(Minghui.org) A finales de la primavera de 2024, mi vecino enfermó repentinamente de una extraña dolencia. Durante el día permanecía aturdido, como ausente, pero por la noche se volvía extremadamente agitado: gritaba obscenidades y golpeaba todo lo que encontraba a su alrededor, armando un escándalo tremendo.

Justo cuando uno estaba a punto de quedarse dormido, sus arrebatos comenzaban de nuevo. A veces el ruido era ensordecedor, como un trueno. Armaba alboroto todas las noches, privándonos a todos los vecinos de la tranquilidad. Todos habíamos llegado al límite de nuestra paciencia. Algunos decían que padecía una enfermedad mental; otros afirmaban que simplemente fingía estar loco. Había todo tipo de conjeturas.

Me mudé de casa

Mis vecinos son un matrimonio animado, de unos cincuenta años. Siempre nos hemos llevado muy bien. Cada vez que bajo, también les llevo las bolsas de basura, y durante las festividades limpio voluntariamente el pasillo. Ellos me respetan mucho y siempre me llaman «tía» cuando nos encontramos. Realmente, nunca imaginé que él contraería una enfermedad tan extraña.

Como cultivadora, necesito un ambiente tranquilo, por lo que esta situación naturalmente me perturbaba. ¿Qué podía hacer? Desde niña he tenido dificultades para superar mi timidez. Cuando me encontraba ante conflictos o dificultades, no me atrevía a afrontarlos directamente y tendía a evitarlos.

En esta situación, volvió a apoderarse de mí esa vieja mentalidad. Rápidamente encontré un lugar donde alojarme y me mudé, pensando que regresaría cuando mi vecino se tranquilizara. De lo contrario, vendería mi departamento y compraría otro en otro lugar. Así que comencé a hacer los preparativos para vender mi vivienda.

Justo después de mudarme, pensé que era maravilloso: por fin podía dormir bien por la noche y estudiar el Fa y hacer los ejercicios sin distracciones.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, comencé a sentir que algo no estaba bien. Me resultaba difícil asimilar verdaderamente el Fa y no conseguía alcanzar fácilmente un estado de tranquilidad durante la meditación. Por las noches tenía sueños constantemente y, en lo más profundo de mi corazón, siempre sentía que aquel no era mi hogar.

El lugar que había alquilado no estaba demasiado lejos de mi casa. Cada tres o cinco días regresaba para encender incienso a Shifu o cambiar las ofrendas de frutas. Cada vez que volvía, sentía una profunda calidez y familiaridad. Entonces comprendí que mi hogar seguía siendo el mejor lugar para mí. Tener allí el retrato de Shifu me brindaba una gran sensación de tranquilidad, porque el campo de energía de ese lugar era bueno. Sin embargo, mi vecino seguía igual y causaba problemas todos los días.

Permanecí más de dos meses en la vivienda alquilada para evitar a mi vecino.

Me quemé las piernas

Un día preparé una olla de arroz caldoso en la cocina utilizando una arrocera eléctrica. Cuando estuvo listo, desenchufé el aparato, levanté la olla y me dirigí a la sala para comer. Por alguna razón, tropecé y caí al suelo, y toda la olla de arroz caldoso se derramó sobre mis piernas. Grité de dolor al caer. El arroz, que estaba hirviendo, me dejó grandes ampollas dolorosas en las piernas.

Después de limpiar todo el desorden, me tranquilicé y miré hacia adentro. Llevaba casi treinta años practicando y nunca había tropezado de una manera tan grave. Debía de haber una gran brecha en mi cultivación. Pero ¿cuál era? No lograba descubrirlo.

En ese momento recordé algunas de mis propias experiencias y entendimientos sobre la cultivación. Cuando me duele una muela, examino si he fallado en cultivar adecuadamente mi habla. Una vez que identifico la deficiencia y la corrijo, el dolor de muelas desaparece. Cuando me duele la cabeza o siento mareos, examino mi xinxing: ¿alguna situación ha despertado mis emociones o provocado mi ira? Al encontrar la causa fundamental y hacer los ajustes necesarios, mi estado suele mejorar.

