(Minghui.org) Nuestra numerosa familia proviene de una línea de sangre de larga data. Hemos hecho bien manteniendo a la familia creciendo de forma constante, pero nuestros parientes no siempre se llevan bien. Mi abuelo paterno fue el contador del grupo de producción de nuestro pueblo en los años 60. Los aldeanos le respetaban porque era honesto y amable, y contribuía a la prosperidad de todos los miembros.

Había otra familia en nuestro pueblo con siete hijos y una hija. Cao, el cabeza de familia, acosaba y se aprovechaba de los demás. Llevaba a sus cerdos y vacas a tierras de cultivo de otras familias y destruía sus cosechas. Cao y sus hijos adultos también se colaban por la noche en los patios de otras familias y robaban fruta, gallinas y patos. Si alguien se atrevía a enfrentarse a él, Cao encontraba excusas para golpearlos.

Los aldeanos estaban hartos, pero nadie sabía qué hacer. Acudieron a mi abuelo y le pidieron ayuda para defender la justicia. Pero Cao tenía un pariente que ocupaba un alto cargo en el gobierno del condado, y sabía que podía hacer lo que quisiera y salirse con la suya. No escuchaba lo que mi abuelo tenía que decir, y nuestras familias se volvieron hostiles entre sí. Esto se convirtió en una disputa familiar de larga data.

Mi abuelo se jubiló a principios de los años 80. Al ver que ya no tenía poder, Cao y su familia insultaron e incluso agredieron a mi abuelo y a otros parientes a voluntad. Ocuparon nuestro arrozal y huerto sin motivo y nos causaron grandes pérdidas. Una vez mi abuela tuvo que arrodillarse y suplicar a Cao y a sus hijos que dejaran de golpear a mis tías y tíos.

He sido testigo de este conflicto constante entre nuestras familias desde que era pequeño. A mis tías les arrancaban el cabello durante las peleas. Mis tíos estaban tan golpeados y heridos que no podían levantarse de la cama durante días. Estaba enfadado por el trato que estaban dando a mi familia y por el hecho de que no había ningún lugar a donde pudiera ir para buscar justicia. Los aldeanos eran comprensivos pero temían a Cao y no se atrevían a ponerse de nuestro lado. Desanimados y aislados, nuestra familia se fue mudando poco a poco de ese pueblo a principios de los años 90.

Al crecer, mi bisabuela y mi abuela me animaron a estudiar mucho, a avanzar en la vida y a convertirme en un alto funcionario, para dar honor a la familia. Como el hombre mayor de mi generación, me inculcaron un profundo sentido de responsabilidad. Les prometí: "Haré que la familia Cao pague por lo que nos han hecho". Me mantuve sano y fuerte haciendo ejercicio regularmente. También aprendí artes marciales por mi cuenta y busqué a otros que entrenaran artes marciales para combatir con ellos. Aprendí de estas experiencias y me preparé para enfrentarme finalmente a la familia de Cao.

Desgraciadamente, no llegué muy lejos en la escuela, así que convertirme en un alto funcionario ya no era una opción. Aumenté el volumen de mis entrenamientos y me esforcé aún más para enfrentarme a los hombres de la familia Cao. Más de una vez me imaginé golpeando a Cao, causándole heridas permanentes e incluso matándolo.

Encontrando Dafa y abandonando el odio

Me encontré con gente que me presentó Falun Dafa (también llamado Falun Gong) en un parque en marzo de 1996. Esa noche escuché por primera vez las enseñanzas del Fa de Shifu sin comprender del todo lo que decía. Pero después de la segunda noche, me sentí increíblemente atraído por esta práctica. Asistí al seminario nueve días seguidos y escuché todas las conferencias.

Muchas de las cosas de las que hablaba Shifu parecían inconcebibles, pero sabía en lo más profundo de mi corazón que era un verdadero camino de cultivación que solo ocurre una vez en la vida. Siempre me habían gustado las artes marciales y había leído muchas escrituras del Tao y la Escuela de Fo. Tenía una idea de lo que era la cultivación, pero nunca me había encontrado con una enseñanza que explicara todo de forma tan clara.

Y así, de repente, comencé a cultivarme de Dafa. Yo todavía estaba en la escuela de oficios en ese momento, pero cada mañana hacía la práctica con nuestro grupo local en el parque y estudiaba el Fa con ellos por la tarde. Mi carácter moral mejoró sin que yo me diera cuenta. Ya no buscaba peleas y mi mal genio calmó. Devolví la bicicleta que había robado y ya no recogía el dinero que encontraba en el suelo, porque no quería perder virtud por esas pequeñas ganancias.

