(Minghui.org) ¿Cómo es posible ganarse la vida con un solo brazo en la agricultura moderna actual, impulsada por la alta eficiencia y la rentabilidad? Lin Zhilong, un pequeño agricultor de Taiwán, tiene una respuesta sencilla: mantener los pies en la tierra y ser siempre fiel a la propia conciencia.
A pesar de los desastres naturales, las presiones cotidianas y las críticas de sus colegas, Lin Zhilong insiste en seguir su propio camino: cultivar sin pesticidas ni fertilizantes químicos y mantener métodos laboriosos y minuciosos para producir cultivos que la gente pueda consumir con confianza y los disfrute.
Su persistencia, que a primera vista podría parecer insensata, nace de las experiencias vividas tras comenzar la práctica de cultivación en Falun Dafa (también conocido como Falun Gong).

Lin Zhilong regando sus cultivos (Minghui.org)
Un libro abre una nueva perspectiva de la vida
Cuando tenía cinco años, Lin Zhilong perdió el brazo derecho en un accidente con maquinaria. Su madre, desconsolada, le enseñó a escribir con la mano izquierda y también lo inscribió en clases de pintura. Durante su crecimiento, tuvo que enfrentarse a muchas miradas críticas de los demás; la pintura y la literatura se convirtieron en su refugio en aquellos años.
Lin Zhilong descubrió el libro Zhuan Falun cuando era estudiante universitario, y esto cambió su perspectiva de la vida.
"Como la mayoría de la gente, solía pensar que la vida consistía en entrar en una buena universidad y encontrar un trabajo bien remunerado tras graduarme", comentó. "Pero Zhuan Falun cambió mi visión del mundo y de mí mismo. Me ayudó a comprender el verdadero sentido de la vida".
Lin Zhilong decidió practicar Falun Dafa; comenzó a reflexionar sobre sí mismo y a mejorar su carácter. Empezó a tratar a los demás con mayor sinceridad y amabilidad. Cuando surgían conflictos, aprendía a dejar de lado el interés propio y a tratar a los demás con comprensión y tolerancia. Poco a poco, Verdad-Benevolencia-Tolerancia —los principios fundamentales de Falun Dafa— se convirtieron en el estándar que se esforzaba por seguir al relacionarse con los demás y al afrontar las diversas pruebas de la vida. Aprender a cultivar con un solo brazo
Cuando Lin Zhilong tenía poco más de treinta años, su madre fue víctima de una estafa en la que perdió varios millones de dólares taiwaneses, y la casa familiar en su ciudad natal corría el riesgo de ser embargada y subastada.
Él recordaba: «Las enormes deudas repentinas me hicieron sentir como si hubiera caído de golpe en un pozo sin fondo. Casi perdí el rumbo».
«Entonces recordé las enseñanzas de Falun Dafa y comprendí que ninguna de las tribulaciones de la vida es un accidente. En lugar de quejarme, debía afrontar la situación con calma y mostrar bondad hacia mi madre, quien sufría profundamente en aquel momento».
Lin Zhilong aceptó tres empleos para ayudar a su familia a saldar las deudas durante aquel periodo difícil.
Alrededor de 2010, surgieron varios problemas de seguridad alimentaria en Taiwán. Más tarde, a ambos padres les diagnosticaron cáncer. Todo esto hizo que Lin Zhilong tomara conciencia de la importancia de la seguridad alimentaria y la salud pública.
En 2018, a los 37 años, renunció a su trabajo en Taipéi y regresó a su ciudad natal para dedicarse a la agricultura, con la esperanza de cultivar productos seguros y de calidad.
Sin embargo, decirlo era más fácil que hacerlo, especialmente para alguien con poca experiencia y un solo brazo. Acudió a aprender de Wu Qingzhong, un agricultor veterano de la zona.
Al principio, Lin Zhilong quería demostrar su valía cargando equipos pesados y trabajando en los campos hasta quedar totalmente agotado. Incluso intentaba cargar sacos de arroz a la espalda con una sola mano, pensando que el trabajo duro y extenuante compensaría la pérdida de su brazo.
Para su sorpresa, Wu Qingzhong lo reprendió diciendo: «No has encontrado la manera adecuada de hacer las cosas dada tu condición, y no has puesto realmente el corazón en la agricultura. Si sigues así, ¡no durarás mucho!».
Las palabras de Wu Qingzhong fueron una llamada de atención para Lin Zhilong, quien comprendió que poner el corazón en algo no consiste en alardear, sino en utilizar la sabiduría para encontrar un método apropiado.
Así, aprendió a aprovechar bien los recursos para aliviar la carga del trabajo pesado. También amplió sus conocimientos sobre el clima, el suelo y las características específicas de los distintos cultivos.
Tras unos años de aprendizaje y adquisición de experiencia, finalmente alquiló una parcela de tierra y creó su propia pequeña marca agrícola.
Cultivar productos limpios guiándose por los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia
Los transeúntes pueden ver a Lin Zhilong inclinado en los arrozales, arrancando las malas hierbas con su único brazo. Emplea el método de deshierbe que más tiempo y esfuerzo requiere para evitar el uso de herbicidas, pesticidas o fertilizantes químicos.
