puk para incinerarlo en la Montaña nevada de Lapchi. Una vez más, apareció el arco iris de cinco colores, las nubes de colores, la música celestial, las fragancias y otros fenómenos auspiciosos, al igual que los que ocurrieron durante el niepan.

En Chubar, los principales discípulos y donadores oraron sinceramente durante seis días seguidos. El rostro del Venerable de repente se volvió radiante, como el de un niño de ocho años. Varios discípulos principales discutieron, "Rechungpa probablemente no vendrá. Si nos demoramos más, es posible que no nos quede nada, ni siquiera ceniza para ofrecer. Hagamos la cremación pronto”. Después de discutirlo, se turnaron para ver la cara del Venerable una vez más y movieron el cuerpo hacia el frente de la cueva. Instalaron un estante para la cremación, colocaron el cuerpo sobre él y dibujaron un mandala. Aunque no podía compararse con una ofrenda celestial, era una las mejores ofrendas del mundo humano. Querían hacer la cremación al amanecer después de todas las oraciones y rituales. Pero por más que lo intentaron, no pudieron prender el fuego. Entonces, un arco iris apareció de repente en el cielo, junto con cinco dakinis.

Ngandzong dijo: “Fue la voluntad del Venerable y de los dakinis que no moviéramos el cuerpo del Venerable antes de la llegada de Rechungpa. Pero Rechungpa no ha venido, y el cuerpo probablemente comenzará a pudrirse muy pronto. ¿Qué debemos hacer?".

Entonces Repa Zhiwa O dijo: “Según las instrucciones del Venerable y de las dakinis, y teniendo en cuenta que no se pudo prender el fuego para quemar el cuerpo, Rechungpa llegará pronto. Solo oremos sinceramente”. Así que llevaron el cuerpo de regreso a la cueva, y todos continuaron orando fervientemente.

Por aquél tiempo Rechungpa se encontraba meditando en un templo en Lorodol. Un día, después de la medianoche, entre el sueño y la lucidez, vio una estupa de cristal iluminando todo el espacio vacío. Innumerables dakinis escoltaban la estupa a otro mundo. En la tierra estaban sus hermanos Jingang y los donadores de limosnas. El canto de los seres celestiales y las dakinis llenó el cielo, con nubes de ofrendas inimaginables por todas partes. Rechungpa se inclinó ante la estupa. De repente, el rostro del Venerable apareció en la estupa y le dijo a Rechungpa: “Hijo mío, aunque no seguiste mis palabras para regresar a tiempo, estaré muy contento si nosotros, padre e hijo, pudiéramos volver a encontrarnos. Es posible que no podamos vernos a menudo en el futuro. Por favor, no pierdas esta preciosa oportunidad y permite que tengamos una buena charla". Con estas palabras, el Venerable puso su mano sobre la cabeza de Rechungpa y le sonrió. Con tristeza y alegría, Rechungpa sintió una fe sin precedentes y una magnífica emoción.

Al despertar, Rechungpa recordó que el Venerable le había pedido que regresara en cierto momento, y estaba muy consternado: "¿Ha entrado el Venerable en el niepan?". Una pena insoportable y una fuerte fe surgieron de inmediato en su interior, y oró sinceramente: “Maestro, estoy muy arrepentido de no haber llegado a tiempo. ¡Pero iré de inmediato!”. Mientras pensaba en esto, aparecieron dos doncellas celestiales y le dijeron: “Rechungpa, el Venerable se va a una tierra pura ahora. Si no eres lo suficientemente rápido, es posible que ya no puedas verlo más en esta vida. ¡Por favor, date prisa!".

Solo pensando en su maestro, Rechungpa estaba muy ansioso por regresar. Inmediatamente comenzó el viaje, mientras las aves en el templo cantaban para anunciar la llegada del amanecer.

Rechungpa oró internamente y uso sus poderes sobrenaturales. En media mañana voló la distancia que un caballo o burro tardarían en recorrer durante dos meses. Cuando llegó a Drin, el sol había salido y ya era de día. Sentándose para descansar, miró hacia arriba y por todas partes veía nubes auspiciosas. En particular, en la cima de la montaña donde el Venerable había entrado en el niepan, había un gigantesco pabellón de nubes que irradiaba una luz intensa. Innumerables seres celestiales y dakinis tenían una gran ofrenda por los cinco rumbos. Algunos seres celestiales oraban, otros hacían votos, otros se inclinaban y otros cantaban canciones de alabanza. Al ver esto, Rechungpa tenía sentimientos encontrados de tristeza y alegría. Para despejar su duda, le preguntó a un ser celestial: "¿Por qué haces esta ofrenda y adoración?".

