(Minghui.org) ¡Saludos, Shifu! ¡Saludos, compañeros practicantes!

Comencé a practicar Falun Dafa hace más de 26 años. Aunque parece mucho tiempo, pasó en un abrir y cerrar de ojos. Conocí el Fa junto a un amigo mientras pasábamos por la calle Castro y decidimos entrar a ver la librería East West Bookshop en Mountain View. Entramos por curiosidad y vimos un pequeño folleto en la puerta que anunciaba que un taller de Falun Dafa estaba a punto de comenzar en unos minutos; si hubiéramos llegado apenas unos minutos más tarde, probablemente no habríamos esperado. No teníamos idea de qué era Falun Dafa, pero decidimos echar un vistazo. Ese fue el comienzo de mi camino de cultivación.

Una de las primeras cosas que me llamó la atención, una vez que empecé a comprender un poco en qué consistía la cultivación, fue: "¿Por qué no todo el mundo practica esto?". Me maravillaron la claridad, la sencillez y la bondad que emanaban de la práctica. Muchas preguntas que tenía sobre ciencia, religión y filosofía encontraron respuesta al instante.

A lo largo de los años he participado en varios proyectos, pero al que más tiempo dedico es al de los medios de comunicación, específicamente a la edición en inglés de The Epoch Times; comenzamos a planificarla y la pusimos en marcha a finales de 2004, surgiendo del grupo de estudio de Santa Clara. Ese mismo grupo de estudio continúa hoy, tras 25 años, en la misma ubicación, salvo por algunas breves interrupciones.

La experiencia más asombrosa que viví fue cuando vi a Shifu por primera vez en la Conferencia del Fa de San Francisco, el 21 de octubre de 2000. Aún recuerdo cómo los dos coordinadores principales subieron al escenario para dar la bienvenida a Shifu, quien acababa de entrar, y cómo muchos practicantes intentaron apresurarse hacia la parte delantera del escenario.

Por lo general, no logro alcanzar la tranquilidad durante la meditación; tal vez lo he conseguido una o dos veces durante unos pocos segundos, y nada más. Pero en ese momento, me sentía tranquilo mientras escuchaba hablar a Shifu; era como si estuviera experimentando, oyendo y viendo todo, pero sentía que estaba en otro lugar, en un estado de dicha, como si estuviera en una dimensión diferente; fue una experiencia maravillosa.

Así que, aunque esperaba que tal vez Shifu viniera, al mismo tiempo resultó muy inesperado; es como imaginar lo grandiosa que será la Perfección, pero una vez que la experimentas, puede resultar completamente diferente o mucho más asombrosa, algo que las palabras no pueden describir.

Sin embargo, lo que quiero compartir hoy trata sobre las deficiencias que persisten en mi cultivación y cómo trabajo para superarlas. Llevo mucho tiempo practicando y participando en proyectos; no obstante, algunos apegos, deficiencias y errores han sido realmente difíciles de corregir. Compartiré algunos de ellos con ustedes.

El apego al miedo

El apego al miedo se manifiesta en situaciones que pueden parecer pequeñas, como ir al dentista para una limpieza, o cuando sufría un dolor de espalda tan intenso hace unos años que terminé acudiendo a un quiropráctico y a un acupuntor porque no lograba superar la prueba del dolor. Pero, a veces, mi estado de cultivación se revela cuando no hay tiempo para pensar.

Un ejemplo es lo que sucedió hace más de veinte años. Hubo un terremoto en San José; fue un sismo de magnitud moderada, pero lo suficientemente fuerte como para hacer que todo vibrara —quizás un 5,1 en la escala de Richter—. Ocurrió justo en medio del estudio del Fa. Varios de nosotros estábamos en el estudio grupal en San José cuando se produjo el temblor. Todos permanecimos sentados en posición de loto; no sé qué pasaba por la mente de los demás, pero algunos practicantes comenzaron a enviar pensamientos rectos, algo que por aquel entonces era una práctica bastante novedosa.

Cuando el temblor se intensificó, fui el primero en intentar huir y salir de la casa, pues temía quedar atrapado en el interior si el sismo empeoraba y los objetos empezaban a caer. Cuando ya estaba a mitad de camino hacia la salida, el terremoto cesó; entonces, sintiéndome algo avergonzado, regresé con el grupo y continué enviando pensamientos rectos.

Un segundo ejemplo es mucho más reciente. Hace unas semanas estuve en Las Vegas porque mi hijo participó allí en una competición de baile. Estábamos en el piso 11 del hotel y a punto de bajar al vestíbulo cuando mi teléfono emitió un pitido y escuché un mensaje de voz que decía: «Terremoto fuerte: agáchese y busque refugio. Terremoto fuerte: agáchese y busque refugio».

