(Minghui.org) Un día del verano de 2024, leí un artículo en Minghui que invitaba a los compañeros practicantes a ayudar a aclarar la verdad a los turistas chinos que visitaban la isla de Jeju, en Corea del Sur.

Me vino a la mente una idea sencilla: tal vez podría ir allí durante mis próximas vacaciones. Mencioné la idea a los coordinadores en una conferencia de intercambio de experiencias de practicantes ese otoño y pregunté por el procedimiento de solicitud. Después, no volví a pensar en ello.

Un deseo

Durante el Año Nuevo chino de 2025, planeé pasar mis vacaciones en Taiwán a finales de enero. Allí conocí a una compañera practicante y, durante nuestra conversación, ella mencionó: "Si estás dispuesto y puedes sacar tiempo para ello, deberías solicitar ir a la isla de Jeju para ayudar a aclarar la verdad".

De repente, recordé el deseo que había tenido el año anterior. Sus palabras fueron como accionar un interruptor: todo encajó para mi siguiente viaje.

Al mirar atrás, me di cuenta de que debía haber sido un arreglo del Shifu para cumplir ese deseo. Lo que me maravilló fue que, aunque yo lo había olvidado por completo, Shifu me lo recordó a través de una compañera practicante.

Shifu dijo en Zhuan Falun:

"Estos asuntos son arreglados por el shifu, el shifu lo está haciendo; por eso se dice que la cultivación depende de uno y el gong depende del shifu. Tú mismo solo tienes este tipo de deseo y piensas de esta manera, pero ese asunto verdadero es hecho por el shifu". (Segunda Lección)

Primer viaje

El 11 de febrero de 2025 llegué a la isla de Jeju. Tras registrarme, una compañera practicante me informó de que había una sesión de ejercicios en grupo a las 3 de la madrugada. Me llené de alegría, ya que siempre había soñado con levantarme a las 3 de la mañana para hacer los ejercicios, y más aún en grupo. Nunca imaginé que me encontraría en un entorno de cultivación tan bueno. Incluso ahora, al recordarlo, me parece un sueño: un recuerdo verdaderamente maravilloso. Me asignaron a una tienda libre de impuestos para aclarar la verdad a los turistas durante el día. Mi rutina diaria era sencilla. Me levantaba temprano y participaba en los ejercicios grupales de 4:00 a. m. a 6:30 a. m. Luego, tras enviar pensamientos rectos, leía Zhuan Falun. A continuación, leíamos las enseñanzas complementarias de Shifu durante una hora. Después, regresaba a mi alojamiento, me cambiaba de ropa y me preparaba para mi turno en el lugar turístico.

Aquellos días fueron verdaderamente felices y gratificantes. Cada día me sentía enriquecido por el Fa mientras trabajaba junto a otros practicantes, avanzaba diligentemente en la cultivación y ayudaba a Shifu a salvar a los seres conscientes.

Cada mañana, de camino desde el lugar de práctica hacia mi alojamiento, recitaba «Sobre Dafa» (Lun Yu). También intentaba aprovechar al máximo el tiempo memorizando el Fa durante una hora. Podía sentir claramente que esto hacía más poderosa mi labor de aclarar la verdad.

Durante ese tiempo, experimenté una fuerte sensación a través de mi tercer ojo, como si hubiera logrado atravesar una barrera hacia un nuevo nivel. No podía ver otras dimensiones, pero sentía realmente una vibración proveniente de una dimensión profunda y de un nivel elevado. Era como si mi mente se hubiera quedado en blanco de repente, mientras sentía un ligero zumbido en la cabeza. Había entrado en un estado elevado que duró casi una hora.

Ese día, sentí que no era yo quien salía a aclarar la verdad; más bien, eran los seres conscientes quienes buscaban la verdad y venían hacia mí. Además, apenas tenía que decir nada para que aceptaran renunciar al Partido Comunista Chino (PCCh) y a sus organizaciones afiliadas.

Segundo viaje

Un mes después, a finales de marzo, volví a la isla de Jeju. Por aquel entonces, mi capacidad para aclarar la verdad sobre Dafa y la persecución cara a cara dio un gran salto adelante.

Shifu dispuso que una compañera practicante, con muchos años de experiencia aclarando la verdad, compartiera sus experiencias y entendimientos conmigo. Ella mencionó que Shifu dijo en Hong Yin:

«Busquen a los DAFA dizi para comprender la verdad, y abran vuestro corazón

Ellos son los futuros reyes, son los únicos que pueden llevar a las multitudes de seres a atravesar el portón celestial». (Entendiendo el secreto celestial, Hong Yin V)

Así que, primero, ayudamos a abrir los corazones de las personas compartiendo alegría y felicidad. Luego, ellas comprenderán la verdad.

