(Minghui.org) Cumplo 80 años este año, pero la gente dice que parezco de sesenta. Tengo buena dentadura, disfruto de la comida y camino con energía; caminar más de cinco o seis paradas de autobús nunca me cansa. No tengo ninguna enfermedad y no tomo ni una sola pastilla desde hace 12 años. Todo lo que tengo hoy proviene de la práctica de Falun Dafa, y estoy agradecida por ello.

En 2012, conocí a una practicante que trabajaba de niñera en casa de un familiar. A pesar de las objeciones de mis familiares, acepté en secreto el libro de Dafa que me entregó. Ese fue el momento en que me relacione con Dafa.

Solía sufrir de artrosis cervical severa y sinovitis (inflamación de las articulaciones), y cada octubre me daba una tos que me duraba hasta marzo o abril del año siguiente. Después de empezar a practicar Falun Dafa, seguí los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, y todas mis dolencias desaparecieron gradualmente. Siguiendo los principios de las enseñanzas de Shifu, me esmeré por ser una buena persona, alguien que antepone primero a los demás.

Me gustaría compartir cómo mi familia y amigos se beneficiaron con Dafa como evidencia de la naturaleza grandiosa y extraordinaria de Dafa.

Lo que más me sorprendió fue que mi hija también empezara a practicar Dafa. Antes perseguía la fama y la fortuna, y le encantaba la comida y el entretenimiento. En mi opinión, nunca había hecho nada verdaderamente bien. Una vez, mientras hacía los ejercicios de Dafa, los hizo conmigo un rato. Después, dijo que la piel de su rostro se sentía más suave y que hacer los ejercicios parecía embellecer su cutis.

Mi hija comenzó a practicar Falun Dafa en 2017. Con el tiempo, vi cuánto había cambiado realmente. Sus problemas de salud desaparecieron y su perspectiva de la vida se transformó por completo. Comprendió el verdadero propósito de la vida, dejó de perseguir la fama y la fortuna, pudo dejar atrás las pérdidas y las ganancias, y comenzó a pensar primero en los demás. Incluso montó su propio centro de producción de materiales de Dafa y me llevó con ella a distribuir materiales de aclaración de la verdad en edificios de gran altura.

Bajo su influencia, nuestro grupo de estudio comenzó a memorizar el Fa. Ya memorizamos Zhuan Falun cuatro veces, y Hong Yin hasta Hong Yin IV. Para validar la grandeza de Dafa, deben saber que otro practicante y yo tenemos 80 años y que otro practicante es analfabeto.

Gracias a que mi hija visita el sitio web de Minghui a diario y descarga transmisiones de Minghui para otros practicantes, pudimos seguir el progreso de la rectificación del Fa y nos beneficiamos enormemente. A menudo se recordaba a sí misma: «En este mundo caótico, debo seguir un camino recto y avanzar [en la cultivación] contracorriente».

Mi hermana vivía en otra provincia. Hace un año, cuando nos reunimos, tenía varias dolencias. Una de ellas era una gastroptosis grave, que le causaba mucho sufrimiento. Medía más de 1,70 metros, pero apenas pesaba 36 kilos. Le sugerí que hiciera los ejercicios y estudiara el Fa conmigo. Lo hizo, pero no se lo tomó en serio. Al regresar a casa, practicó de vez en cuando. En 2020, decidió establecerse cerca de mí, diciendo que aquí había un ambiente de cultivación. Tras unirse a un grupo de estudio del Fa, cambió radicalmente. Sus enfermedades desaparecieron, llegó a pesar 72 kilos y se volvió más tranquila. Dijo: «Cultivaré Dafa para siempre, hasta el final».