También empecé a ayudar a mi madre con las tareas de la casa, y dejé de contestarle y discutir con ella. Al presenciar el impacto positivo que esta práctica tuvo en mí, mi madre se volvió muy partidaria de Dafa. La gente a mi alrededor también notó cuánto había cambiado y me felicitó por mi capacidad para mantener la calma. Les hablé a mis amigos y familiares sobre Dafa, y un compañero de clase también empezó a cultivar.

Unos dos meses después de empezar a cultivarme en Dafa, un día me di cuenta: "Ahora practico Falun Dafa. ¿Cómo iba a querer vengarme aún de Can y su familia? ¿Qué les voy a decir a mis abuelos y a mis primos?". Estuve dándole vueltas durante una semana y no se me ocurría una buena solución.

Sabía, estudiando el Fa, que los conflictos entre ambas familias eran causados por la retribución del yeli. Quizá mis antepasados acosaron a alguien de la familia Cao y estaban recuperando lo que les correspondía en esta vida. Si buscara una pelea, les estaría regalando virtud y aumentando la deuda. Nuestros hijos y nietos tendrían que asumir eso, entonces. ¿Cuándo acabaría esto? Solo si pudiera dejarlo ir por completo, la deuda podría saldarse.

Sin embargo, la enemistad entre ambas familias era profunda y no se olvidaba tan fácilmente. Por mucho que quisiera dejar las cosas atrás, me aferré al pensamiento de venganza durante varios años más. No podía liberarme completamente del odio.

Después de un estudio grupal de Fa una noche, me pregunté: "¿Eres un verdadero cultivador? Shifu nos ha dicho que nos esforcemos por vivir según los requisitos del Fa y convertirnos en mejores personas. Si hago daño o incluso mato a Cao, tendré que ir a prisión, esto manchará la reputación de Dafa, no puedo hacer eso. Mi única opción es renunciar a la idea de venganza".

"Sí, necesito renunciar a la venganza. Soy practicante de Falun Dafa y los principios de Dafa me prohíben devolver el mal con el mal. ¡La enemistad entre nuestra familia y la familia Cao terminará conmigo!". Me sentí aliviado tras tomar esa decisión, y todo mi cuerpo se sentía ligero. Agradecí a Shifu por ayudarme a disolver el odio que me había agobiado durante tantos años.

Cuando le conté a mi familia lo que había decidido, fueron sorprendentemente comprensivos y aceptaron benevolentemente. La larga enemistad entre ambas familias se resolvió así, de repente.

Sin embargo, Cao había hecho demasiadas cosas malas, y el yeli acabó alcanzándole. Fue apuñalado y quedó discapacitado permanentemente. Esto demuestra que el bien es recompensado, mientras que el mal acaba siendo retribuido.

Aclarar la verdad para salvar a seres conscientes

El Partido Comunista Chino (PCCh) lanzó una persecución nacional contra Falun Dafa en julio de 1999, con una campaña de propaganda total. Muchos practicantes en mi zona dejaron de practicar por miedo. Creía firmemente que Dafa era un camino divino y verdadero de cultivación. No entendía por qué el régimen comunista se volvió hostil contra Dafa, pero estaba decidido a cultivarme hasta el final porque no hay nada de malo en ser una buena persona.

Para entonces ya había empezado a trabajar y lideraba un pequeño grupo. Me exigí a mí mismo los estándares de Dafa de Verdad-Benevolencia-Tolerancia y nunca tomé nada del trabajo para uso personal. Fui considerado y prefería sufrir pérdidas yo mismo antes que aprovecharme de los demás. Mi esfuerzo me valió elogios y respeto de mis administradores y compañeros. Sin embargo, tras regresar de un viaje a Beijing para presentar una apelación al gobierno central en noviembre de 1999, fui detenido y pronto suspendido del trabajo.

Tras leer el artículo de Shifu Racionalidad en Escrituras esenciales para mayor avance (II), los practicantes y yo encontramos publicaciones anteriores y empezamos a copiar manualmente folletos con información de Dafa. Repartíamos los folletos por toda nuestra zona por la noche. En la víspera del Año Nuevo Chino de 2001, fui arrestado por repartir estos folletos.

