(Minghui.org) Saludos, venerable Shifu y compañeros practicantes.

Es un placer para mí escribir sobre mis experiencias de cultivación. Me he beneficiado enormemente al escuchar a los demás compartir sus experiencias en anteriores Conferencias Europeas de Falun Dafa —en ocasiones me conmovían hasta las lágrimas—, pero siempre sentía que yo no tenía nada interesante que compartir. Eso fue hasta que reflexioné y me di cuenta de que esta era una actitud muy egoísta y muy coherente con mi propia visión egoísta de la vida.

Conocí Falun Dafa alrededor del año 2005 gracias a unos compañeros de piso. Mi novia de entonces, que ahora es mi esposa, se interesó de inmediato y empezó a practicar. Me llevó varios años, pero finalmente, el día de mi boda, el 10 de junio de 2012, le dije a mi esposa que quería leer Zhuan Falun con ella.

A partir de ese día, mi vida cambió por completo. En pocos meses, logré abandonar mis malos hábitos y vicios. Los beneficios que obtuve al estudiar las enseñanzas se manifestaron más en mi carácter que en mi físico, ya que siempre había gozado de buena salud.

Comencé a considerar muchos de mis comportamientos, que antes veía como normales o incluso virtuosos, desde una perspectiva diferente. Por primera vez en mi vida, sentía que había encontrado una valiosa guía. Siempre había sido muy espiritual, pero estaba convencido de que no existían caminos que funcionaran para todos. Al fin y al cabo, la mayoría de las religiones populares estaban diseñadas para las masas y, por lo tanto, nunca podrían haberme guiado a mí ni a mis sentimientos más profundos.

Al principio, leer Zhuan Falun me resultaba difícil, pero mi esposa me animó a perseverar. Después de unas semanas, me di cuenta de que lo que me frenaba era una capa de oscuridad acumulada durante muchos años de vida cotidiana. Una vez que logré superar esa barrera, encontré una paz increíble y una sensación de plenitud al leer.

A lo largo de los años, he participado en actividades para dar a conocer Falun Dafa. Al principio, esto tampoco fue fácil, ya que no sabía muy bien qué decir y temía decir algo inapropiado, algo que pudiera alejar a la gente de Dafa. La lectura regular del libro y las enseñanzas de Shifu me hizo comprender lo valiosa que era esta oportunidad para mejorar mi xinxing. Shifu nos pidió que le ayudáramos a salvar a los seres conscientes, y esta es una tarea preciosa para todos los practicantes.

Cultivando dentro del Proyecto Shen Yun

Todavía no había empezado a practicar cuando vi Shen Yun por primera vez. Shen Yun tenía previsto venir a Florencia, donde vivíamos, para dos funciones, y mi esposa ayudó a promocionarlo. Recuerdo que no se habían vendido todas las entradas. Guardo en la memoria las lágrimas de mi esposa y el hecho de que el espectáculo fue una experiencia increíble para mí. Durante la función, sentí como si me transportaran a tierras lejanas para descubrir un pasado y una civilización gloriosos.

En los años siguientes, Milán, una de nuestras ciudades más grandes, fue la única ciudad de Italia que acogió a Shen Yun. La idea detrás de esta elección era que el público de allí apreciaría más este tipo de programa. Colaboré en la promoción.

Recuerdo las dificultades que tuvimos para vender las entradas y llenar el teatro durante tres días. Por aquel entonces era un practicante relativamente nuevo, y aún recuerdo el comportamiento de algunos de mis compañeros. Esos recuerdos me ayudaron más adelante, cuando me involucré más en la promoción.

Comencé a participar activamente en 2015 y recuerdo claramente las dificultades que suregieron desde el principio. Nuestra hija tenía poco más de un año. En aquel entonces, no comprendía del todo la determinación de mi esposa y sentía que estaba descuidando sus deberes como madre. A nivel personal, usar traje de negocios me resultaba difícil. Había evitado la ropa formal toda mi vida, pero ahora tenía que usarla para presentar el espectáculo en teatros y eventos corporativos. Afortunadamente, leer el Fa con los demás practicantes fue de gran ayuda. En un período relativamente corto, logré superar mi miedo a quedar mal y dejé atrás mi sentimiento de injusticia.

