(Minghui.org) Soy una practicante de Falun Dafa y practico desde 1996. Tengo la suerte de haber contado con la protección compasiva de Shifu en cada paso y fortalecimiento de mi camino de cultivación. Me gustaría compartir las siguientes experiencias como una forma de expresar mi profunda gratitud hacia Shifu.

Acabando con la persecución en un centro de detención

Empecé a dar a conocer la verdad sobre Falun Dafa después de que el Partido Comunista Chino (PCCh) iniciara la persecución en 1999. Me encarcelaron en un centro de detención por contarle a la gente la verdad sobre Falun Dafa. En ese mismo centro había otras practicantes que también estaban siendo perseguidas. Un día, una compañera practicante no podía mover un lado de su cuerpo. Tenía unos treinta años y era de carácter tranquilo. Rara vez hablaba con alguien, pero de vez en cuando conversaba conmigo y me contaba sus experiencias.

El médico del centro de detención intentó ponerle una inyección, pero ella se negó. De repente, varios guardias y un médico abrieron la puerta de nuestra celda e intentaron inyectársela a la fuerza. Me interpuse en su camino y dije: «Ella se ha negado a recibir cualquier inyección. ¿Qué tipo de inyección es esa? ¿Quién sabe si es venenosa?».

Los guardias me empujaron a un lado. Otras practicantes se unieron a mí, diciendo: «No pueden obligarla a ponerse una inyección si ella no ha dado su consentimiento». Varias reclusas ayudaron a los guardias a alejarnos de allí. Decenas de personas se sumaron a la confusa pelea y al alboroto. Hubo mucho caos.

El guardia a cargo se dirigió a la sala de vigilancia y gritó por el altavoz: «¡Siéntense! ¡Todas al banco de espera!». Al final dejamos de empujarnos y nos calmamos. Los guardias y el médico se fueron sin administrarnos la inyección.

Mientras todas las reclusas estaban sentadas en los bancos, me paré frente a ellas y dije en voz alta: «¿Saben qué pasó? Nos metieron en el centro de detención por practicar Falun Dafa. Nos han encarcelado por seguir los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. ¿Se imaginan qué tipo de gobierno castiga a la gente buena? ¿Qué tipo de personas dirigen el gobierno? A esta practicante y a su esposo los arrestaron solo por practicar Falun Dafa. A su esposo lo golpearon hasta matarlo. A ella la interrogaron mientras sostenía a su hijo de dos años. Le arrebataron a su hijo, le tocaron el cuerpo y la insultaron. Ahora ni siquiera sabe dónde está su hijo. ¿Se imaginan lo devastador que ha sido esto para ella y el nivel de estrés que ha tenido que soportar?».

En la celda reinaba un silencio absoluto. Un par de reclusas comenzaron a sollozar. Entonces alcé la vista hacia la cámara de vigilancia. Sabía que los guardias nos estaban observando y que habían escuchado mis palabras. Grité a la cámara: «¿Nos han dicho qué tipo de inyección es? ¿Le pidieron su consentimiento? ¡Están persiguiendo a gente buena!».

Después de eso, nadie volvió a mencionar nada sobre las inyecciones. Las reclusas cambiaron su actitud hacia nosotras y se abrieron y comenzaron a hablar con nosotras, entonces les hablamos sobre Falun Dafa. Los guardias también cambiaron su actitud y dejaron de gritarnos. Si algo nos concernía lo discutían con nosotras. La compañera practicante se recuperó gradualmente al hacer los ejercicios de Falun Dafa. Todos las reclusas fueron testigos de su recuperación y quedaron asombradas por el poder de Falun Dafa.

Aclarar la verdad en el trabajo

Después de salir de la cárcel, estudié el Fa como una niña hambrienta. Me di cuenta de que tenía la misión de aclarar la verdad sobre Falun Dafa, así que esperaba encontrar un trabajo que me permitiera hacerlo. Pero ya tenía casi 50 años y había perdido mi título universitario tras años de mudanzas durante la persecución. ¿Cómo iba a encontrar siquiera un trabajo?

