(Minghui.org) Comencé a practicar Falun Dafa en 1996 y he seguido las enseñanzas del Shifu y los principios de Dafa para ser una buena persona que se preocupa por los demás y para validar la belleza de Dafa. Me gustaría compartir dos de mis experiencias de cultivación.
Mis consuegros dijeron que Falun Dafa es bueno desde lo más profundo de su corazón
Vivimos en la ciudad, y mi yerno es del campo. Tengo dos nietos, de seis y dos años. Mis consuegros cuidan de ellos en el campo donde viven. Cuando mi hija iba a casa de sus suegros a visitar a sus hijos, solíamos ir también. Cada vez comprábamos algo de fruta y bocadillos para los niños. Una vez, le compré a mi consuegra una blusa de algodón para que se refrescara cuando hacía calor. También les limpié la casa, ya que estaban ocupados cuidando a los niños y no tenían tiempo. El lugar más difícil de limpiar era la cocina, donde había un cubo de aguas sucias con una gruesa capa de aceite negro. Me puse unos guantes y usé una fibra de acero para tallar el cubo hasta dejarlo limpio. Mis consuegros se conmovieron mucho con esto.
Mientras limpiaba la casa, mi consuegra llevaba puesta la blusa que le compré y sostenía a su nieto para que se refrescara afuera. Una vecina le preguntó por la prenda. Ella respondió que yo se la había comprado y que estaba limpiando su casa. La gente la felicitaba por tener buenos consuegros. Cuando me lo contó, le respondí: “No podría hacer esto si no cultivara Falun Dafa. Te estás beneficiando de Dafa”.
Mis consuegros apoyaban mi práctica de Dafa y dijeron desde el fondo de sus corazones: “Falun Dafa es bueno”.
Al principio, mi esposo, que no es practicante, se quejaba de que comprara cosas para nuestros consuegros y que limpiara para ellos. Le dije: “Practico Falun Dafa y tengo que ser una buena persona dondequiera que vaya. Tu hija no es muy buena limpiando. No vamos allí a menudo, así que no es gran cosa hacerles algunos favores. Además, debemos ser considerados con los demás. Cuidan de nuestros nietos día y noche, lo cual es muy agotador y no es fácil. No es gran cosa hacer un poco más de trabajo por ellos”. Más tarde, ya no se opuso a que hiciera cosas por los suegros de nuestra hija. Durante el Año Nuevo y otras fiestas, también compré regalos para visitar a la abuela de mi yerno.
Le enseñé a mi hija que la piedad filial es una virtud muy importante y que debe respetar a sus suegros. Compartí con ella algunas historias tradicionales y le dije que sus suegros les han dado mucho a sus dos hijos y que son personas maravillosas.
A pesar de todo, no obstante, en ocasiones tuve algunos conflictos con mis consuegros. Pero al recordar que soy cultivadora y que sigo las enseñanzas del Shifu, los conflictos pronto desaparecieron. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID, un día, alrededor de las 8 de la mañana, mi yerno me llamó y me informó que había golpeado a mi hija. Sabía que era una prueba de xinxing y le dije: “Debe ser culpa de mi hija, así que no te preocupes”. Y la verdad, no me disgusté en absoluto.
Después de colgar el teléfono, fui a casa de mi hija en la misma localidad. Su suegra estaba allí cuidando a los niños. En cuanto entré, mi consuegra lloró y dijo que todo había sucedido por un desacuerdo sobre la educación de los niños. Mi yerno había empujado a mi hija, y mi hija dijo que la había golpeado.
Le dije a mi consuegra: “Mi hija es muy irracional. Es culpa mía por no haberla educado bien. Lo siento mucho. Deja de llorar. La pelea entre la joven pareja se arreglará con el tiempo”.
Al oírme decir esto, ella dejó de llorar y dijo: “Yo también me equivoqué”. Así terminó el conflicto familiar. Es maravilloso cultivar Dafa.
Después de este y otros incidentes, me llevé muy bien con mis consuegros, lo que impresionó a mucha gente. Le dije a la mamá de mi yerno: “Todos estamos bendecidos por Dafa. Demos gracias juntos a Shifu”.
Los compañeros de trabajo cambian su actitud hacia Dafa
El 20 de julio de 1999, el Partido Comunista Chino (PCCh) comenzó a difamar a Dafa y a perseguir a los practicantes. Fui a Beijing para apelar, pero me detuvieron ilegalmente en un centro de detención durante un mes. Al regresar al trabajo, mi empresa no me asignó un puesto y me obligó a realizar trabajos temporales. Mis jefes y compañeros de trabajo fueron engañados por las mentiras y la propaganda del PCCh en los medios de comunicación. Como resultado, se mostraron hostiles y discriminaron a los practicantes de Falun Dafa.
Un día, durante el cambio de turno, una compañera se guardó el sueldo que acababa de recibir en el bolsillo y fue al baño. El dinero cayó en el excremento. Estaba muy nerviosa porque no podía sacarlo. Le dije que intentaría sacárselo, pues era el dinero que había ganado con tanto esfuerzo. La gente me miraba con extrañeza. Intenté sacarlo varias veces y finalmente lo conseguí. Estaba muy sucio, y la compañera casi vomitó al verlo, diciendo que no lo quería. Lo enjuagué dos veces para limpiarlo un poco. Ella lo enjuagó un par de veces más y se llevó el dinero a casa.
Este incidente causó sensación en todo el taller. Los compañeros decían que los practicantes de Dafa eran los mejores. Al día siguiente, la compañera que había recuperado su dinero me compró un racimo de plátanos. Le dije: “Gracias, pero por favor, déjalos en el taller y deja que los demás coman uno”. Todos estaban muy contentos y, a partir de entonces, su actitud hacia Falun Dafa cambió.
En otra ocasión, durante el turno de día, hubo una fuga de agua en el taller. Usé una escoba para barrer el agua, y se me mojaron los zapatos y los pantalones. El director del taller me vio y me dijo que fuera a cambiarme. Le dije: “Me los cambiaré después de terminar de barrer”. El director vio que seguía barriendo y me animó a cambiarme de ropa para no resfriarme. Sonreí y le dije: “No pasa nada”.
Gracias a estos dos incidentes, el director del taller cambió por completo su actitud hacia Dafa. Aunque no fueron grandes acontecimientos, sembraron la bondad en los corazones de mis compañeros.
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