(Minghui.org) No sé qué tipo de relación predestinada nos unió a mi esposo y a mí en esta vida, pero él fue un obstáculo casi infranqueable en mi camino cultivación. Después de más de 20 años de aclararle la verdad sobre Falun Dafa, y de validar el Fa en casa persistentemente, esta roca obstinada finalmente ha entrado en razón. Disfrutando de la luz de Buda, ahora apoya a Dafa y mi cultivación.

Me gustaría compartir mi experiencia al superar las muchas tribulaciones planteadas por mi marido a lo largo de los años. Espero que les ayude a quienes se encuentren en una situación similar.

Una roca obstinada

Me recuperé de muchas enfermedades crónicas poco después de comenzar a practicar Falun Dafa, por lo que mi marido me apoyó mucho. Pero todo cambió cuando el Partido Comunista Chino (PCCh) inició la persecución contra Dafa en 1999.

Mi esposo se volvió hostil y se opuso a mi cultivación. No quería desobedecerle abiertamente ni disgustarle, así que me callé. Leía las nuevas conferencias del Maestro en la cama, bajo las sábanas, para que no se enterara. No me podía imaginar poder salir y aclarar la verdad en persona.

Sabía que no podía seguir así. El Maestro dijo que nos cultiváramos de forma recta y digna. Estaba ansiosa por hacer un gran avance, pues sabía que el estándar era alto para los verdaderos cultivadores. Sin embargo, si me atrevía a mencionar Falun Dafa, mi marido se ponía lívido. A veces me insultaba y me tiraba objetos. No había un ambiente muy sano en casa. No podía hablar con él en persona, así que empecé a escribirle cartas para aclararle la verdad.

Una vez, se enfadó tanto que rompió mi libro de Dafa y tiró todos los trozos por la ventana de nuestro quinto piso. Quemó la foto de Shifu y rompió la urna de quemar incienso para el Maestro. Debía de estar tan pálida que casi me desmayo. Al verme caer al suelo, mi marido bajó las escaleras y recogió los trozos de mi libro de Dafa. Pasé las tres semanas siguientes pegando el libro página por página, pero faltaba un trozo del tamaño de mi pulgar. Creí que era una señal de que tenía una brecha en mi cultivación.

No me di cuenta de que mi marido estaba siendo controlado por la maldad cuando hizo todo eso. Pensé que todo era cosa suya, y por eso creció mi resentimiento hacia él. También afloraron mi competitividad y muchos otros apegos humanos. Nada de lo que intentara conseguía llegar a él. Sabía que tenía que mejorar mi entendimiento del Fa para poder progresar.

Intensifiqué mi estudio del Fa y pasé todo mi tiempo libre leyendo el libro principal de Falun Dafa, Zhuan Falun. Algunos compañeros practicantes me ayudaron a darme cuenta de que la causa fundamental de mi tribulación era el sentimentalismo. Tenía miedo de disgustar a mi marido, de que se enfadara. Una vez localizado mi apego al miedo, trabajé para liberarme de él.

La persona irrazonable de dos caras cambió

Mi esposo suele ser una persona cariñosa y sé que se preocupa mucho por mí. Solo cuando se trataba de mi cultivación de Dafa, se transformaba en una persona completamente diferente. Siempre había pensado que se debía a que no conocía la verdad sobre Dafa ni la verdad sobre la injusta persecución. Por supuesto, eso era parte de la razón, pero a raíz de un incidente, llegué a darme cuenta de que era la maldad quien lo controlaba para oponerse a Dafa.

Fui a una reunión con mi marido. Mientras él estaba en el baño, le di un DVD de aclaración de la verdad a su amigo sin darme cuenta de que estaba mirando desde la distancia. En cuanto llegamos a casa, montó en cólera. Se bebió unas cuantas copas más y empezó a insultarme. Señaló la ventana y gritó: "¿Por qué no te tiras del edificio?". Esas palabras estaban tan fuera de lugar que eran alarmantes. Normalmente es un marido cariñoso. Por mucho que desaprobara mi práctica, nunca diría algo así.

