(Minghui.org) Soy de una zona rural y comencé a practicar Falun Dafa en 2003. Dafa me dio tantas bendiciones que creo firmemente que me ha dado el valor para llegar hasta donde estoy hoy.

Desde niña había sido débil y enfermiza. Padecía problemas estomacales, neuralgia, anemia severa y estreñimiento. Mi esposo también sufría de diversos problemas de salud. Nuestro hijo estudiaba en un internado, por lo que teníamos que afrontar constantemente los gastos de matrícula y manutención.

Nuestra familia estaba en la pobreza y muy endeudada. Los escasos ingresos de nuestro pequeño negocio ni siquiera alcanzaban para comprar medicamentos. Como no podíamos permitirnos acudir a un hospital, recurríamos a pequeñas clínicas locales para recibir tratamiento. Finalmente, sentí que estaba al borde de la muerte. Llevaba varios días sin evacuar y sufría un dolor insoportable debido a la hinchazón abdominal. Los medicamentos no surtían efecto.

“¡Ahora tengo un Maestro!”

Un tío mío, que había sido vicealcalde del condado y gozaba de gran respeto, sugirió que mi esposo y yo practicáramos Falun Dafa. Nos dijo que Dafa era milagroso y sumamente eficaz para recuperar la salud. Así que decidí intentarlo.

Aquella tarde, mi tío hizo los arreglos para que fuera a casa de una practicante a aprender los ejercicios de Dafa. De regreso a casa, repasaba mentalmente los movimientos que me habían enseñado. Para la tarde del tercer día ya había aprendido los cinco ejercicios. Entonces me di cuenta de que los síntomas de mis enfermedades habían desaparecido: ¡me sentía ligera y llena de energía!

Pensé: «¡Ahora tengo un Maestro!». Sentí una alegría y una felicidad indescriptibles. Era como si hasta el aire tuviera un sabor dulce. Ese mismo día, Shifu comenzó a purificar mi cuerpo. Ya estaba cuidando de mí antes incluso de que hubiera leído las enseñanzas del Fa. Me sentí sumamente feliz y expresé mi gratitud a Shifu en mi corazón.

Después de practicar durante unos seis meses, los síntomas de mi esposo también desaparecieron. Esto fue realmente un caso de «cuando una persona practica, toda la familia se beneficia». ¡Agradezco a Shifu por habernos salvado la vida! Mi esposo también comenzó a practicar, y ahora toda nuestra familia está inmersa en la infinita gracia de Dafa. Hasta el día de hoy gozamos de buena salud y no hemos necesitado tomar ni una sola pastilla.

Producción de materiales para aclarar la verdad

Llevaba menos de un año practicando Dafa cuando una practicante me dijo, aquí nadie sabe cómo producir materiales para aclarar la verdad. Los compañeros practicantes tienen que traerlos cada semana desde otros lugares, lo cual supone un gran esfuerzo. Realmente deberíamos tomar la iniciativa de producirlos nosotros mismos.

Pensé: «Si tan solo no tuviera que atender el negocio y pudiera quedarme en casa para producir estos materiales». En cuanto tuve ese pensamiento, Shifu arreglo este camino de cultivación para mí.

Unos días después, una practicante trajo una computadora vieja y me enseñó a utilizarla. Yo no sabía absolutamente nada de computadoras y me resultaba muy difícil aprender. Sin embargo, estaba decidida a dominar estas habilidades, por difícil que fuera. Sabía que esto era un arreglo de Shifu, así que le pedí que me fortaleciera.

Había ahorrado algo de dinero y, con el fin de estudiar bien el Fa y ser más diligente en hacer las tres cosas, gasté más de 3.000 yuanes en comprar una computadora. Era una suma enorme para nuestra familia, pero lo hice con el propósito de salvar a la gente. Con la ayuda de otros practicantes, una «pequeña flor» floreció en mi casa: ¡había establecido un sitio de producción de materiales!

Encontré muchas dificultades durante el proceso de aprendizaje, pero con el fortalecimiento de Shifu y la ayuda de otros practicantes, finalmente lo logré. Ahora proporciono materiales a los practicantes de la localidad y también distribuyo algunos por mi cuenta. Esto me produce una gran alegría. Desde entonces, he salido todos los días a aclarar la verdad, llevando diversos calendarios de Dafa, discos y calcomanías.

Una tribulación de yeli de enfermedad

Poco después de comenzar a practicar Dafa, estaba muy ocupada con mi negocio y no tenía tiempo suficiente para estudiar el Fa. Por eso traté de compensarlo escuchando las grabaciones de audio de las conferencias de Shifu. Después de seis días, desarrollé estreñimiento. Para el décimo día, el dolor era insoportable y ya no podía aguantar más. No sabía que debía mirar hacia dentro, pero decidí dejar todo lo demás de lado ese día.

Tomé un ejemplar de Zhuan Falun y comencé a leerlo. Ni siquiera podía sentarme en un taburete, así que estudié apoyándome en el borde de la cama. Mientras leía, de repente pude sentarme en la cama. Justo cuando terminé de leer una lección, ocurrió un milagro: el estreñimiento desapareció y sentí una sensación de ligereza y bienestar.