El miedo me invadió de inmediato, ya que sabía que, al estar en el piso 11, sería difícil salir del edificio rápidamente. Miré el teléfono y vi que se había producido un terremoto de magnitud 6,0 en Mendocino. Aunque sabía que Mendocino está bastante lejos de Las Vegas —en el norte de California—, aun así sentí miedo y me quedé muy alterado. Durante los siguientes 20 o 30 segundos me sentí muy inquieto. Luego me di cuenta de que me temblaban un poco las manos. Por supuesto, no pasó nada.

Esto me demostró una vez más que la primera reacción es importante y que, como practicante, no debería preocuparme por estas cosas. También me recordó lo fácil que resulta a veces hablar o hacerse el valiente. ...en los buenos tiempos, pero cuánto más difícil resulta esto en tiempos difíciles o peligrosos, o cuando el mal se manifiesta.

El proceso de cultivación es natural, aunque también requiere que yo me esfuerce, que mejore, que eleve mi xinxing y, en particular, que cultive la tolerancia. También me pregunto: ¿por qué siento miedo? ¿Acaso mi camino no ha sido dispuesto por Shifu y yo simplemente debo seguirlo? ¿Qué deficiencias tengo que hacen que estos apegos afloren y persistan? ¿Es egoísmo, o preocupación por mi propio bienestar en lugar de soltar las cosas con dignidad? ¿O es otra cosa? La respuesta es una búsqueda continua.

Tribulación por enfermedad

Otra prueba, como mencioné anteriormente, es el dolor de espalda. En los últimos años, al menos en tres ocasiones, el dolor fue tan intenso que apenas podía caminar unos segundos y sufría muchísimo. Cuando tenía que ducharme, debía sentarme; no podía mantenerme en pie. Esta situación se prolongaba durante semanas. Aunque en mi mente sabía que esto sirve para eliminar yeli y comprendo las razones por las que sucedió —incluso identifiqué algunas de ellas, como pasar demasiado tiempo mirando la computadora o el teléfono para ver cosas ajenas al trabajo, o bien irrelevantes, sin importancia o inapropiadas—, a pesar de saber todo esto, me resultaba muy difícil afrontar la situación. Me preguntaba cómo mejorar en este aspecto, cómo aumentar mi tolerancia.

Poco después de escribir este artículo, encontré una sesión de preguntas y respuestas de la conferencia «Exponiendo el Fa en el Fahui del Este de los EE. UU.» (celebrado en Nueva York en marzo de 1999) que encajaba perfectamente con lo que yo estaba atravesando y me ayudó a elevar mi entendimiento. 

“Pregunta: Vine de Europa. Pero tengo una tribulación que hace que me sea muy difícil caminar. ¿Estoy haciendo algo mal?

Maestro: A muchos occidentales les gusta correr o ir al gimnasio. Mucha gente goza caminando. Piensan que al hacerlo así mejoran la salud física. ¿Son estas cosas efectivas? Pueden, en la superficie del cuerpo, proveer una función defensiva contra enfermedades menores y no tan serias. Para ponerlo claramente, esta función de defensa sirve para prevenir que el yeli retorne a la superficie. Hace que el yeli se mantenga allá. Temporalmente puede servir el propósito de apartar el ye de enfermedad de la superficie del cuerpo. Ésta es la función del tipo de defensa de la que hablamos. Pero para los cultivadores, es muy probable que esto es para hacer que el ye de enfermedad suba a la superficie, para sacarla y que seas esencialmente saludable sin yeli, por eso serás limpiado y purificado. Por tanto, eso crea desarmonía. Tal vez sea por esta razón que no te permite hacerlo así. La práctica de cultivación es la única vía por la cual puedes lograr una vida genuinamente saludable. Entonces, si quieres volverte saludable por medio de caminar, hablando francamente, esto dice que tú todavía no crees firmemente en Dafa. No piensas que Dafa puede hacerte obtener un cuerpo saludable, pero piensas que el caminar lo puede hacer. O puede que no lo hayas pensado profundamente y que simplemente caminabas por hábito. Tal vez este hábito se ha vuelto un apego sin que te des cuenta. Incluso éste debe ser eliminado. Tal vez consideraste esta oportunidad para eliminar tu apego como una tribulación o un obstáculo. Entonces, ¿por qué no puedes mirarlo desde el otro lado para ver cuál apego debes eliminar? ¿No sería mejor usar el tiempo que gastas en correr en la mañana o en las noches, haciendo los ejercicios? Pienso que si pensaras acerca de lo que está mal contigo mismo cuando confrontas problemas, tu mejoramiento sería más rápido. Examínate a ti mismo cada vez que confrontes problemas y tal vez encuentres dónde está el problema."

Tal vez para algunos practicantes sea mucho más fácil comprender estas indicaciones, pero para mí ha sido un proceso gradual. Por ejemplo: hago ejercicio y ando en bicicleta por diversas razones, como mantenerme en forma, perder peso, disfrutar de estar al aire libre en lugar de estar atrapado en un automóvil, etc.

