(Minghui.org) En vísperas de la cumbre Trump-Xi, grupos defensores de la libertad religiosa, entre ellos la Cumbre Internacional por la Libertad Religiosa (IRF, por sus siglas en inglés), realizaron una sesión informativa sobre la opresión del Partido Comunista Chino (PCCh) en Estados Unidos y China en el Museo de la Biblia en Washington, D. C., el 16 de septiembre de 2026.
En la reunión intervinieron víctimas de persecución y representantes de grupos como cristianos, practicantes de Falun Dafa, uigures y tibetanos, quienes relataron la represión del Partido Comunista Chino contra la libertad de creencias, así como el problema de la represión transnacional derivada de la extensión de dicha persecución al extranjero.
Sam Brownback, copresidente de la Cumbre del IRF y exembajador plenipotenciario de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, destacó en su discurso de apertura que el objetivo principal de la reunión informativa era situar la libertad religiosa y la opresión religiosa que se está produciendo en China en lo más alto de la agenda de la cumbre entre los dos jefes de Estado.
Exembajador plenipotenciario de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional: La cumbre Trump-Xi debería abordar la libertad religiosa
Brownback afirmó que el gobierno chino está librando una guerra contra la fe y la religión. Subrayó que Estados Unidos ya no puede tolerar ni aceptar un régimen que alberga hostilidad hacia la religión y hacia Estados Unidos, y afirmó que este país debe reconocer que se trata de una batalla por el futuro de la libertad global.
Afirmó que grupos como los musulmanes uigures, los budistas tibetanos y los practicantes de Falun Dafa también conocido como Falun Gong han sido objeto de persecución por parte del PCCh durante mucho tiempo y que, si China no cesa su persecución contra las personas de fe, Estados Unidos debería revocar el estatus de Relaciones Comerciales Normales Permanentes (RNNP) de China.
También instó al presidente Trump a que planteara la cuestión de la libertad religiosa durante sus conversaciones con Xi Jinping y a que exigiera a China la liberación de todas las personas encarceladas por su fe.
Sam Brownback, exembajador plenipotenciario de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, intervino en una sesión informativa sobre libertad religiosa llevada a cabo en el Museo de la Biblia en Washington, D. C., el 16 de septiembre. (NTD TV/Captura de pantalla Minghui.org)
Creyentes relatan la persecución que sufrieron en China
Durante la sesión informativa, varios oradores describieron sus experiencias personales de persecución en prisiones chinas debido a sus creencias y cómo fueron torturados.
El pastor Ding Shuqi, de la Iglesia del Pacto de la Lluvia Temprana en la ciudad de Chengdu, provincia de Sichuan, China, recordó que la policía llevó a cabo una represión masiva contra la iglesia hace varios años. Más de cien creyentes fueron arrestados, se confiscaron bienes de la iglesia y él mismo fue detenido.
Pastor Ding Shuqi. (NTD TV/Captura de pantalla Minghui.org)
El pastor Ding declaró que, durante los cinco meses que pasó en un centro de detención, se vio obligado a mantener una postura punitiva conocida como "el dragón abrazando el pilar" durante dos semanas seguidas; se le negó el acceso a su abogado, a su familia y a la Biblia; e incluso se le prohibió hablar.
También señaló que las iglesias domésticas chinas carecen de edificios propios y a menudo se reúnen en sus casas o en salas de reuniones alquiladas, pero se enfrentan al riesgo constante de redadas policiales, durante las cuales las autoridades pueden comprobar las identidades, interrumpir los servicios religiosos y llevarse a los seguidores de la iglesia.
William Huang, un practicante de Falun Dafa de Pensilvania, describió haber sido encarcelado y maltratado durante cinco años en China por practicar Falun Dafa.
William Huang, practicante de Falun Dafa. (NTD TV/Captura de pantalla Minghui.org)
Huang afirmó que comenzó a practicar Falun Dafa en 1998 mientras cursaba su doctorado en la Universidad de Tsinghua en Beijing. Después del inicio de la persecución contra Falun Dafa por parte de las autoridades chinas en julio de 1999, fue uno de los detenidos.
Recordó haber pasado un total de cinco años en prisión. Durante ese tiempo, se vio obligado a trabajar al menos 16 horas al día, a veces hasta 18, sin días festivos ni fines de semana, fabricando productos como flores de plástico, luces navideñas y prendas de vestir.
Cuando se negó a cooperar, le pusieron esposas a la espalda y le aplicaron descargas eléctricas de alto voltaje entre varias personas. Tras cinco días de huelga de hambre, lo obligaron a permanecer en cuclillas durante horas y, posteriormente, lo forzaron a arrodillarse ante cientos de detenidos y a confesar ser un "criminal".
Huang también relató haber sido sometido a un "lavado de cerebro" forzado, que lo privaron de sueño durante meses y que lo obligaron a ver videos y leer materiales que difamaban a Falun Dafa.
