(Minghui.org)

¡Saludos, Shifu!
¡Saludos, compañeros practicantes!

Obtuve el Fa en 2002. Actualmente trabajo en el área de ventas publicitarias en NTD. Me gustaría compartir con todos, mi experiencia durante el último año.

Eliminar el apego a ver películas

Mi esposa y yo vivimos en un apartamento en el quinto piso. Una mañana, al abrir la puerta para salir a hacer los ejercicios, me recibió un olor terrible. Pensé: «¿De quién será esta bolsa de basura que no está bien cerrada?». Al bajar a la planta baja, vi un gran charco de vómito. Todo el primer piso estaba impregnado de un hedor penetrante y nauseabundo a vómito.

Como éramos responsables de la limpieza del edificio, tuvimos que ocuparnos de ello de inmediato. El suelo estaba cubierto por un residuo grasiento y pegajoso, extremadamente difícil de quitar. Incluso después de terminar la limpieza, persistía un olor fuerte; por eso, tuvimos que volver a fregar el suelo esa misma noche, y otra vez más durante el fin de semana.

Más tarde hablé de esto con mi esposa, quien también es practicante. Le dije: «¿Cómo puede alguien ser tan desconsiderado como para vomitar en un espacio público y no limpiarlo? ¡Realmente carecen de moralidad social!». Ella señaló que, como practicantes, debíamos mirar hacia nuestro interior para entender por qué nos había sucedido esto. Luego sugirió que, probablemente, se debía a que la noche anterior habíamos visto un video juntos.

En los últimos años, me había vuelto adicto a ver fragmentos de películas. Como no tenía tiempo para ver películas completas, cuando llegaba a casa después del trabajo y tenía algo de tiempo libre, buscaba relajarme viendo estos fragmentos para satisfacer ese deseo. Empecé a ver cada vez más, desarrollando un apego cada vez mayor. A veces, pasaba horas seguidas viéndolos. La situación llegó a tal punto que, cuando mi esposa se daba cuenta y me pedía que parara, yo reaccionaba con enojo, movido por la vergüenza. Se había convertido, sin duda, en un apego muy fuerte. A veces, incluso mientras realizaba los ejercicios, las escenas de esos videos aparecían en mi mente. 

Mi esposa y yo nos dimos cuenta de que estos videos nocivos son tan sucios y repugnantes como el vómito; sin embargo, yo estaba apegado a ellos sin haberme dado cuenta, y seguía absorbiendo estas sustancias nocivas a través de mis ojos. Gracias, Shifu, por la advertencia. Tras este incidente, decidí no volver a ver videos cortos. En ocasiones, cuando sentía el impulso de verlos, me detenía a reflexionar y optaba por no hacerlo, ya que es una pérdida de tiempo que, además, intensifica los apegos. Me preocupaba que, si volvía a verlos, tal vez tendría que limpiar vómito de nuevo. Llevo ya mucho tiempo sin ver este tipo de videos.

Agradezco sinceramente a aquel vecino que vomitó, pues gracias a ello pude descubrir este fuerte apego a ver videos, lo que me permitió estar alerta y despertar.

Superar la comodidad y asistir al lugar de práctica

Un día de diciembre de 2025, recordé de repente las palabras de Shifu en las que describe un lugar de práctica: 

«Mis Fashen se sientan en un círculo y por encima del sitio de refinamiento de gong también hay una cobertura, sobre la cual hay un gran Falun; un gran Fashen cuida el sitio sobre la cobertura. Ese sitio no es un sitio común, no es como esos sitios comunes donde se practica gong, es un sitio de xiulian. Muchos de nosotros con gongneng hemos visto que este campo de nuestro Falun Dafa está cubierto por una luz roja, una vasta extensión roja» (Tercera Lección, Zhuan Falun).

Entonces pensé para mis adentros: «Ya que la energía en el lugar de práctica es tan intensa y extraordinaria, ¿por qué no practico allí? Como quiero hacer los ejercicios todos los días, en lugar de practicar en casa, ¿por qué no lo hago al aire libre? La energía en el lugar de práctica es mejor y, además, así puedo promover el Fa; al convertir esto en un hábito, será aún menos probable que deje de hacer los ejercicios: es, verdaderamente, una acción con múltiples beneficios». Tras comentarlo con mi esposa, fui al lugar de práctica al día siguiente, un viernes. Por aquel entonces, estaba trabajando en una venta. Inesperadamente, el lunes siguiente a aquel día en que salí a hacer los ejercicios, se firmó el contrato de venta.

Supe que Shifu me estaba animando por haber salido a realizar los ejercicios. Desde entonces, mi esposa y yo hemos salido a practicar todos los días. Hemos mantenido esta constancia hasta el día de hoy. Cada mañana, completamos los cinco ejercicios y nos sentimos plenamente realizados.

