[Minghui.org] Hay hechos que tenemos que afrontar en el día a día. El bombardeo durante la maratón de Boston, el desaparecido vuelo MH370 de Malasia, el ferri de pasajeros surcoreano hundido. Palabras como “terrorismo”, “corrupción”, “asesinato” y “escándalos” llenan los titulares. Sí, estamos viviendo en un mundo turbulento.

Después de la Guerra Fría el mundo entró en una nueva etapa de globalización económica. China, un país que tenía recursos naturales, una fuente aparentemente ilimitada de mano de obra barata, y la base de consumidores más grande del mundo, atrajo el interés mundial. Las inversiones llovían en el país. Para 2013, la inversión extranjera directa acumulada había llegado a más de 1,3 billones de dólares que constituían una gran parte de las reservas de divisas del país.

El desarrollo económico, sin embargo, no trajo la libertad al pueblo chino. Con las principales naciones del mundo atados a la billetera del régimen comunista, las voces de los países occidentales que han planteado preocupaciones por la supresión de los derechos humanos en China apenas se pueden oír. A causa de la codicia, el resto del mundo hizo la vista gorda a la continua represión por parte del régimen comunista a su propio pueblo.

El 25 de abril de 1999, un numeroso grupo de practicantes de Falun Gong, que colocaron una enorme esperanza y confianza en el gobierno del partido comunista chino (PCCh), se reunieron en una manifestación silenciosa en la oficina central de apelaciones en Beijing. Esta es la famosa manifestación pacífica de Falun Gong del 25 de abril.

Todo comenzó cuando fueron publicados varios artículos difamatorios en la revista universitaria de Tianjin seguido por el acoso llevado a cabo en varios lugares de práctica de Falun Gong.

Los practicantes fueron a la oficina de la revista para refutar los informes difamatorios. Sin embargo, más de 40 de ellos fueron detenidos. Esto llevó a la manifestación pacífica de 10.000 practicantes frente a la oficina central de apelaciones del régimen.

La publicación de los libros de Falun Gong había sido prohibida en China desde 1996.El diario Guangming, portavoz del régimen, también publicó varios artículos difamatorios en contra de la práctica.

Con la escalada de la represión los practicantes querían salvaguardar su libertad de continuar con su creencia en Verdad-Benevolencia-Tolerancia, los principios de Falun Gong, y simplemente hacer una declaración de paz por el derecho a ser una buena persona.

El entonces primer ministro de China, dio instrucciones al personal de la oficina central de apelaciones de reunirse con representantes de los practicantes el día de la manifestación. La oficina general del comité central del PCCh y la oficina general del consejo de estado, poco después publicó un anuncio oficial de que “el gobierno, en sus varios niveles, nunca ha prohibido ningún ejercicio normal de qigong que fortalezca la salud”.

Tres meses más tarde, sin embargo, esta manifestación histórica fue utilizada como una excusa para que el ex líder del régimen, Jiang Zemin, empezara una campaña para eliminar a Falun Gong de China. Cada vía de poder del estado fue explotada en aras de esta brutal persecución que continúa en la actualidad.

Los funcionarios que participaron en la persecución fueron promovidos o recompensados. Las familias de los practicantes fueron implicadas y arrastradas por la persecución. Incluso las escuelas e instituciones de educación superior se vieron obligadas a incluir propaganda en su plan de estudios. No es una exageración decir que todo el mundo se vio afectado por esta persecución de alguna forma o manera.

Como consecuencia de la supresión de Verdad-Benevolencia-Tolerancia en China, la moral de esa sociedad y el otrora noble espíritu de su gente disminuyeron constantemente.

Sin Verdad, la sociedad sufre de una crisis de credibilidad. Los productos alimenticios falsos y tóxicos han inundado el mercado.

Sin benevolencia, la sociedad está llena de violencia y la vida humana no se valora como debe ser.

Sin Tolerancia, la gente no puede mantener sus principios o su conciencia. Impulsados por la codicia, la moral y los principios de las personas se ven fácilmente comprometidos.

Lo mismo se aplica para el mundo entero. Nunca antes el mundo ha necesitado tanto de Verdad-Benevolencia-Tolerancia.

A través de la persistente resistencia pacífica de los practicantes de Falun Gong, el pueblo chino que continúa siendo reprimido por el PCCh, está viendo la esperanza de una nueva China, donde vuelvan a surgir las tradiciones y la moralidad.

Inspirado por los practicantes, muchos activistas y organizaciones de derechos humanos y funcionarios gubernamentales de países occidentales, también han alzado la voz y están pidiendo poner fin a la persecución. Está aumentando la condena mundial a la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong llevada a cabo por el estado.

En los Estados Unidos, la Resolución 281 de la Cámara que insta al régimen a poner fin inmediatamente a la práctica de sustracción de órganos de los presos, ha recibido más de 170 co-patrocinadores del Congreso y está en camino a someterse a votación.

El 12 de marzo de 2014, Canadá planteó el tema de la sustracción de órganos en China durante el 25er período ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

El 12 de diciembre de 2013, el Parlamento Europeo aprobó una resolución “expresando su profunda preocupación” por “informes creíbles sobre la sustracción de órganos sistemática y no consentida de presos de conciencia llevada a cabo por el estado”.

Tanto China como el resto del mundo necesitan Verdad-Benevolencia-Tolerancia.

Los persistentes esfuerzos durante los últimos 15 años por parte de los practicantes para poner fin a la persecución, están cumpliendo su creencia en Verdad-Benevolencia-Tolerancia. Es la continuación del espíritu de la manifestación pacífica del 25 de abril: La búsqueda de la libertad y la paz. No es sólo para ellos mismos sino para el mundo entero.

Versión en inglés disponible:

http://en.minghui.org/html/articles/2014/4/29/388.html

Categoría: Opiniones y análisis