Me mantuvieron en un centro de detención, donde fui amable con todos, y la mayoría de la gente que conocí era receptiva a Dafa. El segundo día del Año Nuevo Chino, las noticias de la farsa de la auto inmolación de la plaza de Tiananmen se publicaron en todos los principales medios de comunicación. Supe enseguida que había sido montado. Les conté a mis compañeros de celda mi viaje a Tiananmen en Beijing y que no vi a ningún agente de patrulla llevando extintores. ¿Cómo pudo la policía en las imágenes apagar el incendio tan rápido?

Señalé que Wang Jindong, el autoproclamado practicante de Falun Gong que supuestamente se prendió fuego para alcanzar la consumación, ni siquiera meditaba con las piernas dobladas en la posición correcta. Su pelo y ropa estaban manchados, pero curiosamente no se incendiaron. También les expliqué a mis compañeros de celda que un verdadero practicante nunca se suicidaría.

Les señalé que también era imposible que la anciana llamada Liu se hubiera bebido media botella de gasolina, porque incluso una pequeña cantidad podía causar graves daños internos o incluso la muerte. Habrían tenido que lavarle el estómago. Concluí que el gobierno intentaba difamar a Falun Dafa. Mis compañeros de celda escuchaban mis comentarios mientras veían el programa. La mayoría estuvo de acuerdo conmigo y no creyó el informe falso.

Tras mi liberación en 2002, me puse al día con los nuevos artículos de Shifu, como Exponiendo el Fa en el Fahui de Florida, Estados Unidos. (Colección de enseñanzas del Fa, Vol. II), y Viaje por Norteamérica para exponer el Fa, y Guiando el viaje. Llegué a comprender lo profundo que es Dafa, y era plenamente consciente de mi responsabilidad como practicante para ayudar a Shifu a rectificar el Fa.

Aún más, entendí lo extraordinario que es Shifu. Durante los años siguientes dediqué todo mi tiempo libre a estudiar el Fa, enviando pensamientos rectos, compartiendo experiencias con otros practicantes y ayudando a otros a mejorar. Le dije a todo el mundo lo maravilloso que era Dafa, y que estaba siendo calumniado y perseguido injustamente por el PCCh.

Mi trabajo rescindió mi contrato antes de tiempo porque me negué a renunciar a mi creencia. Desde entonces, me he mudado a muchos lugares diferentes en China y he trabajado en diversos empleos. He manejado maquinaria pesada, trabajado como masajista de pies, hecho pasteles en un restaurante, gestionado una granja y movido sacos de arena como peón.

Independientemente de dónde me mudara o del trabajo que tuviera, intenté ser una buena persona y vivir según los estándares de Dafa. Fui amable y considerado, y siempre puse a los demás primero. Siempre que tenía la oportunidad, le contaba a la gente sobre Dafa y por qué la persecución estaba mal.

Una vez, en el tren, una anciana sentada enfrente tenía las manos en el vientre y parecía tener mucho dolor. Le pregunté qué le pasaba y si necesitaba ayuda. Dijo que le dolía el estómago. Le dije: "No podré conseguir ayuda de un médico, pero tengo una idea que te ayudará con el dolor".

Le enseñé a recitar las frases auspiciosas: "Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno". Le dije que Falun Dafa estaba arraigado en la tradición budista y que el incidente de la farsa de autoinmolación en la Plaza de Tiananmen fue escenificado para difamar a Dafa. La animé a repetir estas frases auspiciosas a menudo y que recibiría bendiciones.

Los labios de la mujer se movieron mientras recitaba en silencio las frases. Me pidió que los repitiera hasta tenerlos memorizados. Un rato después, exclamó: "Ya no me duele el estómago. ¡Funcionó!". Me hizo muchas preguntas sobre Dafa y la persecución, y me dijo que buscaría una copia de Zhuan Falun para leer cuando volviera a casa.

Estudiar el Fa y mirar dentro para mejorar

En mis más de 20 años de cultivación en Dafa, llegué a comprender lo esencial que es el estudio del Fa para mejorarnos a nosotros mismos. Nos ayuda a mirar hacia dentro, eliminar nociones y apegos humanos y mantener una fe firme en Shifu y en el Fa. Si uno estudia el Fa a diario con la mente tranquila y clara, podrá reconocer rápidamente los pensamientos que no se alinean con el Fa, eliminar los apegos subyacentes y reemplazarlos por pensamientos rectos.

