(Minghui.org) El apoyo a los derechos humanos y la justicia siempre ha sido un factor estabilizador en la sociedad. Actualmente, más de 100 millones de practicantes de Falun Gong en China han sufrido persecución durante más de un cuarto de siglo porque se niegan a renunciar a su fe. "China será un mejor lugar tras corregir Falun Gong, y Estados Unidos será un mejor lugar para apoyar a Falun Gong" no es un lema político. Es una consecuencia natural de apoyar los derechos humanos y la justicia en la civilización moderna.

En China, acabar con la persecución y enmendar Falun Gong no consiste solo en resolver la injusticia de décadas cometida contra un gran grupo de personas. Está reparando el sistema judicial del país y remodelando su moralidad. Si un grupo de personas que creen en los valores universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia puede ser etiquetado como una secta y privado de derechos básicos, el precedente acabará perjudicando a todos los ciudadanos.

En cuanto a Estados Unidos y otros países, poner fin a la persecución es una cuestión de consenso moral global. Apoyar los derechos humanos no es solo un gesto político, sino salvaguardar los valores universales. Cuando la comunidad internacional haga la vista gorda ante una persecución tan masiva, la regresión de los valores erosionará lentamente los cimientos del mundo libre.

La historia de cómo el régimen chino incriminó a los practicantes de Falun Gong, ejecutó la persecución y selló los documentos que ordenaron el arresto y la represión de ciudadanos respetuosos de la ley está enterrada. Cuando la gente esté dispuesta a profundizar y descubrir qué está ocurriendo realmente en la persecución, puede comenzar la reflexión social. Tal reflexión impide que la sociedad repita sus errores y le otorga protección divina. Más importante aún, sirve como un mecanismo que garantiza la continuidad de la tradición y la civilización.

La violación de los derechos humanos no es solo un problema de ciertos grupos. El colapso de los valores se volverá en contra de todos los países. Si la comunidad internacional deja de preocuparse por los derechos humanos, los valores fundamentales del mundo libre se debilitarán.