(Minghui.org) En 1992, Shifu presentó Falun Dafa en China, y la radiante luz del Fa iluminó los corazones de las personas como una perla resplandeciente, brindando salud y bienestar a innumerables personas. Para 1998, más de mil habitantes del pequeño y remoto pueblo de montaña donde vivo habían comenzado a practicar Falun Gong.
Todavía recuerdo una conferencia de intercambio de experiencias de cultivación celebrada en nuestro condado en 1998, a la que asistieron más de mil practicantes. Más de una docena de practicantes compartieron sus experiencias de cultivación. Los participantes que compartieron sus experiencias tenían edades que iban desde los siete años hasta más de setenta.
Aunque vivíamos en un remoto pueblo de montaña, fuimos sumamente afortunados de conocer Dafa y comenzar a practicarlo. Guiados por los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia, los practicantes de nuestra región experimentaron numerosos cambios extraordinarios y conmovedores. Me gustaría compartir algunas de sus historias.
Una madre recupera la salud
Después de dar a luz a dos hijos, la salud de una mujer de nuestra localidad se deterioró repentinamente. Perdió mucho peso y su rostro adquirió una palidez extrema. Sufría mareos frecuentes y se desmayó en varias ocasiones. Buscó tratamiento tanto en la medicina tradicional china como en la medicina occidental y, a lo largo de los años, gastó una fortuna, pero nada dio resultado.
En 1994, comenzó a practicar Falun Dafa. En menos de seis meses, recuperó su aspecto saludable. Su rostro adquirió un tono sonrosado y lucía incluso más radiante que antes.
Desde entonces, ha compartido su experiencia personal con Dafa con muchas personas. Ahora tiene 65 años y continúa cultivándose diligentemente. Por muy complejas que sean las circunstancias o por muy fuertes que sean las interferencias, su fe permanece inquebrantable.
Un tumor de gran tamaño desaparece de la noche a la mañana
Otra mujer, que en aquel entonces era de mediana edad, desarrolló cáncer de útero después de años de estrés y también sufría agotamiento físico y mental. Pidió dinero prestado para someterse a una cirugía, pero después no pudo costear la quimioterapia.
Aproximadamente un año después, su abdomen se había hinchado tanto que parecía estar a punto de dar a luz. Ya no podía agacharse para tocarse los pies y, finalmente, llegó al punto de no poder comer. Parecía que su vida estaba llegando a su fin.
Una practicante de Falun Dafa que visitaba a una vecina se percató de su estado y le dijo: “Ven a practicar Falun Gong conmigo. ¡Seguro que mejorarás!”.
Llena de alegría, la mujer comenzó a participar diariamente en la práctica de los ejercicios y en el estudio del Fa. Una semana después, se sorprendió al descubrir que su abdomen hinchado había vuelto a la normalidad. Estaba profundamente agradecida al misericordioso Shifu por haberle dado una nueva oportunidad de vivir.
Ahora tiene 76 años, un rostro radiante y una piel extraordinariamente tersa. Todos los días continúa recorriendo el camino de aclarar la verdad, asistir a Shifu en la rectificación del Fa y ayudar a salvar seres conscientes.
Un hombre postrado en cama recupera su capacidad de valerse por sí mismo
Un practicante trabajó en una mina de carbón cuando era joven. En aquella época, el carbón se transportaba manualmente. Después de varios años de trabajo extenuante, su salud quedó gravemente deteriorada. Desarrolló un reumatismo severo, con dolores en todos los huesos y deformaciones en las articulaciones. El dolor era tan intenso que se encogía hasta quedar hecho un ovillo. Finalmente, quedó postrado en cama, esperando únicamente la muerte.
En 1996, con la ayuda de su familia, asistió a las nueve conferencias de Shifu en video y comenzó a practicar Falun Dafa.
Poco tiempo después, recuperó la salud. Ahora tiene 81 años, su rostro es sonrosado, está lleno de vitalidad y camina con la espalda erguida.
