(Minghui.org) Después que su hijo fue arrestado en agosto de 2014, su madre de 52 años de edad, cayó en una profunda depresión. No solo tenía que preocuparse por la seguridad de su hijo, sino que también tenía que enfrentar el estrés de que ella misma podría ser arrestada. La policía venía con frecuencia a hostigarla en su casa.

Entonces, la enfermedad la golpeó. Tosía con frecuencia, se sentía exhausta, y sudría un dolor insoportable en sus huesos. Fue hospitalizada.

Su hijo fue arrestado por segunda vez en diciembre de 2015 y procesado el 19 de abril de 2016. A pesar de que la enfermedad la mantenía en casa, su corazón siempre estaba con su hijo. Día tras días, esperaba que él regresara a su casa.

Esa preocupación eventualmente tomó su vida. Wang Xinmei, una simple y bondadosa aldeana que crió a dos hijos que terminaron la universidad, murió el 7 de mayo –18 días después del juicio de su hijo. Nunca más vio a su hijo en sus días finales porque estaba bajo custodia policial.

A su esposo, que estaba a punto de ser elegido como el director de una escuela elemental donde enseñaba, le dijeron que no sería promovido por su hijo.

Él había juntado 12.000 yuanes (1850 USD) para pagarle a la policía para que liberara a su hijo después de su primer arresto.

Después del segundo arresto, el padre fue de oficina a oficina para pedir la liberación de su hijo. Tanto el fiscal como el juez le aseguraron que manejarían el caso justamente.

Sin embargo, descubrió que su juicio no fue justo. Después del juicio, los oficiales se negaron a hablar con él o contestarle las llamadas.

Con uno de sus hijos en prisión y su esposa enferma, un señor alguna vez fuerte estaba tan descorazonado que incluso consideró quitarse la vida.

Todo esto pasó porque, su hijo, Liao Ting, practica Falun Gong, una disciplina espiritual perseguida por el partido comunista chino.

Sr. Liao Ting.

Primer arresto

El Sr. Liao de 26 años, trabajó para el gobierno municipal de Ya’an en la provincia de Sichuan, después de graduarse de la universidad en 2013. Un año más tarde, hizo la prueba para la ciudad de Luzhou como servidor civil para las áreas rurales y sacó la nota más alta. Luego lo asignaron a trabajar en un pueblo pequeño del condado de Gulin, Sichuan.

El 8 de julio de 2014, fue denunciado a la policía y luego arrestado por repartir materiales informativos de Falun Gong. Sus padres pidieron dinero prestado para pagarle a la policía para que lo liberara. Fue liberado tres semanas después.

Fue despedido de su trabajo del gobierno.

Segundo arresto

Para ganarse la vida, el Sr. Liao abrió una tienda para vender granos.

La policía lo vigilaba de cerca, en su tienda y su teléfono celular. Para su propia seguridad abandonó su casa para terminar con el incansable acoso y monitoreo de la policía.

El 17 de diciembre de 2015, fue arrestado en Chengdu.

Juicio

El 19 de abril, el Sr. Liao fue enjuiciado.

Su abogado lo declaró inocente y argumentó que practicar Falun Gong no es un crimen, ya que el congreso popular nacional, el único organismo legislativo de China, nunca dictó una ley que criminalice a Falun Gong.

El fiscal presentó evidencia, la cual incluía el informe de un ciudadano sobre cómo el Sr. Liao repartía información con las palabras “Falun Gong” en ellas, datos recuperados de su computadora, celular, y publicaciones en redes sociales que mostraban conversaciones sobre Falun Gong. Cómo hacía los ejercicios de Falun Gong después de su primer arresto y cómo habló con los reclusos de la celda sobre Falun Gong. También siendo observado mientras conversaba sobre Falun Gong con sus clientes, y un video de interrogatorio de la policía.

Sus abogados declararon que la mayoría de la evidencia eran palabras y pensamientos, los cuales no pueden ser castigados. Agregó que ninguna evidencia mostraba a alguien siendo herido por el Sr. Liao.

Seguridad estricta y hostigamiento a practicantes de Falun Gong

El día del juicio, había policía armada en las entradas y escaleras de la corte. En las calles había policías de civil y policías sin armas. Personal de diversas oficinas de gobierno también estuvieron.

Un funcionario municipal detuvo a un practicante de Falun Gong de su pueblo para que no entrara en la corte. El funcionario comenzó a seguir a este practicante a todos lados, y dijo que quería llevarlo a su casa. El practicante se sentó en una silla fuera de la corte. Luego el funcionario se sentó al lado de él hasta que terminó el juicio.

Dos funcionarios intentaron arrastrar a un practicante hacia fuera, pero este practicante se resistió.

Un practicante del condado de Xuyong estuvo sentado durante todo el juicio. Cuando salió de la sala, policías de su condado lo esposaron y lo llevaron a un coche policial. Luego lo liberaron.