(Minghui.org) Soy una practicante que comenzó a practicar Falun Dafa en 1998. A pesar de más de 20 años de pruebas y tribulaciones, he progresado constantemente siguiendo los principios de las enseñanzas de Shifu sobre Verdad, Benevolencia y Tolerancia, y tratando a todos a mi alrededor con bondad. Esto inspiró a mi familia y amigos a alabar Falun Dafa y a leer Zhuan Falun.

Elegir la tolerancia frente a la injusticia

Mi esposo tiene un hermano menor. Hace un par de años, quizás debido a problemas económicos o por otros motivos, mi cuñado fotocopió mis documentos personales en secreto y me incluyó como aval en un préstamo de 45.000 yuanes (6.651 dólares). No me enteré hasta que un día descubrí que mis tarjetas bancarias estaban bloqueadas y mi cuenta estaba vacía. Me quedé sorprendida.

Entonces mi esposo me dijo la verdad: «Mi hermano no puede pagar el préstamo. Se enfrenta a una demanda y el proceso de ejecución está en marcha». Preocupado por mi estado de ánimo, me rogó que no me enojara. Podía oír el remordimiento en su voz.

Sinceramente, si mi cuñado me hubiera dicho que necesitaba el dinero, lo habría ayudado con gusto. Pero lo hizo a mis espaldas, y sus malas acciones me costaron una buena parte de mis ahorros. Mi esposo se puso angustiado cuando empecé a llorar desconsoladamente. Entre lágrimas le dije: «Practico Falun Dafa. Estaré bien. Déjame llorar un rato, y pronto lo superaré». Lloré durante varios minutos, pero mi corazón se mantuvo sereno y tranquilo, sorprendiéndome incluso a mí misma. Me abstuve de regañar o cuestionar a mi cuñado e incluso pagué más dinero para saldar los intereses y los recargos por mora en su nombre.

Hasta el día de hoy, mi cuñado evita mencionar este incidente, y no le guardo rencor. La Benevolencia que cultivé como practicante de Falun Dafa me permitió perdonar y comprender sus dificultades. ¡En agradecimiento por no permitir que la desgracia me afectara, he experimentado la alegría de un practicante!

Los familiares de mi esposo comienzan a leer Zhuan Falun

En 2017, mi esposo y yo pagamos un apartamento completamente amueblado al lado del nuestro, con la intención de invitar a mis suegros a mudarse con nosotros. Era invierno, así que pagamos la calefacción, compramos electrodomésticos y llenamos el refrigerador con víveres antes de invitarlos.

Tradicionalmente, mis suegros recibían en su casa a muchos familiares, incluyendo a la familia de mi cuñado, durante el Año Nuevo Chino. Para aliviarles la carga, les compré grandes cantidades de cangrejo, langostinos, carne de res, pollo, pescado y otros ingredientes. Consciente del alto costo de estos ingredientes, mi suegra insistió en que le reembolsara el dinero. Me negué a aceptar nada y la tranquilicé: «Mamá, mi negocio va bien y las ganancias son abundantes. No tienes que reembolsarme». Aunque mis suegros trabajaban y seguían cobrando sus salarios, usaban sus ingresos para ayudar a la familia de mi cuñado.

Al día siguiente, mi suegra me dijo: «Después de que te fuiste, tu padre y yo quedamos tan conmovidos por tu dedicación que lloramos. Nos compraste esta casa, la comida y todo lo necesario sin quejarte. Ni siquiera nos dejas agradecértelo. Tu padre dijo: “Otras familias, incluso las que tienen hijas, no pueden igualar el ejemplo de nuestra nuera. ¡Nos quiere más que a nuestros propios hijos!”. Me emocioné profundamente».

Dos años después, incapaz de adaptarse al apartamento más pequeño, mi suegra empezó a comentar cuánto echaba de menos la libertad y la comodidad de su antigua casa. Mi esposo y yo decidimos remodelarla para hacerla más habitable. La amueblamos y compramos electrodomésticos y artículos para el hogar antes de que volvieran a vivir allí. Cuando mi suegra invitó a sus vecinos, dijo: «¡Miren qué grande es la cocina! ¡Miren qué espacioso y luminoso es el baño! Los muebles son de buena calidad. ¡El colchón es incluso mejor que el que usan mi hijo y su familia! Las paredes y el techo están aislados, así que hace calor en invierno y fresco en verano». Su alegría era muy evidente.

