(Minghui.org) Un artículo reciente publicado en la sección «Perspectivas de la historia» de la publicación de Minghui titulada Seres vivos del Cielo y la Tierra (número 309) captó la atención de los lectores. A continuación, dos lectores comparten sus reflexiones, recordando a los demás la enorme importancia de tomar la decisión correcta en momentos críticos.

Aprender del pasado para comprender el futuro

Para contextualizar, «Perspectivas de la historia» es una sección profundamente arraigada en la historia y la cultura, dedicada a extraer la verdad de la vasta extensión histórica y a revelar hechos y patrones objetivos. Sus temas abarcan desde grandes relatos históricos que recorren cinco milenios y vastos territorios hasta acontecimientos de tiempos y lugares modernos. Extrae lecciones del pasado para comprender el futuro, discernir la verdad de la falsedad y ofrecer una visión profunda de la naturaleza subyacente de los acontecimientos.

Un artículo del número 309 resonó profundamente entre muchos lectores. Titulado «La desgracia alcanza a quienes confían en el Partido Comunista Chino (PCCh): La historia de Meng Yongqian», el texto exponía la verdadera naturaleza del PCCh, así como sus falsedades, su malicia y su carácter conflictivo.

«La desgracia alcanza a quienes confían en el PCCh» es una advertencia bien conocida, repetida por muchos que comprendían la historia del Partido o que fueron víctimas de su sistema. La historia de Meng Yongqian es un ejemplo trágico que ilustra la veracidad de esta advertencia. Meng se graduó en el Departamento de Economía de la Universidad de Yenching en 1924 y ocupó el cargo de subdirector de la Federación Nacional de Cooperativas de Suministro y Comercialización tras la llegada del PCCh al poder. Fue señalado y criticado por Mao Zedong por oponerse a la política de «compra y comercialización unificadas». Más tarde, dirigió el Instituto de Relaciones Internacionales dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores. Meng fue encarcelado durante 11 años en la prisión de Qincheng después de que Mao lanzara la Revolución Cultural para derrocar al expresidente Liu Shaoqi. Meng Yongqian se unió al PCCh en su juventud, impulsado por el ideal de enriquecer a la nación y fortalecer a su pueblo. Fue uno de los pocos intelectuales que trabajó bajo las órdenes directas de la cúpula del Partido (Zhu, Mao y Zhou), arriesgando su vida durante el ascenso del PCCh al poder. Tras la fundación de la República Popular China, Meng fue destituido de su cargo debido a que sus opiniones sobre el desarrollo económico diferían de las de Mao y a que expresaba sus ideas con franqueza. Más tarde, Meng se convirtió en una víctima del PCCh cuando Mao Zedong fabricó acusaciones de traición contra Liu Shaoqi en un intento por derrocarlo.

Lamentablemente, el destino de Meng Yongqian no fue un caso aislado. Cuando el PCCh llegó al poder en 1949, muchos intelectuales y miembros de la élite social se dejaron engañar por la propaganda del Partido, que prometía «democracia, libertad y un gobierno de coalición». Decidieron firmemente no retirarse a Taiwán junto con el gobierno nacionalista, optando por permanecer en el continente para «servir al país». A la larga, tras soportar la Campaña Antiderechista y la Revolución Cultural, muchos de estos miembros de la élite sufrieron una grave persecución y tuvieron un destino trágico.

Reflexiones del Sr. Cheng, empresario

La historia de Meng Yongqian suscitó diversas reflexiones en el Sr. Cheng, un empresario nacido en Taiwán. El Sr. Cheng creció en una aldea para familias de militares; sus padres formaban parte del personal castrense y sus familias que se retiraron a Taiwán con el gobierno nacionalista en 1949, una época de gran agitación. Habiendo escuchado muchas historias de sus padres y de los mayores, conoce bien el funcionamiento del PCCh, por lo que la historia de Meng Yongqian le resultó profundamente significativa.

En opinión del Sr. Cheng, el ascenso del PCCh al poder fue, en realidad, bastante sencillo. Se basó en un grupo de intelectuales de élite que, a su vez, movilizaron a los estudiantes. Por aquel entonces, China sufría una agitación prolongada —que abarcaba la revolución, la era de los señores de la guerra y el establecimiento de la República de China—, lo que dejaba a la población cada vez más empobrecida. Impulsados por sentimientos nobles y el deseo de salvar a la nación y a su pueblo, estos intelectuales fueron utilizados por el PCCh para movilizar al estudiantado. Los objetivos planteados en aquel entonces parecían elevados; sin embargo, en realidad, no eran más que medidas temporales.

El Sr. Cheng señaló que, tras utilizar a estos intelectuales para alcanzar sus fines políticos, el PCCh procedió a purgar y perseguir a muchos de ellos. Esto se debió a que el PCCh prefería a los aduladores antes que al verdadero talento, ya que los individuos capaces representaban una amenaza para su control del poder. Bajo este sistema, el PCCh recurría a tácticas de «lucha» para lograr sus objetivos. La redistribución de tierras y propiedades de aquella época siguió el mismo patrón. Los pobres siempre constituyen la mayoría, mientras que los ricos son una pequeña minoría. Los métodos habituales del PCCh no sorprenden: la práctica de «deshacerse del burro una vez terminada la tarea en el molino» —es decir, descartar a quienes ya no resultan útiles— es moneda corriente en el sistema comunista y ha demostrado ser consistentemente eficaz.

El Sr. Li insta a mantener una mayor vigilancia

Otro lector, el Sr. Li, quien ya ha superado los 80 años, señaló que, según la narrativa histórica, la victoria definitiva del PCCh sobre el Kuomintang y su toma del poder se debieron en gran medida a las contribuciones de Meng Yongqian y Liu Shaoqi. Sin embargo, durante la Revolución Cultural, Meng fue sometido a un encarcelamiento prolongado y a torturas brutales que lo dejaron física y mentalmente destrozado, mientras que Liu Shaoqi fue condenado y tuvo un final trágico: un patrón típico de la autocracia comunista. Esto no ocurriría en naciones democráticas que valoran la libertad.

En la antigüedad, quienes vivían en zonas remotas podían preguntarse con indiferencia: "¿Qué tiene que ver conmigo el poder del Emperador?". Sin embargo, al observar la China actual, el gobierno de partido único del PCCh se caracteriza por un militarismo agresivo. La gente común trabaja duro para ganar dinero y pagar impuestos que financian la adquisición de armamento estatal, mientras que los ricos se apresuran a emigrar y obtener una ciudadanía extranjera. El Sr. Li no comprende porqué ciertos políticos taiwaneses han olvidado las lecciones aprendidas tras ser engañados por el PCCh y aún buscan congraciarse con él. ¿Realmente quieren ser gobernados por el PCCh?

La sociedad taiwanesa ha sido fuertemente infiltrada por el PCCh. El Sr. Li insta a sus conciudadanos a mantenerse alerta, recordando que "los espías comunistas están justo entre ustedes". Hace un llamamiento a los suboficiales del ejército para que eviten la tentación de ganancias insignificantes que podrían llevarlos a la cárcel por vender secretos de Estado. En su lugar, los exhorta a elegir el sistema de libertad y democracia para que puedan vivir tranquilos.

El Sr. Li, quien ha vivido en Taiwán durante más de 80 años, suplicó encarecidamente: "Ante las tentaciones de diversos intereses, es crucial tomar la decisión correcta".