(Minghui.org) Durante muchos años busqué un camino verdadero que me permitiera encontrar armonía y sentido a mi vida. Esta intensa búsqueda a veces me llevó a extremos: me distancié de la vida y de mis responsabilidades; otras veces me sentía confundida y alejada de la espiritualidad.

Me esforcé mucho por encontrar un verdadero maestro viajando a lugares considerados espirituales. Sin embargo, estos viajes no me llevaron a lo que buscaba. En el vasto mar de creencias, me sentía atraída por diferentes caminos. Aunque por momentos vislumbré una luz tenue, pronto se desvanecía.

Hace aproximadamente dos años, emprendí un viaje a pie con un amigo. Él se cansó y me pidió que le ayudara a cargar algunas de sus pertenencias, incluyendo dos libros que pensaba empezar a leer durante nuestro viaje.

Aquella noche, al descansar, tomé uno de los libros y comencé a leer. En el instante en que abrí la primera página del libro (Falun Gong) , algo en mi interior se iluminó, y lo que leí me resultó profundamente familiar. Con cada célula de mi ser, sentía que este era el camino que había estado buscando durante años.

Enseguida comencé a leer el otro libro (Zhuan Falun) y me di cuenta de que había terminado el primero y estaba a mitad del segundo. Perdí la noción del tiempo y del espacio mientras leía estos libros.

Cuando le pregunté a mi amigo sobre el libro, me dijo que él aún no lo había leído y que era un regalo de otro amigo.

Luces mágicas a lo largo del camino

La primera vez que leí Zhuan Falun, no entendía muchas cosas del libro. Sentía como si simplemente leyera las palabras, pero no las comprendía del todo.

Como una persona sedienta que nunca logra saciarse, leí el libro una y otra vez. Sin embargo, cada vez que lo leía, era como si una luz mágica iluminara de repente algo, y me asombraba darme cuenta de que en lecturas anteriores no había reparado en ciertas frases.

Poco a poco comprendí que esto formaba parte de mi proceso de comprensión, que se fue aclarando con el tiempo. Ahora he leído Zhuan Falun muchas veces, y cada vez que me encuentro con una frase que siento como si la leyera por primera vez, hago una pausa, sonrío y sigo leyendo.

Ahora comprendo mejor que el Fa, en diferentes niveles, continúa guiándome y revelándose a través de la lectura repetida, y soy guiada hacia niveles cada vez más elevados.

Las puertas se abren en los sueños

Unos días antes de que comenzara el viaje con mi amigo, tuve un sueño en el que visitaba un santuario situado en la cima de una colina. Tenía columnas con altos arcos y una escultura de un Buda reclinado, tumbado de lado, con los ojos cerrados y una suave sonrisa. La imagen me pareció muy extraña y a la vez vívidamente real.

Junto a los arcos, habían colocado dos cojines: uno amarillo y otro naranja.Al despertar, busqué exhaustivamente en internet la ubicación del lugar que vi en mi sueño, pero no tuve éxito.

Más tarde, durante el viaje, mientras estaba en medio de la lectura del libro, tuve otro sueño. Me vi como una sábana blanca sin límites, y el Fashen (cuerpo de Fa) de Shifu , junto con varios seres vestidos con túnicas de color amarillo brillante, moviéndose a una velocidad extremadamente alta, colocaron una galaxia sobre la superficie de la sábana.

Después de releer Zhuan Falun, sentí que podría tratarse de un Falun.

La casa donde me alojaba no tenía calefacción y, una noche de invierno extremadamente fría, me desperté de repente porque hacía muchísimo calor. No lograba entender cómo podía haber tal calor en medio de aquel frío que calaba hasta los huesos.

Más tarde, leí sobre el fluir del gong y el calor repentino que un cultivador a veces puede sentir, así que pensé que tal vez yo también lo había experimentado.