El ser celestial dijo: “¿Eres sordo o ciego? ¿No conoces esta asamblea especial del cielo y la tierra? Mila Zhepa Dorje va a la tierra pura de las dakinis. Todos los seres celestiales y todos los seres humanos están adorándolo con ofrendas. ¿No lo sabes?”.

Al escuchar estas palabras, Rechungpa se sintió profundamente triste, como si un cuchillo le hubiera atravesado el corazón. Corrió hacia la cueva donde el Venerable entró en el niepan. Cuando llegó a una meseta con forma de estupa, como en su sueño, vio al Venerable sonriéndole y diciendo: "¿Es este mi hijo Rechungpa que ha llegado?".

Al ver esto, Rechungpa se puso extremadamente alegre, pensando que el Venerable todavía estaba vivo. Se inclinó y saludó a su maestro. Le hizo muchas preguntas al Venerable quien las respondió una por una. Al final, el Venerable le dijo a Rechungpa: “Hijo mío, primero debo irme. Por favor únete más tarde y te aceptaré. Por favor, no olvides mis palabras”. Cuando terminó de decir eso, el Venerable desapareció instantáneamente.

Con gran inquietud, Rechungpa llegó a Chubar y entró en la cueva. Ahí vio a los discípulos y a los limosneros orando tristemente alrededor del cuerpo del Venerable. Muchos nuevos discípulos que nunca antes habían visto a Rechungpa le impidieron acercarse. Con profunda pena, Rechungpa cantó llorando:

Mi bondadoso maestro es como un padre compasivo,
con compasión incondicional;
¿Puedes tu maestro escuchar mi llanto
con compasión incondicional?
¿Me compadeces por mi dolor,
Oh, mi compasivo padre y maestro?”

Cuando la canción de Rechungpa se escuchó en la cueva, el rostro del Venerable repentinamente se volvió radiante, como si estuviera vivo. De pronto su cuerpo se incendió por sí mismo. Al escuchar la canción de Rechungpa, Repa Zhiwa O, Ngandzong Repa y otros discípulos principales, así como también los limosneros, salieron a darle la bienvenida. Debido a que los nuevos discípulos no lo conocían y no lo dejaban entrar, Rechungpa estaba muy triste y no entró hasta después de las siete canciones de ofrenda. Las sinceras canciones de duelo de Rechungpa conmovieron al Venerable. Aunque ya estaba entrando en el niepan, con el brillo y naturaleza del Fa, se sentó en el resplandor y le dijo a los nuevos discípulos: “Mis discípulos que recientemente han comenzado a practicar, por favor no hagan esto. Rechungpa es como un león, y merece su respeto". Luego le dijo a Rechungpa: "Hijo mío, por favor, no te sientas tan mal. Puedes venir aquí con tu padre".

Al ver este milagro, todos quedaron sorprendidos y admirados. Estaban muy alegres.

Rechungpa se acercó al cuerpo, abrazó al Venerable y lloró intensamente. Luego se desmayó, agobiado por tanta tristeza. Cuando despertó, vio discípulos y limosneros rodeando el altar. Como un jingang puro, el cuerpo del Venerable no estaba acostado y, en cambio, permanecía sentado en el fuego sobre una flor de loto de ocho pétalos. Como los estambres de una flor, el cuerpo del Venerable estaba sentado en el centro del fuego de loto de ocho pétalos. Su mano derecha estaba en la postura de enseñar sobre la punta de las llamas, mientras que su mano izquierda apoyaba su mejilla en posición de canto. Frente a Rechungpa y a los otros discípulos, el Venerable dijo: "Por favor, escuchen mí último canto, el de un anciano". Y cantó en el altar una canción de seis elementos:

“Mi querido hijo Rechungpa,
escucha mi voluntad y este canto final;
Reencarnando en el mar de fuego de los tres reinos,
un cuerpo ilusorio y cinco agregados son la clave;
Codiciosas por la ropa y los encargos,
las cosas mundanas no tienen fin.
¡No más ilusiones mundanas, Rechungpa!

