(Minghui.org) “¡Gracias, Shifu! Solo con tu protección y fortaleza pude salir adelante y llegar hasta donde estoy hoy”. Debido a mis fuertes apegos y mi escaso conocimiento de los principios del Fa, me encontré con muchas situaciones peligrosas en mi camino de cultivación. ¡Con la protección de Shifu, superé estas situaciones a salvo! A continuación, comparto algunas de mis experiencias junto a otros practicantes.

Salir del centro de detención

Una practicante fue arrestada el 8 de mayo de 2017 por distribuir material informativo sobre Falun Dafa y la persecución, y fue llevada a un centro de detención. Esa noche, varios practicantes salimos a la calle y colocamos pegatinas y carteles que aclaraban la verdad. Justo cuando estábamos colocando un cartel que decía "Que se haga justicia con Jiang Zemin" en la entrada del centro clandestino de detención, dos coches salieron repentinamente con las luces encendidas y nos detuvieron. Yo iba en bicicleta y fui arrestada, junto con otro practicante. Nos llevaron a una sala de interrogatorios en el centro clandestino de detención. Otros dos practicantes escaparon en sus bicicletas eléctricas.

Me obligaron a sentarme en una silla de metal. Sentada allí, frente a las oficiales, les conté la verdad sobre Falun Dafa y sobre la ley divina que dice: «El bien será recompensado y el mal castigado». También les hablé de los cambios que experimenté, tanto físicos como mentales, después de comenzar a practicar Falun Dafa. Les dije: «Jóvenes, tienen la edad de mi hijo. Son jóvenes y les espera un largo camino. Recuerden: "Falun Dafa es bueno, Verdad Benevolencia y Tolerancia es bueno". El Cielo observa lo que la gente hace. ¡Recibirán bendiciones si practican Falun Dafa con bondad!». Escucharon en silencio, sin decir nada.

Alrededor de las dos de la madrugada, noté que las dos jóvenes oficiales se habían acurrucado en sus sillas y se habían quedado dormidos. Las lágrimas corrían por mi rostro. Pensé: «Shifu, es por mi mal desempeño que estas personas cometieron crímenes contra Falun Dafa. Aunque tengo defectos, no quiero que el mal interfiera y me persiga. Tengo a mi Shifu y me corregiré siguiendo los principios del Fa. Este no es mi lugar. Debo irme, pues hay muchas cosas que me esperan». Continué recitando el Fa, enviando pensamientos rectos y mirando en mi interior. Encontré muchos de mis apegos y envié pensamientos rectos para eliminarlos.

El reloj de la pared marcó las 6 de la mañana. Envié pensamientos rectos a la hora global establecida para ello. Después oí una voz que decía: «Deberías irte ya». Fortalecida por Shifu, me levanté de la silla y, ante sus narices, abrí la puerta y salí. Me subí a mi bicicleta y me alejé mientras el sol brillaba con fuerza.

Aclarando la verdad en la División de Seguridad Nacional

El jefe de la División de Seguridad Nacional me envió un mensaje el 1 de agosto de 2017 pidiéndome que lo viera. Pensé que podría deberse a la situación con las dos jóvenes policías en el centro clandestino de detención. Me di cuenta de que la gente común estaba ansiosa por escuchar la verdad, así que sentí la necesidad de ir.

La mañana del 3 de agosto, acompañada por otros dos practicantes que me enviaban pensamientos rectos, fui a la División de Seguridad Nacional. El director no estaba. Una mujer me dijo que estaba en una reunión y que era una buena persona. Le pedí su número de teléfono, diciéndole: «Quiero hablar con él en persona».

Vi a dos hombres vestidos de civil sentados en el sofá, con semblante serio. Me acerqué y los saludé: «¿Cómo están? Son gente amable. ¿Sabían que Falun Dafa se ha extendido a más de 100 países y regiones del mundo? Por favor, no persigan a Falun Dafa. Recuerden: "Falun Dafa es bueno, Verdad Benevolencia y Tolerancia es bueno"». Se levantaron amablemente y me acompañaron hasta la escalera.

Una de las practicantes que me apoyó enviándome pensamientos rectos me contó después lo que vio con su ojo celestial. Dijo: «La comisaría estaba a oscuras antes de que llegaras. En cuanto te paraste allí, brilló una luz dorada y retumbó un trueno divino. El mal fue destruido. Luego, una gran tubería de agua purificó todo».

Llamé al director más tarde. Me dijo que estaba en una reunión y que me contactaría después. Me comentó que quería visitarme en mi casa. Le respondí: «¡Claro! Serás bienvenido».

