(Minghui.org) Un hombre de 65 años, residente del condado de Guiyang, en la provincia de Hunan, fue arrestado alrededor del 30 de junio de 2026 por practicar Falun Gong, una disciplina espiritual que ha sido perseguida por el Partido Comunista Chino (PCCh) desde 1999. El Sr. Wang Xiaoping se encuentra retenido en el Centro de Detención del condado de Guiyang y está a la espera de ser juzgado.
Aunque los detalles del arresto más reciente del Sr. Wang no están claros, este artículo ofrece información sobre la persecución que ha sufrido hasta la fecha.
De una enfermedad grave a un estado de salud excelente
El Sr. Wang nació en octubre de 1961 y solía ser el jefe de la unidad de investigación criminal en la División de Seguridad Nacional de la mina de plomo, zinc y plata de Baoshan. Antes de practicar Falun Gong, padecía una hepatitis B grave, que le provocó úlceras gástricas hemorrágicas e insuficiencia renal. Su estado de salud era muy frágil. Estuvo hospitalizado durante un largo periodo, pero su salud no mejoró. Un médico le dijo: «Esta afección es extremadamente difícil de tratar; es posible que nunca se cure».
Al ver que la medicina convencional no podía ayudarlo, comenzó a probar diversas prácticas de qigong que eran populares en aquella época. En 1994, asistió a un ciclo de conferencias sobre Falun Gong y decidió continuar con la práctica. Su salud mejoró rápidamente. El Sr. Wang vivía conforme a los principios de Falun Gong —Verdad-Benevolencia-Tolerancia— y mantenía una conducta imparcial al gestionar los casos. Sus superiores y colegas lo tenían en gran estima, razón por la cual fue nombrado jefe de la unidad de investigación criminal.
Presionado para «transformarse» y degradado tras el inicio de la persecución
Tras el comienzo de la persecución en julio de 1999, los dirigentes de la División de Seguridad Nacional lo buscaron para mantener una «charla» con él, intentando obligarlo a renunciar a su fe. El Sr. Wang sostuvo que practicar Falun Gong y ser una buena persona no era algo incorrecto, y se negó a «transformarse».
En el año 2000, fue degradado y trasladado al departamento de logística. Tras otra reestructuración en 2007, se le asignó la tarea de llevar comida al comedor subterráneo. En 2010, fue enviado a la sección de minería subterránea para trabajar como transportista de vehículos.
Durante los últimos 27 años, ha estado sometido a una vigilancia y un acoso constantes por parte de la «Oficina 610», especialmente durante festividades importantes y fechas políticamente sensibles. Su familia y su hijo también vivieron bajo una presión inmensa.
Agresión violenta y primera detención
A mediados de 2001, Hu Yunguo, director de la Oficina 610 del condado de Guiyang, y Li Jiushe, instructor político de dicha oficina, buscaron al Sr. Wang para «hablar» con él. Cuando el Sr. Wang expresó su desacuerdo respecto a la propaganda que difamaba a Falun Gong, Hu estalló en cólera y lo amenazó diciendo: «Yo represento a Jiang Zemin (el entonces líder del PCCh). Por lo que acabas de decir, hoy mismo te voy a meter en la cárcel».
Más tarde, Li y otros individuos irrumpieron en su domicilio y lo llevaron a la División de Seguridad Nacional del condado para interrogarlo. El Sr. Wang intentó escapar, pero no lo logró. Hu y Li lo esposaron y le propinaron decenas de puñetazos en las sienes.
Cuando lo trasladaban al centro de detención, Li le golpeó la cabeza contra el marco de la puerta del vehículo. El Sr. Wang sufrió un corte de más de 2,5 cm (1 pulgada) de largo en la parte superior de la cabeza, que sangró profusamente. El centro de detención se negó a admitirlo por temor a complicaciones derivadas de la herida. Solo entonces, Hu y Li lo llevaron al Hospital Popular del condado para que le suturaran la herida, antes de trasladarlo finalmente al centro de detención.
En el centro de detención, fue obligado a comer desperdicios de cocina que normalmente se destinaban a los cerdos. Además, la mayor parte de los días se le obligaba a trabajar más de 10 horas en el montaje de luces decorativas. Le salieron ampollas de sangre en los dedos y tenía hematomas debajo de las uñas. Girar los casquillos de las bombillas le causaba un gran dolor; sin embargo, si no completaba todas las tareas que le habían asignado, el recluso a cargo lo sometía a amenazas violentas.
Cuando el Sr. Wang fue puesto en libertad 39 días después, las autoridades le exigieron 3000 yuanes en concepto de «depósito de seguridad», dinero que nunca le fue devuelto.
Arrestos reiterados y retención en centros de lavado de cerebro
Hacia finales de 2001, Li Zhiqiang, jefe de la Subdelegación de Seguridad Pública, junto con el instructor político Li Chunan, irrumpieron en el lugar de trabajo del Sr. Wang y lo llevaron al Centro de Lavado de Cerebro de la ciudad de Chenzhou. Allí permaneció retenido durante más de un mes, periodo durante el cual se le retuvo su salario.
Durante las sesiones de lavado de cerebro, lo obligaron a ver vídeos que difamaban a Falun Gong, mientras los guardias lo torturaban y amenazaban.
Antes de los Juegos Olímpicos de Beijing de 2008, Hu y otros miembros de la «Oficina 610» del condado irrumpieron de nuevo en su lugar de trabajo, lo detuvieron y lo trasladaron al Centro de Lavado de Cerebro del distrito de Beihu. Allí, cinco guardias lo inmovilizaron sobre una cama y lo golpearon, dejándolo cubierto de hematomas.
Durante los años siguientes, cada vez que se organizaba una sesión de lavado de cerebro en Chenzhou, lo obligaban a asistir; entre ellas, dos sesiones celebradas en junio y octubre de 2011.
Nuevamente fue arrestado en su lugar de trabajo el 24 de octubre de 2012 por Hu, jefe de la «Oficina 610» del condado de Guiyang, junto con agentes de la División de Seguridad Nacional del condado de Guiyang y del Departamento de Policía de Baoshan. Lo trasladaron al Centro de Lavado de Cerebro de Laodaohe, en la ciudad de Changsha —capital de la provincia de Hunan—, donde permaneció durante más de un mes.
Durante ese periodo, el Sr. Wang fue sometido a interrogatorios y humillaciones. Los guardias le propinaron golpes en los oídos, le golpearon la cabeza con un libro enrollado y lo obligaron a ver DVD que difamaban a Falun Gong.
Esta sesión de lavado de cerebro conllevaba importantes bonificaciones y elevados salarios para los «expertos en lavado de cerebro» provenientes de Hainan y Hubei, quienes emplearon métodos sofisticados contra los practicantes.
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