(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa en 1993 y ahora tengo 71 años. Tuve el honor de asistir personalmente a las conferencias de Shifu, una experiencia que jamás olvidaré.
Shifu nos guía para que mejoremos como personas y seamos bondadosos. Dafa enseña a las personas a valorar la virtud y realizar buenas acciones. Además, la práctica puede ayudar a eliminar las enfermedades.
El Partido Comunista Chino (PCCh) inició la persecución a Falun Dafa el 20 de julio de 1999. Desde entonces, he estado esclareciendo la verdad a las personas. Quisiera compartir algunas de mis experiencias al hablarles sobre Dafa.
Historia 1
En 2023, cuando la pandemia de COVID-19 estaba disminuyendo, tomé un taxi. Le dije a la conductora: “Muchas personas murieron durante la pandemia. Aunque la situación ha mejorado un poco, todavía no ha terminado. Por favor, cuídese mucho”.
Ella respondió: “Le creo, de verdad le creo. He visto morir a muchísimas personas. En el momento más crítico de la pandemia, no podía quedarme simplemente sentada en casa, así que salí a caminar por el vecindario. Vi coronas funerarias en muchos conjuntos residenciales; estaban por todas partes. Me dolía el corazón, así que me ofrecí como voluntaria para ayudar en las labores de asistencia. Fui a un hospital para ver cómo estaban las salas de hospitalización. Entré en una y quedé atónita ante lo que vi. Había ocho camas en la habitación, pero solo una persona seguía con vida; las otras siete habían fallecido. Entré en otra habitación y la situación era similar: de siete pacientes, solo uno estaba vivo. No pude evitar llorar”.
Le pregunté a la mujer, que aparentaba tener unos 30 años, si había sentido miedo. Ella respondió: “No tenía miedo. En aquel momento, ni siquiera sabía lo que era sentir miedo”.
Le dije: “En la televisión informaban que cada día morían en todo el país apenas unas cuantas personas, o poco más de diez. Así que estaban mintiendo”.
Ella respondió: “¿Cómo podían ser correctas esas cifras? Junto al crematorio había teléfonos celulares amontonados, formando una pequeña montaña. Lo vi con mis propios ojos. Murieron tantas personas... ¡Fue una tragedia terrible!”.
Continué: “El PCCh no ha hecho nada bueno por el pueblo. Usted fue muy bondadosa al ofrecerse como voluntaria para ayudar a la comunidad. Creo que recibirá bendiciones en el futuro. Este desastre fue provocado por el Partido Comunista y, como consecuencia, todos están sufriendo”.
“Si las personas no toman medidas, el Cielo lo hará. El PCCh es corrupto, codicioso y ha cometido crímenes imperdonables. Por favor, siga la voluntad del Cielo y renuncie al Partido, a la Liga de la Juventud y a los Jóvenes Pioneros. Así tendrá un futuro brillante. Quienes no rompan sus vínculos con el PCCh perecerán cuando el Cielo lo elimine”.
Ella dijo: “Me afilié a la Liga de la Juventud y a los Jóvenes Pioneros. Renunciaré a ambas organizaciones”.
Le dije que teníamos una relación predestinada que nos había permitido encontrarnos y le entregué algunos materiales informativos sobre Dafa y un amuleto con información sobre la práctica. Le dije: “Por favor, recuerde: Falun Dafa es bueno y Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno. Asegúrese de leer los folletos. Le deseo un futuro brillante”.
Historia 2
Un día tomé un taxi y le pregunté al conductor, un hombre de unos 40 años, si le estaba yendo bien en su trabajo. Respondió: “Hoy en día ningún negocio es fácil. No es bueno trabajar sin descanso, pero es peor no tener trabajo. Tengo que pagar mensualmente el alquiler de este vehículo, gane dinero o no”.
Le dije: “El PCCh nos trajo la pandemia. Conozco a un hombre mayor que contrajo COVID-19 y tuvo una fiebre de 39 °C. Su hijo lo llamó desde Estados Unidos y le dijo que recitara Falun Dafa es bueno y Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno para librarse de la enfermedad. Su padre no le creyó y continuó sufriendo. Cuando el anciano ya no podía soportar el dolor y pensó que iba a morir, decidió recitar las frases auspiciosas”.