Desde entonces, por muy ocupada que esté, me aseguro de estudiar el Fa, llegando a estudiar hasta tres lecciones de Zhuan Falun al día.

Una mañana, alrededor de las seis, salí a distribuir materiales y me acerqué a un poste de servicios públicos. El lugar estaba bien iluminado y vi que había un automóvil cerca. Aunque quería colocar un volante en el parabrisas, la luz intensa me hizo vacilar. Justo entonces, la luz se apagó de repente, así que rápidamente coloqué el volante en el automóvil. Cuando me di la vuelta para marcharme, la luz volvió a encenderse. Dije en silencio en mi corazón: «¡Gracias, Shifu!».

Estaba entregando un calendario de escritorio a un joven cuando exclamó, ¡es Falun Dafa! Procedí a explicarle que Falun Dafa se ha difundido en más de cien países y regiones. Solo entonces me di cuenta de que había un policía detrás de mí. Se acercó y quiso saber qué estaba repartiendo. ¡Dámelo!, ordenó, y me quitó el calendario.

No pensé en nada más, sino que simplemente envié pensamientos rectos, pidiendo a Shifu que me fortaleciera para impedir que el policía cometiera un delito contra Dafa. Parecía haberse quedado inmóvil y no dijo una palabra. Entonces recordé que tenía muchos calendarios de pared en casa y me marché inmediatamente del lugar.

En una ocasión, una cámara de vigilancia me captó distribuyendo materiales. Los agentes de policía fueron a la aldea para arrestarme y preguntaron por mi dirección. Sin embargo, el secretario de la organización del Partido de la aldea los interceptó. El secretario había conocido anteriormente a un practicante a quien protegió durante el período más intenso de la persecución. Mi esposo y yo también lo habíamos ayudado a renunciar al Partido Comunista Chino (PCCh) y a sus organizaciones afiliadas.

Al día siguiente, cuando regresé del mercado, el secretario llegó acompañado de un grupo de personas. Dijeron que habían venido a visitar a mi esposo, un antiguo miembro del Partido (aunque ya había renunciado), y que querían advertirle de algunas cosas. Les dije que él estaba en la ciudad cuidando de nuestro nieto. El secretario no mencionó que la policía había planeado venir a mi casa el día anterior. Luego fueron a la ciudad y le pidieron a mi esposo que me dijera que dejara de distribuir materiales, pues estaban preocupados por mi seguridad.

Rápidamente trasladamos nuestro equipo y persistimos en enviar pensamientos rectos durante un largo período. Bajo la compasiva protección de Shifu, superamos esta tribulación a salvo.

Miré hacia dentro para identificar la causa fundamental de esta tribulación. Últimamente había estudiado menos el Fa, mis pensamientos rectos eran débiles y albergaba un apego al miedo. Comencé a estudiar el Fa y a enviar pensamientos rectos con mayor diligencia. Después de algún tiempo, retomé la aclaración de la verdad.

Entonces comencé a salir todos los días a distribuir materiales. Antes de salir, leía una lección de Zhuan Falun y mantenía pensamientos rectos durante el trayecto. Este método produjo buenos resultados. Muy pocas personas rechazaban los materiales y algunas incluso me llamaban desde lejos. Más tarde intenté explicar a desconocidos los hechos sobre la persecución, aunque me resultaba difícil. Me sentía más cómoda hablando con amigos y familiares.

Una practicante vino a mi casa a recoger materiales. Los colocamos en una bolsa de tela y la sujetamos a la parte trasera de su triciclo. Más tarde descubrió que los materiales habían desaparecido. Vivíamos a unos 16 kilómetros de distancia y el camino estaba lleno de baches; además, había llovido ese mismo día. Pensé: «Lo que estamos haciendo es lo más recto. Con la protección de Shifu, todo saldrá bien». Retrocedimos sobre nuestros pasos y, después de caminar una corta distancia, vimos la bolsa junto al camino. ¡Estábamos sumamente felices!

Una noche, mi esposo y yo fuimos a una localidad cercana para distribuir materiales. Nos encontramos con un conductor que perdió el control de su automóvil. Nos atropelló y salimos despedidos contra la persiana metálica de un establecimiento. Mi esposo llevaba zapatos de tela y las suelas se separaron debido a la fuerza del impacto. Sin embargo, ninguno de los dos sufrió heridas. El conductor quedó asombrado al ver que estábamos perfectamente bien.

Nada de esto habría sido posible sin el compasivo cuidado y la protección de Shifu. Estoy decidida a estudiar más el Fa, enviar pensamientos rectos eficazmente y continuar aclarando la verdad.

He recorrido mi camino de cultivación durante más de 20 años, un viaje marcado tanto por tramos tranquilos como por dificultades y desafíos. No importa cuán largo sea el camino que queda por delante, mi fe en Dafa permanece inquebrantable. ¡Seguiré a Shifu hasta el final!