Todos los días se levanta a las tres de la madrugada para practicar los cinco ejercicios y dedica una hora completa al segundo ejercicio, Estaca parada Falun, en el que se sostiene la rueda. Durante el día, lee los libros de Dafa, cuida a su esposa enferma y atiende a sus vacas. Por muy ocupado que esté, siempre encuentra tiempo para salir a aclarar la verdad.
Durante muchos años, este practicante ha desafiado el viento y la lluvia para distribuir materiales de aclaración de la verdad en miles de hogares. A pesar de la persecución y las amenazas del Partido Comunista Chino, se ha mantenido firme y recto, y les dice con dignidad a las personas, incluidos los funcionarios de los departamentos de seguridad pública, la procuraduría y el sistema judicial: “El Maestro Li Hongzhi me salvó. ¡Falun Dafa es verdaderamente maravilloso!”.
Visita regularmente el mercado local, aprovecha al máximo su tiempo y no deja pasar ninguna oportunidad para aclarar la verdad. Continúa cumpliendo su voto sagrado mediante sus acciones.
Una mujer cuida con dedicación a su suegro anciano
Otra practicante de mediana edad ha seguido diligentemente las enseñanzas de Shifu y se esfuerza por ser una buena persona, viviendo de acuerdo con los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia.
Cuando su suegro envejeció, decidió vivir con ella y su hijo, en lugar de hacerlo con cualquiera de sus otros cinco hijos.
Durante más de diez años, ella lo ha cuidado atentamente, sin quejarse ni albergar resentimiento. Le prepara los alimentos que le gustan, mantiene limpia su ropa y su ropa de cama, y procura que su habitación esté ordenada y libre de polvo.
Ahora, con más de 90 años, su suegro conserva la lucidez y la vitalidad. Cuando sus amigos y familiares lo visitan, elogian su buena salud y dicen que es verdaderamente afortunado. Él responde alegremente: 22Todo se lo debo a Falun Dafa. Estoy disfrutando de las bendiciones que brindan los practicantes de Falun Dafa. Si en cada familia hubiera un hijo que practicara Falun Dafa, ¡qué maravilloso sería este mundo! ¡Nosotros, los ancianos, no tendríamos que temer en absoluto las dificultades de la vejez!”.
Rápida recuperación de los síntomas de un derrame cerebral
Una practicante padecía numerosas enfermedades desde la infancia, por lo que la conocían como “una farmacia ambulante”. En 1994, comenzó a practicar Falun Dafa.
Un día presentó síntomas de un derrame cerebral y se le entumeció el lado izquierdo del cuerpo. Se sentía mareada, aturdida y no podía caminar con normalidad. Su familia la llevó al hospital y se recuperó rápida y completamente.
Veintiocho años después, a los 79 años, tiene una piel tersa, clara y de aspecto saludable. Camina con tanta rapidez y firmeza que parece tener poco más de 60 años.
Se levanta a las tres de la madrugada para completar los cinco ejercicios y luego envía pensamientos rectos a las seis de la mañana. Después, memoriza el libro Zhuan Falun. Aunque tiene casi 80 años, posee una memoria excelente.
Todas las mañanas sale con otra practicante para aclarar la verdad y ayudar a salvar a las personas. Todas las tardes participa en el estudio del Fa en grupo.
Esta practicante ha mantenido esta rutina durante décadas, sin importar si llueve o hace sol. Su perseverancia es verdaderamente admirable.
Estos son solo algunos ejemplos de las numerosas y extraordinarias experiencias de cultivación de los practicantes de nuestra localidad. Todos se cultivan diligentemente y están inmersos en el Fa. Hemos aprendido a exigirnos a nosotros mismos de acuerdo con los estándares del Fa en cada palabra, acción y pensamiento. Aprovechamos al máximo nuestro tiempo para estudiar más el Fa, hacer bien las tres cosas, ayudar a salvar a más personas y regresar a nuestro verdadero ser original.
¡Gracias, Shifu!
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