Formaba parte del equipo de seguridad en uno de los espectáculos de Milán cuando alguien me dijo que la compañía necesitaba urgentemente a alguien que hablara inglés y me llevó rápidamente tras bambalinas. La función estaba a punto de comenzar. Estaba completamente oscuro, con solo unas pocas luces azules y una roja. A toda prisa, me indicaron qué hacer: una tarea "muy sencilla": sostener una cortina en el centro del escenario, justo detrás del telón, para evitar que el humo se filtrara por la abertura central, lo que habría arruinado la sorpresa para el público. Parecía bastante simple, excepto por el hecho de que estaba de pie en medio del escenario; los bailarines detrás de mí entonaban cánticos antes de que se levantara el telón; y cientos de personas charlaban mientras tomaban asiento frente a mí. Al sonar el gong de la orquesta, debía soltar la cortina y correr rápidamente a través del humo hacia un lado del escenario. El corazón me latía con fuerza y las piernas me temblaban, y sin embargo, podía sentir una gran fuerza que me sostenía: la misma fuerza que llegaría a conocer tan bien en los años venideros.

Pasaron los años y seguí participando en el proyecto, enfrentándome constantemente a mi apego a la comodidad, al miedo a perder prestigio y al interés propio.

En 2018, me ofrecieron la oportunidad de trabajar entre bastidores en mi ciudad natal, Florencia. Sabía que esa oferta significaba que debía aceptarla. Comprendí que cuanto más difícil parecía una tarea, mayor era la recompensa al realizarla. Entendí que debía aprovechar todas las oportunidades.

Dos cosas más me quedaron claras: la primera, que cuando se nos presenta una tarea, no siempre la comprendemos de inmediato. Rara vez entendía lo que sucedía al instante, pero al final todo se aclaraba. A menudo cometía el error de basarme en nociones humanas para procesar las cosas, y eso nunca funcionaba. Shifu nos guía. Solo necesitamos ser diligentes y alinearnos con los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia. La segunda lección que aprendí fue que no puedo planificarlo todo; la mejor estrategia para prepararse para un cambio es mantener la mente abierta, recordar que nada es imposible y poner todo mi empeño.

En 2018, me lancé de lleno a ayudar a Shen Yun entre bastidores sin saber qué esperar. En retrospectiva, lo que más me ayudó durante esos momentos difíciles fue la extraordinaria amabilidad del equipo de producción. A pesar de tener que cumplir con un calendario ajustado en teatros que no eran del todo adecuados para las necesidades de la función y de tener que afrontar un sinfín de obstáculos, siempre lograron mantener la calma y encontrar soluciones.

Aquella experiencia aún me resultaba traumática. Durante muchas noches después, en mis sueños, oía mi nombre gritado cientos de veces con ese acento estadounidense. Fueron 24 horas de una presión inmensa, intentando comprenderlo todo en un idioma extranjero lleno de términos técnicos que no entendía, mientras gestionaba muchas otras tareas relacionadas con la actuación, como la descarga, el montaje, los ensayos, el desmontaje y la carga. La noche anterior al espectáculo no pude dormir, y cuando por fin me acosté, 48 horas después, me desplomé, abrumado por el cansancio y la felicidad. Sabía que lo había dado todo. La lucha que había soportado provenía de mi propia batalla contra mis apegos, apegos que se habían desgastado aún más que yo.

Desde entonces, he apoyado las numerosas representaciones de Shen Yun por toda Italia. Aquellos términos técnicos, antes incomprensibles, se fueron familiarizando poco a poco, hasta que logré comprender su significado y utilizarlos correctamente. He aprendido muchísimo y he tenido el privilegio de trabajar en algunos de los teatros más prestigiosos de Italia, contribuyendo, aunque modestamente, al éxito del espectáculo y a la salvación de decenas de miles de personas.