Entendí que deshacerse de los apegos tenía mucho que ver con la fe que depositamos en Shifu y en el Fa. Ambas cosas van de la mano: cuantos menos apegos tengamos, más firme es nuestra fe y más fuertes son nuestros pensamientos rectos, más probable es que se manifieste el extraordinario poder de Dafa.

Por ejemplo, eliminar el apego a la lujuria ha sido una batalla larga y dura para mí. Antes de dedicarme a la cultivación Dafa, consumía mucha pornografía, y se convirtió en el mayor obstáculo para mi cultivación. Me interfería en mis sueños, y siempre que veía mujeres vestidas de forma provocativa o me encontraba con imágenes así en internet. Cada vez que me entregaba a las fantasías, me decepcionaba tanto de mí que me sentía derrotado. Siempre me llevaba al menos unos días superarlo.

Intenté negar esa interferencia y dejé de visitar páginas pornográficas por completo. También mantenía distancia de las mujeres que se vestían de manera poco decente. Aun así, pasé por altibajos para sobreponerme de mis descontroles. Cada vez que un pensamiento lujurioso cruzaba por mi mente, si no lo atrapaba y lo eliminaba con pensamientos rectos de inmediato, otros pensamientos incorrectos inundaban mi mente. Interfirieron conmigo despertando mis deseos. Cuando me di cuenta de que el apego de la lujuria me había vencido, mis pensamientos rectos y mi fe en Dafa se habían debilitado. Si esto ocurría durante el sueño, muchas veces no podía controlarme.

Así que empecé a recitar el Fa de Shifu:

«No soy una persona común, soy una persona que refina gong; ustedes no me traten de esta manera, yo cultivo Falun Dafa» (Sexta LecciónZhuan Falun).

Esto ayudó, pero seguía encontrando interferencias con regularidad. Me preguntaba cada vez: "¿Crees en Shifu y en el Fa? Si lo tienes, ¿por qué no estás dispuesto a renunciar al apego a la lujuria?". Leí muchos artículos publicados sobre esto y miré hacia dentro, pero aun así no podía romper completamente ese apego. No tenía ni idea de qué lo había causado.

Un día, medio dormido, vi una escena. Una persona estaba sentada en una silla con la garganta abierta. Unas cuantas personas estaban a su alrededor y le metían algo en la garganta. Recordé el sueño cuando desperté y supe que Shifu me estaba ayudando a entender algo. Una de las razones por las que no podía deshacerme completamente de mi apego a la lujuria era que seres malignos de otras dimensiones estaban vertiendo sustancias tan repugnantes en mi campo dimensional, y no las negaba del todo.

Fortalecí mis pensamientos rectos e incluí el poderoso pensamiento: "No reconozco los arreglos de las viejas fuerzas, y no quiero ninguna de las sustancias podridas y repugnantes que me imponen". Esto redujo mucho la interferencia, pero seguían teniendo control sobre mí. Cada vez que surgía un pensamiento lujurioso, me recordaba inmediatamente: "Tengo que depositar plena fe en Shifu y en el Fa. No quiero lujuria". La mayoría de las veces, esos pensamientos disminuían, pero no podía eliminarlos por completo.

Entonces recordé que, en sus enseñanzas, Shifu nos dijo que cultiváramos, que fuéramos desinteresados y que siempre pusiéramos a los demás por delante. ¿Qué es ese "yo"? Al estudiar el Fa, llegué a entender que este "yo" es este cuerpo de carne que tengo en esta tierra, incluyendo todos los pensamientos generados por mi cerebro. Es un producto del antiguo universo. Lograr el "desinterés" es no reconocer ningún pensamiento que provenga de este cuerpo y de este cerebro. Estos pensamientos fueron organizados por las viejas fuerzas y pertenecen al viejo cosmos. No son míos y no representan al verdadero yo, el verdadero yo es desinteresado y completamente asimilado al Dafa.

Cuando entendí este principio, de repente me volví muy lúcido. Todos los pensamientos relacionados con la lujuria fueron organizados por las viejas fuerzas hace mucho tiempo, y el demonio de la lujuria vertió por la fuerza esta sustancia en mi campo dimensional. Esto no es lo que quiero, y es materia degenerada del viejo universo. Cuando identifiqué la lujuria por lo que es, ya no tenía ningún poder sobre mí, ni podía interferir conmigo. Pude estudiar el Fa con la mente clara, y mi conciencia principal ya no estaba confundida.

