(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa alrededor de agosto o septiembre de 1998, cuando acababa de graduarme de la universidad y comencé mi primer trabajo.
Me gustaba mucho una compañera de trabajo que era un año mayor que yo. Era muy simpática y amable, y la seguía a todas partes.
Más tarde supe que ella practicaba Falun Dafa, y me regaló dos libros: Falun Gong y Zhuan Falun.
Llevé los libros de vuelta a la residencia y los leía en mi tiempo libre después del trabajo. No entendía del todo algunas cosas, pero sabía en mi interior que los libros enseñaban a ser amables y considerados con los demás. Quería ser una persona amable, pensando: si de verdad hay seres divinos que nos cuidan a tan solo un metro de altura, y el bien y el mal se recompensan en consecuencia, ¿acaso no nos hacemos daño a nosotros mismos cuando dañamos a los demás?
En Zhuan Falun se afirma que “Zhen-Shan-Ren es el único criterio para evaluar si una persona es buena o mala”, por lo que no tendría problema si siguiera este criterio. Sin embargo, en aquel momento no comprendía del todo su significado cuando leí: “El hombre debe volver al origen y retornar a la verdad, este es el verdadero propósito de ser un humano” (Zhuan Falun).
Más tarde, empecé a aprender los ejercicios siguiendo las instrucciones y las imágenes de los movimientos. Me resultaba bastante difícil sentarme en la posición de loto completa, así que solo conseguía sentarme en la posición de medio loto. Además, tendía a inclinarme hacia atrás, por eso me apoyaba en la pared para mantenerme recto y estable.
Shifu dijo:
“Frecuentemente, cuando nuestra gran circulación celestial está a punto de abrirse, puede aparecer un estado: durante la meditación sentada algunos se inclinan siempre hacia delante. Esto es porque la espalda está abierta mejor y es especialmente ligera, mientras que la parte delantera del cuerpo se siente pesada; otra persona puede inclinarse hacia atrás, porque siente pesada su espalda y ligera la parte delantera de su cuerpo. Si todo tu cuerpo está bien abierto, rebotarás para arriba, sentirás que estás siendo arrancado hacia arriba, alejándote del suelo” (Octava Lección, Zhuan Falun).
Con el paso del tiempo, mientras practicaba los ejercicios en el centro de práctica, realmente sentía como si me estuvieran elevando, como si estuviera levitando del suelo.
Todas las mañanas me levantaba después de las 4:00 y me dirigía al centro de práctica con un compañero practicante que vivía en el dormitorio frente al mío. A esa hora todavía estaba oscuro. Una vez, me caí al bajar corriendo las escaleras y me torcí el tobillo.
«Oh, no puedo ir a hacer los ejercicios hoy», pensé. Pero casi de inmediato me di cuenta de que estaba equivocado y decidí ir, pasara lo que pasara. «Iré, aunque tenga que arrastrarme», pensé.
Llegué cojeando al centro de práctica de ejercicios y me uní a los demás. En aquel entonces, solo hacíamos los primeros cuatro ejercicios por la mañana y luego la meditación sentada por la tarde.
Cuando terminamos los ejercicios, el dolor en mi pie había desaparecido y solo sentía una ligera molestia en el tobillo. Fui a trabajar sin ningún problema.
Hicimos los ejercicios juntos, y todos fuimos muy diligentes, concentrándonos en cómo estudiábamos el Fa y nos cultivábamos. Algunos de los practicantes que llevaban años practicando podían sentarse en la posición de loto completa. Los envidiaba mucho, esperando poder hacer lo mismo pronto.
Comencé a practicar la postura del loto completo. Era muy doloroso, pero me negué a rendirme y seguí adelante. A veces, las plantas de mis pies incluso se ponían negras y moradas.
En el noreste de China, hacer los ejercicios al aire libre durante el invierno resulta muy frío, y de vez en cuando nieva. Todas las mañanas, el asistente del centro de práctica llegaba temprano con un altavoz y nos esperaba.
Normalmente, hacíamos el primer, tercer y cuarto ejercicio, y luego el segundo, "Vía de la estaca-parada Falun". Solíamos quitarnos los abrigos y los guantes (quedándonos solo con el suéter) para que nos resultara más fácil hacerlos.
Con frecuencia, notaba que mis dedos se ponían de un color blanco amarillento por el frío y poco a poco perdían sensibilidad. Pero al realizar el ejercicio de «abrazando la rueda frente al abdomen», mis manos se calentaban de inmediato. Al realizar el movimiento de «abrazando la rueda sobre la cabeza», mis dedos volvían a perder sensibilidad.
Una vez, de regreso del lugar de práctica, empecé a sentir que se me entumecían los dedos, y cuando llegué al dormitorio, me dolían muchísimo las manos, como si decenas de miles de pequeños insectos me estuvieran mordiendo los huesos.