Como practicantes, debemos ser buenas personas en la sociedad y desempeñar un papel en el que la gente común nos aprecie y nos respete; sin embargo, la razón por la que nos admiran no es para que nosotros disfrutemos de ello o nos apeguemos a esa admiración, sino para que tengan una buena impresión de nosotros y de Dafa, y potencialmente se interesen en la práctica o, al menos, alberguen buenos pensamientos sobre Dafa, lo cual puede ser crucial para su futuro. Mientras hagamos cosas por los demás con el propósito de salvarlos, tengo entendido que no está mal querer dar una buena imagen ante la gente común.

Pero ahora me doy cuenta de cómo esto puede ser un apego fundamental del que debo desprenderme sin caer en extremos: es el apego a querer estar en forma, a verse bien o sentirse bien mediante ejercicios ordinarios en lugar de los ejercicios de Dafa.

Hemos estado leyendo la Enseñanza de Shifu del año 2000, Hacia la Perfección (Escrituras esenciales para mayor avance), en la oficina de EET todos los días antes de leer Zhuan Falun. Cada vez que leo esta Enseñanza, me asombro. Shifu nos explica todo con gran claridad y, aun así, nos cuesta comprenderlo debido a nuestros apegos.

La gente común vive para cumplir sus sueños, y buscan afanosamente la felicidad. Dedican toda su vida a disfrutar de cada vez más cosas, sin ver nunca el final. Por supuesto, no son felices; lo que ellos consideran felicidad en realidad refuerza sus apegos. Como practicantes, dado que vivimos en este mundo, es natural que aún tengamos ciertos apegos y deseos que satisfacer; de lo contrario, no podríamos permanecer aquí. Pero, a mi entender, la clave está en comprender que estamos aquí para eliminar los apegos, para desprendernos de ellos, no para fortalecerlos ni reforzarlos.

Esto me lleva a la tercera deficiencia de la que quisiera hablar.

Discutir e intentar demostrar que tengo la razón

Siento que fracaso constantemente en las pruebas cuando discuto con otros practicantes y, sobre todo, con mi esposa, quien también es practicante. Mi carácter —o mejor dicho, mis nociones— es egoísta, y la mayor parte del tiempo quiero que las cosas se hagan a mi manera. Siento que Shifu me ha ayudado a eliminar gradualmente este apego y este mal rasgo de carácter cuando mi esposa me señala algo o actúa de tal forma que puedo darme cuenta de ello.

Sin embargo, aunque me doy cuenta, sigue siendo muy difícil evitar caer en discusiones. Es esa clase de situación en la que uno dice "uno" y el otro dice "dos", y ambos se aferran tanto a su opinión que la razón parece perder importancia; y, aunque ambos conocemos y comprendemos los principios, no siempre logramos superar estos conflictos con éxito.

Mi esposa es una persona muy agradable: de trato fácil, complaciente y flexible. La única vez que no se muestra razonable es cuando mis apegos salen a la luz y necesitan ser eliminados. Pero, claro está, la mayoría de las veces no me doy cuenta; de lo contrario, la prueba no contaría, ¿verdad? No obstante, considerar cómo los conflictos me ayudan a eliminar apegos —o al menos reflexionar sobre ellos, reconocerlos e intentar eliminarlos— es algo que considero una mejora lograda en los últimos años. He logrado, poco a poco, observar los conflictos de una manera que me ayuda a mejorar en lugar de perjudicarme. Por supuesto, esto es fácil de decir. 

Creo que la relación entre esposos es compleja; en realidad, está destinada a ayudar a eliminar los apegos y a que ambos mejoren mutuamente. No se trata de una mejora superficial o humana —donde la gente solo quiere escuchar cosas agradables y halagadoras—, sino de mejorar a un nivel mucho más fundamental y de abandonar los apegos fundamentales.

Muchas veces, cuando estoy en calma, logro comprender la disposición perfecta que se ha hecho para mí: para ayudarme a tener éxito en la cultivación, a deshacerme de mis apegos fundamentales y a progresar bien. Sin embargo, aunque veo esto con claridad por un tiempo, termino olvidándolo o nublándoseme el juicio en cuanto me enfrento nuevamente a la prueba; es una lucha constante, un proceso continuo de cultivación. Últimamente he notado que soy más consciente de mis apegos y, por ello, valoro más cuando suceden cosas que me señalan cuáles son esos apegos y cómo deshacerme de ellos.

Gracias por escuchar y gracias a los practicantes por crear un entorno propicio para la cultivación. Gracias, Shifu, por ayudarnos, por salvarnos y por sacarnos desde lo más profundo.

Heshi

(Presentado en el Fahui de San Francisco de 2026)