(Minghui.org) Tengo 72 años y vivo en el campo. Produzco materiales de esclarecimiento de la verdad, como folletos y DVD, que los practicantes locales y lo distribuimos.

Mi esposo siempre ha apoyado mucho mi cultivación. Cuando otros practicantes me visitan y yo no estoy en casa, él les ofrece comida. En una ocasión arrendó un terreno para un huerto, pero nunca quiso que yo trabajara allí, incluso cuando él estaba muy ocupado. Otros practicantes bromeaban diciendo que yo era una cultivadora de tiempo completo.

Rara vez gastaba dinero. Mi esposo administraba nuestras finanzas. Cuando necesitaba dinero, simplemente se lo pedía, así que nunca aprendí a manejarlo. Jamás imaginé que tendría problemas económicos.

Ganar una fortuna y perderla

Después de jubilarse, mi esposo rentó tierras en la aldea. No me parecía una buena idea, pero tampoco intenté detenerlo. Creía que cada persona tiene su propio destino, así que dejé que las cosas siguieran su curso natural. Mi esposo plantó nogales e invirtió mucho dinero en ellos. Teníamos que pagar a la aldea 10.000 yuanes al año por el arrendamiento. Desafortunadamente, aproximadamente un año después de que los árboles comenzaron a producir nueces, el precio de las nueces cayó drásticamente. Ese mismo año se construyó una autopista en nuestra zona. Mi esposo recibió 550.000 yuanes de compensación por la expropiación del terreno del huerto y otros 80.000 yuanes por nuestras demás tierras. Era una suma enorme para un aldeano. Mi esposo solo me dio 1.000 yuanes, pero no le di importancia porque soy practicante.

Más tarde dijo que la compensación que había recibido era injusta. Según la política vigente, debería haber recibido más. Afirmaba que los funcionarios de la aldea se habían quedado una parte. Quiso demandarlos. En un país gobernado por el Partido Comunista Chino (PCCh), los funcionarios suelen protegerse entre sí. Sin embargo, mi esposo se negó a reconocer esta realidad y depositó obstinadamente su confianza en el sistema judicial. Los funcionarios de la aldea pagaron a alguien para que diera un falso testimonio y mi esposo perdió el juicio. Presentó una apelación y volvió a perder. Los gastos del litigio y la inversión realizada en el huerto consumieron toda la compensación que habíamos recibido, dejándonos con una deuda considerable, gran parte de ella proveniente de préstamos con altos intereses.

Comencé a administrar nuestro dinero

Mi esposo viajaba con frecuencia y pasaba mucho tiempo fuera de casa. Cuando regresaba, estaba deprimido y hablaba poco. Finalmente me contó lo que sucedía. Me preguntó si podía pedir dinero prestado a otros practicantes y les devolveríamos el dinero con intereses. Pensé que él no era practicante y que había soportado reveses y presiones inimaginables durante los dos años anteriores. No era completamente culpa suya. La raíz de nuestra desgracia era la corrupción de los funcionarios del PCCh. Mi esposo creía que Falun Dafa es bueno. Como su esposa, debía compartir su carga. Como practicante, nunca busqué la riqueza, pero sí debía compartir sus dificultades.

No me quejé. Pedí dinero prestado a familiares y amigos. Cuando los practicantes supieron de mi situación, me ofrecieron dinero diciendo que confiaban en mí y que no necesitaban ningún pagaré. Me conmoví tanto que lloré. Sabía que este era un asunto de la gente común y no formaba parte de la cultivación. Por ello seguí el procedimiento adecuado y redacté y firmé pagarés. Agradezco sinceramente a los practicantes locales por su apoyo durante este difícil período.

Necesitábamos pagar nuestras deudas lo antes posible, así que empecé a administrar nuestras finanzas. La pensión de mi esposo, mi seguridad social y otros ingresos sumaban más de 2.000 yuanes al mes. Organicé el presupuesto y me aseguré de que pudiéramos devolver más de 20.000 yuanes al año. Comenzamos reduciendo nuestros gastos de vida. Gastábamos muy poco en comida. A menudo comíamos fideos con verduras. Al ver nuestra difícil situación, otros practicantes nos llevaban verduras cultivadas por ellos mismos y nos regalaban ropa y zapatos.

Sabía que vivir austeramente no bastaba para pagar los préstamos. Con el rápido avance de la rectificación del Fa, quería devolver el dinero de los practicantes lo antes posible. Como mis pensamientos estaban alineados con el Fa, Shifu me ayudó y tuve una buena idea. Antes simplemente desechábamos las nueces de cáscara negra. Le pedí a mi esposo que las trajera a casa. Mientras escuchaba la radio de Minghui, rompía las cáscaras y extraía las nueces. Aunque las cáscaras estaban negras, el interior seguía siendo bueno. Las envié a una fábrica para extraer aceite, que después embotellamos y vendimos. Durante esos dos años, los precios del aceite de cocina permanecieron altos, por lo que obtuvimos ingresos considerables.

