(Minghui.org) A lo largo de mi vida, muchas personas me han dicho que soy una persona bendecida. No estaba de acuerdo, hasta hace unos 30 años, cuando mi madre comenzó a practicar Falun Dafa (Falun Gong) y me uní a ella.

Ahora soy de mediana edad. Gozo de buena salud, una carrera exitosa y estabilidad financiera. Después de practicar Dafa, comprendí el verdadero significado de la vida y mi moral mejoró. Finalmente, me di cuenta de que soy una persona verdaderamente afortunada: ¡puedo practicar Dafa!

El poder milagroso de los pensamientos rectos

Desde que tengo memoria, mi madre tuvo mala salud y padecía una grave afección cardíaca. Cuando su estado empeoró, ya no podía levantarse de la cama para trabajar ni siquiera para cocinar para nosotros.

En 1995, una vecina le habló a mi madre sobre una forma de qigong que podía mejorar la salud. Decidió probarla. Después de practicarla solo unos días, su salud mejoró notablemente. ¡Su problema cardíaco desapareció sin necesidad de medicamentos!

Mi madre estaba entusiasmada por contarles a amigos y familiares cómo se había beneficiado personalmente de la práctica de Falun Dafa. Mi tía segunda y mi tía menor también comenzaron a practicar. Nací con una afección cardíaca similar a la de mi madre y no recibí el tratamiento médico adecuado debido a las dificultades económicas de nuestra familia. Mi madre me animó a practicar y me aseguró que evitaría que mi afección cardíaca empeorara. Tenía 15 años. Con una gran carga académica, solo podía hacer los ejercicios con mi madre los fines de semana y, ocasionalmente, leía el libro Zhuan Falun.

Aunque no me daba cuenta de lo valiosa que era Dafa y perdí mucho tiempo, Shifu siempre me protegió y cuidó. Cuando vivía en la residencia estudiantil, muchos de mis compañeros enfermaban con frecuencia. Más tarde, mientras trabajaba, viví en una vivienda compartida para el personal y mis colegas padecían diversas enfermedades. Sin embargo, yo gozaba de buena salud, salvo una vez que comí marisco poco cocido y sufrí un dolor de estómago insoportable que requirió tratamiento con suero intravenoso.

Me di cuenta de que estaba demasiado relajada en mi práctica y no me comportaba como una practicante. Encontraba tiempo cada día para estudiar los principios del Fa y hacer los ejercicios. Intentaba estar a la altura de un practicante. He practicado Falun Dafa durante más de tres décadas, pero no me he enfermado ni he tomado una sola pastilla, ni siquiera durante la pandemia de COVID. Todos mis compañeros dieron positivo. No me vacuné, pero me mantuve sana. ¡Esto demuestra lo increíble que es Falun Dafa!

En el pasado tuve un fuerte apego que no logre resolver durante mucho tiempo. Las viejas fuerzas se aprovecharon de esta vulnerabilidad, y fui perseguida y llevada a un centro clandestino de detención. Inicié una huelga de hambre en protesta, y no comí ni bebí durante seis días. El director del centro clandestino me instó a comer, diciéndome: «Si sigues así, te dañarás el estómago. Cuando salgas, no podrás comer, aunque quieras. Hubo otra persona que hizo exactamente lo mismo —estuvo sin comer durante días— y terminó con una perforación de estómago».

Me mantuve impasible y dije: «Falun Dafa tiene razón. ¡Estoy protestando contra la persecución del Partido Comunista!». Sabía que no tendría problemas estomacales, ya que Shifu me protegía.

Cuando me alimentaron a la fuerza, le pedí en silencio a Shifu que me ayudara y dije: «Falun Dafa es bueno, Verdad, Benevolencia y Tolerancia son buenas». No sentí ningún dolor y supe que Shifu lo estaba soportando por mí.

Gracias a la protección de Shifu y a mis fuertes pensamientos rectos, fui liberada del centro clandestino de detención. Pude comer el día que regresé a casa y me encontraba bien. Mi familia se sorprendió, pues suponían que necesitaría hospitalización. ¡Esto demostró una vez más la maravilla de Dafa!

Hice los ejercicios todos los días y mi salud mejoró notablemente. Mi cutis lucía radiante y me veía joven. Una vecina me miró asombrada y me dijo: "¿Cómo es posible que después de tantos años te veas más joven y tu piel esté tan luminosa? ¡Estás incluso mejor que hace más de una década, cuando nos conocimos!".

Dejar atrás el resentimiento hacia mi padre

Antes de practicar Dafa, era egoísta y obstinada. Guardaba envidia y resentimiento profundos. Mi familia era pobre cuando era pequeña. Bajo una presión inmensa, mi padre solía desahogar sus frustraciones con nosotros. Con frecuencia nos golpeaba y maltrataba verbalmente a mi hermano mayor y a mí sin motivo alguno, y discutía constantemente con mi madre. Nuestro hogar era un caos y una inestabilidad perpetuos.

El resentimiento se apoderó de mi corazón. Pensaba que, al crecer, encontraría trabajo en una ciudad lejana, me distanciaría de mi padre y lo dejaría solo en su vejez. Sin embargo, después de empezar a practicar Dafa, comprendí que todo sucede por una razón. Quizás le debía algo a mi padre de una vida pasada, y ahora simplemente necesitaba saldar esa deuda. Al darme cuenta de esto, el resentimiento se desvaneció y cumplí con mis deberes filiales hacia mis padres. Les compraba regalos y les daba dinero para sus gastos cada vez que los visitaba. Mi padre se conmovió.

