(Minghui.org) Mientras cursaba mi maestría en Australia, descargué el libro Zhuan Falun de internet. Después de leerlo, decidí practicar Falun Dafa (Falun Gong). Busqué en línea y encontré la información de contacto del coordinador de un centro de práctica local. Al llamarlo, me comentó que también había estudio grupal del Fa todos los fines de semana, así que fui al centro ese fin de semana.

Jamás olvidaré el 8 de octubre de 2005, el día en que comencé a practicar Falun Dafa. Poco a poco comprendí el verdadero significado de la vida y emprendí mi camino de regreso a mi verdadero ser. Asistía a clases de estudio del Fa cada semana y aprendí las cinco series de ejercicios. Solo podía meditar en la posición de loto completa durante unos diez minutos. También participé en un desfile navideño de la comunidad y conocí a muchos practicantes de otras ciudades. Fue una experiencia inolvidable.

Mi esposo se opone a que practique Falun Dafa

Mi esposo y nuestro hijo me visitaron en Australia al año siguiente. Cuando se enteró de que practicaba Falun Dafa, se enfureció. Siempre intentaba ser precavido en todo. Dado que la persecución contra Falun Dafa seguía siendo muy severa en China, creía que mi práctica pondría en grave peligro a nuestra familia y a mí, por lo que se opuso firmemente.

Empecé a hablar de Dafa mientras dábamos un paseo. Se enfadó tanto que me dio una patada en público. No me defendí y mi determinación de practicar se mantuvo firme.

Después de mi regreso a China, mi esposo se enfadaba a menudo al verme estudiar Falun Dafa. Sin embargo, no se oponía a que practicara los ejercicios, pues creía que mejorarían mi salud. Cuando nuestros familiares nos visitaban durante las vacaciones, yo aprovechaba para aclararles la verdad sobre Falun Dafa y la persecución. Si nuestros parientes expresaban su desaprobación, mi esposo se enfurecía, como si mi práctica le hiciera perder prestigio. Después de que se marchaban los invitados, estallaba en cólera. En una ocasión, destruyó mis DVD de aclaración de la verdad. Me entristeció mucho que se buscara problemas, pero sentí que no podía hacer nada al respecto.

Llamó a mi padre varias veces para quejarse y pedirle que me controlara. Mi padre temía que mi práctica afectara negativamente mi matrimonio, así que me dijo que volviera a casa cada vez que mi esposo se quejara. En cada ocasión, mi padre intentó convencerme de que abandonara Dafa, pero me negué; entonces él también se enfadaba. Me sentía impotente, porque no podía impedir que mi esposo llamara a mi padre para quejarse.

Sabía que mi esposo interfería mi cultivación porque no comprendía la verdad sobre Dafa. Sin embargo, se negaba a ver videos de aclaración o a consultar otros materiales informativos. Cuando estaba de buen humor, aprovechaba para compartir experiencias sobre la belleza de Dafa, como la forma en que su práctica trae armonía familiar, ayuda a la recuperación de enfermedades terminales y permite a los drogadictos superar sus adicciones y retomar una vida normal. Él sabía que Dafa era beneficioso, pero aún temía que me persiguieran. Así que asistía a los estudios de Fa y distribuía materiales de aclaración de la verdad cuando él no estaba presente.

De mal en peor

Mi esposo se sometió a una cirugía en 2015 y se quedó en casa recuperándose. Me ofrecí a leerle Zhuan Falun y él aceptó. Al principio, solo leía unas pocas páginas al día porque se impacientaba si leía más. Finalmente, le leí el libro completo. Luego comenzamos a leerlo por segunda vez. Esta vez, él leía en voz alta mientras yo escuchaba, ya que sentía que le costaba entender cuando yo le leía. En secreto, me alegré, pues era justo lo que esperaba.

A menudo hablaba sobre la cultivación del xinxing y aconsejaba a sus familiares que lo cultivaran. Cuatro meses después, leyó Zhuan Falun cuatro veces. Pensé que, puesto que había leído el libro, ya estaría listo para empezar a cultivarse. Pero no fue así. Años después, hablando de esto con mi esposo, me di cuenta de que no había comprendido lo que había leído. Sin embargo, a través de Zhuan Falun, aprendió que la gente debe ser considerada con los demás y no hacer el mal. Dijo que habría manejado las cosas de manera diferente en el trabajo si hubiera conocido estos principios antes.

En aquel entonces ya no podía asistir a las reuniones de estudio del Fa en grupo ni salir a aclarar la verdad sobre Dafa. Esperaba poder retomar estas actividades pronto. Una noche, durante la cena, le conté a mi esposo que antes de que él enfermara, había estado asistiendo a las reuniones de estudio y aclarando la verdad sobre Dafa con regularidad. Se disgustó mucho. Pero no cedí y seguimos hablando del tema hasta medianoche. Le dije que quería irme a la cama. Sin embargo, no me dejó descansar e insistió en que no podía dormir hasta que resolviéramos el asunto. Dijo que tendríamos que divorciarnos si no le prometía no volver a salir.

