(Minghui.org) Mis padres me presentaron el valioso libro Zhuan Falun en febrero de 1998. Los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia me guiaron no solo a ser una buena persona, sino a ser aún mejor, una persona de elevado carácter moral. Como maestro, no busco la fama ni el beneficio personal, sino que me centro en ayudar a mis estudiantes a ser personas amables y buenas, sinceras y dignas de confianza, tolerantes y comprensivas.
Cuando se enfrentan a conflictos de intereses, les enseño a comprender la relación entre pérdida y ganancia, y la relación entre yeli y virtud. Les recuerdo que, al encontrarse con conflictos, primero examinen sus propias deficiencias, consideren la perspectiva de la otra persona y den un paso atrás. Utilizando la cultura tradicional, los guío con delicadeza a hacer el bien: «No dejen de hacer el bien, aunque sea pequeño». No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Sé sincero, amable y tolerante en tu trato con los demás.
Les pido a los estudiantes que creen un ambiente limpio, cómodo y acogedor. En invierno, usamos estufas de hierro que queman carbón y leña para calentar el aula. Los estudiantes de turno compiten por encender la estufa y crear un ambiente cálido y agradable.
Les digo a mis estudiantes que los exámenes pueden ayudarlos a identificar las lagunas en sus conocimientos, y no les permito copiar ni hacer trampa durante los exámenes. Al corregir sus tareas, no me centro en las calificaciones. En cambio, los animo o les advierto, liberándolos así de la preocupación excesiva por las notas.
Organizo picnics, excursiones, fiestas con linternas y velas, y otras actividades divertidas para que mis estudiantes tengan la oportunidad de apreciar la belleza de la naturaleza, como las flores coloridas, las frutas aromáticas, las hojas otoñales de colores, las magníficas puestas de sol y otros hermosos paisajes. También ofrezco tutorías gratuitas por la tarde, aliviando así la carga de sus padres.
Los alumnos de la escuela a la que me asignaron tenían las peores calificaciones de todo el distrito. Era una escuela sumida en el caos. Un profesor incluso trabajaba en el campo durante el horario escolar. Un suceso muy triste ocurrió cuando un niño de nueve años fue atraído por otro de cinco hacia aguas profundas y se ahogó. Otro incidente tuvo lugar durante un examen centralizado, cuando los alumnos tuvieron un conflicto. Esa misma noche, una niña de diez años se escapó al bosque en las montañas, evitando deliberadamente a los equipos de búsqueda. No la encontraron hasta la tarde siguiente, a unos 50 km (más de 100 li) de distancia. Sus zapatos estaban congelados y perdió un dedo pequeño del pie por congelación. Esto demuestra la negligencia de la administración escolar.
Asumí la dirección de esta escuela, un entorno difícil, caótico y con una gestión deficiente. Me dediqué por completo a ella, priorizando a las personas e implementando una gestión civilizada. Me guié por los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, enseñando con el ejemplo más que con palabras.
El aspecto del campus y el ánimo de profesores y alumnos se transformaron por completo. Al final del segundo año, nuestra escuela se situó entre las tres mejores en los exámenes distritales. En los exámenes conjuntos con escuelas rurales cercanas, nuestros resultados también fueron sobresalientes. En el curso de Ética que impartí personalmente, mis métodos maximizaron la eficiencia y redujeron la carga de los alumnos. Nunca les obligué a memorizar de forma mecánica. Los principios de Falun Dafa les abrieron la mente, y tanto profesores como alumnos se beneficiaron. Los profesores dedicaron menos tiempo y esfuerzo, mientras que los alumnos obtuvieron resultados excepcionales en los exámenes, con calificaciones sobresalientes en la asignatura de Ética. Una alumna de mi clase se trasladó a una escuela rural y obtuvo el primer puesto entre 48 alumnos transferidos.