Una vez, mi padre me dijo con profunda emoción que nos había hecho daño a mi hermano mayor y a mí en el pasado, y que jamás esperó que yo le mostrara tanta entrega filial. Le respondí: «Eso es porque practico Falun Dafa. Shifu nos enseña a ser buenos y amables con todos». Mi padre sonrió con gratitud.

Más tarde, durante una reunión familiar, mi padre declaró que yo era la persona con la moral más intachable de toda la familia.

En realidad, hubo momentos difíciles, sobre todo hace unos años, cuando no me dedicaba con diligencia a cultivarme. A veces perdía el control y me enfadaba con mi esposo. En esos casos, Shifu me iluminaba a través de las palabras de mi esposo: "¿A esto le llamas cultivación? ¿Te comportas como una practicante?".

Enseguida supe que estaba equivocada y rápidamente le confesé mi error a Shifu, y le pedí disculpas a mi esposo. A medida que mi xinxing mejoraba, tales incidentes se volvieron cada vez más raros y el ambiente en casa se tornó armonioso.

Un amigo me dijo: "Pareces feliz todos los días". Es cierto que, al practicar Dafa, me he vuelto cada vez más positiva, optimista y tranquila.

Dejar atrás el dinero y las ganancias materiales

Como mi familia era pobre y mis padres muy ahorradores, le daba mucha importancia al dinero y me centraba en pequeñas ganancias. Una vez encontré algo de dinero, pero no me molesté en buscar al dueño; simplemente me sentí feliz.

Gracias a los principios de Dafa, comprendí el principio de «sin pérdida no hay ganancia». Si algo no me pertenece, no lo tomo, aunque me lo ofrezcan gratis. En varias ocasiones, mientras compraba, el vendedor me dio cambio de más. Al darme cuenta, devolví el dinero sobrante cada vez. Los vendedores se conmovieron profundamente y comentaron que nunca habían conocido a una persona tan amable.

En una ocasión, encontré un teléfono móvil nuevo en la planta baja de mi edificio e inmediatamente contacté con el dueño. Resultó que vivían en el piso de arriba y acababan de comprar el teléfono por más de 2000 yuanes. Cuando se lo devolví, la pareja se mostró tan agradecida que me regalaron leche y aceite de cacahuete, lo cual rechacé amablemente. Lamentablemente, en aquel momento tuve miedo y no les conté nada sobre Dafa ni sobre la persecución. Simplemente dejé algunos folletos informativos en las puertas de mis vecinos.

Superar el miedo, aclarar la verdad en persona

Mediante el estudio de los principios del Fa, comprendí que los practicantes en el período de rectificación del Fa tienen una misión importante. Nuestra cultivación no es solo para nosotros mismos. Debemos asistir a Shifu y ayudarlo a salvar a las personas.

Así que empecé a hablarles a mis amigos y familiares sobre Dafa y a aconsejarles que renunciaran al Partido Comunista Chino (PCCh). Con la ayuda de Shifu, todos aceptaron lo que les dije. Poco a poco, mi miedo disminuyó y también empecé a contárselo a mis compañeros. Más tarde, ayudé a mi jefe a renunciar al PCCh. Siempre que los clientes venían a verme, si el tiempo me lo permitía, generalmente lograba aclararles la verdad. Sabía que todos ellos eran personas predestinadas, enviadas a mí por Shifu.

En los últimos años, he notado que la gente es más lúcida, generalmente comprende la verdad con menos explicaciones, e incluso muchos tienen una actitud positiva hacia Dafa. Muy pocos se oponen a renunciar al Partido.

Durante mucho tiempo, no me atreví a hablar con los policías sobre Dafa y mi renuncia al PCCh. Temía que estuvieran fuertemente manipulados y no aceptaran la verdad. También temía ser perseguida.

No hace mucho, un policía vino a mi lugar de trabajo por asuntos personales. Apenas tenía veintitantos años. No pude evitar pensar: «¡Esta preciosa vida vino al mundo y soportó todas las amargas dificultades, todo por la esperanza de ser salvada por Dafa!». No sabía si algún otro practicante ya le había explicado la verdad. ¿Cómo podía yo solo pensar en mi propia seguridad y dejarlo en peligro de ser eliminado? En ese instante, afloró mi benevolencia y quise ayudarlo a salvarse.

Mientras enviaba pensamientos rectos y pedía ayuda a Shifu, reuní valor y hablé con el oficial. Para mi sorpresa, se mostró muy amable. Me dijo que era policía auxiliar y que se había unido a la Liga Juvenil, pero que no era miembro del PCCh. Comentó que varias personas le habían aconsejado que renunciara a las organizaciones del PCCh en el pasado, pero que no lo había hecho porque nunca había comprendido del todo por qué debía hacerlo. Ese día lo entendió y estuvo dispuesto a renunciar.

Finalmente me liberé del miedo y, a partir de entonces, pude aconsejar a los agentes de policía que abandonaran el PCCh.

Unos días después, conocí a un policía de la División de Investigación Criminal, también de veintitantos años. Había oído hablar del movimiento «Renunciar al PCCh», pero no le había prestado mucha atención. Le di una explicación bastante detallada y hablamos durante más de una hora. Lo entendió y accedió a renunciar. ¡Agradecí muchísimo la ayuda de Shifu!

El tiempo apremia, así que debo redoblar mis esfuerzos para ayudar a salvar gente. Toda persona que encuentro esta predestinada a ser salvada. No puedo elegir a quién salvar y a quien no. Cada vida es valiosa y debe ser valorada.

¡Qué afortunados somos todos los seres humanos de haber nacido en esta era en la que Dafa se está difundiendo y Shifu enseña personalmente el Fa y ofrece la salvación! ¡Espero que todos sean bendecidos por Dafa, superen con éxito la catástrofe y sean afortunados!