“Durante cuatro días estuvo entrando y saliendo de un estado de conciencia, y cada vez que despertaba repetía las frases. Al cuarto día le bajó la fiebre y, unos días después, se recuperó. Los médicos estaban desconcertados y le preguntaron cómo se había curado. Él les habló de las frases auspiciosas y los médicos le creyeron”.
Después de contarle esta historia, ayudé al taxista a renunciar al PCCh y a sus organizaciones afiliadas. Le entregué un amuleto que llevaba escritas las palabras Falun Dafa es bueno y Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno.
El hombre lo aceptó y exclamó con alegría: “¡Mi esposa también recibirá bendiciones!”.
Historia 3
Un día estaba hablando sobre Dafa con una mujer de 80 años, mientras otra señora mayor, que se encontraba cerca, escuchaba nuestra conversación. Después de que la primera mujer se marchó, la otra me preguntó: “¿Por qué sigue hablando de Falun Dafa? El Gobierno ya no lo menciona”.
Le respondí: “Antes, el PCCh perseguía abiertamente a Dafa; ahora lo hace de manera encubierta. ¿Sabe que el PCCh ha estado extrayendo órganos de practicantes para obtener ganancias?”.
Ella replicó: “Si usted cree que eso existe, entonces existe. Si no cree que existe, entonces no existe”.
Entonces le conté la siguiente historia: “En 2004, cuando ocurrió el terremoto y tsunami del océano Índico, había 300 000 personas en el norte de Sumatra, Indonesia. Un hombre de la localidad sabía que se aproximaba un tsunami y advirtió a las personas que debían marcharse. Sin embargo, estaban pasando un buen rato y no le creyeron. Poco después, el tsunami golpeó la zona”.
Ella comprendió lo que quería decirle y la ayudé a renunciar al PCCh.
Historia 4
Una mañana fui a comprar alimentos y vi a muchas personas comprando tiras de tofu caliente. Me acerqué para observar cómo las preparaban, aunque en realidad esperaba tener la oportunidad de hablarles sobre Falun Dafa. Le pregunté a un hombre si las tiras de tofu estaban buenas. Él respondió: “Nunca las he probado, así que voy a comprar un poco para ver qué tal saben”.
Comenté: “Usted no parece alguien que acostumbre hacer las compras”.
Me dijo: “Acabo de jubilarme. Estoy comprando algo de comida de camino a casa, después de hacer ejercicio por la mañana”.
Le pregunté: “Entonces, debe tener unos 60 años. ¿A qué se dedicaba?”.
Me respondió que había sido policía.
Le dije: “Es un trabajo difícil. ¿En qué departamento trabajaba? No habrá participado en la persecución a los practicantes de Falun Dafa, ¿verdad? Me explicó que trabajaba en el departamento de contabilidad y auditoría, y que no había participado en la persecución.
Continué: “Hay muchos policías buenos. Por ahora, la pandemia se ha calmado, pero en el futuro habrá más desastres. Le sugiero que renuncie al Partido, a la Liga Juvenil y a los Jóvenes Pioneros para mantenerse a salvo”.
Me preguntó: “¿Cómo puedo hacerlo?” Le propuse un seudónimo y aceptó renunciar.
Le ofrecí materiales informativos, pero tenía miedo de aceptarlos, así que nos despedimos y cada uno siguió su camino. Caminé un rato y volví a encontrarlo. Le dije: “Por favor, le ayudo a cargar una de sus bolsas de compras”.
Me dio una bolsa y, mientras caminábamos y conversábamos, coloqué discretamente los materiales y un amuleto en su interior. Le devolví la bolsa y le dije: “Puede leerlos cuando llegue a casa. Contienen palabras del Maestro Li que podrían salvarle la vida.” Me dio las gracias.
Dos meses después, volví a encontrarlo. Me dijo: “¿Me reconoce? Leí todo lo que me dio y ahora comprendo. ¡Muchas gracias!” Sacó el amuleto y añadió: “Llevo este amuleto conmigo todos los días. ¡Muchísimas gracias!”.
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