(Minghui.org) ¡Saludos, respetado Shifu! ¡Saludos, compañeros practicantes!
Soy un practicante de Falun Dafa de 17 años de Florida. En estos tiempos de intensa interferencia y tribulación, ser diligente y mantener una mente clara en la cultivación es más importante que cualquier otra cosa. Con cada paso que doy, elijo si ser un cultivador o permanecer perdido en el laberinto de la gente común. A continuación, comparto algunas de mis recientes comprensiones sobre la cultivación.
A lo largo de mi cultivación, me ha costado mantenerme diligente. Aunque soy muy consciente de los principios del Fa y de lo que Dafa requiere de mí, a veces me dejaba llevar fácilmente por las tentaciones cotidianas en cuanto mi mente vacilaba. Me resultaba difícil mantener la calma, especialmente cuando me sentía irritado o enfadado. A veces no podía resistir el impulso de mirar el teléfono y navegar sin rumbo fijo para matar el tiempo, descuidando así mis estudios escolares y mi práctica musical.
Era plenamente consciente de mis deficiencias e intentaba obligarme a ser más disciplinado. Sin embargo, estos esfuerzos solían durar solo unos días o semanas antes de que inevitablemente recayera en viejos hábitos y repitiera los mismos errores.
La noche anterior al 13 de mayo, tuve una pesadilla vívida que aún recuerdo. Soñé que vagaba por un bosque, sucio, agotado y luchando por encontrar una salida. Llevaba puesto un chaleco negro provisto de anillos metálicos.
Mientras caminaba penosamente por el bosque, de repente llegué a un claro. Al entrar, activé una trampa y un gancho de metal que salió disparado de la nada, enganchándose firmemente a uno de los anillos metálicos de mi espalda. Luego, un segundo gancho de metal voló desde el frente y se enganchó a otro anillo. Al instante fui izado por los aires, quedando suspendido y balanceándome. Aparecieron dos criaturas que parecían sumamente emocionadas. No recuerdo su aspecto, pero sí recuerdo que una de ellas sostenía una hoja fina y curva. Me abrió el chaleco y clavó la hoja directamente en mi corazón. El dolor en el sueño fue tan intenso que aún podía sentirlo después de despertar.
No comprendía el significado del sueño y me preguntaba por qué no me había soltado simplemente para escapar, algo que habría sido relativamente fácil. Seguí con mi día y aparté el sueño de mi mente. Mis padres me llevaron a comer fuera para disfrutar de un momento de descanso algo poco habitual. Nos sentamos al aire libre y pedimos la comida. Mis padres empezaron a hablarme, compartiendo sus consejos y reflexiones sobre su práctica de cultivación.
Al terminar de comer, siguieron hablando. Hacía un calor sofocante y notaba pequeños insectos zumbando a mi alrededor. Me sentía muy incómodo —con calor y picor— y deseaba desesperadamente volver a casa. Sin embargo, mi madre aún no había terminado su bebida, así que me pidió que esperara un poco más. Finalmente, no pude soportar más la incomodidad. Sin preguntar, tomé su vaso y terminé la bebida, con la esperanza de que eso significara que nos iríamos antes.
Mis padres se quedaron atónitos. Me di cuenta de que había hecho algo indebido. Inmediatamente pedí disculpas y pregunté si mi madre quería pedir otra bebida. Pero a mis padres no les preocupaba la bebida; les preocupaba yo. De camino a casa, me preguntaron por qué no era capaz de soportar las dificultades. Terminarme la bebida de mi madre solo para escapar de los insectos y del calor fue un gesto muy inmaduro y grosero. En el pasado se presentaron situaciones similares en las que había causado problemas simplemente porque no quería soportar incomodidades. Al principio, consideré lo que había hecho como algo a lo que simplemente debía prestar un poco más de atención.
Esa noche no pude dormir en absoluto. Seguía conmocionado por la pesadilla de la noche anterior y temía quedarme dormido. Empecé a reflexionar sobre el significado de aquel sueño. De repente, mis pensamientos se dirigieron al incidente con mis padres y a la pregunta que me habían hecho: «¿Por qué no puedes soportar las dificultades?». Me di cuenta de que existía un patrón recurrente en mi vida: siempre que las cosas se ponían difíciles, bajaba la guardia; cuando surgían problemas, intentaba encontrar una vía de escape; cuando otros me juzgaban, a menudo llegaba a los extremos para demostrar mi valía; y siempre que veía que otros eran mejores o más capaces que yo, intentaba desesperadamente alcanzar su nivel solo para escapar de mis propios problemas. Aunque superficialmente parecía que me esforzaba por hacer lo correcto, mi corazón no estaba verdaderamente alineado con el Fa.