Pensé: “Solo sufrí un poco de frío, pero me dolió muchísimo. ¡Qué desdichados deben sentirse los seres conscientes cuando soportan otras tribulaciones! Si logro alcanzar la Perfección, ¡ayudaré a salvarlos de su doloroso sufrimiento!”.
Seguí haciendo los ejercicios en invierno sin abrigo ni guantes, y poco a poco, ya no me sentía tan mal como antes.
Desde niño fui débil y enfermizo. Me resfriaba con frecuencia, tenía fiebre y sufría de amigdalitis. A menudo tenía que recibir inyecciones y tomar medicamentos. Mi estado no mejoró ni siquiera después de ir a la universidad.
En mi segundo año de universidad, mis amígdalas se agrandaron tanto que tuvieron que extirpármelas.
Sin embargo, me arrepentí, porque después de que me las quitaron, empecé a tener fiebre con más frecuencia, y a veces me subía hasta casi los 39 grados Celsius, y tenían que ponerme suero intravenoso.
Después de empezar a practicar Falun Dafa, dejé de tener fiebres altas, e incluso cuando sentía un poco de fiebre ocasionalmente, solo superaba ligeramente los 37 grados y duraba solo un par de días.
En aquel entonces, hacía los ejercicios todos los días, tanto por la mañana como por la tarde, y después de meditar estudiaba los principios del Fa. Cada día, al terminar de trabajar a las 6 de la tarde, me apresuraba a casa, comprando algo para cenar por el camino. Comía después de meditar, porque no me importaba si la comida estaba fría.
Estuve lleno de energía todo el día y no me sentía cansado ni siquiera después de trabajar en el turno de noche.
Un año, en el día del Festival del Dragón, después de que otro practicante y yo termináramos de hacer los ejercicios por la mañana, alrededor de las 6:00, decidimos subir a la montaña del parque cercano por diversión.
Subimos hasta la cima y no nos sentimos cansados en absoluto. Al contemplar las nubes blancas en el cielo, me sentí tan ligero como una hoja, como si pudiera saltar sobre una de las nubes con un ligero impulso.
En otra ocasión, mientras practicaba la meditación sentada, sentí realmente como si estuviera sentado dentro de una cáscara de huevo, tal como dijo Shifu:
“Puede surgir que, estando sentado allí, te sientes tan maravilloso como si estuvieras sentado dentro de una cáscara de huevo, con una sensación muy confortable, sabes que tú mismo estás refinando gong pero sientes que el cuerpo entero no puede moverse. Todo esto tiene que aparecer en este método de gong nuestro” (Octava Lección, Zhuan Falun).
Sin embargo, solo duró un breve instante antes de que mis piernas volvieran a doler.
¡Qué época tan feliz vivimos aquellos días! No teníamos de qué preocuparnos, y cuando nos reuníamos, algunos compartíamos cómo habíamos encontrado la raíz de nuestros apegos a través de algún incidente, o cómo habíamos lidiado con la eliminación del yeli mediante pensamientos rectos, o cómo habíamos superado diversas pruebas.
Cuando había una conferencia del Fa en algún lugar, íbamos en bicicleta a asistir o a escuchar las grabaciones de los principios de las enseñanzas de Shifu hasta casi la medianoche. Aunque teníamos que pedalear más de 10 kilómetros de vuelta a casa, ninguno de nosotros se sentía cansado ni con sueño. ¡Estábamos tan felices!
En aquel entonces, mi comprensión de los principios del Fa no era muy profunda, pero sabía que debía ser diligente en mi cultivación. A menudo pensaba: «Si no existiera la persecución del Partido Comunista Chino, más personas en todo el mundo practicarían Falun Dafa y gozarían de buena salud y paz mental. ¡Qué maravilloso sería!».
Ahora entiendo que, en el periodo del fin del Fa, la gente ha perdido la fe y la moral humana se ha deteriorado. Como resultado, la humanidad se enfrenta a numerosos desafíos y a una crisis tras otra.
En este momento crítico, Falun Dafa ha brindado a la humanidad una oportunidad invaluable. Puede guiar a las personas a restaurar su fe en los dioses y los Fo, a valorar la virtud y actuar con bondad, a convertirse en buenas personas siguiendo los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, ¡para que tengan un futuro brillante!
Estoy profundamente agradecido con Shifu por enseñarnos el maravilloso Falun Dafa y por ofrecer la salvación a todos los seres conscientes.
Desde lo más profundo de mi corazón, espero que cada vez más personas conozcan la verdad sobre Falun Dafa, practiquen Falun Dafa y se beneficien tanto física como espiritualmente.
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