Antes de jubilarse, mi esposo era profesor universitario y fue adoctrinado por el Partido Comunista Chino, lo que lo volvió bastante obstinado. Sin embargo, tras ver los drásticos cambios físicos y mentales que experimenté después de empezar a cultivarme, siempre apoyó mi práctica. A los 79 años, su párpado superior derecho empezó a caerse hasta cubrirle el globo ocular, lo que le impidió ver con ese ojo. El hospital le diagnosticó esclerosis múltiple, una enfermedad incurable. Le administraron inyecciones y medicamentos, pero nada le ayudó. Más tarde probó la acupuntura, pero seguía sin ver alguna mejoría. Empezó a preocuparse mucho.

Le insistí repetidamente que hiciera los ejercicios conmigo, pero se negó, diciendo que no podía soportar el esfuerzo. Entonces, un día, de repente, dijo: «Como la ciencia no puede curarme, recurriré a los Fo en busca de ayuda. No tengo nada que perder».

Durante los primeros siete días de práctica, su ojo derecho mejoraba día a día. Al octavo día, su párpado había vuelto completamente a la normalidad. Le dije: «Es Shifu quien te salvó. Este es el extraordinario y milagroso poder de Falun Dafa».

Cada vez que les aclaraba la verdad a mis familiares y alguien hablaba irrespetuosamente sobre Dafa, mi esposo les advertía firmemente: “Puede que no crean en los Fo, pero no deben faltarles el respeto”.

Un verano, una amiga y yo fuimos a la playa. Con mucha energía, sugerí que nos tomáramos de la mano y saltáramos con las olas. Mientras nos divertíamos, una ola nos alcanzo de repente. Mi cabeza se hundió y no pude tocar el suelo a pesar de estar en aguas poco profundas. Tragué dos grandes bocanadas de agua de mar e intenté levantarme, pero no pude. Seguía aferrada a la mano de mi amiga. Me quedé sin aliento y me invadió el miedo a la muerte. De repente, recordé: «Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno». Recité esto con vehemencia en mi mente. Al instante, una fuerza me levantó y pude ponerme de pie. Miré a mi alrededor y solo vi la cola de caballo de mi amiga sobre el agua. La agarré y la saqué. De vuelta en la orilla, con el corazón aun latiendo con fuerza y en estado de conmoción, hablamos de lo que acababa de suceder. Comprendí que Shifu nos había salvado.

El pasado septiembre, conocí a un hombre de 80 años mientras hablaba con la gente sobre Falun Dafa. Dijo que tenía leucemia, pero que, debido a tribulaciones familiares, ya no podía costear el tratamiento y había perdido toda esperanza. Simplemente esperaba la muerte. Le dije que había un remedio que podría aliviar su condición. Le hablé de Dafa y lo ayudé a renunciar a las organizaciones del Partido. También le pedí que recitara «Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno» todos los días. Le regalé un reproductor de audio con las conferencias de Shifu.

En mayo de este año, me lo encontré de nuevo. Me dijo que su recuento de plaquetas había subido de 50 a 250, completamente normal. Dijo que quería leer libros de Dafa. Me llené de alegría al oírlo y corrí a casa a buscarle uno. Cuando se lo di, le recordé: «Este es un libro celestial. Atesóralo, guárdalo con cuidado y lávate las manos antes de leerlo». Me dio las gracias, pero lo corregí: «No me des las gracias. Fue Shifu de Dafa quien te salvó. ¡Deberías agradecerle a Shifu!».

Tras tantos años de cultivación, mi familia comprendió verdaderamente la extraordinaria naturaleza de Dafa y la inmensa compasión de Shifu. Comprendemos el verdadero propósito de la vida humana. Falun Dafa no solo brinda salud a las personas, sino que también eleva su carácter moral, inspira bondad, estabiliza la sociedad y bendice a todos los seres. Especialmente en el mundo caótico de hoy, Dafa es como el amanecer, trayendo luz y esperanza, y nos eleva. Espero que cada persona predestinada pueda recorrer el camino de regreso a su verdadero ser.

Esta es la primera vez que envío un artículo a Minghui.org. Puede que mi redacción sea deficiente, así que les pido que me indiquen cualquier cosa que no esté en línea con el Fa.