No lograba comprender del todo por qué seguía cayendo en estos patrones contradictorios, relajarme cuando las cosas se ponían difíciles, hacer lo «correcto» simplemente para evitar problemas, caer en extremos, etcétera, pero sabía que la causa raíz era la misma: el egoísmo. También me di cuenta de que etiquetar el problema simplemente como «egoísmo» resultaba demasiado vago, así que comencé a profundizar más. A pesar de que entendía el Fa, ¿por qué seguía siendo tan egoísta? Yo mismo no podía responder a eso.
No podía dormir con todas estas preguntas sin resolver, así que decidí estudiar el Fa con un corazón sincero, con la esperanza de descubrir la causa de raíz y eliminar este apego. Abrí el libro Zhuan Falun en una página al azar y di con la Cuarta Lección, La transformación del yeli. Los dos párrafos siguientes realmente me ayudaron a desatar el nudo que tenía en el corazón. Shifu dijo:
“La gente con más materia negra generalmente tiene que sacrificar más que la gente que tiene más materia blanca. Ya que la materia blanca se asimila directamente a la característica del universo Zhen-Shan-Ren, mientras eleve su xinxing y pueda elevarse entre conflictos, su gong crecerá; es así de simple y rápido. La gente que posee más de tiene una cualidad de iluminación alta y también puede sobrellevar los sufrimientos, fatigar sus músculos y huesos, y además forjar su corazón y su voluntad; aunque sufra más en este aspecto corporal y menos en la mente, su gong también crece. Pero para aquellos que tienen más materia negra, esto no va, se necesita pasar previamente por un proceso como este: en primer lugar hay que transformar la materia negra en blanca, es precisamente un proceso así, es también extremadamente sufrido. Por eso, la gente que no tiene buena cualidad de iluminación frecuentemente tiene que sufrir más; con un yeli grande, la cualidad de iluminación se queda corta, así que el xiulian le resulta aún más difícil”.
“Tomando un caso específico como ejemplo, mira cómo él practica el xiulian. Para hacer el xiulian en ding, hay que sentarse con las piernas cruzadas por largo rato, lo cual trae dolor y entumecimiento; al incrementar el tiempo, el corazón comienza a inquietarse, se inquieta muy fuertemente. Al fatigar los músculos y huesos y forjar el corazón y la voluntad, ni el cuerpo físico ni el corazón están cómodos. Hay quienes temen al dolor de cruzar las piernas y las bajan, no quieren perseverar. Algunos cruzan las piernas un poquito más de tiempo y ya no aguantan más. Una vez que bajan las piernas, la práctica resulta en vano. Cuando al sentir dolor con las piernas cruzadas se las mueve rápidamente con algunos movimientos antes de cruzarlas de nuevo, vemos que esto no da resultado. Porque cuando hay dolor en las piernas, vemos que la materia negra está atacando las piernas. La materia negra es precisamente yeli, y padecer sufrimientos puede disminuir el ye y transformarlo en de. Una vez que duele, ese yeli comienza a bajar y disminuir, y cuanto más presiona el yeli hacia abajo, tanto más dolor se siente en las piernas; por eso el dolor de las piernas no viene sin razón. Generalmente cuando se sienta a meditar con las piernas cruzadas, los dolores en las piernas son intermitentes; una ráfaga de dolor es especialmente penosa y después de pasarla se va apaciguando, después de un rato el dolor empieza de nuevo; así es como ocurre frecuentemente” (Cuarta Lección, Zhuan Falun).
Me di cuenta de que el problema no residía tanto en mi comprensión del Fa, sino en si realmente estaba utilizando el Fa para examinar mi xinxing y transformarme. Siempre que me enfrentaba a la más mínima dificultad, dejaba el Fa de lado. No logré elegir el camino de un cultivador genuino y, en su lugar, me aferré al deseo de comodidad, buscando evitar problemas y facilitarme las cosas. Cada vez que surgía la tentación, ni siquiera pensaba en el Fa; por el contrario, me entregaba a la búsqueda del placer y la comodidad, tal como en aquel sueño en el que no logré quitarme un anillo de metal que podría haberse retirado con gran facilidad. Este patrón persistió durante tanto tiempo que se convirtió en un mal hábito profundamente arraigado y casi imperceptible.
Esta toma de conciencia me impactó profundamente. Sentí como si finalmente se hubiera levantado un yugo que me había oprimido durante años.
Elegir entre vivir como una persona común y cultivarme firmemente en Dafa no es tarea fácil. Sin embargo, al considerar que tengo esta oportunidad sin precedentes de cultivarme, ayudar a Shifu en la Rectificación del Fa, salvar a los seres conscientes y participar en esta magnífica y grandiosa corriente de la Rectificación del Fa, ¡me doy cuenta de lo glorioso y precioso que es esto! Sin importar qué tribulaciones o dificultades me aguarden, estoy decidido a ser un verdadero practicante de Dafa y a recorrer bien mi camino de cultivación.
¡Gracias, Shifu! ¡Gracias a todos!
(Presentado en el Fahui de Florida 2026, en Estados Unidos)
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