No me conmovió y me fui a la cama. A la mañana siguiente, no mencionó el divorcio, pero seguía molesto. Preparé la comida y hablé con él como siempre. Me ignoró; sin embargo, me sentí mucho más tranquila, ya que no tenía que hacer las tres cosas a sus espaldas.

Durante los años siguientes, se enfurecía por cosas como mi asistencia a grupos de estudio o la organización de materiales de aclaración de la verdad en casa. Se negaba a hablarme durante días y, a menudo, me hablaba con dureza, en un tono sarcástico y burlón.

Moderando mi voluntad

Mi esposo me golpeó varias veces. En una ocasión, me di cuenta de que no había recibido varias llamadas suyas durante una sesión de estudio en grupo por la noche. Al llegar a casa, estaba furioso y me pateó repetidamente. Durante los días siguientes, se le veía apesadumbrado.

En otra ocasión, compré una sartén por internet. Él se enfadó y se quejó de que ya teníamos suficientes sartenes, así que ¿para qué necesitábamos una nueva? Le dije que la había conseguido a buen precio y que la calidad era mejor. Por alguna razón, esto lo enfureció y me dio una bofetada que me tiró las gafas al suelo.

Un fin de semana planeamos visitar a mis suegros. Eran alrededor de las 9 de la mañana. No sé qué hice para irritarlo, pero justo antes de salir, volvió a perder los estribos conmigo. Me abofeteó y me amenazó, diciendo: "Te pegaré cuando quiera". Luego dio un portazo y se marchó.

De repente comprendí que estaba cometiendo pecados contra Dafa al tratar así a un practicante, y por lo tanto, estaba acumulando mucho yeli. Debe ser que las viejas fuerzas lo estaban utilizando para perseguirme, aprovechándose de mi debilidad por ceder ciegamente. Debo resistir esta persecución.

Cuando me di cuenta de esto, decidí no visitar a mis suegros. En cambio, me quedé en mi trabajo durante una semana. Mi suegra no notó ninguna diferencia, ya que no los visitaba cuando estaba ocupada trabajando. Cuando volví a casa el fin de semana siguiente, mi esposo seguía negándose a hablarme. Cociné e hice las demás tareas como de costumbre. Poco a poco, empezó a hablarme y su actitud hacia mí se volvió más cordial. Aunque seguía insultándome con frecuencia, la cantidad de veces que me pegaba disminuyó significativamente.

Desde una la forma de pensar de un cultivador, el maltrato físico de mi esposo me estaba ayudando a mejorar. Sin embargo, como no era consciente de esto, mi xinxing no mejoró. Una anciana practicante me invitó a su casa para estudiar los principios del Fa, y acepté. Pero mi esposo hizo todo lo posible por impedirlo y me dijo que no podría regresar si salía esta vez.

Lo peor fue que incluso me abofeteó delante de nuestro hijo. No fui. Cuando después me quejé con mi hijo, para mi sorpresa, me dijo que el problema estaba en mí: era obvio que quería divorciarme de su padre.

Las palabras de mi hijo me impactaron, porque comprendí que Shifu me estaba dando una llamada de atención. Debía mirar hacia adentro. Al examinarme, descubrí que, en efecto, tenía un problema. Mi esposo dejó de trabajar después de su cirugía, a pesar de haberse recuperado y de no haber cumplido los 50 años. Lo menospreciaba. Aunque no dije nada, mi actitud hacia él era condescendiente. Después de darme cuenta de esto, comencé a corregirme, cambié mi actitud y reprimí cualquier pensamiento despectivo.

Antes pensaba que había cometido un error al casarme con él, ya que era muy dominante e indiferente. Hacía y decía lo que le daba la gana, hasta que un día leí el artículo de una practicante que compartía su experiencia. Su esposo era muy obediente antes de casarse. Sin embargo, se volvió muy cruel con ella después de contraer matrimonio. Ella soñó que su esposo descendía del cielo a este mundo con ella y le prometía ser su apoyo y ayudarla en su cultivación.

Después de leer este artículo, me pregunté si mi esposo también me estaba ayudando en mi cultivación. La respuesta fue, obviamente, sí. Si tenía un esposo tan cariñoso que me escuchaba y me protegía siempre, ¿cómo podría librarme de cualquier apego?

Después de darme cuenta de esto, decidí escuchar a Shifu y analizar los problemas desde la perspectiva opuesta. Cada vez que tenía un conflicto con mi esposo, era yo quien tenía el problema. Cuando mi esposo se enfadaba conmigo, no discutía con él ni le guardaba rencor. Consideraba el comportamiento de mi esposo como un reflejo de mí misma y, al ver su apego, miraba hacia mi interior para encontrar mi propio apego. En la mayoría de los casos, efectivamente encontraba el apego en mí misma. 