Siempre me ha gustado el trabajo manual, así que este puesto era perfecto para mí. No me había dado cuenta antes, pero entonces lo entendí. Crecí en una familia de carpinteros donde, desde pequeño, mi hermano y yo aprendimos a construir estructuras de madera y otras cosas observando a nuestros abuelos y a nuestro padre. Después pasé un tiempo en el extranjero, donde adquirí el inglés necesario para comunicarme con la compañía Shen Yun. Todo encajó a la perfección en este camino predestinado después de decir "sí".

Hasta el día de hoy, Shen Yun sigue siendo una oportunidad increíble para mi desarrollo personal y crecimiento. No solo saca a la luz mis apegos, sino que también me brinda la gran oportunidad de cumplir mi antiguo juramento de ayudar a Shifu. Hoy, miro atrás  con compasión todas las veces que me quejé durante aquellos primeros años. Esos momentos expusieron mi arrogancia y egoísmo. Recuerdo enojarme porque no comía ni dormía lo suficiente, y recuerdo cómo los miembros de la compañía me ayudaron a verme reflejado en sus acciones.

En 2020, la pandemia de COVID-19 paralizó todas las actividades. Fue una época muy extraña para mí, pero también llena de oportunidades para el crecimiento personal. Ese año, se cancelaron algunas fechas de la gira italiana, y recuerdo vívidamente el arduo trabajo del equipo de venta de entradas, que tuvo que llamar a los espectadores uno por uno para ofrecerles un reembolso o un cambio de entrada, asegurándose de que las interrupciones no les impidieran ver el espectáculo.

Muchos optaron por conservar sus entradas durante toda la pandemia, hasta la primavera de 2022, cuando se reanudaron los espectáculos. En Italia, la temporada teatral suele terminar en marzo, pero ese año la gira estaba programada para comenzar en mayo, lo que generó preocupación por las altas temperaturas en los recintos que no contaban con aire acondicionado. Este fue el caso en Florencia, donde Shen Yun tenía previsto actuar del 25 al 29 de mayo. Durante ese tiempo, las temperaturas superaron los 30 °C, inusualmente altas para la primavera. A pesar de haber alquilado equipos de refrigeración para bajar la temperatura dentro del auditorio, muchas personas sentadas en los palcos superiores se marcharon antes de que terminara el primer acto.

Esta experiencia me hizo comprender que no podemos bajar la guardia, ni siquiera cuando creemos haber logrado un resultado. Durante la fase de promoción, solía pensar que el objetivo principal del proyecto para nosotros, los practicantes, era simplemente vender entradas, lo que significaba que podía relajarme una vez finalizadas las ventas. Pero la experiencia me demostró, una y otra vez, que no era así.

En el plano personal, sin embargo, mi mayor desafío fue el miedo a quedar mal, lo cual se manifestó en mi incapacidad para cumplir con mis compromisos laborales. Trabajo como empleado en una empresa de turismo y hostelería y, a la vez, en sociedad con mi hermano en una granja. Si bien, por un lado, me enfrentaba al problema de qué decirles a mis empleadores, por otro, estaba mi hermano, a quien debía dar una explicación convincente.

Al principio, cuando supe que la gira se realizaría entre mayo y junio, pensé de inmediato que me sería imposible participar. En cuanto pensé esto, recordé las palabras que recito a diario con mi familia, frente a la fotografía de Shifu: «Difícil de soportar, se puede soportar; difícil de hacer, se puede hacer» (Novena Lección, Zhuan Falun).

Sabía que tendría que afrontar una pérdida económica, dado que no podría trabajar, pero lo que más temía eran las reacciones de la gente. Mis apegos resurgieron y supe que cuantas más dudas y miedos albergara, más difícil sería.

Después de enviar pensamientos rectos, hablé con mi jefe. Solo tenía una cosa en mente: asegurarme de que no tuviera ni el más mínimo pensamiento negativo sobre Shen Yun o Dafa. Le expresé mi petición, asegurándole, y a mí mismo, que recuperaría el tiempo perdido trabajando horas extras a mi regreso, y explicándole también que podría volver antes si fuera necesario. Para mi gran sorpresa, accedieron a dejarme ir.