Lin Zhilong comenta: «Eliminar las malas hierbas con herbicidas cuesta apenas unos cientos de dólares, pero el costo asciende a casi 2.000 dólares diarios si se arrancan a mano».
Aun así, se mantiene fiel al método de cultivación que eligió, basado en los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia de Dafa. Lin Zhilong cree que debe mantenerse fiel a su conciencia, en lugar de perseguir únicamente la producción masiva y las ganancias. Jamás vendería sus productos a otras personas si no estuviera seguro de su calidad.
Los cereales son un alimento esencial, y lo que la gente consume puede repercutir tanto en su salud física como mental. Él afirmó: "Ya que he decidido dedicarme a la agricultura, debo asumir la responsabilidad de ofrecer a las personas alimentos de auténtica calidad".
La integridad moral de Lin Zhilong también se manifiesta en el trato que dispensa a sus clientes. Tras comenzar a vender sus productos en los mercados, representantes del gobierno local y de organismos sanitarios acudieron en varias ocasiones a inspeccionar sus cultivos.
"Al principio me sentía bastante tenso, pero luego me tranquilicé, ya que todos mis productos superaron las pruebas sin ningún problema", comentó Lin Zhilong. "Si alguien expresaba alguna duda, le invitaba a visitar mi almacén de grano".
En una ocasión, parte del grano se estropeó por no haberse almacenado correctamente. Cuando un cliente presentó una queja, él no intentó justificarse; en su lugar, pidió disculpas reiteradamente, ofreció el reembolso íntegro y envió una nueva partida de producto fresco para reemplazar el anterior.
"La gente compra mis productos porque confía en mí; cualquier crítica o sugerencia me sirve de recordatorio y de espejo para seguir reflexionando sobre mí mismo y mejorar aún más", señaló Lin Zhilong.
La fortaleza derivada de la práctica de Dafa
La agricultura no es tarea fácil, y a ello se suma la presión de gestionar una marca propia. Cuando no puede cumplir con los plazos de entrega por falta de existencias, encuentra paz y serenidad en su práctica diaria de los ejercicios de Falun Gong, especialmente en la meditación sentada.
"Cuando me siento inquieto o frustrado por diversos contratiempos, basta con que empiece a hacer los ejercicios con calma para que mi mente se aclare gradualmente y logre soltar esa frustración".
Lin Zhilong también compartió que comenzó a padecer una artritis grave a los cinco años y que, con frecuencia, el dolor le impedía dormir por las noches. Su madre lo llevó a buscar tratamiento a muchos lugares distintos, pero nada daba resultado. Sin embargo, unos dos meses después de empezar a practicar Falun Dafa, su artritis crónica desapareció milagrosamente. Ahora, con un cuerpo fuerte y sano, puede trabajar en el campo; sin embargo, en la agricultura existe una prueba que nadie puede controlar: el clima.
En algunas ocasiones, justo antes de la temporada de cosecha, la zona se vio azotada por tifones. Todas las frutas y verduras quedaron arruinadas, y los agricultores perdieron todo lo que habían invertido en sus cultivos esa temporada.
«A veces me preguntaba si podría seguir adelante», dijo Li Zhilong con una sonrisa amarga.
Tras sufrir varios desastres naturales, adquirió una nueva comprensión sobre el significado de «pérdida y ganancia».
«Los seres humanos somos, en realidad, bastante pequeños frente a la naturaleza», afirmó. «Por eso, nunca debemos dejarnos llevar por el orgullo simplemente porque hemos dominado algunas habilidades. No hay que darle demasiadas vueltas a las cosas; hay que mantener los pies en la tierra y centrarse en lo que hay que hacer».
Caminar por el camino recto
A medida que su pequeña marca se consolidaba, surgieron dudas y comentarios escépticos a su alrededor. Varias personas desconfiaban de sus motivos, y algunas incluso pensaban que su iniciativa buscaba despertar lástima por haber perdido un brazo.
Lin Zhilong reconoció que se sintió muy disgustado y enfadado cuando escuchó estos rumores por primera vez; incluso quiso hablar con esas personas para limpiar su nombre. Sin embargo, se calmó al recordar que no solo es agricultor, sino también un practicante de Verdad-Benevolencia-Tolerancia.
«En esta sociedad humana no existen los atajos; uno no debe depender de la suerte ni albergar ilusiones infundadas. Ante las sospechas y el escepticismo, me recordaba una y otra vez: ¡camina siempre por la senda recta!».
La exposición diaria a la intemperie, los desastres naturales, las cosechas y los altibajos de las relaciones humanas forman parte de la vida.
Con el tiempo, Lin Zhilong dejó de sentir la necesidad de demostrar nada y se centró simplemente en recorrer su camino con integridad. Para él, la agricultura no difiere de la cultivación espiritual: hay que hacer todo correctamente y mantenerse fiel a los principios tanto del cultivador como del agricultor, sin nada que ocultar ni de qué arrepentirse.
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