Aunque impartí casi todas las asignaturas, me especialicé en lengua china. Tras comenzar a practicar Falun Dafa y contemplar el complejo contenido del chino desde una perspectiva superior, mi pensamiento se amplió y todo cobró claridad. Abordé los problemas complejos con sencillez y clasifiqué el contenido por temas. Animé a los alumnos a preparar cuadernos, leer libros ilustrados y escribir diarios. También les leía artículos cortos para ayudarlos a conectar con la vida real y a escribir sobre sus sentimientos y reflexiones.
Asimismo, los animé a formular preguntas, observar y pensar, realizar actividades prácticas, integrar diferentes materias e inspirarse en la cultura tradicional. Por ejemplo, al observar paisajes, les enseñé a fijarse en los colores, las formas, el movimiento y la quietud, y cómo cambian las cosas en diferentes momentos del día, como al amanecer, al atardecer, con la lluvia y la niebla, y bajo distintas condiciones ambientales. Me entrevistó un importante canal de televisión metropolitano. Los alumnos leyeron en voz alta las composiciones que les propuse y las proyectaron en pantalla.
Un año después, regresé a trabajar a mi escuela original. Mi hija se quedó con unos familiares en la ciudad durante todo un semestre y no asistió a clase. Su extraordinaria capacidad lectora le permitió leer muchísimo. Cuando mi hija de segundo grado regresó a su escuela original, obtuvo calificaciones perfectas en las cinco materias principales en su primer examen. Cuando posteriormente presentó el examen de ingreso a la universidad, sus resultados en los exámenes de práctica cambiaron drásticamente. Pasó de la clase de nivel bajo a la de nivel alto, y sus calificaciones mejoraron cada vez. En su materia más débil, matemáticas, obtuvo 75 puntos en el examen de ingreso a la universidad. Tanto ella como su hermano quedaron en segundo lugar en humanidades a nivel local y obtuvieron dos becas. La hija de mi hermana menor fue admitida en la escuela secundaria más prestigiosa de la ciudad. Su puntaje en el examen de ingreso a la universidad apenas alcanzó el límite de admisión de primer nivel, pero aun así fue admitida en el programa más popular de la universidad de sus sueños. Estudió y trabajó en el extranjero. Todos sus logros fueron testimonio de la extraordinaria capacidad de Dafa para revelar su sabiduría.
Aquí, quisiera agradecer a Shifu por presentar Falun Dafa al mundo.
Cada composición de los niños a quienes guié tenía sus propios méritos: contenido sustancial, orden lógico y riqueza en emoción genuina. Mediante un entrenamiento riguroso, las habilidades y técnicas de lectura y escritura de los estudiantes mejoraron enormemente, beneficiándolos para toda la vida. Les dije a mis alumnos las nueve palabras auspiciosas: Falun Dafa es bueno, Verdad, Benevolencia y Tolerancia son buenas.
Después de que el PCCh comenzara a perseguir a Falun Dafa, mi esposa, mi hijo y yo, junto con familiares practicantes, fuimos a Beijing para apelar. Fuimos arrestados y llevados a un centro de detención. Estuvimos detenidos ilegalmente durante 30 días, nos extorsionaron 3000 yuanes en concepto de fianza y nuestra empresa nos descontó ilegalmente otros 4000 yuanes de nuestro salario.
Cuando regresé al trabajo, los departamentos pertinentes me citaron cinco veces en 25 días. Me mantuve firme. Les expliqué a mis compañeros cómo la práctica de Falun Dafa me había brindado sabiduría y me había permitido desarrollar mis métodos de enseñanza para beneficio de los estudiantes. Fui mentor de jóvenes maestros, continuando con los métodos de enseñanza que combinan lectura y escritura y hacen que el aprendizaje del idioma chino y otras materias sea ameno.
Estoy infinitamente agradecido por la salvación compasiva y minuciosa de Shifu. Mi corazón rebosa de gratitud. Solo puedo ser más diligente, hacer bien las tres cosas, ayudar a Shifu a salvar a la gente, cumplir mis votos y regresar a casa con Él.
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