(Minghui.org) Mi sobrino era profesor y hacía bien su trabajo. Un alumno no se había matriculado al empezar el curso, así que fue a ver a los padres para averiguar por qué. Resultó que la familia no podía permitirse pagar la matrícula.
Mi sobrino sabía que, además de la matrícula, tenían gastos de manutención y otros gastos relacionados con el colegio, así que les sugirió a los padres: “¿Qué tal si talán los árboles que hay delante y detrás de vuestra casa y los venden? Con eso deberían cubrir todos los gastos de este semestre. Yo se los puedo comprar si nadie más lo hace”.
Alguien denunció a mi sobrino y lo acusó de tala ilegal. Lo llevaron a un centro de detención y lo metieron en una celda con varios practicantes de Falun Dafa.
Los guardias maltrataban verbal y físicamente a los practicantes sin motivo alguno. Mi sobrino no pudo soportarlo y pensó que los guardias eran unos salvajes. Intentó detenerlos diciendo: “Los practicantes de Falun Dafa son gente buena. Mi tía es practicante y es amable y considerada”.
Los guardias le gritaron: “¡Qué descaro por tu parte defender a esa gente! ¡Ya verás lo que te vamos a hacer!”.
Los guardias le pusieron grilletes y esposas y lo encerraron en una celda de aislamiento sin luz y con poca ventilación. Esto sirvió para intimidar a los demás detenidos.
El guardia a cargo de la celda de aislamiento era uno de los exalumnos de mi sobrino. Se quedó impactado al ver a su profesor encerrado. Mi sobrino le contó lo que había pasado y le dijo que los responsables habían amenazado con condenarlo a 10 años de cárcel.
La mujer de mi sobrino no pudo soportarlo más, pidió el divorcio y abandonó a la familia. A él le preocupaba que no hubiera nadie que cuidara de su hijo y quería buscar una solución para él. Su alumno le preguntó qué pensaba hacer.
Él respondió: “Le pediré a mi tía que se ocupe de él. Es amable con todo el mundo. Practica Falun Dafa y no se aprovecharía de la situación. No me preocuparé si mi hijo se queda con ella”. El alumno ayudó a mi sobrino a conseguir permiso para salir del centro de detención durante dos días, de modo que pudiera ir a casa y ocuparse de los asuntos familiares.
Mi sobrino me trajo a su hijo y yo lo tranquilicé: “Has defendido a los practicantes, así que el Cielo te concederá muchas bendiciones. Recuerda recitar con sinceridad: “Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno”. Pídele a Shifu que te proteja y él te ayudará a superar los momentos difíciles”.
Le di un ejemplar de los Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista, y terminó de leerlo esa misma noche. Le dije: "No dejes que tu mente divague durante el juicio. Además de responder preguntas necesarias, solo recita 'Falun Dafa es bueno, Verdad-Benevolencia-Tolerancia es bueno', pide ayuda a Shifu, y el resultado será bueno". Dijo que definitivamente lo haría.
Después de dictar el veredicto, mi sobrino lloró y nos dijo: "¡Increíble! Nunca pensé que ese sería el resultado. Simplemente me despidieron de mi trabajo y me dieron una asignación mensual de 200 yuanes".
Cuando le pregunté a quién creía que debía agradecer, exclamó: "¡Gracias, Shifu! ¡Gracias, Dafa!".
Mi sobrino montó su propio negocio y todo fue bien. Compró una casa nueva, se volvió a casar y tuvo otro hijo. Ahora posee una empresa muy rentable. Su historia se difundió entre familiares y amigos, y uno de ellos dijo: "¡No estaría donde está ahora si fuera un empleado asalariado!"
Tratar a los practicantes de Dafa con amabilidad trae bendiciones celestiales, felicidad y paz.
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