En la transformación ilusoria,
una mente no apegada a lo ilusorio es la clave;
Si la mente es impulsada por el cuerpo,
la verdadera naturaleza del Fa nunca podrá alcanzarse.
¡Mantén una mente lúcida, Rechungpa!

La mente y la materia, escoger y rechazar es tan sutil,
la sabiduría pura es la clave;
Enfocado en los cambios de las relaciones kármicas,
uno nunca puede entender el significado de dejar de renacer.
¡Entiende bien el propósito de la vida, Rechungpa!

Esta vida y esa vida, elección y rechazo,
mente y sentimiento en la copla es la clave;
Pensando a menudo con este cuerpo,
uno nunca puede comprender el significado de la realidad.
¡Observa bien la realidad, Rechungpa!

Los seis reinos en el caos son como una ciudad sin luz,
los pecados y el karma se apilan como una montaña;
Cuando las aflicciones persisten, como la codicia y la ira,
nunca se puede llegar a conocer la naturaleza de las personas.
¡No más codicia y enojo, Rechungpa!

Miles de Fo en tierras puras,
elocuentes y buenos para recitar el Fa;
Si se responde en un tono dulce para hablar de principios similares,
uno nunca puede entender el significado final.
No permitas enseñanza vanales, Rechungpa!

Maestros, deidades y dakinis,
fusionados en uno para orar;
Visión recta, acciones buenas y práctica recta,
medita sin hacer ninguna diferencia entre estas tres.
Esta vida, la vida futura y la copla,
se practican bien cuando uno recuerda el Fa.
Estas son las últimas palabras de mi parte para ti,
es mi última voluntad.
Sin más palabras para transmitir que no sean éstas,
practica siguiéndolas, hijo mío”.

Después de decir estas palabras, el Venerable entró de nuevo en la iluminación y en la naturaleza del Fa. Tan pronto como el Venerable entró en el niepan, el altar irradió luz y se convirtió en un palacio de forma cuadrada. Había todo tipo de vastas y magníficas ofrendas, incluidas sombrillas luminosas, nubes de colores y estandartes. En el resplandor aparecieron innumerables bellezas celestiales que cantaban y bailaban con música maravillosa. Sobre el altar, los niños y niñas celestiales en el espacio vacío sostenían botellas llenas de dulce rocío como ofrendas. Entre los discípulos y donadores de limosnas, algunos vieron en el altar al Venerable como Hevajra, algunos lo vieron como Chakrasamvara o Guhyasamaja, y algunos otros lo vieron como Vajrayogini. Dependiendo de sus diferentes relaciones kármicas, cada uno vio diferentes cuerpos de Fo.

Para entonces, innumerables dakinis que llenaban el espacio vacío cantaban juntas:

“Cuando el Venerable fue al Niepan,
los seres humanos y los seres celestiales quedaron sufriendo;
Algunos lloran con lágrimas que fluyen continuamente,
otros tienen mareos y frustración y no pueden sostenerse.
El calor interior prende fuego por sí solo,
sus llamas son como la flor de loto de ocho pétalos;
Siete tesoros y ocho auspicios,
miles de ofrendas aparecen a voluntad.
El laúd, el salterio y todos los instrumentos musicales están en su lugar,
tocando melodías increíblemente maravillosas;
Las niñas celestiales salen del fuego,
trayendo vastas ofrendas de adentro y de afuera.
Rodeados de fragancias y un ambiente agradable,
están los paraguas y estandartes en magnificencia;
Las ofrendas provienen de las bellezas celestiales auspiciosas,
las reliquias surgen de un cuerpo puro.
El cuerpo físico cremado no deja materia alguna,
las reliquias del maestro son raras y preciosas;
El cuerpo verdadero es tan alto como el espacio vacío,
con deseos misericordiosos, el cuerpo gozoso es como las nubes del Fa.
Alcanzada la transformación del cuerpo con lluvia de flores,
hace que innumerables seres conscientes alcancen la madurez;
La naturaleza del Fa es vacío y sin reencarnar,
donde nunca más se nace.
El vacío es diferente de nacer y perecer,
mientras que nacer y perecer en sí mismos son vacío;
Este es el significado profundo de vacío y existencia,
y no deberás tener confusión al respecto”.

