(Minghui.org) ¡Saludos, Shifu! ¡Saludos, compañeros practicantes!
Llevo casi 30 años practicando Falun Dafa. Al mirar atrás en mi camino de cultivación, aunque siempre he realizado las «tres cosas», todavía estoy lejos de ser diligente. Debido a que me descuidé en mi cultivación, el año pasado fui acosada y perseguida por el Partido Comunista Chino (PCCh).
Al reflexionar sobre esta experiencia, percibo profundamente la seriedad de la cultivación y las grandes responsabilidades que tenemos los practicantes. Me gustaría compartir con ustedes mis experiencias recientes en la cultivación. Por favor, señalen cualquier aspecto que no esté en consonancia con las enseñanzas de Dafa.
Decirle a la policía la verdad sobre Dafa
En septiembre del año pasado, a las 6 de la mañana, mientras realizaba los ejercicios de Falun Dafa, mi esposo abrió la puerta para salir y seis o siete personas irrumpieron en la vivienda. Mi esposo les preguntó quiénes eran; uno de ellos respondió que venían de la Oficina de Seguridad Pública.
Sucedió de forma tan repentina que, al principio, me sentí un poco desconcertada, preguntándome qué brechas en mi cultivación habían permitido que esto ocurriera. Sin embargo, surgieron mis pensamientos rectos y me recordé: «Soy una practicante de Falun Dafa; aunque tenga deficiencias, Shifu no reconoce esta persecución, y yo tampoco. Mi papel es ayudar a Shifu a salvar a las personas, incluidos estos agentes de policía». Con esto, mi miedo desapareció y surgió en mí la compasión hacia ellos. Quería contarles la verdad sobre Falun Dafa.
Les pregunté por qué estaban allí. El líder del grupo dijo que alguien de fuera de la ciudad me había denunciado y que debía ir a la comisaría para ser interrogada. Respondí que no iría, pero ellos insistieron en que debía ir ese mismo día, quisiera o no. Les pregunté de dónde venían y supe que algunos pertenecían a la comisaría local y a la División de Seguridad Interna, mientras que otros provenían de Divisiones de Seguridad Interna de otros lugares. Pensé: «Normalmente no tengo la oportunidad de encontrarlos para aclararles la verdad; pero, como practicante de Falun Dafa, debo ayudar a Shifu a salvar a las personas, sin importar quiénes sean».
En cuanto me subieron a su vehículo para llevarme a la comisaría, envié pensamientos rectos y pedí ayuda a Shifu. Justo antes de llegar, recibieron una llamada telefónica indicándoles que debían dirigirse a la comisaría. Al llegar, me interrogaron durante todo el día, pero no respondí a sus preguntas. En lugar de eso, les aclaré la verdad a todos los presentes.
La mayoría de los agentes estaban en la oficina, así que todos podían escucharme. Expliqué que practicar Falun Dafa es legal, hablé sobre el principio de la retribución del yeli en la cultura tradicional y señalé que el PCCh está condenado al fracaso debido a las acciones reprobables que ha cometido. También mencioné la gran popularidad de Dafa fuera de China. Todos escucharon mientras hablaba, y nadie me interrumpió.
Una persona preguntó: «¿Has venido a darnos una lección?».
Respondí: «Les digo esto por su propio bien. Quienes persiguen a Falun Dafa tendrán que rendir cuentas. Tratar bien a los practicantes es, en realidad, tratarse bien a ustedes mismos. Sé que siguen órdenes, pero tienen el derecho de elevar el cañón de su arma un centímetro para no dañar a los inocentes».
El ambiente era tranquilo. Sentí que Shifu estaba presente y que me fortalecía. Durante las pausas, enviaba pensamientos rectos para eliminar todos los factores malignos que manipulaban a la policía para perseguir a los practicantes de Dafa. Tres agentes de la División de Seguridad Interna, que venían de fuera, escucharon mis palabras. El de mayor edad sonrió y preguntó: «¿Crees que soy una persona malvada [por perseguirte]?».
Le dije: «Pareces una persona bondadosa. Si tratas a los practicantes con amabilidad, obtendrás un mérito incalculable». Aquellos tres agentes se marcharon esa misma tarde. Creí que habían comprendido la verdad y que, de hecho, habían elevado sus armas un centímetro más para protegerme.
Poco después llegó el capitán local de Seguridad Nacional. Alrededor de las 7 de la tarde, se encontró una grabación de vigilancia en la que aparecía yo distribuyendo material; esto sirvió de pretexto para detenerme ilegalmente durante 10 días.