Esto me hizo darme cuenta de que debía de haber seres malignos que lo controlaban para llegar hasta mí. Inmediatamente envié pensamientos rectos para eliminar a todos los seres malignos que estaban detrás de él: no podía permitir que los seres conscientes cometieran crímenes contra Dafa. Estoy aquí para salvar a los seres conscientes, no puedo arruinarlos.

Le pedí ayuda a Shifu: "Maestro, ¿es este su arreglo para que cultive mi tolerancia?".

Recité en silencio las palabras del Maestro una y otra vez:

«Difícil de soportar, se puede soportar; difícil de hacer, se puede hacer» (Novena Lección, Zhuan Falun).

Al recitar estas palabras, me tranquilicé y dejé de albergar algún tipo de resentimiento. Mi corazón se llenó de una compasión infinita. Observé a mi marido como si estuviera montando un espectáculo e incluso me reí un poco para mis adentros. Me di la vuelta y entré en el cuarto de baño sin reaccionar. Él no dejaba de maldecir y me siguió hasta el cuarto de baño.

Salí y le dije que me iba a la cama. Al ver que no conseguía ninguna reacción por mi parte, empuñó la llave del coche y se marchó. Preocupada por si estaba demasiado borracho para conducir, le seguí escaleras abajo. Cuando llegué al aparcamiento, lo encontré fumando junto a nuestro auto. Como si no hubiera pasado nada, sacó dos cojines del automóvil y los puso en el suelo para que nos sentáramos. Me dijo tranquilamente: "No esperaba que me siguieras. Creía que no querías saber nada de mí".

Le dije: "Te has tomado unas copas y estabas muy alterado. Temía que hicieras alguna estupidez. No puedo ser como tú. Si no practicara Falun Dafa, nunca te dejaría hacer lo que has hecho hoy. Me conoces muy bien: ¿cómo podría soportar este tipo de tonterías de alguien?".

Ya se había recuperado y estaba completamente lúcido. Sabía que los seres malignos habían sido eliminados. En cuestión de minutos, se convirtió en una persona completamente racional. Nos sentamos en el suelo del aparcamiento y hablamos durante horas. Me enteré de la verdadera razón de su ira: le preocupaba que me detuvieran por mi fe y que él perdiera a nuestra familia. Hablamos hasta las cuatro de la madrugada.

A la mañana siguiente me llamó desde el trabajo y me dijo: "¿Por qué siento que esas cosas que dije anoche no eran mis propias palabras? Ahora lo entiendo. A partir de hoy, no interferiré en nada relacionado con tu cultivación".

Mi irrazonable marido de dos caras por fin se liberó de las garras del mal y empezó a pensar de forma independiente y racional.

Deshacerse de una noción obstinada

Mi marido sirvió en el ejército y el PCCh le lavó profundamente el cerebro. También es muy arrogante. Es muy difícil hacerle cambiar de opinión. Cada vez que intentaba aclararle la verdad, se oponía. Sin embargo, por un milagro de Dafa, los elementos obstinados de su mente fueron eliminados gradualmente.

Una vez fuimos a la playa con la familia de otro practicante. El dueño de la pequeña cabaña que alquilamos nos dijo: "Señoras, las dos (la otra practicante y yo) tienen luces que irradian de sus cuerpos. En cuanto han entrado, he sentido un fuerte campo de energía a mi alrededor. He practicado en la Escuela Buda durante muchos años y puedo meditar durante seis horas". Le dije al dueño que cultivábamos Falun Dafa, que también es de la Escuela de Buda. El dueño dijo entusiasmado: "¡Qué bien! He renunciado al PCCh y a sus organizaciones juveniles. Falun Dafa es bueno. Los apoyo".

Mi marido escuchaba en silencio a un lado. De haber sido yo quien lo hubiese dicho, él nunca lo habría creído.

Cuando hospitalizaron a mi suegra, mi esposo y yo nos quedamos en el hospital para cuidarla. Le dije a mi suegra que recitara sinceramente "Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno".

Ocurrió un milagro. Dos días seguidos, mi suegra nos contó que ángeles vestidos de blanco vinieron a curarla a las tres de la madrugada. Le iban a poner tres endoprótesis, pero el día de la operación el médico descubrió que solo necesitaba una. Esto abrió los ojos de mi marido al poder curativo de Dafa.