También estuvo retenido en régimen de aislamiento durante casi un año, con contacto limitado a las siete personas encargadas de vigilarlo. Estas personas registraban sus palabras y acciones diariamente y las reportaban a los guardias. Las autoridades también arrestaron a sus padres, quienes practicaban Falun Dafa, en un intento por obligarlo a renunciar a su fe.
De la persecución interna a la represión transnacional
La sesión informativa también se centró en el tema de la represión transnacional por parte del gobierno chino, que ejerce presión sobre las personas que viven fuera de China y sus familias.
La defensora uigur-estadounidense de los derechos humanos Ziba Murat relató la experiencia de su madre, Gulshan Abbas, quien ha estado detenida por las autoridades chinas durante más de ocho años.
Ziba Murat pide al PCCh que libere a su madre. (NTD TV/Captura de pantalla Minghui.org)
Murat contó que su madre es una médica jubilada en China. En septiembre de 2018, su tía, ciudadana estadounidense, dio una charla en el Instituto Hudson de Washington de la persecución a los uigures en Xinjiang. Seis días después, Abbas desapareció.
Murat supo después que su madre había sido condenada a 20 años de prisión después de un juicio secreto. Permanece detenida en China. Cree que la detención de su madre fue una represalia por las declaraciones públicas de su tía en Estados Unidos y que esto demuestra cómo la represión del Partido Comunista Chino afecta a las personas dentro de Estados Unidos y a sus familias.
Steve Lance, productor ejecutivo, presentador del programa Capital Report en NTD (una cadena de televisión en inglés) y periodista de investigación, afirmó que la represión transnacional implica algo más que violencia y amenazas físicas directas; en ocasiones, dicha represión adopta formas más encubiertas. Desde principios de la década de 2000, el Comité Central del PCCh y la Comisión Militar Central aprobaron la estrategia de las "Tres Guerras": "Guerra de opinión pública (guerra mediática), guerra jurídica y guerra psicológica".
El periodista de investigación Steve Lance interviene en la rueda de prensa. (NTD TV/Captura de pantalla Minghui.or)
Lance afirmó que, durante los últimos dos años, su equipo identificó un patrón al investigar la represión contra Falun Dafa y Shen Yun Performing Arts, un grupo fundado por practicantes de Falun Dafa. Añadió que documentos internos del gobierno chino obtenidos por el equipo de investigación revelan que Shen Yun y Falun Dafa fueron designados como objetivos de una represión que empleó las tres tácticas mencionadas anteriormente.
Considera que el mayor desafío al que se enfrenta el gobierno federal estadounidense es la falta de un mecanismo unificado para "conectar los puntos": mientras que los tribunales se ocupan de las demandas, las agencias locales de las quejas laborales y el FBI de las amenazas, el PCCh opera ejecutando una estrategia integral a nivel macro. El gobierno estadounidense debe establecer un mecanismo interinstitucional para obtener una visión holística de la situación y evitar que sus sólidas instituciones democráticas se conviertan, inadvertidamente, en instrumentos de la represión transnacional del PCCh.
“¿Quién decide el futuro de los creyentes?”
Ryan Fioresi, director ejecutivo de la Campaña Internacional por el Tíbet (ICT), relató la difícil situación de dos jóvenes tibetanos que deseaban convertirse en monjes. Según un informe reciente, debido a las restricciones a las actividades religiosas, se vieron obligados a esconderse en un monasterio. Huyeron cuando la policía llegó para detenerlos y trágicamente, se ahogaron.
Ryan Fioresi. (NTD TV/Captura de pantalla Minghui.org)
“¿Quién decide si un joven tibetano puede convertirse en monje? ¿Quién decide qué enseñará un monasterio, a qué líderes religiosos pueden seguir los tibetanos? Y, en definitiva, ¿quién decide el futuro del budismo tibetano?”, preguntó Fioresi. Añadió que la libertad religiosa implica que estas decisiones deben recaer en los propios creyentes.
Grupos religiosos piden el fin de la persecución
David Trimble, en representación de la Asociación por la Libertad Religiosa, señaló que personas de diversas tradiciones religiosas y de fe se habían reunido ese día para alzar la voz porque la libertad religiosa concierne al derecho fundamental de todo individuo a vivir de acuerdo con sus propias creencias.
David Trimble interviene en la rueda de prensa. (NTD TV/Captura de pantalla Minghui.org)
Trimble hizo un llamamiento a diversos grupos —entre ellos cristianos, católicos, budistas tibetanos, practicantes de Falun Dafa y uigures— para que se pronuncien colectivamente en defensa de la libertad de religión y de creencias.
Los participantes también pidieron al presidente Trump que planteara la cuestión de la persecución a las creencias religiosas por parte de las autoridades chinas durante sus conversaciones con Xi Jinping e instaran al Partido Comunista Chino a liberar a las personas detenidas por su fe.
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