(Minghui.org) Sima Qian, reconocido como uno de los más grandes historiadores de la historia china, escribió en Shi Ji (Crónicas del Gran Historiador) la historia de Han Jue, cuyas virtuosas acciones trajeron bendiciones a su descendencia durante diez generaciones.

Ayudando a los inocentes

Durante los períodos de Primavera y Otoño, el alto funcionario Tu Angu quería tener más poder y planeó exterminar a toda la familia de otro alto funcionario, Zhao Shuo. Intimidados por Tu, la mayoría de los funcionarios guardaron silencio o se convirtieron en cómplices.

Han Jue, quien ya había ayudado a la familia de Zhao, intervino en este momento crítico para defenderlos. Cuando sus esfuerzos fracasaron, Han instó a Zhao Shuo a huir, pero Zhao se negó y, en cambio, le pidió a Han que protegiera a su linaje. Han accedió.

Cuando Tu y los demás generales masacraron a la familia Zhao, Han fingió estar enfermo y no participó. En cambio, colaboró con Cheng Ying y Gongsun Chujiu, dos amigos de Zhao Shuo, y logró salvar al hijo recién nacido de este.

Cheng se llevó al bebé, Zhao Wu, y se escondió en las montañas. Han mantuvo el secreto y ayudó a Cheng ocasionalmente durante esos años.

Punto de inflexión

Cuando Tu exterminó a la familia Zhao, el rey (el duque Jing de Jin) no fue informado. Aunque se enteró del crimen tiempo después, lo toleró y no castigó a Tu.

Quince años después, el rey enfermó gravemente. Un adivino afirmó que esto se debía al maltrato infligido a la descendencia de Daye, antepasado de los emperadores de la dinastía Qin. Preocupado, el rey consultó a Han al respecto. Sabiendo que Zhao Wu ya era un adolescente, Han respondió: «Los descendientes de Daye lograron grandes hazañas en la historia. Sin embargo, cuando el linaje llegó a Zhao Shuo, toda su familia fue exterminada. ¿No es triste?».

El rey lo lamentó y preguntó si la familia Zhao aún tenía descendientes. Entonces Han compartió el secreto de Zhao Wu.

Con el apoyo del rey, Han y Zhao unieron fuerzas con otros generales. No solo mataron a Tu, sino que también devolvieron los feudos originales de la familia Zhao a Zhao Wu.

Bendiciones por más de diez generaciones

La historia no terminó ahí. Las buenas acciones de Han continuaron siendo recompensadas. Doscientos años después, los descendientes de Han Jue y Zhao Wu establecieron los reinos de Han y Zhao, respectivamente. Ambos se encontraban entre los reinos más importantes del período de los Reinos Combatientes.

En las Memorias Históricas (Shi Ji), Sima Qian sugirió que estas fueron bendiciones que Han recibió por proteger secretamente a los inocentes y contribuir con éxito a restaurar el honor de su familia. «Este acto (de Han) poseía una inmensa virtud oculta… su bondad fue recompensada durante más de diez generaciones», escribió.

Inspiración para las generaciones futuras

La historia mencionada se adaptó a «El huérfano de Zhao», una obra muy conocida de la dinastía Yuan. Fue también la primera obra china traducida a un idioma europeo, conocida a menudo como «El huérfano chino: una tragedia histórica».

La popularidad de esta obra refleja el proverbio chino «el bien se recompensa con el bien, el mal se enfrenta al mal». También concuerda con el proverbio occidental «cosechas lo que siembras». Este principio subyacente era evidente en las obras de Shakespeare, incluyendo Macbeth, Hamlet y otras.

Tal sabiduría también es importante en la sociedad moderna. Cuando el Partido Comunista Chino (PCCh) totalitario reprimió a diversos grupos durante numerosas campañas políticas marcadas por la brutalidad y la mentira, pocos se atrevieron a alzar la voz y proteger a los inocentes.

Estas tragedias persisten hasta el día de hoy, con decenas de millones de practicantes de Falun Dafa perseguidos por su creencia en Verdad-Benevolencia-Tolerancia. Peor aún, el PCCh ha extendido la persecución al extranjero, socavando las sociedades libres más allá de sus fronteras.

Es importante seguir nuestra conciencia, ayudando a los inocentes como lo hizo Han, y defendiendo los valores universales. Estas acciones traen bendiciones y prosperidad a largo plazo.