Un dolor intenso en todo el cuerpo me despertó una vez a las dos de la madrugada. Mi marido estaba preocupado. Le dije: "No te preocupes. Voy a hacer los ejercicios, y así estaré bien". Me levanté de la cama y medité durante dos horas. Cuando terminé los ejercicios, mi cuerpo se sentía ligero y el dolor había desaparecido. Le dije: "Ves, ya estoy bien". Los practicantes somos diferentes de la gente común. Cuando experimentamos molestias o dolor, puede ser que estemos desarrollando gong en nuestro cuerpo o eliminando Yeli (karma). Ya estoy bien".

Me contó que aquella noche tuvo un sueño en el que estaba con unas deidades. Les preguntó: "¿Por qué le duele todo a mi mujer?". Las deidades le dijeron que era un dolor de transformación, lo que significaba que estaba progresando en mi cultivación. Se sintió aliviado y se quedó profundamente dormido. Les creyó.

Más tarde me contó otro sueño en el que le preguntaba a una adivina si tendría éxito en la vida. La adivina le dijo: "¿Qué éxito buscas todavía? Lo único que tienes que hacer es atesorar tus bendiciones gracias a tu mujer". Me dijo que el sueño había sido muy vívido y añadió: "Supongo que realmente debemos creer en las relaciones predestinadas. Todo está predeterminado".

Pensar siempre en el interés de los demás

Mi esposo es una persona honesta y amable. Sabe que la moral de la sociedad está decayendo rápidamente y que la gente ya no se comporta como antes. Intenta resistirse a esta tendencia y mantenerse fiel a sus valores. Observando muchas pequeñas cosas de nuestra vida diaria, vio lo puros y buenos que son los practicantes de Dafa y su actitud cambió.

Mi suegra estaba hospitalizada y tenían que operarla. Le dije a mi marido: "Además de los 7.000 yuanes (unos 1.057 dólares) en efectivo, también he traído nuestra tarjeta de débito. Cueste lo que cueste, cubriremos los gastos. No se lo mencionemos a tus hermanos ni les pidamos dinero". Mi marido se emocionó. Me di cuenta de que sentía una gran admiración por los practicantes de Dafa.

Los demás pacientes de la sala hablaban de sobornar al médico con sobres rojos llenos de dinero. Era una gran oportunidad para validar el Fa. Así que le dije a mi esposo: "Tengo una sugerencia. Se trata de la salud de tu madre, y es un asunto muy importante para nosotros. No importa cuánto cueste, gastaremos el dinero. No hay ningún problema. Sin embargo, yo soy una practicante y seguiré los estándares de Dafa. Si sobornamos, estamos tan equivocados como el que recibe el soborno. Si no recurrimos a ningún soborno, la persona que lo recibe no tendrá que cometer ninguna irregularidad. Has sido testigo del extraordinario poder de Dafa más de una vez. Mantengamos nuestras mentes rectas y tengamos fe en que todo saldrá bien". Él aceptó: "De acuerdo. Hagamos lo que dices".

La operación salió muy bien. El director del departamento, un experto en la materia, operó a mi suegra.

Después de la operación le dije a mi marido: "Deberíamos expresarle nuestro agradecimiento al médico. Tú decides lo caro que quieres regalarle. Me parecerá bien lo que decidas. Es nuestra forma de dar las gracias, y es diferente a dar un soborno antes de la operación".

Un hombre de 89 años de la misma planta nos dijo: "Este médico me puso una endoprótesis. Ha sido el segundo caso con éxito en el país y el primero en nuestra ciudad. Son ustedes muy afortunados. Debe de haber movido algunos hilos importantes y su conexión debe de ser algún alto funcionario".

Le conté exactamente lo que habíamos hecho y lo que no. También le aclaré la verdad sobre Falun Dafa. Es un funcionario jubilado del Partido, pero accedió a renunciar al PCCh y a sus organizaciones juveniles.

Este incidente causó un gran impacto en mi marido. No solo fue testigo de nuevo del poder de Dafa, sino que también vio cómo los practicantes de Dafa siempre se esfuerzan por seguir el camino más recto. Desde entonces ha cambiado su manera de actuar y ahora da sobres rojos a los ancianos de mi familia durante el Año Nuevo Chino y otras fiestas. Esto nunca había sucedido antes.