Como dijo Shifu en Zhuan Falun :

"Aquellos que poseen gongneng o quienes son sensibles posiblemente lo perciban; mientras duermen o en algún otro momento, es posible que sientan repentinamente una corriente caliente bajando desde la coronilla y penetrando todo el cuerpo." (Cuarta LecciónZhuan Falun)

Todo se estaba desarrollando. Sin embargo, aún no comprendía la profundidad de la felicidad y la verdadera bendición que experimenta un practicante de Dafa cuando obtiene el Fa.

El verdadero poder reside en soltar los apegos

Tuve experiencias sensoriales muy inusuales cuando comencé a practicar la cultivación. A veces sentía que volaba, otras veces, al meditar, sentía un poderoso flujo de energía que formaba una corriente circular entre mis manos; era tan tangible que sentía como si mis manos pudieran posarse sobre ella.

A veces también sentía una energía diferente y sorprendente que fluía con fuerza al hacer los ejercicios: como un canal misterioso que recorría parte de mi cuerpo. Otras veces sentía sensaciones similares a la electricidad que emanaban de mis dedos de las manos o de los pies.

También hubo momentos en que una corriente de energía parecía recorrer mi cuerpo de arriba abajo o de abajo arriba. A veces, al hacer los ejercicios, sentía como si mi cuerpo se partiera en dos, mientras una poderosa corriente de energía atravesaba el centro de mi cabeza.

Debido a mi comprensión tan superficial, pensé que tenía esas sensaciones porque era una practicante excepcional. Entonces, un día tuve una difícil prueba de xinxing

Me enamoré de un hombre que estaba a punto de casarse, pero me lo ocultó. A veces le contaba mis experiencias en Turquía y él escuchaba con atención y me hacía preguntas.

Mi última experiencia fue que, después de meditar, pude ver claramente el dorso de mis manos frente a mí, y mis manos se sentían como una masa de niebla energética. Sabía que no debía hablar de mis experiencias con nadie, ni siquiera darles importancia.

Pero un día, le conté a este hombre sobre mis experiencias. ¿Acaso mi deseo de no hablar de mis experiencias era un apego a presumir?

Poco después de contarle lo que había vivido, descubrí que estaba a punto de casarse y me encontré atrapada en un dilema. Sabía que esto era una prueba importante para mí y también sabía cuál era el camino correcto. Sin embargo, sentía como si hubiera perdido la capacidad de elegir el camino correcto.

Sentía que me ahogaba en un torbellino de apego emocional. Una noche, mientras caminaba por la calle, sentí que mi dolor emocional se había vuelto más grande de lo que podía soportar, y le pedí desesperadamente ayuda a Shifu para poder superar esta prueba.

Mientras me iba a dormir, repetidamente recite en mi corazón: “¡Shifu, por favor ayúdame!”.

Esa noche, soñé que estaba atrapada en una montaña con rocas afiladas y una pendiente extremadamente empinada, y ni siquiera había un lugar donde dar un paso. Miré hacia abajo y supe que si daba otro paso, caería. El sueño se sintió tan profundo y real, como si mi alma estuviera realmente allí.

Estaba a punto de dar un paso hacia el valle cuando de repente oí una voz fuerte que decía: “¡Por ahí no! ¡Ven por este camino!”. La voz era extremadamente poderosa.

Miré hacia la montaña que tenía delante. Era el Fashen de Shifu, quien me indicaba el camino con un gesto de la mano. En el sueño, el Fashen de Shifu parecía un maestro de artes marciales: solemne y majestuoso. Su voz aún resonaba en mis oídos.

Al despertar, estaba segura de que, con la ayuda de Shifu, tenía la capacidad de superar este complicado apego emocional. Apenas logré superar esa prueba.

Sentía que era una prueba que quizás una persona común de buen carácter y sin habilidades especiales, habría superado fácilmente. Pero yo tuve muchas dificultades porque creía que la cultivación implicaba adquirir habilidades sobrenaturales y experimentar las sensaciones que yo sentía.