Tenía un deseo: sin importar cuán difícil fuera la vida, cuán ocupada o cansada estuviera, debía seguir haciendo bien las tres cosas, las actividades más importantes de mi vida. Continué imprimiendo y distribuyendo materiales de esclarecimiento de la verdad, haciendo los ejercicios y estudiando el Fa. También asistía al estudio grupal semanal. Con la ayuda de Shifu, todo transcurrió sin problemas.

Pagando las seudas

Una practicante me comentó que un empleador buscaba una cocinera. Prepara dos comidas al día y pagan 1.000 yuanes al mes. Puedes empezar mañana si quieres. Pensé que podía hacer ese trabajo y seguir haciendo bien las tres cosas, así que acepté.

Escuché que anteriormente ese trabajo pagaba 2.000 yuanes por preparar tres comidas diarias. Pensé que era injusto que por cocinar una comida menos se redujera el salario en 1.000 yuanes. Me dejé llevar por el apego y no protegí mi xinxing. Discutí con la practicante que me había informado sobre el trabajo. Más tarde comprendí que estaba equivocada y le pedí disculpas. En realidad, preparaba tres comidas al día, porque por la tarde hacía el desayuno del día siguiente. La empleadora era muy ahorrativa, así que traté de pensar desde su perspectiva. Me esforcé más en comunicarme con ella. Por ejemplo, la cocina y el baño estaban muy sucios, y limpiarlos requería gastar agua adicional. Primero hablaba con ella para asegurarme de que estuviera de acuerdo. Cocinaba según sus gustos y hábitos. Usaba menos aceite y procuraba hacer el menor ruido posible mientras cocinaba. Durante todo ese proceso mejoré mi xinxing.

También conseguí trabajo en un restaurante. Pagaban 1.000 yuanes al mes. El segundo día terminé rápidamente mis tareas y me fui a las 11 de la mañana. Estaba especialmente feliz porque no perdí el horario para emitir pensamientos rectos al mediodía. Más adelante logré terminar mis labores aún más rápido y podía regresar a casa para dedicarme a mis actividades relacionadas con la cultivación.

La dueña me dijo: “Trabajas con mucha eficiencia. ¿También trabajas en el campo en tu casa?”. Le respondí: “Tengo cosas más importantes que hacer”. Cuando le conté que practico Falun Dafa, dijo algunas cosas negativas. Entonces comencé a esclarecerle la verdad sobre Falun Dafa. Llevé mi reproductor MP3 y reproducía las conferencias de Shifu y algunas canciones de Dafa. Como solo trabajábamos dos personas allí, podía hablar abiertamente. Le expliqué qué es Dafa. Finalmente comprendió que Dafa es bueno y renunció al PCCh. Me comentó que anteriormente había recibido folletos de esclarecimiento de la verdad, pero nunca los había leído porque estaba demasiado concentrada en ganar dinero. Le dije que nuestra relación predestinada existía para que ella pudiera conocer la verdad sobre Dafa.

Según nuestro acuerdo original, solo tenía que preparar verduras y hacer bollos rellenos. Como terminaba mi trabajo muy rápido, la dueña comenzó a asignarme más tareas, entre ellas cortar pollo, preparar distintos ingredientes, batir huevos y otras labores. Sin importar cuánto trabajo adicional me asignara, siempre lo hacía con alegría, porque me esfuerzo por ser desinteresada. Simplemente trabajaba con más diligencia para poder regresar a casa a tiempo.

Cuando mi nieta supo de mi situación, me sugirió “Abuela, deberías pedir un aumento.” Le expliqué que estaba validando el Fa y esforzándome por ser una persona incluso mejor que una buena persona común. Por esa razón, no podía comportarme como los demás.

El esposo de la dueña regresó de trabajar fuera de la ciudad. Aproveché la oportunidad para contarle los hechos sobre Dafa y le ayudé a renunciar al PCCh. Más tarde dejé el trabajo porque sentí que mi misión allí ya había sido cumplida. Además, nuestras deudas estaban casi pagadas y tenía cosas más importantes que hacer.

Conclusión

Debido a que practico Falun Dafa, pude mantener la calma al ver cómo la riqueza llegaba y se iba. Esto sería difícil para una persona común. Mi comportamiento demostró el poder de Dafa. Vivía una vida sencilla y austera, pero mantenía un espíritu elevado y siempre era optimista porque llevaba a Dafa en mi corazón. Agradezco sinceramente a Shifu. También agradezco a los practicantes por toda su ayuda.