(Minghui.org) Cuando era niña, mi familia era muy pobre, por lo que incluso tener suficiente comida era difícil. Después de casarme, descubrí que mi esposo era alcohólico. Cuando estaba ebrio, me golpeaba. Tenía 26 años cuando nació mi hijo y, debido a nuestra pobreza, después del parto desarrollé numerosas enfermedades. La artritis reumatoide me atormentaba con dolores insoportables. Cuando tenía alrededor de 40 años, desarrollé cáncer, y la quimioterapia posterior a la cirugía fue un verdadero infierno. Pensé en suicidarme, pero cuando miraba a mi pequeño hijo, me sentía atrapada en una existencia miserable: no encontraba una manera de seguir viviendo, pero tampoco podía morir.
Comencé a practicar Falun Dafa
Una mañana escuché cantar a una urraca y me pregunté si pronto sucedería algo bueno en nuestra familia. Esa tarde, un practicante de Falun Dafa de otra aldea llegó a mi casa y me habló de Falun Dafa y de sus extraordinarios beneficios para la salud.
Hablaba de manera muy convincente y razonable, y yo lo escuché con gran interés. Hizo hincapié en la importancia de cultivarse de acuerdo con Verdad-Benevolencia-Tolerancia y explicó que, si no cultivábamos nuestro xinxing, nuestro gong no aumentaría y nuestras enfermedades no podrían desaparecer. Antes de marcharse, me regaló un ejemplar del preciado libro Zhuan Falun.
Sostuve el libro con ambas manos y lo traté como un tesoro. Así fue como comencé a practicar. Después de leer Zhuan Falun durante algún tiempo, todas mis enfermedades desaparecieron. Recuperé la salud y me llené de energía.
Todas las personas que me conocían decían que era increíble. Los habitantes de la aldea fueron testigos del carácter extraordinario de Falun Dafa, y muchos acudieron a mi casa para estudiar el Fa y hacer los ejercicios. De este modo, mi hogar se convirtió en un sitio de práctica.
Un profundo sentimiento surgió en mí: “Poder obtener Dafa, algo sin precedentes, y tener un Shifu tan grandioso, me convierte en la persona más afortunada del mundo”.
Cultivarme con diligencia y solidez
Mi intención inicial al practicar Falun Dafa era curarme de mis enfermedades. Sin embargo, a medida que profundizaba en el estudio del Fa y continuaba haciendo los ejercicios, decidí valorar esta práctica, cultivarme bien, asimilarme a Verdad-Benevolencia-Tolerancia, ser una buena persona y mirar primero en mi interior cuando surgieran problemas. Quisiera compartir cómo eliminé diferentes apegos, aprendí a cultivarme con solidez y a actuar basándome en el Fa.
Yo era maestra de primaria. Con el paso del tiempo, el número de alumnos disminuyó y las escuelas de diferentes aldeas se fusionaron en una sola. A la hora del almuerzo, varios maestros de otras aldeas comían en la cocina de la escuela y se turnaban para preparar la comida.
Un jueves me correspondía cocinar. Después de preparar los alimentos, el director y los maestros llegaron a la cocina de la escuela para comer. Tras probar algunos bocados, un maestro me dio una bofetada, dejando sorprendidos a los demás docentes. El director vio lo sucedido, sujetó al maestro y lo reprendió en voz alta: “¿Por qué la golpeaste?” El maestro respondió: “Porque la comida que preparó sabe mal.”
Yo permanecí sentada en silencio. Mi primer pensamiento fue: “Soy una cultivadora, por lo tanto, nada sucede por casualidad”. Dije: “Olvídalo. Tal vez la comida que preparé no es de su agrado.” Me marché con una mezcla de emociones agitándose en mi interior. Esa tarde impartí mis clases como de costumbre.