Experiencia como vendedor de publicidad en medios

Mi trabajo suele implicar llamar a clientes a quienes no conozco, y al principio no sabía cómo concertar reuniones presenciales para presentar los espacios publicitarios de NTD. En una ocasión, llamé a una empresa que comercializa suplementos de salud a través de una línea de atención al cliente. Cuando alguien respondió, pregunté por su apellido. Había investigado previamente y sabía que el gerente de la empresa compartía ese mismo apellido. Le pregunté si era el presidente, a lo que él respondió afirmativamente. Le dije: «Soy de NTD. Contamos con seis programas dedicados a la salud, dirigidos a una audiencia que se preocupa por su bienestar. Sería un espacio ideal para anunciar sus productos». Él respondió: «Conozco su canal de televisión y lo he visto. Venga a visitarnos y charlamos». Tras reunirme con su dirección en varias ocasiones logramos firmar un contrato para trabajar juntos.

Un practicante consideró que esto era algo asombroso, ya que, por lo general, las llamadas a números gratuitos (800) son atendidas por representantes de atención al cliente, pero yo logré comunicarme directamente con el propietario. Comprendí que todo esto había sido dispuesto por Shifu.

A medida que adquiría más experiencia en ventas, noté que utilizaba el mismo discurso al llamar a distintas empresas para concertar reuniones. A veces lograba concretar una cita, y otras veces no. Algunas personas se mostraban cálidas y amables, mientras que otras se mostraban frías y desinteresadas. Aunque empleaba las mismas palabras, en ocasiones lograba concertar la reunión y en otras no.

Lo mismo ocurría con las visitas presenciales. Utilizaba el mismo conjunto de diapositivas, puntos clave y guion; a veces obtenía resultados positivos y otras veces no. Comprendí que todo estaba preestablecido. El hecho de cerrar un trato o conseguir una cita probablemente no dependía de la eficacia de mis técnicas o de mis palabras; a mi entender, se debía a una relación predestinada con esas personas y a mi propio estado de cultivación.

Recordé las enseñanzas de Shifu:

«Lo han arreglado por tan largo tiempo, un asunto tan grande, ¡estuvo muy ordenado! Quiero decir que cada paso vuestro, ese paso grande o pequeño que tomas, fue arreglado; tal vez no lo creas. En la persecución, cuántas veces gritas cuando te persiguen, cuántas veces te pegan, todo fue arreglado por esos. Por supuesto, el pensamiento recto fuerte o no de los cultivadores también puede cambiar esto, pero no habrá gran discrepancia» (Enseñanza del Fa en el Fahui de San Francisco).

Tras comprender este Fa, dejé atrás algunos apegos a las ganancias y pérdidas, así como ciertos temores. Comprendí que simplemente debía esforzarme al máximo. No puedo ver el resultado que ha sido dispuesto; tal vez no dependa de mí que algo tenga éxito o no, pero sí puedo decidir emprender acciones serias y exhaustivas. También obtuve una comprensión más profunda del Fa: «La cultivación depende de uno mismo, el gong depende del shifu» (Primera Lección, Zhuan Falun).

Ante el rechazo de los clientes

La venta de espacios publicitarios para los medios implica, a diario, una gran cantidad de solicitudes de citas y visitas. Cada día, me enfrentaba al rechazo de muchos clientes. Un gran número de rechazos conducía inevitablemente a sentimientos negativos y a un estado de ánimo decaído. Esto derivaba en una falta de deseo de realizar más llamadas, en el miedo a hacerlas y en el temor a ser rechazado.

A veces, una oportunidad parecía prometedora, pero el cliente terminaba declinando. Decir «ser rechazado» suena sencillo, pero experimentar el rechazo a diario —y, en ocasiones, sentir incluso una actitud de frialdad o indiferencia— resulta, aun así, incómodo. A nadie le gusta ser rechazado. Pero, ¿cómo debería ver esto ante una serie continua de rechazos?

Comprendí que esa incomodidad es, en realidad, una forma de eliminación de yeli. Los practicantes tenemos mucho yeli que eliminar. Cuando realizamos los ejercicios a diario, experimentamos dolor —como cuando nos duelen las piernas o los brazos—, lo cual conlleva la eliminación de yeli. También eliminamos yeli durante los conflictos interpersonales; en definitiva, siempre que sentimos incomodidad, estamos eliminando yeli. Por tanto, considero que también estoy eliminando yeli cuando, tras ser rechazado por un cliente, soporto esa sensación incómoda mientras continúo desempeñando las tareas propias de mi labor de ventas.

Por ejemplo, debido a mi trabajo en ventas, entro en contacto con diversos productos de mis clientes. En una ocasión, probé un parche diseñado para proporcionar alivio a los ojos. Tras usarlo durante algunas noches, mis ojos efectivamente se sintieron mejor; sin embargo, a continuación, comencé a sufrir un dolor de muelas cada vez más intenso, hasta el punto de tener que acudir a una clínica dental para que me extrajeran el nervio de la pieza afectada. Dejé de usar el parche de inmediato. Comprendí que la cantidad de yeli es fija: si no se elimina de una forma, se eliminará de otra. Mis ojos experimentaron alivio, pero, a cambio, surgió una molestia en un diente; la incomodidad, de una manera u otra, tenía que manifestarse. El yeli no desapareció mediante el uso de productos de salud; simplemente tuvo que manifestarse y eliminarse a través de otra vía. 

