(Minghui.org) Cuando tenía 20 años, vivía en las montañas de Topanga, California. Tenía un estudio con tragaluces. Un día, un colibrí entró en él y trató de escapar por la claraboya volando repetidamente contra el cristal. Me di cuenta de que debía estar agotado.

Tomé una escoba porque lo único que tenía que hacer era subirse a la escoba y entonces podría llevarlo fuera. Pero me di cuenta de que le aterrorizaba la escoba y, aún más frenéticamente, volaba una y otra vez contra el tragaluz. En un momento crítico, tal vez a punto de agotarse, el colibrí dejó de ser frenético y se quedó un momento en el aire, mirando la escoba. Entonces hizo algo sorprendente: por su propia voluntad, voló hasta las cerdas de la escoba con las alas abiertas. El pequeño pájaro quedó atrapado en las cerdas y pude sacarlo fuera y liberarlo.

Vivimos en tiempos inciertos y peligrosos, y todos estamos a prueba. Podemos pensar que sabemos cómo liberarnos, pero lo que estamos haciendo puede no funcionar. El proceso puede incluso agotarnos, ya que seguimos utilizando nuestras nociones y apegos humanos para abordar los desafíos de la vida. Como cultivadores de Dafa, hay momentos críticos, pruebas críticas e incluso pruebas en las que podemos enfrentarnos a la muerte. ¿Son estos momentos algo malo? ¿O son algo bueno?

Situación crítica

Avancemos 26 años. Hoy, en cierto sentido, soy ese colibrí. En la superficie estoy sufriendo de COVID, pero en realidad sé que estoy pasando por una seria eliminación de yeli. Una fría noche de invierno estaba en la cama de un hospital en Middletown, Nueva York. Sola y dolorida, luchaba por respirar. No había comido durante 14 días, estaba atormentada por el dolor. Ni siquiera podía dar unos pasos para ir al baño. Pensé: "¿Es esto realmente? ¿Me estoy muriendo? Esto no puede estar bien".

Ante la posibilidad de morir, como practicante, sentí que esto también era una prueba de si estaba cultivándome realmente. ¿Cuál es la prueba para saber si los practicantes estamos cultivándonos de verdad? Para mí, es tomar la decisión de cultivarme con una fuerte conciencia principal y con el corazón, y no limitarse a seguir los pasos. Es elegir soportar, sufrir, asumir responsabilidades y hacer las tres cosas con una fuerte conciencia principal y un completo desinterés. ¿Realmente quiero vivir? ¿Todavía tengo lo que se necesita para cultivarme verdaderamente? ¿Realmente quería sufrir a sabiendas, soportar las dificultades, ser diligente y hacer todas las cosas que un discípulo de Dafa debe hacer, a sabiendas y de corazón? Todos hemos hablado de la prueba de la muerte, pero ¿qué hay de la prueba de la vida/cultivación verdadera? Estar allí tumbada frente a la muerte me puso a prueba hasta el fondo. Era como si la muerte me preguntara: "¿Todavía tienes el corazón para cultivarte de verdad y hacer las tres cosas a sabiendas, conscientemente y de corazón?".

Qing acumulado, nociones, yeli

Volvamos al año 2019. En ese momento, estaba atascada. Realmente atascada. Poco a poco, el qing (emoción) y el apego a la familia habían primado sobre la cultivación. Estaba ocupada criando a mis dos hijos adolescentes y dirigiendo un negocio personal. Me dedicaba a cultivarme y había perdido mi corazón inicial para cultivarme. Con el tiempo, mientras criaba a mis hijos y daba prioridad a la familia/el qing, se produjo una acumulación constante y sutil de yeli, apegos, qing y nociones que me impedían cultivarme realmente, como lo había hecho años antes, en 1998. Sabía que estaba atascada, y sabía que se estaba volviendo crítico, y muy crítico. Así que, una noche, pedí ayuda al Maestro, para que me ayudara a hacer avances para poder cultivarme de nuevo con una conciencia principal fuerte y con mi corazón.

Poco después de pedir ayuda, desde 2019 hasta el presente, pasé por al menos una docena de pruebas serias. Cada prueba fue dolorosa y mentalmente agotadora, pero fueron parte de un proceso de eliminación de yeli, apegos, qing, y de despertarme en el núcleo. Cada prueba era como un magistral golpe combinado de palo de advertencia y eliminación de yeli. Esta última prueba de eliminación de yeli, en forma de COVID, no fue la más dolorosa, pero quizás fue la más seria en términos de vida y muerte, y me empujó a ver si estaba cultivándome de verdad.