Esa noche, en casa, me tranquilicé y reflexioné sobre por qué me habían abofeteado ese día y por qué había sucedido precisamente delante del director. Comprendí que tenía apegos que debía eliminar y que debía agradecerle a aquel maestro. ¿Qué apegos tenía? Pensé: “Siempre me he considerado una persona sensata. Desde la secundaria me destaqué académicamente, fui representante de la clase y miembro del comité escolar.
“Me gradué de la universidad, me convertí en maestra de primaria, aprobé el examen de ingreso a la escuela superior para maestros y obtuve un buen salario. Soy muy segura de mí misma, un poco arrogante y siempre procuro ser la número uno. Año tras año he recibido el título de ‘trabajadora destacada’, incluso en el ámbito del distrito y de la ciudad. Mis apegos a la fama y al reconocimiento son muy fuertes.
“Aunque he cambiado mucho desde que comencé a practicar Falun Dafa, todavía no he cambiado por completo. Cuando las cosas buenas no me suceden a mí, me siento incómoda, probablemente debido a los celos. Aquel maestro me abofeteó por mis apegos a salvar las apariencias, a la fama y al deseo de recibir reconocimiento”.
Desde lo más profundo de mi corazón, agradecí sinceramente a ese maestro por ayudarme a avanzar un gran paso hacia el retorno a mi ser original y verdadero, al permitirme eliminar mis apegos a la reputación y la fama.
Comprendí que, como verdadera practicante de Dafa, debía mirar incondicionalmente en mi interior cuando surgieran problemas. En ocasiones sentía que no había hecho nada malo, por lo que el dolor era muy intenso; era como si me hubieran atravesado el corazón y roto los huesos. Finalmente, debía compararme con el Fa de Shifu y encontrar mis obstinadas nociones egoístas. Necesitaba cambiar por completo mi hábito de fijarme en los errores de los demás y buscar las causas fuera de mí. Después de hacerlo, pude alcanzar un nuevo nivel en mi camino de cultivación.
Aclarar la verdad y salvar a las personas
En julio de 1999, el Partido Comunista Chino (PCCh) inició su campaña de persecución contra Falun Dafa, difamando la práctica y engañando a innumerables personas. Muchas fueron adoctrinadas por sus mentiras y participaron pasivamente en la persecución de Falun Dafa.
Un día, otro practicante y yo compramos un pincel de caligrafía, papel rojo y tinta. Escribimos en pancartas: “Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”, “Falun Dafa es un Fa recto” y “El bien será recompensado y el mal recibirá retribución”.
Esa noche salí sola en bicicleta y coloqué las pancartas en los postes de electricidad a lo largo del camino, hasta llegar al gran mercado situado a unos diez kilómetros de distancia. Cuando regresé a casa, ya eran más de las dos de la madrugada. Al día siguiente, las personas de nuestra aldea que habían ido al mercado regresaron diciendo: “Falun Dafa es muy poderoso. Hay carteles de Falun Dafa pegados por todas partes. Los policías están muy ocupados arrancándolos.” Después de aquello, vehículos policiales comenzaron a patrullar las carreteras durante la noche. Sin embargo, no nos intimidamos y seguimos saliendo con frecuencia para colocar las pancartas, de modo que las personas pudieran saber que Falun Dafa es bueno.
Una noche estaba colocando una pancarta en un poste de electricidad junto al camino cuando un vehículo policial, con las luces encendidas, comenzó a dirigirse hacia mí. Rápidamente dejé mi bicicleta en una zanja poco profunda al lado del camino y salté dentro de otra más honda. Sentí que una mano grande me sujetaba y me colocaba sobre la arena del fondo de la zanja. Supe que Shifu me estaba protegiendo. Con Shifu y el Fa, no tenía miedo. Terminé de colocar todas las pancartas restantes y después regresé a casa.
En 2001 logramos comunicarnos con los practicantes de la cabecera del distrito. A partir de entonces tuvimos materiales para aclarar la verdad, y otros practicantes comenzaron a dar un paso al frente y a colaborar en el esfuerzo por salvar a los seres conscientes.
