(Minghui.org) Tras el arresto de practicantes de Falun Gong en Tianjin en abril de 1999, alrededor de 10.000 practicantes se reunieron en silencio en la Oficina Nacional de Apelaciones en Beijing el 25 de abril de 1999 para solicitar su liberación y el derecho a practicar su fe. Este evento histórico fue elogiado por la comunidad internacional como la mayor apelación pacífica en la historia moderna de China. Sin embargo, tres meses después, en julio de 1999, el entonces líder del Partido Comunista Chino (PCCh), Jiang Zemin, inició una persecución a nivel nacional contra Falun Gong.

Un lector escribió recientemente a Minghui sobre la información proporcionada por un alto funcionario del PCCh, quien afirmó que Jiang había movilizado soldados en secreto para preparar una masacre ese día. El funcionario también afirmó que la acción de Jiang había violado la Constitución china.

Tropas movilizadas con armas cargadas

Según un funcionario del PCCh, Jiang, secretario general del PCCh y presidente de la Comisión Militar Central, había ordenado en secreto que el personal militar se mantuviera en alerta. Para ocultar su verdadera identidad, todos los soldados vestían uniformes de policía. Con las armas cargadas, estaban listos para matar a los peticionarios por el delito de "asedio a Zhongnanhai" (el complejo que alberga a los principales líderes del PCCh).

Según la fuente, numerosos altos funcionarios del Partido intentaron detener la masacre. Sugirieron convocar una reunión para resolver las quejas de los peticionarios y evitar un tiroteo si estos accedían a marcharse. Finalmente, el primer ministro Zhu Rongji y otros funcionarios se reunieron con representantes de los practicantes ese mismo día, y el incidente se resolvió pacíficamente. Los practicantes abandonaron rápidamente el lugar, e incluso limpiaron la basura mientras lo hacían. De esta forma, se evitó una tragedia similar a la masacre de la Plaza de Tiananmén de 1989.

No hay base legal para reprimir a Falun Gong

El alto funcionario que filtró la información afirmó que la decisión del PCCh de reprimir a Falun Gong no se basó en investigaciones ni en hechos. Más bien, se debió a los celos de Jiang por la popularidad de Falun Gong.

El Consejo de Estado ha establecido procedimientos para la toma de decisiones políticas importantes. Después de que se identifica un problema a nivel local, los ministerios correspondientes llevaran a cabo una investigación. La conclusión luego se informan al Consejo de Estado para recibir nuevas instrucciones.

Pero Jiang hizo lo contrario con respecto a Falun Gong. Primero concluyó que reprimir a Falun Gong era una tarea política y luego designó a los ministerios encargados de llevar a cabo la campaña. Durante una reunión interna en la que participaron el gobierno municipal de Beijing y el Ministerio de Seguridad Pública, ningún ministerio estuvo dispuesto a asumir la responsabilidad por la decisión infundada de reprimir a Falun Gong. Bajo presión de Jiang, los asistentes acordaron trasladar la responsabilidad a Wu Shaozu, ministro de Deportes, quien no pudo asistir a la reunión ese día.

Tales ironías también ocurrieron durante la Campaña Antiderechista del PCCh décadas antes. El entonces líder del PCCh, Mao Zedong, había establecido una cuota para el número de "derechistas" que debían ser señalados y condenados. En una ocasión, un grupo de personas fue convocado para "elegir" a un derechista entre ellos, pero todos eludieron la invitación. Al final, alguien que había ido al baño regresó y se encontró "elegido" como derechista.

El genocidio continúa

A pesar de la apelación del 25 de abril de 1999, que terminó en una resolución pacífica, Jiang lanzó una persecución sistemática contra Falun Gong ese julio. Aunque Jiang se retiró unos años después, los sucesivos líderes del PCCh continuaron la persecución.

Aunque Jiang no llevó a cabo la masacre en abril de 1999, ordenó la creación de la Oficina 610, una organización ilegal, dos meses después para supervisar la persecución a nivel nacional. Un gran número de practicantes de Falun Gong fueron detenidos, encarcelados y torturados por practicar Falun Gong. Muchos de ellos fueron sometidos a trabajos forzados e incluso son víctimas de la sustracción forzada de órganos.

Resumen

Siguiendo los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia, los practicantes de Falun Gong se esfuerzan por ser mejores personas. La persecución por parte de Jiang y sus sucesores no tiene base legal ni moral, y ha creado una catástrofe de derechos humanos

La persecución también ha perjudicado a la gente común en China. Si no hubiera comenzado, más personas podrían haberse beneficiado de Falun Gong, y China tendría un Estado de derecho más sólido, acompañado de un resurgimiento moral.