Punto de inflexión

El punto de inflexión fue cuando tomé la decisión interna de volver a cultivarme verdaderamente con una fuerte conciencia principal y desde el corazón. Tomé una profunda decisión interna de elegir la vida, de elegir la verdadera cultivación. Esta decisión consistió en elegir a sabiendas el sufrimiento, soportar las dificultades, asumir responsabilidades, hacer las tres cosas a sabiendas y de corazón. Así, en la cama del hospital, empecé a hacer los ejercicios, a escuchar las conferencias del Maestro Li (fundador de Falun Dafa) con el corazón abierto, y a enviar pensamientos rectos cada hora. Después de tomar esta decisión interna, pasé de no poder caminar al baño a poder conducir 12 horas hasta Carolina del Norte al día siguiente. Y luego, al día siguiente, fui capaz de caminar 1,6 km (1 milla completa), mientras escuchaba el Fa. El entorno del hospital no me había sentado bien, pero el oxígeno y los fluidos intravenosos me ayudaron a ganar un poco de tiempo para tomar algunas decisiones internas profundas. Era como ese colibrí: era el momento de dejarme llevar en ese momento crítico y confiar en algo más grande, y entregarme plenamente a ello.

Eliminar ye es bueno

"Sea lo que sea que experimenten durante la cultivación -sea bueno o malo- es bueno, ya que esto sólo ocurre porque ustedes se están cultivando" (Al Fahui de Chicago, Escrituras esenciales para mayor avance (III)).

Durante este reciente proceso de eliminación del yeli/palo de advertencia, perdí 11 kg (25 libras), lo que me permite ser más eficaz en la enseñanza de clases de educación física y otras clases, ya que soy más ligera y tengo más energía. Ya no me salto el envío de pensamientos rectos. Otra practicante y yo nos levantamos a las 4:50 de la mañana para enviar pensamientos rectos y hacer los ejercicios. Mi corazón está más abierto al estudiar el Fa. Durante 24 años de cultivación, mi posición sentada de loto completo era pequeña y baja. Después de esta eliminación del yeli, mis piernas pueden levantarse completamente cuando medito.

Lo admito: Necesitaba un poco de ayuda para superar esta eliminación del yeli, y el hospital me proporcionó oxígeno y líquidos para darme un poco de fuerza y ganar algo de tiempo. Sin embargo, en última instancia, sabemos que las vitaminas y la medicina moderna no pueden tocar el yeli en niveles más profundos, y el ye resurgirá una y otra vez a menos que se elimine fundamentalmente en dimensiones más profundas con nuestra energía superior cultivada. La única manera de hacerlo es cultivarme verdaderamente con una fuerte conciencia principal y un corazón altruista.

Apoyar

Es importante que nos apoyemos mutuamente en estos momentos críticos. Me di cuenta de que algunos practicantes estaban realmente asustados por el virus COVID y parecían alejarse de los practicantes que mostraban síntomas. Sin embargo, dos practicantes, que tenían una gran compasión y venían a mi habitación a enviar pensamientos rectos una y otra vez y a recitar el Fa, parecían no tener miedo al virus.

Durante mis interacciones con estas dos practicantes, me di cuenta de que me faltaba la conciencia principal y el corazón para cultivarme. Su presencia, apoyo e influencia fueron muy útiles. Ayudaron a despertar una conciencia principal más fuerte en mí que desempeñó un papel vital en mi superación de esta prueba cuando estaba sola en el hospital.

Algunos practicantes que ni siquiera me conocían vinieron al hospital para enviar pensamientos rectos. Practicantes de otro estado también enviaron pensamientos rectos para mí e incluso me enviaron paquetes de comida y bebida. Otros practicantes dejaron comida en mi puerta. Algunos me llamaron por teléfono para estudiar el Fa y me ofrecieron palabras de ánimo y consejo. Mi madre, que no es practicante y tiene 80 años y no puede caminar sin un andador, voló a Nueva York y tomó un taxi para recogerme en el hospital. Luego condujimos 12 horas de vuelta a su casa para que pudiera cuidarme. Ayudar, apoyar y pensar en los demás es un principio tan poderoso e importante que puede ser vital en la vida de esa persona, especialmente en momentos críticos.

Quiero dar las gracias al Maestro por seguir con esta practicante tan testaruda y ayudarme a despertar, aunque haya tenido que hacer prueba tras prueba y palo tras palo de advertencia. Incluso cuando intento hacer las cosas a mi manera, una y otra vez, como el colibrí, y tengo que llegar a un punto crítico antes de ser capaz de despertar y tomar el camino divino.

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Nota del editor: El artículo representa únicamente la opinión del autor y está destinado a compartir entre los practicantes según la enseñanza del Fa: “…comparte en el aprendizaje y comparte en la cultivación…” (Cultivación sólida, Hong Yin).

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