(Minghui.org) Soy una practicante veterana de Falun Dafa que tuvo el honor de asistir varias veces a las conferencias de Shifu durante los primeros años.
Todavía recuerdo cuando escuchaba personalmente a Shifu enseñar el Fa y experimentaba cómo nuestros cuerpos eran purificados. Fui testigo de cómo Shifu curó milagrosamente, con tan solo una mirada o un gesto, a muchas personas que padecían enfermedades difíciles de tratar y afecciones graves, incluida la parálisis. ¡Shifu realmente descendió al mundo humano para salvar a los seres conscientes! Aquellas personas y sus familiares se sintieron tan conmovidos que se arrodillaron para expresar su gratitud a Shifu por haberles salvado la vida.
Al igual que muchos otros practicantes de Dafa, desde entonces he seguido las enseñanzas de Shifu. Atesoro profundamente mis recuerdos de aquellos primeros años. Cada vez que recuerdo los días que pasamos junto a nuestro compasivo Shifu, mis ojos se llenan de lágrimas de felicidad.
Treinta años han pasado volando, y mi camino de cultivación ha estado lleno de tribulaciones. Durante los días más oscuros de la persecución del Partido Comunista Chino (PCCh), una vez firmé una declaración de garantía y me desvié de Dafa debido al miedo. Le fallé a Shifu.
Sin embargo, nuestro compasivo Shifu nunca renunció a mí y dispuso que practicantes diligentes me ayudaran a regresar a la cultivación: el camino para alcanzar la divinidad mediante la cultivación durante la rectificación del Fa. A partir de ese momento, tomé la determinación de creer firmemente en Shifu y en el Fa, mantenerme al día con el progreso de la rectificación del Fa y cultivarme diligentemente hasta el final. A continuación, comparto algunas historias de mi camino.
Ver a los policías con compasión
En 2024 estaba remodelando mi casa porque quería que fuera luminosa, cómoda y elegante. Como resultado, estudié menos el Fa y aflojé en mi cultivación. A medida que mi entorno se volvía más relajado, aumentaban mis apegos a la comodidad, los placeres y una buena vida.
Sin embargo, la cultivación en Dafa es seria. Cualquier apego puede ser aprovechado por las viejas fuerzas, que nos observan constantemente y esperan la oportunidad de explotar hasta la más pequeña de nuestras omisiones. El peligro se aproximaba, pero yo no me daba cuenta en absoluto.
Un día, cuando regresé a casa después de hacer las compras, un grupo de policías me estaba esperando para arrestarme ilegalmente. Me sujetaron y comenzaron a arrastrarme hacia su vehículo. Afortunadamente, mis vecinos se reunieron alrededor e impidieron que me llevaran. Todos ellos son buenas personas. Saben que Dafa está siendo perseguido injustamente y ya habían renunciado al PCCh.
Agradecí a mis vecinos y les dije que proteger a los practicantes de Dafa es un acto virtuoso de mérito inconmensurable. Les aseguré que serían bendecidos con salud y seguridad.
Hablé tranquilamente con los policías y les dije: “Somos viejos conocidos y nuestros caminos se han cruzado muchas veces; prácticamente somos viejos amigos. Ciertamente ya no son las personas agresivas que eran antes y se están volviendo más bondadosos. Sé que algunos de ustedes protegen, abierta o discretamente, a los practicantes de Dafa, algo que todos apreciamos. Todos tienen un lado consciente que comprende la verdad. Quienes están empeñados en destruir Falun Dafa a toda costa pertenecen al régimen de Jiang Zemin, no son ustedes. Por favor, guarden sus cámaras; aquí no necesitan esas cosas”. (Nota del editor: Jiang Zemin fue el exlíder del PCCh que inició la persecución contra Falun Dafa).
Mis pensamientos rectos y mis palabras bondadosas surtieron efecto, y casi todos los policías comenzaron a sonreír. Solo dos de ellos, probablemente los jefes, se sintieron frustrados ante la posibilidad de regresar con las manos vacías y quisieron registrar mi casa. Mi esposo se lo impidió.
Continué hablándoles: “El PCCh se originó como una banda de matones, un espectro importado de Occidente. Como descendientes de la cultura tradicional china, no debemos ser soldados de Marx ni del comunismo. No deben seguir ciegamente al Partido, pues ese camino conduce directamente al infierno. Por favor, dejen de perseguir a Falun Dafa y a sus practicantes. Falun Dafa es el gran Fa de Buda, una vía de cultivación recta y de alto nivel que aporta virtud y enormes beneficios a la nación y a su pueblo, sin causar daño alguno. Recuerden, a lo largo de la historia, ¡nadie que haya perseguido el Fa de Buda ha tenido un buen final!”.
“¿Han escuchado que los policías, procuradores y jueces tienen responsabilidad de por vida por sus acciones? Esa disposición está hecha específicamente para los agentes de primera línea como ustedes. El PCCh se está preparando para evadir su responsabilidad y convertirlos en chivos expiatorios. Pueden buscar en Internet información sobre la ‘Piedra con caracteres ocultos’ de la provincia de Guizhou. La piedra contiene de manera natural seis caracteres que dicen: ‘El Partido Comunista Chino perecerá’. El Cielo eliminará al PCCh y la voluntad del Cielo no puede ser desafiada. Deben renunciar al PCCh y a sus organizaciones afiliadas, y borrar la ‘marca de la bestia’ para protegerse”.