Después de que las dakinis cantaran la canción, ya era casi el atardecer. El cielo se oscureció gradualmente y el fuego del altar ya se había apagado. Sorprendidos por el brillo dentro y fuera del altar, los discípulos miraron dentro y vieron una estupa brillante en el centro del altar. Dentro de la estupa, algunos vieron a Chakrasamvara, otros vieron a Vajrayogini o Hevajra, otros vieron la campana, el mortero, la botella, los movimientos de manos de Jingang y todo tipo de caracteres de cuerpo, habla y mente. Otros más vieron un brillo dorado, agua de mar, fuego o nada.

Los discípulos abrieron la puerta del altar para que saliera el aire caliente, y planearon regresar al día siguiente para recoger las reliquias. En ese momento también ocurrieron muchas señales inimaginablemente maravillosas. Esa noche, todos durmieron con sus cabezas hacia la puerta del altar. Justo cuando Rechungpa se despertó a la mañana siguiente, vio cinco dakinis que acudían al altar en busca de ofrendas con collares, adornos de huesos, adornos de joyas y ofrendas para los cinco sentidos. Después de un rato, vio cinco grandes dakinis sosteniendo algo luminoso desde el altar y volando. Asombrado ante tal escena, Rechungpa se dio cuenta repentinamente de que las dakinis se habían llevado las reliquias del Venerable. Salió en pánico y vio que las dakinis ya estaban en el aire con las reliquias. Rechungpa regresó y despertó a todos los otros discípulos. Abrieron la puerta del altar y miraron adentro, pero no vieron una sola reliquia. Con extrema pena, Rechungpa rogó a las dakinis que dejaran algunas reliquias para los discípulos en el mundo humano.

Las dakinis respondieron: “Ustedes, los principales discípulos, han obtenido las mejores reliquias y han visto el cuerpo verdadero. Si esto no es suficiente, por favor oren al Venerable y él, naturalmente, se las dará. En cuanto a otras personas, en comparación con el Venerable que es tan brillante como el sol y la luna, ni siquiera son luciérnagas. ¿Para qué necesitan las reliquias? Estas reliquias nos pertenecen”. Luego se detuvieron en el aire, y quedaron inmóviles. Al escuchar y reflexionar sobre las palabras de las dakinis, los discípulos sabían que sus palabras eran correctas y estaban muy arrepentidos.

Luego vieron la luz radiante de cinco colores que emanaba de las manos de las dakinis y las reliquias del Venerable, del tamaño de un huevo de pájaro, cayeron sobre el altar. Los discípulos vieron que bajaban las reliquias, y todos se acercaron para alcanzarlas. Las reliquias de repente volaron en el aire y se fusionaron con la luz de las manos de las dakinis. La luz se convirtió repentinamente en dos: la del trono de león tenía un cojín con un sol y una luna, y la otra era una estupa con esmalte de cerámica. La estupa emitió una luz de cinco colores: rojo, blanco, azul, amarillo y verde. La luz iluminó los tres mil mundos. Rodeado por miles de Fo, el Venerable Milarepa se sentó en el centro, con millones de dakinis reunidas alrededor reverenciándolo. Dos bellezas celestiales sostenían la estupa desde abajo.

Cuando la canción terminó, las dakinis sostuvieron la estupa y estaban listas para invitar al Venerable a la tierra pura de las dakinis. En ese momento, Repa Zhiwa O pensó: "En nombre de los seres conscientes de este mundo, debería rogar a las dakinis que dejen esta estupa para que los discípulos lo veneren en este mundo humano". Luego oró con tristeza y seriedad.

Mientras las dakinis sostenían la estupa y sobrevolaban a los principales discípulos, muchos rayos de luz se emitían repentinamente desde la estupa. Un rayo de luz también salía desde la cabeza de cada discípulo. Todos vieron al Venerable volando desde el centro de la estupa al aire, cambiando a Hevajra, Chakrasamvara, Guhyasamaja e innumerables Fo, rodeados de dakinis. Al final, los Fo y Pusas se convirtieron en luz y se fundieron en el corazón del Venerable. Con música celestial, el Venerable fue recibido en la Tierra Pura Oriental de Abhirati.