Ayudar a Shifu a salvar a las personas en el centro de detención
Durante mi detención, recité repetidamente el poema del Maestro:
“No estés triste
El cuerpo yace en prisión –no se aflijan, no estén tristes Con pensamientos rectos y acciones rectas, el Fa está presente Reflexionen calmadamente acerca de cuántos apegos tienen En cuanto se deshagan de la mentalidad humana, el mal naturalmente desaparecerá” (No estén tristes de Hong Yin II) https://es.falundafa.org/docs/hy2_txt.pdf
Sabía que, era por mis apegos humanos y mis deficiencias en la cultivación, que las viejas fuerzas habían hallado una excusa para detenerme; sin embargo, los practicantes no siguen los arreglos de las viejas fuerzas. Incluso si tenemos deficiencias en nuestra cultivación, podemos rectificarlas. Los discípulos de Dafa deben realizar bien las «tres cosas», sin importar dónde se encuentren.
En mi celda había otras cinco personas detenidas. Sintieron curiosidad al enterarse de que yo practicaba Falun Dafa. Les expliqué los hechos: que los practicantes de Falun Dafa están siendo difamados, que nosotros creemos en «Verdad-Benevolencia-Tolerancia» y que somos buenas personas. No infringimos ninguna ley. Ellas fueron amables y expresaron su solidaridad. Al notar que el suelo estaba sucio, lo limpié, así como también el inodoro. Una mujer, que estaba detenida por juegos de azar, comentó: «Los practicantes de Falun Dafa son diferentes; has dejado este lugar limpio».
Respondí: «Paso todo el día aquí; limpiar me hace sentir mejor». Nos llevamos muy bien. Les conté que Dafa pertenece a la Escuela Buda. Las ayudé a renunciar al PCCh y a sus organizaciones afiliadas. Cuatro de ellas provenían de fuera de la ciudad; creo que eran personas con una afinidad predestinada, y Shifu arregló que fueran salvadas. El dueño de un restaurante, que se encontraba allí por una disputa financiera, me pidió que le mostrara los ejercicios. Dos días después, llegaron otras dos personas, a quienes también ayudé a renunciar al PCCh.
Realizaba los ejercicios todos los días a las 3:30 a. m. y dedicaba el resto del tiempo a enviar pensamientos rectos y a recitar las enseñanzas del Fa. Ya que estaba allí, aproveché la oportunidad para enviar pensamientos rectos a corta distancia, con el fin de eliminar todos los factores malignos que manipulaban a la policía y a los centros de detención para perseguir a los practicantes. A menudo sentía la bendición de Shifu y sentía cómo mi cuerpo estaba rodeado por un campo de energía. Incluso, los policías del centro de detención les decían a las detenidas que estaban conversando: «Bajen la voz; no interrumpan su práctica».
Me di cuenta de que, actualmente, quedan muy pocos factores malignos controlando a las personas en otras dimensiones. Mientras los practicantes mantengan pensamientos rectos, los funcionarios no se atreven a cometer actos malvados. Por el contrario, recuerdo que, durante los primeros años tras el inicio de la persecución, cuando practicábamos en el centro de detención, la policía se mostraba muy agresiva: nos golpeaban y nos prohibían practicar. Sin embargo, tras años de interactuar con los practicantes, ahora saben que todos somos buenas personas. Es solo que el mecanismo dispuesto por las viejas fuerzas sigue operando y manteniendo la persecución; sin embargo, la actitud de aquellos policías que comprenden la verdad ha cambiado notablemente.
Memorizar las enseñanzas de Dafa
Al regresar a casa, reflexioné sobre mi cultivación a lo largo de los años. Aunque realizaba «las tres cosas», no me había cultivado verdaderamente. Tomaba el «hacer cosas» como cultivación, y cuando leía el Fa, no lo interiorizaba. No lograba concentrarme al enviar pensamientos rectos ni al estudiar el Fa. Mi impaciencia y mi deseo de alardear seguían siendo muy fuertes. Descuidaba las cuestiones de seguridad bajo la creencia de que poseía pensamientos rectos. A veces discutía con mi familia por asuntos triviales. No había eliminado mi competitividad ni mi orgullo. Seguía prefiriendo recibir elogios y rechazaba cualquier crítica; en realidad, me aferraba a mi ego y sentía envidia de los demás. Las viejas fuerzas se aprovecharon de estas debilidades y utilizaron a la policía —haciendo que se presentaran en mi puerta— para despertarme. Tras esta lección, decidí transformar por completo mi estado de cultivación, el cual no estaba en consonancia con el Fa. Sabía que solo asimilándome al Fa podría caminar adecuadamente el camino recto de la cultivación.