Armonía en la familia

Shifu nos enseñó:

“Como he dicho, todo lo que pasa hoy en la sociedad común es el resultado de los apegos de los Dafa dizi”. (Exponiendo el Fa en el Fahui de Filadelfia, Estados Unidos, 2002”, Colección de Enseñanzas del Fa, Vol. II)

Noté que mi esposo cambió gradualmente después de que dejé de lado los diversos resentimientos que guardaba contra él, y aprecié sinceramente su ayuda para mejorar mi cultivación. Sin importar cómo me tratara, yo lo trataba con serenidad y lo quería con sinceridad. Dejó de pegarme, ya no se enojaba con tanta facilidad y sus palabras dejaron de ser hirientes.

En diciembre de 2022, durante la pandemia de COVID, al igual que muchos chinos, mi esposo se contagió. Tosía sin parar y no podía levantarse de la cama. Lo cuidé mucho, llevándole la comida a su habitación todos los días. Él tenía miedo de contagiarme. Yo estaba bien.

Un día de julio del año pasado, mis suegros y mi familia cenaron en casa de mi cuñada. Después, mi cuñada empezó a tener fiebre, acompañada de vómitos y diarrea. Cuando mejoró un poco, mi esposo enfermó con los mismos síntomas. Nos dimos cuenta de que estaban infectados, ya que toda la familia de mi cuñada tenía los mismos síntomas. Buscamos en internet y descubrimos que la causa era la norovirus, un virus muy contagioso. Todos se preocuparon por mí y me llamaban a diario. Sin embargo, yo estaba bien y no me contagié. Mi esposo bromeaba diciendo que yo era la "Iron Man" de la familia.

Dado que mi suegro falleció hace un tiempo y mi suegra estaba envejeciendo, mi esposo y yo nos mudamos con ella en 2022 para cuidarla. Dos generaciones vivían bajo el mismo techo, lo que me brindó muchas oportunidades para mejorar mi xinxing (naturaleza del corazón).

Como mi horario laboral era relativamente flexible, me quedaba en casa la mayor parte del tiempo, cocinando para ellos y lavando la ropa de mi suegra. Accedía a todo lo que necesitaban en asuntos familiares. Mi esposo sintió la amabilidad de una practicante de Dafa y se dio cuenta de que realmente me preocupaba por su bienestar y el de su madre. Cambió, me mostró mucho respeto y siempre me consultaba, sobre todo. Se convirtió en un esposo cariñoso y considerado.

Sin embargo, cada vez que yo tenía un problema de xinxing, como hablar o actuar con espíritu competitivo o resentimiento, él volvía a ser el de siempre, hablando con insolencia como antes y lanzando insultos cada vez que le apetecía. Quedó muy claro que mi esposo era un espejo de mi cultivación, y que yo tenía que mejorar cada vez que surgía una falta de armonía en nuestra vida familiar. 

Ahora, mi esposo ya no interfiere con mi estudio del Fa ni con la realización de los ejercicios. Tampoco se opone a que asista a grupos de estudio ni a que distribuya materiales de aclaración de la verdad. De vez en cuando, incluso me recuerda cuándo es momento de enviar pensamientos rectos.

A veces, quiero compartir con él artículos de Minghui Semanal u otros folletos de esclarecimiento de la verdad. Primero, le pregunto si tiene tiempo. Generalmente, está dispuesto a escuchar. También le leo algunos fragmentos de las enseñanzas complementarias de Shifu sobre los principios del Fa, que creo que comprenderá. Por lo general, puede escuchar con atención hasta el final.

En los últimos años, no he llevado mi celular cuando asisto a estudios grupales ni cuando realizo ningún trabajo relacionado con Dafa. Si mi padre llama durante esos momentos, mi esposo le dice que salí a hacer mis cosas y él lo entiende. Mi padre ya no se preocupa por mí y apoya mi práctica porque ve que tengo una vida familiar armoniosa, todo marcha bien en el trabajo y mi hijo tiene buen rendimiento académico.

Finalmente, comprendí que mi esposo me ha brindado muchas oportunidades para cultivarme en nuestro matrimonio. Durante nuestros conflictos, moderó mi xinxing y me ayudó a descubrir muchos apegos, como la competitividad, la envidia, el resentimiento, el egoísmo, así como la condescendencia, la obstinación, la terquedad y el egocentrismo. Actualmente, sigo esforzándome por eliminar todos estos apegos. Sé que estoy atrás si me comparo con quienes practican con diligencia. Espero poder recuperar la pasión que tenía cuando comencé a practicar.

Después de más de veinte años de cultivación, finalmente comprendí la importancia de ver hacia adentro y experimentar la maravilla de esta herramienta mágica. Agradezco sinceramente la salvación benevolente y cuidadosa de Shifu, y le estoy agradecida por haberme permitido liberarme de mis apegos a través de mi matrimonio.