(Minghui.org) Minghui.org en informes anteriores documentó los abusos que padecen los practicantes de Falun Gong encarcelados en la Prisión de Yongchuan en Chongqing: cómo les administran drogas contra su voluntad, les toman muestras de sangre a la fuerza y los usan como conejillos de Indias en experimentos. Este artículo presenta más información sobre la persecución que sufren los practicantes en la cárcel.

En febrero de 2022, la prisión convirtió su décima división en un centro destinado a intensificar la persecución contra los practicantes, especialmente contra aquellos que se negaban a renunciar a su fe. Li Youli, director de la división, llegó a presumir abiertamente en una reunión: «¡Las cárceles son como caníbales!».

El guardia Ma Jibao, que reasignarían a otra división, amenazó descaradamente a un practicante, diciéndole: «Ahora solo tienes dos opciones: o te transformas o te destruimos físicamente».

Según fuentes internas, los guardias solían contar con la aprobación de Li y de otros funcionarios de la prisión antes de someter a los practicantes que no renunciaban a sus creencias a los siguientes métodos de tortura.

Aislamiento completo

Nada más llegar, se ordenaba a los practicantes que renunciaran a Falun Gong. A quienes se negaban se les imponía un régimen de «gestión estricta» y se les aislaba completamente del mundo exterior. No se les permitía comunicarse con sus familiares directos ni por carta ni por teléfono, y mucho menos reunirse en persona. Si eran los familiares los que les escribían, los guardias retenían las cartas.

Tampoco se les permitía hablar con otros reclusos, salvo con los dos o tres presos que los vigilaban las 24 horas del día. En una ocasión, el Sr. Yuan Zhiqiang habló con un compañero de celda que no era supervisor. El guardia Ma ordenó entonces que otros seis reclusos lo inmovilizaran en el suelo. Le quitaron los calcetines y le golpearon los pies descalzos con picanas eléctricas. También le rociaron gas pimienta.

Restricciones en las compras de artículos primera necesidad

Bajo el régimen de «gestión estricta», los practicantes tenían limitado el gasto mensual a un máximo de 100 yuanes para la compra de artículos de primera necesidad o alimentos adicionales. A algunos se les prohibió incluso utilizar el dinero depositado en sus cuentas del economato.

Lavado de cerebro

Los practicantes se veían obligados a cantar canciones que alababan al Partido Comunista Chino y a ver vídeos que difamaban a Falun Gong. También se les ordenaba escribir a diario declaraciones en las que renunciaban a su fe. A quienes desobedecían se les sometía a severos castigos. Durante una reunión, el Sr. Wu Qun refutó los ataques de los guardias contra Falun Gong. En represalia, el director de la división, Li, junto con los guardias Zhou Yibin y Yang Jun, lo electrocutaron con tres picanas eléctricas a la vez. En consecuencia, sufrió lesiones cardíacas.

Hambre

Si los practicantes, con una fe inamovible, se resistían a los lavados de cerebro varios meses (entre tres y cinco) se les emitía una advertencia de «alerta roja» y reducían drásticamente sus raciones de alimentos. Para desayunar les servían una pequeña porción de congee (papilla de arroz), mientras que el almuerzo y la cena consistían en menos de dos onzas de arroz o 57 gramos (algo más de media taza), acompañadas de una escasa cantidad de sopa.

Tortura sentada

A los practicantes en “alerta roja” se les obligaba a sentarse en un taburete de 20 cm de altura con una superficie muy irregular desde las 6:00 a. m. hasta las 10:00 p. m. cada día. Solo se les daba un vaso pequeño de agua por la mañana. Les permitían muy pocos descansos para ir al baño. El Sr. Liu Xingui se vio sometido a esta tortura durante largos períodos y, a menudo, recibía patadas cuando consideraban que su postura era incorrecta. Murió en prisión alrededor del 4 de mayo de 2023, a la edad de 83 años.

Privación de sueño

Los guardias afirmaban que los practicantes en «alerta roja» podían dormir, pero le ordenaban a otros reclusos que los despertaran cada 15 minutos durante toda la noche. Se confirmó que los Sres. Wu y Yuan, así como los Sres. Chen Erqi, Deng Liping y Luo Xu, ya citados, se vieron sometidos a privación de sueño.

Golpes y abusos verbales

Los guardias prometían reducir las sentencias de los reclusos que lograran que los practicantes renunciaran a su fe. Los presos comunes maltrataban física y verbalmente a los practicantes para obligarlos a renunciar a Falun Gong. Los Sres. Chen, Deng, Luo, Qu, Chen Jiachuan, Huang Ziwen y Wang Hong soportaron estas vejaciones.

Implicar a los familiares

Como veían que el Sr. Yang Zuolin no renunciaba a sus creencias, le amenazaron con que despedirían a su hijo del trabajo si no renunciaba a su creencia. También le dijeron que llamarían a su hijo para que fuera a la prisión, y lo convenciera de que debía renunciar a su creencia espiritual.

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