Esta experiencia me hizo comprender que la eliminación de yeli que experimento al realizar ventas —y al ser rechazado— también me ayuda, como practicante, a reducir mi yeli. La cantidad de yeli que acumulamos es fija; por lo tanto, si eliminamos más en este ámbito, habrá menos que eliminar en otro. Visto desde esta perspectiva, ser rechazado no parece ser algo tan terrible.

Trabajar en ventas para los medios de comunicación es, en realidad, una oportunidad excepcional. El simple hecho de participar en la labor de los medios constituye una validación del Fa. Al mismo tiempo, dado que las ventas exigen captar nuevos clientes a diario, me enfrento a numerosos rechazos cada día; esto me permite eliminar una gran cantidad de yeli y acumular mucha virtud. Además, en este proceso, mejoro continuamente mi xinxing. Se trata, sin duda, de una oportunidad sumamente valiosa y poco común.

Memorizar el Fa me ayuda a mejorar mi xinxing y a superar desafíos

Me di cuenta de que ante dificultades, pruebas o situaciones que requieren tomar decisiones, si logramos recordar las enseñanzas de Shifu, seremos capaces de superar la prueba, obtener energía y contar con el poder del Fa.

Entonces pensé: ya que conozco las pruebas a las que me enfrento con frecuencia, los apegos que aún no he abandonado y los aspectos de mi xinxing que todavía requieren mejora, ¿por qué no memorizar los pasajes del Fa relacionados con ello? De este modo, cuando me enfrente a una prueba —o incluso antes de que esta ocurra—, o cuando necesite el poder del Fa para realizar alguna tarea, ¿no sería mejor recordar o recitar proactivamente ese pasaje del Fa?

Por ejemplo, al validar el Fa y trabajar en ventas, me encuentro con diversos tipos de desafíos. A veces, al sentir que la situación es demasiado difícil, caigo en una actitud negativa. Más tarde comprendí que esa forma de pensar corresponde a la perspectiva de la gente común, y que debería abordar el asunto basándome en el Fa. Por lo tanto, cada vez que me encuentro ante una situación difícil, me pregunto: ¿cómo puedo entender esto a la luz del Fa? Así que memoricé el siguiente pasaje:

«Durante el proceso de nuestra transmisión del Fa y del gong, muchos sienten que el Fa es bastante bueno pero que es muy difícil llevarlo a cabo. En realidad, siento que si es difícil o no, depende de a qué persona se le habla; una persona común promedio que no quiere el xiulian puede sentir que el xiulian es simplemente demasiado difícil e incomprensible, que no puede completarlo. Él es una persona común y como no quiere hacer el xiulian, lo encuentra muy difícil. Lao Zi dijo: «Cuando alguien superior oye el Dao, lo lleva a cabo diligentemente; cuando alguien promedio oye el Dao, lo practica de vez en cuando; cuando alguien inferior oye el Dao, se ríe a carcajadas; si él no se riera, este no sería el Dao». Para las personas que practican de verdad el xiulian, digo que es muy fácil, no es una cosa tan alta que no se pueda escalar» (Novena Lección, Zhuan Falun).

Cada vez que surgía un desafío, recitaba este pasaje y, tras hacerlo, la situación dejaba de parecerme un desafío. No resulta tan difícil, siempre y cuando no lo consideremos como algo difícil. Suelo recitarlo mientras voy en mi motocicleta o cuando camino; también lo recito antes de realizar visitas de ventas. Me ha resultado sumamente útil, ya que ayuda a eliminar el miedo a los desafíos, el apego a las ganancias y pérdidas, los sentimientos de decepción y los pensamientos negativos.

Según mi experiencia, cuando memorizo a fondo un pasaje específico del Fa, mi comprensión del Fa en ese aspecto mejora. Esto implica también que mi capacidad de entendimiento  en ese aspecto ha mejorado, al igual que mi xinxing en ese mismo ámbito; por consiguiente, me resulta más sencillo superar las pruebas y tribulaciones relacionadas con dicho aspecto.

Durante el último año, además de leer Zhuan Falun a diario, comencé a memorizar el Fa, lo cual me ha permitido percibir claramente mejoras en mi xinxing y avances en mi cultivación. El enfoque al memorizar el Fa no consiste en apresurarse para resolver un problema determinado, sino en asimilarse mejor al Fa. No se trata de una búsqueda ni de dirigir la mirada hacia el exterior, sino de una manifestación de la capacidad de entendimiento y de la firmeza. Es un acto propio de un discípulo de Dafa que posee una fe inquebrantable en Dafa, sin albergar duda alguna. Es, asimismo, una muestra de determinación por asimilarse al Fa.

Lo anterior constituye mi experiencia de cultivación durante el último año; la comparto con el fin de alentar a todos. Mi nivel es limitado; si hay algo que pueda mejorar, les agradecería que me lo indicaran. Gracias, Shifu. Gracias, compañeros practicantes.

(Artículo seleccionado para el Fahui de Taiwán 2026)