En cuanto al dolor en las piernas o los pies, puede ser una señal de que me he desviado del camino correcto de la cultivación, de que hay algo en mi conducta que no está de acuerdo con el Fa. Al reflexionar sobre ello y corregirme, a menudo compruebo que resulta eficaz.

Comprender algunos principios de la cultivación es una cosa; descubrir qué es lo que está mal en la práctica requiere mirar dentro en forma honesta y profunda. Después de quemarme tan gravemente las piernas, ¿podría haberme desviado del camino correcto de la cultivación? Había estado haciendo constantemente las tres cosas. Entonces, ¿dónde estaba exactamente la brecha en mi cultivación? Le pregunté a Shifu: “Su discípula realmente no logra comprender lo necesario. Shifu, por favor, ilumíneme”.

Me acosté a descansar un rato y pronto me quedé dormida. Entonces tuve un sueño: Se produjo un terremoto gigantesco y todos los edificios de la ciudad se derrumbaron. La gente estaba entre los escombros, hablando aterrorizada y con una expresión de absoluta desesperación. Yo también estaba allí.

Entonces me di cuenta de que había un edificio que seguía en pie. Al acercarme para observarlo, descubrí que era precisamente el edificio donde yo vivía. Además, una gran cubierta protectora rodeaba todo el edificio. Era evidente que mi hogar, donde vivía yo, una practicante de Dafa, había quedado completamente intacto. Emocionada por lo que había visto, desperté del sueño.

Regresé a casa

Después de aquel sueño esclarecedor, en el que Shifu me brindó orientación, comprendí que no debería haberme mudado, y mucho menos haber pensado en vender mi casa, porque allí estaban mis raíces. Con esto en mente, actué de inmediato: empaqué mis cosas y regresé a mi hogar.

Pero mi vecino seguía armando el mismo escándalo; no había cambiado en absoluto. Tenía a todo el vecindario alborotado y todos se quejaban. Varias familias habían discutido y peleado con él. Incluso dos familias se habían mudado. ¿Qué debía hacer?

Practico Verdad-Benevolencia-Tolerancia, por lo que de ninguna manera debo discutir con los demás ni perder la calma. Estos son los requisitos que Shifu ha establecido para sus discípulos. Pensé para mis adentros: si no hay otra solución, tendré que enviar pensamientos rectos.

Por lo general, sin importar cuánto alboroto hiciera, me esforzaba en no escucharlo. Sin embargo, cuando estaba estudiando el Fa o haciendo los ejercicios, si él seguía haciendo escándalo e interfería con mi cultivación, tenía que resolver la situación enviando pensamientos rectos.

No me enojaba; simplemente decía en silencio: «Cállate», tres veces seguidas. En apenas unos segundos, se quedaba callado. Otras veces decía: «Detente», también tres veces, y funcionaba. Así podía estudiar el Fa y hacer los ejercicios con normalidad. Lo hice todos los días, una y otra vez.

Un día, volvió a armar un escándalo y comencé a sentirme un poco molesta. Pensé en mi interior: «¿Acaso esto no va a terminar nunca? Si sigue así, tarde o temprano alguien le derribará la puerta de una patada».

Efectivamente, menos de tres días después, su puerta fue destrozada. No sabía quién lo había hecho, pero quedó gravemente dañada. Durante unos días hubo tranquilidad, pero luego el alboroto comenzó de nuevo.

Pensé para mis adentros: «¡Que siga armando escándalo! Quién sabe, quizá algún día alguien también le rompa la ventana». Efectivamente, unos días después, alguien rompió la ventana.

Unos días más tarde, mi vecino volvió a gritar e insultar como de costumbre, pero esta vez con mayor intensidad. Pensé para mis adentros: «Si sigue así, tarde o temprano alguien terminará golpeándolo en la nuca con un ladrillo». Apenas pasó ese pensamiento por mi mente, me di cuenta de inmediato: «¡No, no, no! ¡Debo retirar ese pensamiento! Los practicantes de Dafa estamos aquí únicamente para salvar a las personas. ¡No debemos albergar pensamientos maliciosos!».

