(Minghui.org). Me gustaría compartir una de mis recientes experiencias, una experiencia que me ayudó a adquirir un nuevo entendimiento y a ver con mayor claridad la línea divisoria entre los "asuntos humanos cotidianos" y "el camino de la cultivación". Redescubrí el lugar que realmente le debo dar a la cultivación en mi vida cotidiana.

Hace unos meses se aproximaba uno de los eventos más importantes en la vida de mi familia: la boda de mi hijo. Desde el principio, supe que esta responsabilidad requeriría mucho tiempo y energía. Había muchas cosas que hacer, incluyendo la planificación, viajes frecuentes y diversos arreglos, y estas diferentes preocupaciones llenaban mis días. Estaba ocupada con diferentes tareas todos los días y sentía que el tiempo pasaba muy rápido.

En ese tiempo, me di cuenta de que, como practicante de Falun Dafa, tenía muy poco tiempo para estudiar el Fa y hacer los ejercicios. A menudo me decía a mí misma: “Cuando terminen los preparativos de la boda, volveré a mi rutina de cultivación anterior”. De esta manera, pospuse mi práctica de cultivación hasta haber terminado con mis responsabilidades diarias y solo practicaba si me sobraba tiempo.

Sin embargo, los días pasaban rápido y ese tiempo extra casi nunca aparecía.

Afortunadamente, la ceremonia de boda salió muy bien. La celebración estuvo tranquila y dejó recuerdos hermosos e inolvidables para todos los miembros de la familia y los invitados. Todo parecía satisfactorio; sin embargo, cuando terminó la boda, sentí una extraña pesadez y tristeza en lo más profundo de mi corazón.

Esta tristeza no provenía del agotamiento físico, sino más bien de darme cuenta de que, durante ese tiempo, no había sido diligente en mi cultivación y había permitido que los asuntos cotidianos reemplazaran la parte más importante de mi vida.

Al mirar hacia mi interior, me di cuenta de que mi error tenía su origen en mis prioridades. Había permitido que los asuntos cotidianos, aunque importantes y aparentemente necesarios, reemplazaran la cultivación en mi vida.

Me pregunté: "¿Elegí la cultivación solo para pasar mi tiempo libre? ¿Soy practicante solo cuando estoy libre de mis responsabilidades diarias? Elegí el camino de la cultivación como algo que pertenece a cada día y a cada momento de mi vida, no solo para los momentos en que las tareas cotidianas están terminadas y me queda algo de tiempo libre".

Llegué a comprender claramente que, si dejo la cultivación en un segundo plano, ni siquiera los asuntos humanos cotidianos saldrán tan bien como deberían. Cuando mi mente no está guiada por los pensamientos rectos de un practicante, me vuelvo impaciente, me preocupo, me apego y me siento inquieta al enfrentarme a los problemas. Exteriormente, las cosas pueden seguir avanzando, pero interiormente pierdo la paz y la claridad que necesito.

Decidí que, de ahora en adelante, cuando me despierte por la mañana, antes de hacer cualquier otra cosa, cumpliré primero con mis responsabilidades de cultivación. Estudiaré el Fa, haré los ejercicios, enviaré pensamientos rectos, mantendré pensamientos rectos en mi mente y aclararé la verdad. Estas cosas deben ser mis prioridades y nunca deben posponerse para “más tarde”. Si descuidara este principio, todo mi día se construiría sobre una base inestable.

Después de volver a esta rutina, vi claramente que no solo mejoró mi cultivación, sino que mis asuntos cotidianos también se volvieron más fluidos y armoniosos. Mi mente se volvió más tranquila y tuve mayor paciencia y sabiduría al lidiar con las responsabilidades familiares y sociales.

Esta experiencia me enseñó que la cultivación no está separada de la vida cotidiana, y que los cultivadores no deben practicar solo en su tiempo libre. La cultivación es la base de nuestras vidas, y todo lo demás debe construirse sobre ella. Cuando situamos este principio correctamente, nuestro camino de cultivación se vuelve más claro, y los asuntos cotidianos, sin alejarnos de nuestro camino, encajan naturalmente en su lugar adecuado.

Espero que este testimonio sirva como un recordatorio para otros practicantes sobre la importancia de la cultivación, incluso durante los períodos más ajetreados de la vida, y les ayude a hacer de la cultivación la elección constante para cada día y cada momento.

Por último, me gustaría expresar mi gratitud a nuestro compasivo Shifu. Espero poder cultivarme con diligencia y, algún día, regresar a mi verdadero hogar junto a él.