Mi mejor amiga me dijo: «Tu suegra es muy mayor. No había necesidad de comprar muebles tan caros». Pero yo no estaba de acuerdo. Después de haber trabajado toda su vida por su familia, mi suegra merecía disfrutar de lo mejor. Su sonrisa de satisfacción me hizo muy feliz.

Durante años, me he cultivado según los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, y mi familia y parientes han sido testigos de la pureza y bondad de Falun Dafa a través de mis palabras y acciones. Soy amable con todos y afronto cada problema con serenidad. Como resultado, no tenemos conflictos familiares. Mis suegros, mi cuñado y mi cuñada me aprecian y se llevan muy bien conmigo.

Mi suegra y mi cuñada comenzaron a practicar Falun Dafa y ahora leen Zhuan Falun a diario. Aunque al principio se oponía, mi esposo poco a poco cambió de opinión y me apoyó en mi práctica. Él también lee Zhuan Falun con dedicación. Mi cuñado me apoya, y toda nuestra familia disfruta de las bendiciones de Falun Dafa.

Difundir la bondad y cultivar buenas relaciones

Comencé mi carrera como dependienta y con el tiempo abrí mi propia tienda en un centro comercial. Soy justa y recta con mis clientes, y muchos se convirtieron en grandes amigos.

Cada mes, el centro comercial organiza actividades promocionales en las que se ofrecen diversos premios. Muchas tiendas emiten tickets falsos para que familiares o amigos del dueño y los empleados puedan canjear los premios. Esta práctica está tan extendida que se convirtió en la norma. En cambio, prohíbo a mi personal de ventas participar en este comportamiento deshonesto.

En consonancia con los principios de las enseñanzas de Falun Dafa sobre la virtud y la rectitud, instruyo a mi personal para que no discuta con nuestros clientes. Asimismo, procuro guiarlos según los principios de Dafa para que sean personas buenas y amables, a pesar de la corrupción moral de nuestra sociedad.

Me gustaría compartir las historias de varios empleados que trabajaron para mí en mi tienda y de un amigo.

Xia Ling y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo y somos muy buenas amigas. Hace más de diez años, Xia tuvo una fuerte discusión con su esposo y se fue de su casa. Como sus padres vivían lejos, acudió a mí en busca de ayuda y le busque un lugar donde quedarse temporalmente. Al ver su tristeza y dolor, le aconsejé que fuera amable y que valorara la relación con su esposo. También le aconsejé que respetara a sus mayores, que no guardara resentimiento y que viera dentro sobre sí misma cuando las cosas salieran mal. A medida que interactuábamos, Xia fue cambiando poco a poco. Cuando su suegra fue hospitalizada, Xia la cuidó con mucho cariño. Me dijo: «Mi suegra se benefició de Falun Dafa. Gracias a tu influencia, me esfuerzo por ser una buena persona según los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia». Ahora, Xia recita con respeto a diario: «Falun Dafa es bueno, Verdad, Benevolencia y Tolerancia es bueno».

Lian Ting era muy joven cuando empezó a trabajar en mi tienda. Me pareció excepcionalmente amable e inocente. Poco después de empezar a trabajar, llegó a casa y les dijo a sus padres: «Mi jefa practica Falun Dafa. Es una persona muy buena». Cegada por la propaganda del PCCh que difamaba a Falun Dafa, su madre, aterrorizada, le dijo: «¡Deja de trabajar para ella! ¡Te has creído sus mentiras!». Cuando sus padres ancianos enfermaron, mi esposo y yo los visitamos en el hospital con regalos y buenos deseos para su recuperación. También le aseguré a Lian que podía tomarse el tiempo que necesitara para cuidar de sus padres. Cuando Lian regresó al trabajo, nos contó que su familia se había dado cuenta de que los practicantes de Falun Dafa eran amables y educados, a diferencia de cómo los retrataban los medios. Aliviados, le dijeron a Lian que hiciera bien su trabajo. Posteriormente, Lian empezó a leer libros de Falun Dafa y ahora su familia comprende la verdad sobre la persecución de Falun Dafa.