A los pocos días, tres estudiantes de secundaria se enfrentaron a mi vecino y lo amenazaron con «aplastarle la cabeza con un ladrillo». Afortunadamente, todo quedó en palabras y no llegaron a actuar. Al escuchar lo que sucedía desde el piso de arriba, solté un largo suspiro de alivio: «¡Por poco! Hice bien en retirar aquel pensamiento».

El significado profundo de la Tolerancia

Después de este incidente, me volví más observadora. Cada pensamiento de un practicante de Dafa lleva energía. Desde entonces, presté más atención a cultivar cada pensamiento e intención y a mantener una relación adecuada entre un practicante de Dafa y una persona común. Siempre que me encontraba ante situaciones tan desconcertantes, ¡debía cultivar algo en mí misma!

Con esto en mente, me armé de determinación y decidí cultivar la «Tolerancia». A partir de entonces, cada vez que estudiaba el Fa o hacía los ejercicios, sin importar cuánto escándalo hiciera mi vecino o cuántas obscenidades gritara, no enviaba pensamientos rectos. Simplemente seguía concentrada, sin darle importancia, me imaginaba que lo escuchaba cantar.

Shifu nos dijo:

“Sólo el aguantar completamente sin ningún odio ni queja alguna es el Ren de un cultivador” (Qué es Ren, Escrituras esenciales para mayor avance).

Aunque la gente de afuera estuviera tocando tambores, yo debía calmar mi mente y estudiar bien el Fa. ¡Debía cultivar esta clase de firmeza y superarme a mí misma! Tan pronto como este pensamiento pasó por mi mente, mi vecino pareció quedarse mudo ese mismo día: dejó de hacer escándalo. ¡Sólo entonces comprendí que, en realidad, me estaba ayudando a cultivarme!

Reflexiones finales

Ha pasado más de un año desde entonces y mi vecino solo ha causado disturbios en tres ocasiones. Una vez fue en plena noche. Después de que me despertara, encendí la lámpara de mi mesita de noche para mirar la hora. Eran exactamente las 11:55 p. m., el momento del envío diario y global de pensamientos rectos. Me incorporé para enviarlos e, inmediatamente, mi vecino se calló.

Otra vez eran las tres de la madrugada. Cuando miré mi reloj, supe que era hora de levantarme para hacer los ejercicios. En cuanto me levanté, él se quedó en silencio.

Además, hace un par de días, mientras escribía este artículo de intercambio de experiencias para el Fahui, unas mujeres que estaban abajo conversaban animadamente y hacían bastante ruido. Justo cuando empecé a sentirme un poco molesta, mi vecino abrió la ventana y comenzó a gritarles. ¡Hizo que aquellas mujeres se marcharan y luego él mismo se quedó completamente callado!

Es realmente curioso. En tono de broma, podría decirse que mi vecino se ha convertido en un «guardián del Fa» que me ayuda en mi cultivación.

He llegado a comprender que todo esto, absolutamente todo, fue dispuesto en realidad para ayudar a esta discípula de Dafa a cultivarse. En cuanto a mi pobre vecino, ya no puedo guardar ningún resentimiento hacia él.

¡La cultivación es verdaderamente profunda y maravillosa, algo que está más allá de las palabras! Tomemos, por ejemplo, la «extraña enfermedad» que padeció mi vecino. Si consideráramos todo esto como una obra de teatro, ¿no podría haber una obra dentro de otra obra, y aún más acontecimientos desarrollándose detrás de ella?

En realidad, Shifu controla todo. ¡Compañeros practicantes, cultivémonos de verdad y con seriedad! Solo alcanzando niveles más elevados podremos comprender que Dafa es verdaderamente insondable e inalcanzable para el entendimiento común. ¡Es, en todos los sentidos, infinitamente precioso!

¡Gracias, compasivo y grandioso Shifu!
¡Gracias, compañeros practicantes!

(Artículo seleccionado para el 23.er Fahui de China en Minghui.org)