La pandemia es una prueba para nuestros corazones

Cuando empezó la pandemia en 2020, me pregunté si había empezado la gran criba del mundo humano. ¿Qué debía hacer? Decidí empezar por mi familia. Le expliqué a mi marido que, si uno hace las cosas según el principio del universo, será bendecido por los Cielos. También le dije que el dinero y el poder no son fiables cuando se trata de salvar la vida.

Mi esposo aceptó el encargo de trabajar con el comité comunitario para garantizar la salud y la seguridad de cada hogar y de cada residente. Le dije: "Si no hay suficientes mascarillas, donaremos todas las nuestras. En este momento crítico de vida o muerte, debemos pensar primero en los demás. Cuando los demás estén a salvo, nosotros también lo estaremos. Sabes que siempre decimos que cualquier cosa que uno hace, el Cielo lo ve. Ahora, no solo el Cielo está mirando, los seres superiores están seleccionando quien se queda. Debemos tratar a todo y a todos con sinceridad y amabilidad, sin el menor pensamiento de egoísmo. Los ojos vigilantes de los dioses no se perderán nada".

Mi hija le dijo a mi marido: "Papá, he pedido leche por Internet. Por favor, distribúyela entre las personas de tu equipo". También le dio 1.000 yuanes para mejorar las comidas de su equipo, ya que todos habían trabajado horas extras. Al principio, mi esposo no quiso aceptar el dinero: "Quédatelo. Yo tengo dinero. Compraré buena comida a los chicos". Le dije que aceptara el dinero porque era su deseo. Además, sus buenas acciones la harían merecedora de la virtud.

Mi marido estuvo atareado, y mi hija y yo ayudamos en todo lo que pudimos. Experimentamos la profunda alegría de ayudar a los demás y nos olvidamos por completo de la ansiedad y el miedo provocados por la pandemia. A lo largo del proceso, comprendimos más profundamente que cuidar de los demás es realmente ser amable con uno mismo. Todo el equipo de mi marido estaba conmovido. Nadie se quejó de la exigente carga de trabajo y nadie contrajo el virus.

Le dije a mi marido por qué recitar "Falun Dafa es bueno. Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno" puede garantizar nuestra seguridad. Me di cuenta de que él se sentía confiado y tranquilo, sin ningún miedo o pánico. Nos aferrábamos a los principios fundamentales de Dafa, y todos y cada uno de nuestros pensamientos eran puros y compasivos. Yo ponía música de Dafa en casa todos los días y nuestra familia disfrutaba de la gran compasión del Fa.

Mi hija y yo somos practicantes de Dafa. Aunque mi esposo no ha comenzado realmente a practicar, ha leído Zhuan Falun y ha aprendido los cinco juegos de ejercicios de Dafa. Ahora cree firmemente en Dafa.

Mi esposo me ayuda en mi cultivación

Una víspera de Año Nuevo Chino, hace más de una década, invité a la hermana pequeña de mi marido y a su familia a celebrar el año nuevo con nosotros. Para mi sorpresa, toda su familia vino sin traer ni un solo regalo ni comida para compartir. Mi xinxing no estaba a la altura en ese momento y me sentí resentida: había trabajado en la cocina todo el día y había preparado un banquete de Nochevieja. La mesa estaba repleta de deliciosos platos y aperitivos, pero ni siquiera pudiste traer una bolsita de caramelos, pensé. En realidad, no importa lo que lleves ni la cantidad, pero ¿cómo puedes presentarte a una celebración con las manos vacías?

Contuve mi resentimiento durante la cena de aquella noche, pero siguió aflorando durante los días siguientes. Intenté reprimirlo, pero fue en vano. Finalmente le conté a mi marido cómo me sentía y, con mirada seria, me dijo: "Debería retomar Zhuan Falun". No dijo nada más. Pero esas pocas palabras me sacudieron. De repente me volví lúcida y no me atreví a decir ni una palabra más.

