(Minghui.org) Salí de prisión en 2015. Como no podía regresar a mi antiguo hogar, me quedé en casa de una pariente que también practicaba Falun Dafa. Su esposo, que no era practicante, se molestaba al verme y me ignoraba. Cuando él estaba en casa, yo iba al parque durante el día y leía Zhuan Falun. Ese verano, mi pariente me presentó a una maestra jubilada llamada Ailing, que no practicaba Dafa. Abrimos juntas un centro de tutorías y acordamos compartir los gastos y conservar cada una lo que ganara. Por fin tuve un ingreso.
Me mudé al centro de tutorías. Durante el día servía como aula y por la noche instalaba allí una cama plegable para dormir. Aunque estaba en el primer piso y no tenía cortinas, me sentía muy satisfecha mientras pudiera estudiar el Fa y hacer los ejercicios. Aunque la vida era difícil, estudiaba el Fa con mucho entusiasmo. Las palabras de Shifu fluían hacia mi corazón y sentía que cambiaba rápidamente: Dafa me purificaba y me llenaba de alegría y paz.
Después de que terminaron las vacaciones de verano, Ailing me dijo que nuestra colaboración había terminado. Me sorprendí y le pregunté, “querías asociarte conmigo cuando no teníamos estudiantes, pero ¿por qué ya no quieres trabajar juntas ahora que tenemos estudiantes?” Ella no dijo nada. Le dije que practicaba Falun Dafa y que respetaría su decisión.
Cuando se lo conté a mi pariente, no se puso contenta. Dijo que necesitaba hablar con Ailing. Yo sentía que no había hecho nada malo y que no estaba bien que Ailing se comportara de esa manera. Sin embargo, mientras estudiaba el Fa, leí el siguiente pasaje en Zhuan Falun:
“Esto no surge de un corazón de misericordia; él no ha descartado para nada ese corazón de fama y beneficios, así que es absolutamente imposible que nazca un corazón de misericordia”. (Segunda Lección, Zhuan Falun)
Me sorprendí y comprendí de inmediato la situación. Mi mente se aclaró y me sentí aliviada, así que le pedí a mi pariente que no hablara con Ailing.
Otra cosa inesperada ocurrió cuando recibí mi salario a fin de mes. Habíamos acordado que no tenía que pagar alquiler mientras pasara la noche en el centro de tutorías, porque eso no interfería con las clases y yo limpiaba el edificio. Sin embargo, me descontaron 900 yuanes del salario por el alquiler y los servicios públicos. Se suponía que recibiría más de 1.000 yuanes por todo el verano, pero solo recibí un poco más de 200 yuanes, lo que ni siquiera alcanzaba para cubrir mis gastos de manutención. No le dije nada a Ailing ni le di mucha importancia. Pensé que todavía podía ayudarla cuando me necesitara y que quizá algún día podría enseñar una clase de secundaria.
Presenté solicitudes de empleo por internet, pero no recibí respuesta. Después, comenzaron a llegarme invitaciones de la ciudad donde había trabajado anteriormente; sin embargo, tendría que viajar constantemente entre las dos ciudades. Entonces, un día frío de octubre, Ailing me dijo, la maestra que te reemplazará ya llegó. Solo tienes que entregar el horario de clases. No necesitas venir la próxima semana. Fue entonces cuando comprendí que Ailing quería que me fuera desde hacía mucho tiempo. No tuve más remedio que regresar a mi antigua ciudad para enseñar. Cuando lo hice, mis ingresos aumentaron considerablemente.
Pronto conocí a mi esposo, que también es practicante, y fuimos felices. Era como si todo hubiera sido arreglado y yo debiera haber regresado a casa mucho antes. Mi decisión de no regresar se basaba en la lógica humana. Más tarde, Ailing se disculpó conmigo. Dijo que había conservado mi cama allí durante mucho tiempo. No la culpé, porque sabía que un practicante debe abandonar los apegos a la fama y al beneficio personal. Nuestro camino de cultivación está arreglado por Shifu. Para un practicante, seguir el curso natural significa seguir los estándares del Fa a medida que se desarrollan las cosas, en lugar de seguir la lógica de la gente común y esforzarse por obtener algo. Una vez bromeé con mi esposo diciendo que debíamos agradecerle a Ailing, porque si ella no me hubiera dejado marchar, quizá nunca nos habríamos conocido.
Eliminando el apego a no aceptar que me acusen injustamente
Mi suegra, que también es practicante de Dafa, me contó una experiencia que tuvo mientras hacía los ejercicios. Decidí aprovechar su buen estado de ánimo para señalarle el malentendido que había tenido conmigo cuando su hijo estaba atravesando una tribulación de yeli de enfermedad. Le dije que, como no podía abandonar su apego a los lazos familiares, había pensado que yo había hecho algo malo. Esperaba que cambiara su concepto sobre mí. De inmediato se enfadó mucho e insistió en que realmente había hecho aquello de lo que me acusaba. No pude mantener la calma y discutimos. Nuestras voces eran tan fuertes que los hermanos de mi esposo vinieron para separarnos.