Porque la policía me había llevado esta vez, mi familia quedó atemorizada. Les preocupaba que volviera a ser encarcelada, me impedían salir para estudiar el Fa junto a otros practicantes. Por ello, permanecí en casa y me dediqué a memorizar el Fa con calma. En realidad, ya había comenzado a memorizar *Zhuan Falun* hace tiempo, pero lo abandoné tras la tercera lección. En aquel entonces, sentía que al memorizar las partes posteriores olvidaba las anteriores, por lo que consideré preferible leer el libro completo de principio a fin.
A lo largo de los años, he leído *Zhuan Falun* miles de veces; sin embargo, cada día sentía que solo estaba cumpliendo con una tarea. A veces leía el Fa con la boca, mientras mi mente estaba en otra parte; en otras ocasiones, me sentía somnolienta. Dicho de forma más seria: no mostraba el debido respeto hacia Shifu y hacia el Fa, razón por la cual no lograba percibir los significados profundos contenidos en el Fa. Al escuchar las grabaciones de practicantes que compartían sus experiencias sobre la memorización del Fa, supe que algunos de ellos, con 70 u 80 años de edad, habían memorizado *Zhuan Falun* decenas de veces. Sentí que la brecha entre ellos y yo era demasiado grande. Se trata de una Ley universal sumamente valiosa, así que, esta vez, decidí memorizarla por completo. Por ello, a partir del 5 de enero de este año, comencé a dedicar las mañanas a proyectos de Dafa y, tras el almuerzo, pasaba de dos a tres horas memorizando *Zhuan Falun*. Memorizaba una sección cada vez antes de pasar a la siguiente.
Dado que memorizar el Fa exige concentración —sin permitir que la mente divague—, a menudo lograba comprender mejor el significado del Fa. La experiencia de memorizar el Fa es totalmente distinta a la de simplemente leerlo. Por ejemplo, cuando leía la parte titulada «Colocación del paso prodigioso» en la cuarta lección, a veces solo lograba captar de forma vaga ciertos pasajes; sin embargo, al memorizarlo esta vez, sentía como si lo entendiera por completo. A veces, mientras memorizaba, de repente sentía una corriente cálida fluyendo por todo mi cuerpo, como si estuviera rodeada por un campo de energía. Sentía que todas las células de mi cuerpo se disolvían en el Fa, lo que era muy confortable.
Y no sólo eso, el estado en el que envío pensamientos rectos y hago los ejercicios ha mejorado significativamente. Mi mano ya no se cae cuando envío pensamientos rectos. Memorizar el Fa mantiene mi conciencia principal clara y no afectada por interferencias externas, y mi mente y mis pensamientos son mucho más claros. A medida que profundizo en memorizar el Fa, más y más principios del Fa se revelan y mi estado de cultivación es cada vez mejor.
Realmente lamento no haber memorizado el Fa antes. Ahora memorizo el Fa durante unas tres horas todos los días y lo he memorizado cinco veces. Siento que los beneficios de memorizar el Fa son inmensos. Cuando envío pensamientos rectos, puedo sentir claramente un fuerte campo de energía, hay menos pensamientos que me distraen, el ambiente en casa es más pacífico y no hay más interferencias a mi alrededor.
Conclusión
En el pasado, no ponía mi corazón en estudiar el Fa y en cambio trataba mis actividades de Dafa como cultivación. No usaba el Fa para medir cada uno de mis pensamientos y acciones. Siempre miraba hacia afuera y culpaba a los demás. Veía los problemas con una mentalidad humana, en lugar de oportunidades de cultivación. No había eliminado mi complacencia. Incluso dejaba caer mi mano cuando enviaba pensamientos rectos. Todo esto creó una brecha que permitió que me persiguieran.
Ahora que la rectificación del Fa ha alcanzado su etapa final, Shifu, con su inmensa fuerza, ha extendido repetidamente el tiempo final que tenemos para cultivarnos. Como practicantes de Falun Dafa, no tenemos ninguna razón para no valorar este precioso tiempo para la cultivación en la rectificación del Fa, para rectificarnos en el Fa y para cultivarnos más diligentemente a medida que nos acercamos al final, para que podamos ser dignos de la compasiva salvación de Shifu.
(Presentación seleccionada para el Fahui de China 2026 en Minghui.org)
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