Estuve de acuerdo con ella y comencé a probar un enfoque diferente para aclarar los hechos. Primero, les deseaba un viaje agradable, seguridad y buena salud. Después, les ofrecía un seudónimo y los animaba a renunciar al PCCh. Si la persona tenía tiempo para escuchar más, le explicaba por qué debía renunciar, exponiendo la historia de asesinatos masivos del PCCh y su naturaleza maligna. Hablaba sobre la persecución a Falun Dafa y, finalmente, les decía que recordaran: «Falun Dafa es bueno; Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno».

Shifu dijo:

“A veces cuando aclaran la verdad a alguien, él ni quiere escuchar en absoluto. No es que él no quiere escuchar, es que el espectro malvado del comunismo está apegado a su cuerpo, y reemplaza a su cuerpo para que él no escuche. Esto es porque el espectro perverso del partido comunista tiene el poder, porque esta vida le pertenece. Pero, nuestros Dafa dizi tienen mucha sabiduría y con el tiempo han llegado a un claro entendimiento. Primero le dicen a la gente que renuncie al Partido, primero explican cuán malvado es el partido comunista perverso, las cosas perversas que el partido comunista perverso ha hecho, y hablan sobre su naturaleza perversa. Luego le dicen que renuncie al partido. Una vez que él está de acuerdo en renunciar al partido, bien, ahora le aclaras la verdad y él ya no la rechaza. (Explicando el Fa en Washington D. C. 2018)

Con este nuevo enfoque, logré que más de 20 personas renunciaran al Partido en apenas dos horas. Era algo que jamás habría imaginado antes. Los seres divinos y los Budas son compasivos; todo está dispuesto tal como debe ser.

Un día fui a un muelle para aclarar los hechos sobre Dafa y la persecución. Vi a un guía turístico impidiendo que la gente aceptara los periódicos que explicaban la verdad. Recordé las palabras de Shifu en Hong Yin II: “Los pensamientos rectos pueden salvar a la gente en el mundo” (El Fa rectifica el cosmos). Esto ayudó a fortalecer mis pensamientos rectos.

Permanecí allí sosteniendo una pancarta junto a otros practicantes mientras enviaba pensamientos rectos hacia el guía turístico, con el fin de eliminar todos los factores malignos que lo controlaban e impedir que obstaculizara la salvación de los seres conscientes. Podía sentir una energía poderosa durante ese tiempo. Tras unos diez minutos enviando pensamientos rectos, el guía turístico había desaparecido y la gente podía volver a recibir los periódicos libremente.

Tercer viaje

La tercera vez que fui a la isla de Jeju fue a finales de mayo. En cada viaje se me asignaban tareas diferentes. Esta vez, me enviaron a un lugar turístico llamado Longtouyan.

Cuando llegaron los autobuses turísticos, estaban repletos de turistas. Me colocaba en el camino que ellos debían recorrer, frente a la multitud, y sostenía un pequeño cartel que decía: «Renuncia al PCCh para salvar tu vida. Más de 400 millones de chinos ya han renunciado».

A veces recitaba el verso del Maestro de Hong Yin II:

“La misericordia rescata y salva quién sabe a cuántos

En la Planicie Central, por todas partes, hay más tumbas nuevas” (La eliminación)

Mientras sostenía el cartel, los ojos se me llenaban de lágrimas. Sentía que todo mi cuerpo quedaba envuelto por la inmensa energía de la compasión; realmente la percibía.

Por las tardes, también acudía al aeropuerto junto a otros practicantes para distribuir materiales de aclaración de la verdad. Con una sonrisa y rebosante de compasión y buena voluntad, decía: «Bienvenidos a Corea del Sur», y entregaba a cada persona un ejemplar de los materiales informativos. Al mismo tiempo, emitía pensamientos rectos.

A menudo, para cuando habían llegado la mayoría de los vuelos, ya habíamos repartido casi todos nuestros materiales. Luego regresábamos a casa antes de la medianoche.

Sentía verdaderamente que había encontrado el propósito de mi vida. Precisamente para esto vinimos aquí: para seguir a nuestro Shifu a este mundo secular, despertar a los seres conscientes y salvarlos.

Dedicamos la mayor parte de nuestra vida a cultivarnos y a cumplir nuestra misión. No desperdiciamos el tiempo, no vivimos en vano y no defraudamos las expectativas de nuestro Shifu ni las de los seres conscientes. Cada día es sagrado y solemne.

Sin importar los desafíos que enfrentemos, simplemente debemos hacer lo que nos corresponde para estar a la altura de la misión de ser practicantes de Dafa. Debemos esforzarnos al máximo, cultivarnos bien y negar por completo los arreglos de las viejas fuerzas.

Escribo estas reflexiones para preservar tan preciados recuerdos.

Gracias, Shifu. Gracias, compañeros practicantes.