Más tarde, una compañera practicante me dijo que había sido una gran oportunidad para mejorar, pero que no la había aprovechado. Después de reflexionar tranquilamente, me sentí mal. No podía entender por qué insistían en que había hecho algo que claramente no había hecho ni por qué no se me permitía explicarlo. La practicante mencionó una representación de Shen Yun sobre un monje eminente de la antigüedad que fue acusado injustamente de ser el padre de un niño. El monje no dijo nada para defenderse y crió al niño. De repente pensé en la Tolerancia. Aunque mi suegra y yo somos cultivadoras, tenemos diferentes entendimientos del Fa.
Yo quería que ella cambiara, pero como su xinxing no había mejorado, no pudo hacerlo. Yo no había logrado ser tolerante.
Cuando mi esposo estaba atravesando una tribulación de yeli de enfermedad, mi suegra proyectó sobre mí todos sus miedos, preocupaciones y ansiedades. Se angustiaba cada vez que me veía y me culpaba por todos los problemas físicos de su hijo. Incluso hablaba mal de mí con otros practicantes. Yo era el único desahogo para sus frustraciones. En aquel momento me quedé realmente sorprendida por su comportamiento y me resultaba difícil aceptarlo.
Normalmente, mi suegra es muy amable conmigo. Tenemos una relación muy estrecha y a veces digo que me cuida mejor que mi propia madre. Pero me sorprendió profundamente ese cambio de 180 grados, que me hizo sentir muy agraviada. Cuando me tranquilicé y miré hacia dentro, comprendí que había desarrollado un apego hacia ella.
Mi suegra siempre ha estado muy apegada a su hijo. Cuando él estuvo en peligro, no podía comer ni dormir y olvidó que era una practicante de Dafa. Más tarde me dijo que no había hecho los ejercicios durante tres meses.
Shifu dijo:
“Si este qing no se corta, no puedes realizar el xiulian”.
(Cuarta Lección, Zhuan Falun)
También comprendí que el apego que había desarrollado hacia mi esposo era igualmente peligroso. Por aquel entonces, algunos practicantes difundían rumores infundados sobre mí relacionados con cosas que habían sucedido dos o tres años atrás. Estos malentendidos seguían circulando. Me sentía realmente agraviada. Sabía que necesitaba mejorar, pero no lograba encontrar la raíz del problema. Así que continué estudiando el Fa.
Shifu dijo:
“…tú tienes razón, tú no tienes errores, ¿Y? ¿Acaso te has elevado en el Fa?”. (Enseñando el Fa en Manhattan, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. X)
Leí repetidamente este párrafo del Fa y cada una de sus frases apuntaba directamente a mi corazón. Me dije: “Sí, tienes razón; no lo hiciste, ¿y qué? ¿Has mejorado tu xinxing? ¿Has abandonado tus apegos?”. Poco a poco, mi corazón se tranquilizó.
Recientemente comprendí la razón por la que me han malinterpretado repetidamente: no puedo aceptar que me acusen injustamente. Cuando era pequeña, mi madre solía decir una frase: “Puedo sufrir cualquier pérdida, pero no aceptaré que me acusen injustamente”. Formé el mismo concepto. Cuando comprendí realmente que ese era el problema, el concepto arraigado de que no podía aceptar que me acusaran injustamente se desintegró. Comprendí que no es importante lo que otros digan sobre lo que hice o no hice. Shifu lo sabe todo, los seres divinos lo ven y eso es suficiente. El principio del universo es justo. Cuando lo consideré desde esta perspectiva, mi corazón se volvió abierto, tranquilo y amplio.
Yo era una niña muy introvertida e insegura. En lo más profundo de mi corazón, siempre deseaba recibir reconocimiento y estímulo. Me esforzaba por hacer todo lo mejor posible para ser reconocida y elogiada. A medida que mi cultivación mejoraba, comprendí la importancia de cultivar el corazón y la mente. No es importante que algo tenga éxito o no; lo importante es si mi intención es pura cuando lo hago. Cuando la intención es pura y recta, uno puede ser desinteresado y firme en sus acciones. Entonces, lo que los seres humanos no pueden hacer, los dioses lo harán por ellos y Shifu lo hará por los practicantes.
Todas las capacidades sobrenaturales nos las da Shifu o él nos ayuda a lograrlas. Las capacidades humanas no se parecen en absoluto a las capacidades divinas. Cuando el xinxing de una persona se eleva, deja de estar limitada por los principios de niveles inferiores y puede hacer cosas que la gente común no puede hacer. Al examinarlo más profundamente, el deseo de recibir reconocimiento y estímulo es un deseo de fama. Simplemente debemos mejorar nuestro corazón y nuestra mente, y ser buenas personas, e incluso mejores personas de acuerdo con los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.
Lo anterior es mi entendimiento actual. ¡Una vez más, estoy agradecida a Shifu!
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