Cuando Wang Hong llegó por primera vez a nuestra tienda, alguien le dijo: «La jefa practica Falun Dafa. No deberías trabajar para ella». Wang respondió: «Puede hacer sus ejercicios mientras yo atiendo a los clientes. No hay ningún problema, ya que estoy aquí para ganarme la vida». Wang trabajó para mí durante los siguientes cinco años. Al ver cómo trataba con bondad, consideración y rectitud al personal de servicio, a los repartidores y a todos a mi alrededor, Wang se dio cuenta de que Falun Dafa era capaz de inculcar buenos valores morales. Un año, en nuestra cena de fin de año, Wang exclamó emocionada: «¡Brindemos por Falun Dafa! ¡De ahora en adelante, si alguien dice algo malo de Falun Dafa delante de mí, lo pondré en su sitio!».

Yang Le empezó a trabajar conmigo cuando tenía cuarenta y tantos años. Un día me dijo que quería sacar la licencia de conducir, pero le preocupaba que afectara a su horario porque tardaba medio día en ir desde la tienda hasta donde podía practicar. «No te preocupes, puedes ir», le dije. «Yo cubriré tus turnos en la tienda». Dos meses después, Yang consiguió su licencia de conducir y me dio las gracias por ayudarla. Su esposo se emocionó: «Ningún jefe pagaría a su empleado cuando pide permiso para asuntos personales. Tu jefa debe ser la única en toda la ciudad que haría algo así». Yang le dijo con orgullo a su esposo: «Como mi jefa practica Falun Dafa, se preocupa por los demás y es amable con todo el mundo».

Li Hua, que era impaciente y de mal genio, se enteró de que yo practicaba Falun Dafa cuando empezó a trabajar en mi tienda. Le presenté Falun Dafa, pero se negó a aprender más sobre la práctica, así que no volví a mencionarlo. Sin embargo, al cabo de un tiempo, me pidió que le prestara algunos libros de Falun Dafa para leer. Sus observaciones la habían llevado a creer que su jefe era una buena persona que dirigía un negocio exitoso. Entonces, ¿por qué una persona tan inteligente practicaba Falun Dafa con tanta dedicación y corría el riesgo de ser perseguida por el gobierno? Li empezó a practicar Falun Dafa y sus valores morales mejoraron rápidamente. Dejó de mentir al vender productos a los clientes y su mal genio mejoró considerablemente. Al cabo de un tiempo, le preguntó a su esposo: "¿Te has dado cuenta de cómo he cambiado? ¿No soy más amable? Ya no discuto contigo porque he empezado a practicar Falun Dafa con mi jefa". Al ver los cambios positivos en ella, su esposo respondió: "Ya que crees que es bueno, adelante, practícalo".

Zhao Ling solía ser una persona mezquina que se enojaba fácilmente y siempre buscaba su propio beneficio. Viajaba largas distancias para reclamar regalos y obsequios ofrecidos a través de WeChat Moments. Su medicación para el dolor de piernas y la rinitis le costaba cientos de yuanes al mes. Después de observar mi rectitud y conocer la verdad sobre la persecución a Falun Dafa, comenzó a estudiar los principios de las enseñanzas de Falun Dafa y a practicar los ejercicios. Su dolor de piernas y su rinitis desaparecieron, se volvió más tolerante con los demás y dejó de perseguir obsequios después de comprender el principio de "sin pérdida no hay ganancia" de las enseñanzas de Dafa. Zhao me dijo: "No renunciare a esta maravillosa práctica. Estoy decidida a cultivar hasta el final".

Después de conocer Falun Dafa, las seis mujeres renunciaron al PCCh y sus organizaciones afiliadas, ¡asegurándose así un futuro brillante y prometedor!

(Artículo seleccionado para la celebración del Día Mundial de Falun Dafa 2026 en Minghui.org)