Las cosas se complicaron con mi hermano, mi familia y la familia de mi esposa, ya que ella también se unía a la gira. Teníamos un hijo pequeño y todos estaban al tanto de nuestra situación económica.

Mientras mi esposa y yo estábamos de gira, nuestros padres debían cuidar de nuestra hija. Sentí que esta podría haber sido una maravillosa oportunidad para que pasaran tiempo con su nieta, pero estaban asustados y preocupados. Después de algunas discusiones acaloradas, los entendí y me volví más amable y empático. Mi esposa y yo discutimos varias veces la mejor manera de proceder. ¿Podríamos tal vez participar solo en una parte de la gira? ¿Podríamos turnarnos para quedarnos en casa cuidando de nuestra hija? Sabía que la solución estaba en el Fa.

En ese momento, sentí que debía cerrar los ojos y dar un salto de fe. Y así lo hice. Decidimos dejar a nuestra hija con nuestra familia y unirnos a la gira completa. La gira fue un éxito rotundo. Por primera vez, todas las funciones agotaron las entradas, y la gente comenzó a comprender el verdadero valor de este magnífico espectáculo.

La siguiente temporada comenzó de nuevo en primavera, pero un par de meses antes que el año anterior. Debido a problemas de agenda, había sido imposible retomar la temporada de invierno habitual. Una vez más, a pesar de mis compromisos laborales, cerré los ojos y me lancé a una gira aún más larga.

Esta vez, sin embargo, mi miedo se desvaneció y sentí un inmenso orgullo de formar parte de esta experiencia teatral cada vez más reconocida. Es difícil expresar con palabras las sensaciones que se experimentan durante la gira junto a los artistas de Shen Yun: los bailarines y los músicos. Es como entrar en una cápsula espacio-temporal, donde el tiempo y el espacio adquieren una nueva dimensión y todo se mueve al unísono hacia un único objetivo: salvar a los seres conscientes.

Las giras por Italia están teniendo un gran éxito y, más allá de mi experiencia personal, veo que esto se debe también a los muchos practicantes que, como yo, han crecido junto con este proyecto, dejando de lado sus apegos y entregándose por completo a él. La carga de trabajo siempre es pesada y las interferencias están a la vuelta de la esquina, especialmente ahora que la atención internacional ha puesto de manifiesto el alcance de los intentos del Partido Comunista Chino por difamar a Shen Yun e impedir que la gente lo conozca.

Como practicantes durante el período de rectificación del Fa, debemos esforzarnos por mejorar rápidamente y obtener una claridad cada vez mayor con respecto a nuestra misión.

Al reflexionar sobre todos estos años, ahora comprendo claramente el inmenso beneficio que he obtenido al colaborar con Shen Yun. A pesar de las numerosas dificultades que enfrenté, logré mejorar mi carácter y comunicarme con mayor claridad con las personas que conocí. Sorprendentemente, mi situación económica ha mejorado significativamente. En mi trabajo habitual, he sentido la ayuda de Shifu en más de una ocasión, como si velara por mí y por mis seres queridos.

Sin embargo, la mayor recompensa ha sido la oportunidad de trabajar de cerca con los increíbles artistas de Shen Yun, tan jóvenes y decididos. Han sido una gran inspiración para mí. Afrontamos contratiempos y derrotas, pero nos levantamos y alcanzamos nuevos logros.

De cara al futuro, soy consciente de que me esperan nuevos retos, pero ahora sé qué hacer: ser valiente y esforzarme al máximo para superar los obstáculos. Comprendo que cualquier leve dolor que sienta no es más que un apego que se está eliminando, y esto me reporta una recompensa incalculable.

Estas son mis experiencias basadas en mi propia cultivación. Por favor, indíquenme si alguna de mis comprensiones no están en línea con las enseñanzas del Fa.

Gracias, Shifu. Gracias, compañeros practicantes.

(Presentado en el Fahui de Europa de 2026)