Mencioné alrededor de una docena de casos locales de miembros del departamento de policía, la procuraduría, el sistema judicial y la Oficina 610 que recibieron retribución de ye (kármica) por perseguir a practicantes.
Les dije: “Quizá conozcan a algunas de estas personas y sus historias. Fue el PCCh el que perjudicó a esas personas del sistema judicial. Espero que semejante retribución de ye (kármica) no vuelva a ocurrir. Deseo que sus amigos y compañeros puedan comprender la verdad, recordar que ‘Falun Dafa es bueno’ y renunciar al Partido. ¡Eso significa elegir un futuro luminoso para ellos y sus familias!”.
Finalmente, me agradecieron por mis palabras, pero dijeron que aun así tenía que acompañarlos a la estación de policía. Así que acepté. Cuando llegué, continué aclarándoles la verdad sobre Dafa y la persecución, y los insté a renunciar al PCCh. Poco después de la una de la madrugada del día siguiente, mi familia fue a recogerme a la estación. Una vez más, nuestro compasivo Shifu me salvó de ser encarcelada.
Más tarde supe que este incidente formaba parte de una campaña coordinada en toda la ciudad para acosar y arrestar a los practicantes. Más de diez practicantes de otro distrito fueron arrestados al mismo tiempo. La mayoría fue liberada esa misma noche, excepto dos. Continuamos enviando pensamientos rectos por ellos y pedimos a Shifu que nos fortaleciera para rescatar a nuestros compañeros practicantes. No dejamos de enviar pensamientos rectos hasta que ambos regresaron sanos y salvos a sus hogares.
Sabía que, en el pasado, no habría podido actuar de esa manera al enfrentarme a integrantes del sistema judicial del PCCh. Sentía miedo y resentimiento hacia ellos porque, durante las últimas dos décadas, habían confiscado repetidamente mis pertenencias, me habían arrestado, detenido, intimidado y torturado, además de imponer fuertes multas a mi familia. Todo esto nos causó, a mí y a mi familia, profundos traumas físicos y mentales.
En aquel entonces, consideraba esta perversa persecución simplemente como seres humanos persiguiendo a otros seres humanos, sin darme cuenta de que ellos también eran víctimas. Fueron engañados por el PCCh y manipulados por las viejas fuerzas y el perverso espectro comunista existente en otras dimensiones. A través del estudio del Fa, de cultivarme y de compartir experiencias con otros practicantes a lo largo de los años, gradualmente eliminé el resentimiento y surgió mi compasión. Ahora los veo con misericordia.
Atesorar mi entorno de cultivación
Cuando miré hacia mi interior y me evalué de acuerdo con el Fa de Shifu, descubrí que todavía tenía muchas nociones humanas y apegos, como el deseo de fama, el anhelo de una vida cómoda, la resistencia a aceptar críticas, el resentimiento, la mentalidad de queja, el menosprecio hacia los demás y la obsesión con las deficiencias de otros practicantes.
En particular, sentía resentimiento y desconfianza hacia una practicante, y todo lo que hacía me desagradaba. Durante mucho tiempo no pude abandonar esos sentimientos, aunque exteriormente era amable con ella. Esa falsedad se considera incorrecta incluso entre la gente común; sin embargo, a pesar de ser practicante, no logré eliminarla durante años.
Esta practicante y yo también éramos compañeras de trabajo. Ambas cultivábamos Dafa, seguíamos al mismo Shifu y habíamos atravesado tribulaciones juntas. Habíamos arriesgado la vida, seguido de cerca a Shifu y nos habíamos alentado mutuamente para avanzar con diligencia. Este es un vínculo profundo y sagrado. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo y el entorno se volvía más relajado, gradualmente surgieron entre nosotras el distanciamiento y la desconfianza mutua.
En una ocasión, la vi hablando con otra practicante y de inmediato supuse que estaban hablando de mí. Aunque quería alejarme, descubrí que no podía controlar mis impulsos. Shifu nos enseñó:
“Pero generalmente cuando viene un conflicto, si a uno no lo irrita hasta lo profundo del corazón, no vale, no sirve para elevarse” (Cuarta Lección, Zhuan Falun).
Me contuve para no discutir con ella, pero el resentimiento permaneció en mi corazón. Poco después comprendí que no había mirado hacia mi interior ni había mantenido pensamientos rectos. Este comportamiento era indigno de una practicante veterana que había asistido muchas veces a las conferencias del Fa de Shifu, e indigno de una discípula de Dafa del período de la rectificación del Fa. Sentí una profunda vergüenza por haberle fallado a una buena practicante con quien había compartido tribulaciones de vida o muerte. En mi corazón, reconocí sinceramente mi error ante Shifu y ante la practicante.
Cuando volví a encontrarme con ella, sentí que también había cambiado y que se mostraba tan amistosa como siempre, como si nada hubiera ocurrido entre nosotras. Comprendí que Shifu había visto que nuestro xinxing había mejorado y que ambas deseábamos avanzar diligentemente juntas, por lo que eliminó para nosotras las sustancias malas.
Atesoremos nuestros vínculos sagrados con los demás practicantes, nuestro entorno de cultivación y el camino que hemos recorrido juntos. Seamos aún más diligentes en los momentos finales de la rectificación del Fa y regresemos a nuestro verdadero hogar junto con nuestro compasivo Shifu.
¡Gracias, Shifu, por su compasiva salvación!
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