Esta experiencia me ayudó a comprender que el verdadero poder y la maravilla residen en el corazón de un cultivador y en su deseo de mejorar, y que la verdadera cultivación consiste en desprenderse de los apegos.

Después de esta profunda experiencia, comencé a prestar más atención en mirar hacia mi interior y en mejorar de mi carácter moral. Comprendí que la verdadera cultivación  reside en purificar y limpiar el corazón y la mente.

Mis cambios físicos después de comenzar a practicar

Cuando comencé a leer Zhuan Falun, no tenía ningún conocimiento ni comprensión de las prácticas orientales, el qigong o la curación de enfermedades. No padecía ninguna enfermedad grave. Poco a poco, comencé a notar algunos cambios físicos que me llamaron la atención.

Las manchas blancas debajo de mis uñas, que tenía desde la infancia, desaparecieron. Sentía curiosidad y me puse a investigar. Descubrí que esas manchas blancas son un indicio de deficiencia vitamínica, algo que aparentemente padecía desde la infancia y que ya no estaba presente.

Lo que me sorprendió aún más fue que el dolor que solía sentir antes de la menstruación disminuyó considerablemente. Me costaba creer que, después de años acostumbrada al dolor, mi cuerpo pudiera pasar por su ciclo menstrual natural sin sufrir tanto.

Pero estos cambios no se limitaron a mi cuerpo físico. Desde pequeña le tenía miedo a estar sola en la oscuridad, pero en mi último viaje me vi obligada a pasar varias noches sola en un valle lleno de cuevas. Esta vez no sentía miedo. Todavía recuerdo con claridad aquella noche, cuando me di cuenta de que también se habían producido cambios en mi psique.

Recordé los años en que tomaba medicamentos contra la ansiedad y los antidepresivos.

Pero después de empezar a practicar Falun Dafa, dejé de caer en largos periodos de oscuridad espiritual. Ante cada obstáculo que encontraba, siempre podía encontrar un camino en mi interior, y cada dificultad se convertía en una oportunidad para mirar hacia adentro.

Mi cuerpo y mi mente se sentían cada vez más en armonía. Esta sensación se hizo especialmente palpable después de practicar Falun Dafa: caminaba con ligereza y sentía como si una brisa fresca recorriera mi cuerpo. Podía percibir los olores con mayor intensidad, todo parecía más brillante y los sabores eran más intensos.

A veces la gente comenta sobre el brillo de mis ojos, lo joven que aparento y la energía positiva que emana de mí. Siempre les digo que es porque practico Falun Dafa. Falun Dafa es extraordinario.

El sufrimiento es precioso

Después de practicar durante un tiempo, comprendí mejor la naturaleza del dolor y el sufrimiento. Cuando cometía un solo error, una parte de mi cuerpo se veía afectada por el yeli de enfermedad, y podía percibir cierto apego que tenía.

Cuando descuidaba cultivar mi forma de hablar, me dolían los dientes. Cuando tenía apegos relacionados con el deseo y el sentimentalismo, sentía un dolor intenso en el abdomen y la parte baja del abdomen. Si era perezosa, mi cuerpo se ponía rígido y, a veces, pensamientos negativos me invadían la mente.

Si no hubiera vivido estas experiencias, ¿habría podido percibir con tanta profundidad la naturaleza de esos pensamientos o comportamientos que me alejaban de la naturaleza benevolente del universo? ¿Acaso estas dificultades no fueron luces guía para mi crecimiento y para comprender qué aspectos debía abordar dentro de mí?

El significado de la palabra «milagro» es diferente para mí. Un milagro ya no es un acontecimiento repentino o emocionante. Más bien, es la voluntad humana de soportar la monotonía y el aburrimiento de ciertos momentos de la vida, sin intentar embellecerlos. Deseo mantenerme firme y continuar por este camino que purifica el alma y limpia el cuerpo y el corazón.

Siento una profunda gratitud hacia Shifu y este luminoso camino espiritual. Estas experiencias se basan en mi comprensión actual y deseaba compartirlas con ustedes.