(Minghui.org) Fui docente universitaria y ahora estoy jubilada. He practicado Falun Dafa durante casi 29 años. Falun Dafa me ha brindado un cuerpo sano y me ha enseñado a ser una persona buena y desinteresada, guiándome a seguir los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia. Al dejar atrás el egoísmo, me volví una persona considerada y amable con los demás. También he experimentado los beneficios de este camino y he descubierto que actuar de manera desinteresada es una fuente de alegría.

Tratar a cada estudiante con bondad

Durante los descansos entre clases, solía conversar con los estudiantes. Hacía frío, y noté que las manos de una alumna estaban hinchadas y agrietadas a causa de las bajas temperaturas. Sentí mucha compasión por ella y le pregunté qué le había ocurrido. Ella respondió: «Profesora, durante el Año Nuevo Chino ayudé a mi madre a cosechar verduras. Me pasé todas las vacaciones de invierno lavándolas y vendiéndolas en el mercado».

Le comenté: «La mayoría de ustedes son hijos únicos en sus familias». Ella explicó: «Mi hogar está en una zona montañosa pobre y remota. Tengo un hermano y una hermana. Mi madre tuvo que esconderse para poder dar a luz; después, el Partido Comunista Chino (PCCh) sancionó a mi familia. Por eso me llamo Duo Duo [que significa "escondida"]. Somos tres hermanos estudiando en la universidad. Mis padres se ganan la vida cultivando y vendiendo verduras; su vida es muy dura. Apenas les alcanza para pagar nuestras matrículas, así que nosotros mismos debemos cubrir nuestros gastos personales». Ella contó que trabajaba en un supermercado los fines de semana para ganar dinero para sus gastos diarios.

Por lo general, solo comía panecillos para ahorrar. Sentí mucha empatía por ella y la invité a comer en un pequeño restaurante cercano. A veces, la llevaba a casa a cenar. Estaba demasiado delgada. Hablé con ella, la animé y la elogié. Le aconsejé que estudiara mucho, pero que también cuidara su salud, y que se esforzara por ser una buena estudiante, tanto en lo académico como en lo moral. Esperaba que pudiera conseguir una beca para aliviar su carga económica.

Un invierno, durante el periodo de exámenes finales de la universidad, nevó con mucha intensidad. Al salir tras el examen, vi a Duo Duo esperando fuera del aula, temblando de frío. Le pregunté por qué no se había ido a casa, ya que los demás estudiantes se habían marchado rápidamente. Con voz baja, me confesó que no tenía dinero para comprar un billete de tren. Le dije que yo podía ayudarla y le pregunté cuánto necesitaba. Me explicó que los estudiantes tenían un descuento del 50 % y me indicó la cantidad exacta. Le di ese dinero y un poco más, para que pudiera comprar algo de comer durante el trayecto y pagar el autobús hasta su casa. Ella aceptó y exclamó: «¡Gracias, profesora! ¡Gracias, profesora!». Me hizo una profunda reverencia y se marchó muy contenta.

En momentos de dificultad, pensó en mí y confió en mí. Pude ayudarla, lo cual me produjo una gran satisfacción. Duo Duo estudió con mucha dedicación; obtuvo buenas calificaciones y demostró tener un carácter excelente. Se graduó con notas sobresalientes. Me alegré mucho por ella.

Eres como nuestra madre

Una mañana, al terminar la clase, me dirigía apresuradamente a tomar el autobús escolar para volver a casa. Dos alumnas corrieron tras de mí hasta alcanzarme. Mientras corrían, gritaban: «¡Por favor, espérenos!». Reduje el paso, me di la vuelta y les dije: «Tengo prisa por llegar a casa. Si necesitan mi ayuda, por favor, vengan por la tarde. ¿Les parece bien?». Pero ellas llegaron hasta mí, jadeando por el esfuerzo. Una de ellas dijo: «¡Es usted maravillosa! No necesitamos su ayuda; solo queríamos decirle que ¡usted es como mi madre!». Al escuchar sus palabras, me sentí conmovida y dije: "Gracias por su confianza".

Durante la clase de esa mañana, la mayoría de los estudiantes me escuchaban atentamente; solo unos pocos, situados al fondo, estaban distraídos. Al terminar la lección, aún quedaba algo de tiempo, así que hablé sobre cómo ser un buen estudiante y una buena persona. Esperaba que valoraran su hermosa etapa universitaria y no desperdiciaran el tiempo. Deseaba que lo aprendido contribuyera a la sociedad en el futuro, que honraran el arduo trabajo de sus padres y los respetaran. También les dije que acudieran a mí si necesitaban ayuda, ya que estaban lejos de sus hogares y de sus familias. Les prometí que haría todo lo posible por ayudarles. Al finalizar, me dedicaron un aplauso.

Reconocimiento y aprecio de supervisores y compañeros

Soy practicante de Falun Dafa desde hace más de 20 años. Siempre fui muy disciplinada en el trabajo: llegaba temprano a la oficina y la limpiaba antes de que llegaran los demás. Además de desempeñar bien mi labor, realizaba cursos de formación y mejoraba mis competencias profesionales.

Mis supervisores y compañeros reconocían mi valía; decían que yo era un talento excepcional en mi profesión dentro de la universidad. Nunca rechazaba las tareas que mis superiores me asignaban. Incluso cuando me encargaban trabajos para otros departamentos, los aceptaba con gusto y los terminaba a tiempo. Un día, durante una reunión general del departamento, el responsable estaba dando un discurso cuando, de repente, dijo en voz alta: "Fíjense: la profesora Li (refiriéndose a mí) siempre llega temprano y se marcha tarde. Trabaja con gran dedicación. Podemos aprender mucho de ella".

Empleado destacado

La universidad realiza una evaluación anual al final de cada año y premia a los profesores destacados. Muchos aspiraban a este reconocimiento, ya que conllevaba bonificaciones y sentaba unas buenas bases para una futura promoción. Esto suponía un dolor de cabeza para los directivos, ya que el número de premios era limitado y no sabían cómo adjudicarlos de manera justa y sin generar conflictos.

Además de otros requisitos específicos, uno de los criterios era que quien recibiera la mayor cantidad de votos anónimos tenía más probabilidades de obtener el reconocimiento. Cada año, yo obtenía la mayor cantidad de votos y ganaba el premio al «empleado destacado» casi siempre. Mis colegas valoraban tanto mi desempeño laboral como mi carácter.

En una ocasión, el jefe del departamento me preguntó si podría ceder el premio a otro profesor, ya que este lo necesitaba para solicitar un ascenso. Acepté de inmediato.

Falun Dafa me enseña a ser una persona buena y considerada. Pongo en práctica los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia cada día. Algunos dicen que soy una ingenua; otros, que soy demasiado buena para mi propio bien. Sin embargo, muchas más personas me valoran. A simple vista, parece que pierdo algo de mi beneficio personal al actuar con consideración hacia los demás. Para mí, practicar Falun Dafa es una bendición inmensa.

Espero que muchas personas lean el valioso libro Zhuan Falun y descubran la felicidad y la alegría que conlleva ser una buena persona. Gracias, Shifu, por presentar Falun Dafa y enseñarnos a ser personas consideradas y bondadosas.