Una noche, otra practicante y yo fuimos a las afueras para distribuir materiales de aclaración de la verdad. No conocíamos bien el lugar, por lo que, después de terminar de distribuirlos en varias aldeas, nos perdimos en el camino de regreso y terminamos en un cementerio. La otra practicante estaba muy asustada y no dejaba de tirar de mi ropa. Le dije: “No tengas miedo. Shifu está justo a nuestro lado.” Entonces vi un automóvil no muy lejos y le dije: “La carretera debe estar cerca.” Cargamos nuestras bicicletas a través de unos campos, encontramos el camino de regreso a la carretera y volvimos a casa sanas y salvas.
En 2002, varios practicantes y yo estábamos distribuyendo materiales para aclarar la verdad lejos de nuestros hogares cuando alguien nos denunció ante la policía. Fuimos arrestados y a mí me encarcelaron durante cinco años. Después de ser liberada en 2007, aproveché bien el tiempo para estudiar el Fa y ponerme al día con el progreso de la rectificación del Fa.
Shifu nos enseñó:
“Los Dafa dizi deben ser dignos de sus grandiosas responsabilidades otorgadas por la rectificación del Fa, y aún más no deben dejar que esta parte de seres conscientes pierda su esperanza; ustedes son ya la única esperanza de ellos, para poder o no entrar en el futuro. Por eso, todos los Dafa dizi, tanto los nuevos como los veteranos, deben tomar acción y empezar a esclarecer la verdad ampliamente. Especialmente los Dafa dizi en China continental, cada uno debe salir a esclarecer la verdad, y hacer que “las flores florezcan por todas partes”, sin omitir ningún lugar donde haya gente”.(Dejen ir los corazones humanos, salven a la gente del mundo, Escrituras esenciales para mayor avance III)
Shifu publicó este artículo en 2004, pero yo lo leí en 2007. En lo más profundo de mi corazón sabía que estaba muy lejos de cumplir con los requisitos del Fa. Entonces comencé a aclarar la verdad directamente a las personas. Sin importar las condiciones climáticas, salía a hablar con la gente, salvo que existieran circunstancias excepcionales.
Tuve muchas experiencias conmovedoras. Algunas personas se emocionaron hasta las lágrimas después de comprender la verdad. Otras gritaron: “¡Falun Dafa es bueno! ¡Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno!”. También hubo quienes al principio quisieron llamar a la policía para denunciarme, pero después se conmovieron por mi compasión. Por supuesto, también hubo personas que no pudieron ser salvadas. Incluso en esos casos, quería dejarles mi compasión y no les guardaba resentimiento. Durante todos estos años de aclarar la verdad, he ayudado a aproximadamente dos mil personas a renunciar al PCCh y a sus organizaciones afiliadas.
También he enfrentado peligros mientras aclaraba la verdad. Sin embargo, siempre que seguía las enseñanzas de Shifu, estudiaba más el Fa, enviaba más pensamientos rectos, actuaba rectamente, afrontaba los problemas con pensamientos rectos, abandonaba mi egocentrismo y seguía el camino dispuesto por Shifu, permanecía bajo su cuidado. Shifu es quien salva a los seres conscientes. Nosotros solamente transmitimos el mensaje.
Mientras tengamos el deseo de salvar vidas, Shifu llevará hasta nosotros a las personas con relaciones predestinadas. Cada vez siento con mayor claridad que salvar a las personas es algo que produce felicidad. En el tiempo que queda, debo acelerar mis pasos en la cultivación, estudiar más el Fa, estudiar bien el Fa, enviar más pensamientos rectos y salvar a más personas. Cuando surjan problemas, debo mirar en mi interior y cultivarme con solidez. Debo hacer todo lo posible para asistir a Shifu y cumplir mi misión prehistórica, de modo que pueda seguir a Shifu de regreso a casa.
¡Gracias, Shifu!
¡Gracias a todos los compañeros practicantes que me han ayudado en el pasado!
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