Más tarde, el Maestro me reveló este principio del Fa. El reino de la compasión es como la naturaleza del agua: nutre todas las cosas del universo sin pedir nada a cambio. Me di cuenta de que estaba pidiendo algo a cambio. Así que le dije a mi marido: "Sé lo que he hecho mal. Quería algo a cambio de lo que había hecho. Pero como cultivadora, no debería tener este pensamiento. No cumplí los requisitos de Dafa y traté este asunto como una persona común". Él sonrió: "Ahora esto dice algo sobre tu reino".

La hermana mayor de mi marido vino de visita una vez, pero no pude mantener mi xinxing por una nimiedad. Mi cuñada se enfadó y se marchó. Esa noche soñé que me caía por una ladera. Le conté el sueño a mi marido: "Estoy muy avergonzada de lo que he hecho. De nuevo he sido incapaz de mantener el estándar del Fa. No tendré otra oportunidad de arreglar las cosas con tu hermana". Me sugirió que visitáramos a su hermana y le pidiéramos disculpas. Organizó el encuentro, y en breve le hicimos una visita. Le pedí sinceras disculpas por lo que le había hecho. Ella se alegró y me dijo que no lo mencionara. Mi cuñada se mostró muy indulgente porque había leído los libros de Dafa.

Si algo así hubiera ocurrido antes, a mi marido lo habría sacado de quicio y lo habría convertido en un problema aún mayor. Ahora me hace comentarios constructivos y me ayuda en mi cultivación.

Epílogo

Para aclararle la verdad a mi marido, he pasado por muchas tribulaciones en los últimos 20 años. No dejo pasar nada, ni siquiera algo tan pequeño como la punta de una aguja, y aprovecho todas las oportunidades para aclararle la verdad y validar el Fa. No importa lo grande o pequeño que sea el progreso que hago en mi cultivación, siempre le digo a mi esposo: " Dafa me cambió". Ya sea que me haya beneficiado de Dafa o que haya encontrado mis defectos examinándome en base al Fa, siempre le digo a mi marido mis razones y mi proceso de pensamiento, para que él sepa que estoy cultivándome verdaderamente en el Fa.

Siempre estoy alegre y feliz, lo que repercute directamente en mi marido, que también está siempre de buen humor. A menudo le digo que, para un cultivador, el sufrimiento es algo bueno. Le digo que cualquier cosa mala que encuentre se resolverá bien tan pronto como lea el Fa. Para los cultivadores, las cosas buenas y malas son todas cosas buenas. Cuando un cultivador experimenta molestias en el cuerpo, es simplemente el proceso de eliminar yeli (karma). Por lo tanto, no tengo nada de qué preocuparme y por eso soy feliz todos los días. También le digo que todos estos principios están en los libros de Dafa.

Durante su última visita, mi hija le preguntó a mi esposo: "El índice de felicidad de nuestra familia es el más alto de todos los que conozco. ¿De dónde crees que viene?". Sin ser modesta, le contesté: "Creo que sobre todo viene de mí, porque ya no padezco ninguna enfermedad, no necesito ser hospitalizada ni medicación. Ahora puedo comer de todo, frío o caliente, y ya no me tomo en serio el interés propio. Y lo que es más importante, ya no me enfado por cosas triviales".

Mi hija me dijo: "Madre, no 'sobre todo' de ti, sino cien por cien de ti. Si siguieras enferma, tendría que quedarme cerca de casa. No podría aceptar la mejor oferta de trabajo, porque probablemente me alejaría de casa y no podría cuidar de ti. Ahora que te cultivas en Dafa, y no has tenido que tomar medicamentos en más de 20 años, no tengo que preocuparme por ti. ¿Qué te parece si papá también hace los ejercicios con nosotras mañana?". Mi esposo no dijo que no.

Mi hija continuó: "Nuestra felicidad nos la da Shifu". Cierto. Sin la salvación de Dafa, hoy no seríamos felices. Una persona tan terca, testaruda y arrogante como mi marido ha cambiado gracias a Dafa. Este cambio me hizo darme cuenta de que no hay nada que Dafa no pueda resolver. Mientras nos purifiquemos y consideremos siempre en primer lugar a los seres conscientes y a los demás, el poder de nuestra compasión puede disolver el cielo y la tierra.

Estoy muy agradecida al Maestro. Gracias Maestro.