Algunos discípulos vieron el cuerpo resplandeciente del Venerable sentado en un trono de león con ornamentos. Cuatro dakinis lo escoltaban, dirigidos por Guhyasamaja. Con música celestial inimaginable y nubes como ofrendas, volaron a la Tierra Pura Oriental de Abhirati.

Al ver que el Venerable desaparecía de su vista, e incapaces de obtener las reliquias para venerarlo, todos los discípulos principales lloraron desconsolados y oraron con tristeza. De repente oyeron la voz del Venerable en el cielo: “Mis discípulos, por favor, no estén tan tristes. Encontrarán cuatro caracteres inscritos bajo un acantilado. Después de eso, encontrarán una ofrenda”. Buscaron por todas partes cerca del acantilado, hasta que vieron las palabras inscritas en una piedra, que aún hoy se pueden ver en un templo de Chubar.

Los discípulos vieron que el Venerable había ido a otro mundo y estaban muy tristes. También sabían que podrían renacer en la tierra pura del Venerable. Además, comprendieron que todas las manifestaciones del Venerable eran para el Fo Fa y los seres conscientes. Determinados para beneficiarse a sí mismos y a los demás, fueron a buscar el oro debajo del fogón y a leer la voluntad del Venerable.

Aunque sabían que el Venerable no tenía oro, sin embargo todos seguían su voluntad y revisaban bajo el fogón. Tal como lo esperaban, había un pedazo de tela de algodón debajo del fogón, dentro de la cual había un pequeño cuchillo afilado y un punzón atado a su mango. Además, había un pequeño trozo de caramelo y una piedra de afilar envuelta en la tela. Revisaron el cuchillo con cuidado y encontraron varias palabras en él: “Usen este cuchillo para cortar el caramelo y la tela, y nunca se terminarán. De esta manera, pueden compartir los dulces y la tela con todos. Cualquiera que coma los dulces o reciba la tela no caerá en los Tres Reinos Inferiores. La comida y la ropa del estado de ding de Milarepa han sido provistas por maestros y Fo. Cualquiera que escuche mi nombre y tenga fe no caerá en los Tres Reinos Inferiores dentro de siete generaciones, y podrá recordar cosas de las últimas siete generaciones. Esta es una profecía de los Fo y Pusas. Si alguien dice que Milarepa tiene oro, esa persona debería comer heces”. Aunque estaban tristes, cuando los discípulos leyeron la última oración de la voluntad, no pudieron evitar reír. Todos estaban alegres.

Entonces cortaron el caramelo con el cuchillo. No importa cuántas veces lo cortaron, siempre quedaba caramelo. Ocurrió lo mismo con el paño: no importaba cuántas veces lo cortaron, el trozo de tela seguía teniendo su tamaño original. Después de cortarlo muchas veces, todos recibieron algo de tela y caramelos. Después de comer los dulces, las personas que estaban enfermas se recuperaron. Aquellos con mala cualidad innata y que sufrían, también aumentaron lentamente su sabiduría y bondad.

Durante la ceremonia fúnebre, flores de cinco colores descendieron del cielo. La mayoría desaparecieron cuando llegaron por encima de las cabezas de las personas, y algunas cayeron al suelo. Cuando la gente las recogió, descubrieron que los pétalos de las flores eran delgados y delicados como las alas de las abejas y extremadamente hermosos.

Las flores celestiales cayeron y cubrieron el suelo cerca de Chubar, llegando tan alto como para cubrir los pies o las rodillas. Las flores también cayeron como copos de nieve en otras regiones. Cuando la ceremonia concluyó, estos signos maravillosos fueron desapareciendo lentamente.

Durante muchos años después, en los días para conmemorar al Venerables, los arco iris se extendían por el cielo y las flores descendían del cielo. Melodías celestiales y fragancias agradables flotaban por el aire, con muchos otros tipos de milagros. Además, muchos tipos de flores maravillosas florecían por toda la tierra. Las cosechas eran abundantes año tras año, y no había enfermedades ni guerras. Ocurrieron todo tipo de milagros, uno tras otro, demasiados para enumerarlos.

(Fin)

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