Ya que deposité plena fe en Shifu y en el Fa, Shifu me ayudó a superar esta tribulación. Pude elevar y eliminar mi apego. Me convencí aún más de la compasión ilimitada de Shifu y del extraordinario poder de Dafa.

Presenciando el extraordinario poder de Dafa

Primero quiero contarles que, un mes después de empezar la práctica, fui a un restaurante con un compañero de clase. Mientras caminábamos, un balón de fútbol salió volando y golpeó a mi amigo. Varios jugadores de fútbol se acercaron y nos rodearon. Empezaron una discusión que pronto se intensificó. Mi amigo entró en el restaurante y tomó un cuchillo—estaba a punto de estallar una pelea.

Al presenciar todo esto, pensé: "Soy practicante de Dafa. Shifu nos dijo que no '... ni siquiera devuelven el golpe al ser golpeados, no devuelven la injuria tras ser injuriados...' (Novena Lección, Zhuan Falun). Si empieza una pelea, no me defenderé. Aguantaré unos cuantos golpes mientras la otra parte esté contenta". En cuanto pensé en esto, los jugadores de fútbol alterados se quedaron de repente en silencio. Tomaron su balón de fútbol, se giraron y se marcharon. Mi amigo y yo nos miramos confundidos. Entendí vagamente que esto ocurrió porque me exigí el estándar del Fa, así que Shifu nos ayudó a resolver el conflicto.

Una segunda experiencia. Un practicante y yo fuimos en moto a un pueblo remoto para repartir folletos para aclarar la verdad, una noche de verano a principios de los 2000. Nos pararon y arrestaron policías vestidos de civil de regreso. La policía no pudo sacar información durante el interrogatorio y finalmente nos llevó al hospital cerca de medianoche para hacernos exámenes médicos.

Mientras aclarábamos la verdad sobre Dafa a los médicos, envié pensamientos rectos para eliminar toda la persecución impuesta por las viejas fuerzas. Les dije a los médicos que practicaba Falun Dafa para ser mejor persona y que estaba siendo perseguido injustamente. Durante el TAC, pedí ayuda a Shifu para fortalecernos. Pensé: "Soy practicante de Dafa y necesito anular los arreglos de las viejas fuerzas, ¡la prisión no es donde deben estar los practicantes de Dafa!".

La policía nos llevó a un centro de detención temprano por la mañana. El médico de la clínica me reconoció y me preguntó por qué había vuelto. "Nunca habría vuelto aquí solo, me trajo la policía", le dije.

Él miró mis resultados y agitó la mano, diciendo: "No me atrevo a admitirte". La policía le suplicó que aprobara la confesión, pero él no cedió. Sin otra opción, la policía me llevó a casa. De camino de regreso, un agente me sugirió que buscara atención médica de inmediato y que cuidara mi salud.

Me reí y respondí: "Estoy bien, no estoy enfermo".

El otro practicante fue detenido durante un mes. Cuando le vi tras su liberación, me dijo que la policía le dijo que todos mis órganos principales estaban fallando y que prácticamente me estaba muriendo. Sabía que era Shifu ayudándome a protegerme—los resultados del examen físico estaban organizados para resolver la persecución de las viejas fuerzas.

Por último, en el verano de 2013, acepté que un camionero me llevara a casa después del trabajo. El camión se descontroló en la autopista y volcó del lado del pasajero. Fui lanzado contra el lateral de la cabina, y el conductor, un hombre corpulento, cayó encima de mí. Me mantuve tranquilo y me recordé que era un practicante, que estaba protegido por Shifu y que estaría bien.

No tuve miedo en absoluto y ninguna herida. Sabía que Shifu me protegía. Hubo un impacto tremendo cuando el camión giró y volcó. Podría haber causado fácilmente lesiones graves. Aunque solo se rompiera una ventana, podría haber sido peligroso. Pero estaba completamente bien y las ventanas y el parabrisas estaban intactos. El conductor se quedó atónito.

En resumen, estoy inmensamente agradecido con Shifu, ya que siempre ha estado a mi lado. He sido testigo de los extraordinarios y milagrosos poderes de Dafa en múltiples ocasiones. Cultivar Dafa es la mejor decisión que he tomado nunca, y no me arrepiento de nada. De ahora en adelante, depositaré firmemente mi fe en Shifu y en el Fa, haré bien las tres cosas y cumpliré mis votos históricos.