Llegó alrededor de las 11 de la mañana, acompañado de un joven policía. Los invité a pasar y les ofrecí un plato de sandía. El jefe de la división comió un trozo y dijo: «Gracias. Estamos aquí por lo que pasó la última vez. ¿Cómo la arrestaron? Por favor, cuéntenos qué sucedió. Solo estamos haciendo preguntas, no interrogando. Simplemente llene este formulario y listo».

Respondí: «No cooperaré contigo; es por tu propio bien. No te permitiré cometer crímenes contra Dafa. Has conocido a muchos practicantes de Falun Dafa y sabes que todos son buenas personas, ¿verdad? Falun Dafa es una práctica de cultivación superior de la Escuela Buda. Requiere que los practicantes mejoren sus estándares morales siguiendo los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Practicar Falun Dafa tiene un poder curativo milagroso y cuenta con un amplio apoyo de personas en todo el mundo. ¿No es mejor tener más gente buena? Además, conoces la situación actual, ¿verdad? El personal de seguridad pública, la procuraduría y el poder judicial están sujetos a responsabilidad de por vida por las decisiones tomadas en sus casos».

El sonrió y dijo: “¡Ya sé! Por favor, escríbelo tú misma y tráenoslo”.

Respondí: “¡Recibirás bendiciones por tratar con amabilidad a los practicantes de Falun Dafa!”

Entrega de cartas de aclaración de la verdad a la División de Seguridad Nacional

Me di cuenta de que Shifu me estaba dando la oportunidad de escribir cartas para aclarar la verdad porque tenía el deseo de ofrecer la salvación de Dafa a la gente. Le pedí a Shifu que me concediera pensamientos rectos y sabiduría, y escribí cartas de cinco páginas para contarles la verdad sobre Falun Dafa. Metí las cartas en sobres.

Cuando llamé al director el 22 de agosto, me dijo que estaba en una reunión y que podía ir a su oficina a esperarlo. Unas nubes densas cubrían el cielo y los coches de policía patrullaban por todas partes en la calle, ya que estaban organizando una campaña de «visitas puerta a puerta»; la escena resultaba aterradora. Quería pedirle a una practicante que enviara pensamientos rectos para apoyarme, pero no conseguí contactar con ella. Me invadieron pensamientos negativos. Le pedí a Shifu que me fortaleciera y le envié pensamientos rectos para rechazar los arreglos del mal.

Recité el Fa en el camino:

“Mis raíces están todas atadas al universo, y quien pueda tocarte a ti, entonces puede tocarme a mí; hablando claramente, él ya puede tocar a este universo.” (Primera Lección, Zhuan Falun)

Y seguí pensando que estaba haciendo lo más recto del universo: salvar personas, y que todo debía abrir paso a que los practicantes de Dafa salvaran a los seres conscientes. Dejé de lado mi apego a la necesidad de ayuda de otros practicantes. Al llegar, la policía que la vez anterior había estado de mal humor me recibió amablemente en la oficina y me ofreció una taza de té.

Al poco rato llegó el jefe y dijo: «Estaba en una reunión. Al enterarme de que estabas aquí, vine enseguida. ¿Qué necesitas?». Le entregué la carta. La leyó y me hizo algunas preguntas. Le respondí y le dije que también iba a entregar una carta en la comisaría y que esperaba que las dos jóvenes policías no tuvieran problemas por mi culpa.

El jefe hizo una pausa por un momento y luego respondió con seriedad: "¿Vas a la comisaría? ¡Te están buscando!". Les gritó a otros agentes: "Preparen un coche para llevarla al centro de detención". Me dijo: "Te hemos estado buscando, pero te has entregado tú misma".

Me puse nerviosa por un momento y hable mentalmente con Shifu: «Corregiré mis apegos. Por favor, no permitas que los policías cometan crímenes contra Dafa». Dije: «No permitiré que cometan crímenes contra Falun Dafa. Estoy aquí para que sepan que Falun Dafa está salvando vidas; no harán eso».

Nos miramos el uno al otro, antes de que él respondiera: "¡Lo haré!".

Le dije: “No lo harás porque eres amable”.

Su enfado se transformó en risa, y exclamó: «¿En serio? ¡Solo estaba bromeando! No te guardo rencor. Ya puedes irte».

Dije: “¡Tratar con amabilidad a los practicantes de Dafa te traerá bendiciones y paz! Por favor, lee la carta; es realmente para tu propio bien”.

—¿Por qué debería leerla yo? —preguntó—. Dejaré que todos lo lean. La gente se reunió a su alrededor y leyó la carta. ¡Todos los seres conscientes buscan la salvación!

Posteriormente, este líder fue trasladado de su puesto y protegió a los practicantes de Dafa en numerosas ocasiones. ¡Ha elegido un buen futuro! ¡Esta es la gracia infinita de Shifu!