Resulta que una nueva empresa inmobiliaria estaba buscando un gerente de personal. Hablé con el dueño de la empresa sobre mi experiencia y se mostró entusiasmado. Sin revisar mi título ni mi identificación, ni pedirme que llenara ningún formulario, me contrató en el acto. Sabía que había encontrado este trabajo con facilidad porque mi propósito al buscarlo era aclarar la verdad.

Debido a la alta rotación en los trabajos del sector inmobiliario, tuvimos que contratar a muchos empleados. Mi empresa incluso contrató a dos jóvenes para que me ayudaran a hacer llamadas telefónicas. Tenía que entrevistar a alrededor de una decena de candidatos cada día. La mayoría eran jóvenes. A aquellos a quienes no íbamos a contratar, aproveché la oportunidad para explicarles la verdad de inmediato. A los que sí íbamos a contratar, les expliqué la verdad después de que comenzaron a trabajar en la empresa. Algunos de ellos demostraron una gran capacidad de pensamiento independiente, y pude hablar con ellos con mucho detalle. Otros tenían muchas dudas, así que tuve que probar diferentes enfoques.

Cuando iba a las ferias de empleo, mi estand solía estar rodeado de gente todo el tiempo. Me di cuenta de que, en el fondo, debían estar ansiosos por escuchar la verdad. Les pedí que llenaran un formulario de solicitud y les hablé sobre Falun Dafa y porqué debían renunciar a las organizaciones comunistas. Una joven me susurró al oído: «Tía, es peligroso que hables de eso aquí». Le respondí con una sonrisa: «¡Gracias por tu preocupación! ¡Qué amable de tu parte!». Una vez que comenzaba a aclarar la verdad, dejaba de pensar en cualquier otra cosa. Cada día era gratificante. Por lo general, ayudaba a unas 10 personas a renunciar a las organizaciones comunistas en un día normal.

La nueva empresa no contaba con políticas ni procedimientos. El dueño de la empresa centraba su energía en ganar dinero, no en la administración. Les ayudé a establecer políticas y procedimientos poco a poco. Cuando noté que los empleados tenían la moral baja, le sugerí a mi jefe que organizáramos algunas actividades. Seguí los principios de Falun Dafa: Verdad, Benevolencia y Tolerancia, y traté a todos mis colegas con amabilidad. Algunos empleados nuevos, que venían de otros pueblos, contaban con pocos recursos para comenzar su nueva vida laboral, así que les regalé ropa bonita de mi hijo y algunos artículos para el hogar. A menudo les llevaba el desayuno. Cada vez que nuestra empresa nos compraba pasteles de luna y fruta, les daba mi parte.

En la reunión de fin de año, el dueño de nuestra empresa elogió a mi departamento por ser el mejor. Mientras trabajaba en esta empresa, me detuvieron durante 10 días por presentar una demanda contra Jiang Zemin. El dueño no me hizo ninguna pregunta y me pagó el salario completo de esos 10 días.

Al final tuve que irme de mi casa para evitar ser perseguida de nuevo. Cuando le dije al dueño de la empresa que no podría seguir trabajando para él, me dijo: «Me hablaron de Falun Dafa cuando visité otros países. Todos ustedes son buenas personas. ¿Qué tal si te escondes en algún lugar temporalmente y regresas cuando quieras? Mi empresa siempre tendrá un puesto para ti». No tuve la oportunidad de volver a trabajar allí, pero estoy agradecida por la comprensión de mi jefe y mis compañeros, y me alegra que hayan conocido la verdad sobre Falun Dafa.

¡Shifu me ha bendecido tanto durante los últimos 30 años! ¡La única forma que tengo de agradecérselo es cultivarme con diligencia, atesorar el tiempo precioso que Shifu me ha concedido a costa de su sufrimiento, salvar a más seres conscientes y cumplir mi misión!