(Minghui.org) Feng es una amiga cercana mía y hemos trabajado juntas durante años. Es una persona cálida y decidida; cae bien a todos los que interactúan con ella. La primera vez que le expliqué a Feng la verdad sobre Falun Dafa y la persecución, estuvo de acuerdo con todo lo que dije y renunció al Partido Comunista Chino (PCCh) y a sus organizaciones afiliadas.
Durante el otoño de hace dos años, ella pedía permiso en el trabajo con frecuencia. Me enteré de que su madre sufría dolores de estómago constantes y que Feng la llevaba a hospitales para realizarle exámenes médicos. Finalmente, a su madre le diagnosticaron una afección pancreática. El médico informó a la familia de que la enfermedad era terminal, pero que una intervención quirúrgica podría aliviar el dolor. Feng y su hermano programaron la cirugía de su madre para intentar mitigar su sufrimiento antes del desenlace fatal.
Tras la operación, su madre quedó muy débil y solo podía ingerir alimentos líquidos. Feng habló de la situación con su hermano y decidió pedir más días libres en el trabajo para cuidar de ella. Querían celebrar juntos un último Año Nuevo en familia antes de que su madre falleciera.
Otra practicante de Falun Dafa y yo nos sentimos profundamente entristecidas al enterarnos de la noticia. Fuimos a visitar a Feng a su casa y le dijimos: "Falun Dafa es milagroso. Muchas personas han recuperado la salud tras creer en Dafa. Por favor, pide a tu madre que recite sinceramente: 'Falun Dafa es bueno; Verdad-Benevolencia-Tolerancia son buenas', y recibirá bendiciones".
Feng aceptó nuestro consejo y su madre recitó sinceramente las frases auspiciosas. Pocos días después, Feng regresó al trabajo. Nos contó que la salud de su madre había mejorado gracias a la recitación de las frases; ya podía valerse por sí misma e incluso había instado a Feng a volver a su empleo.
Aunque Feng había regresado al trabajo, se sentía angustiada y a menudo lloraba en silencio cuando estaba sola. En una ocasión, habló con una compañera sobre la preparación de la ropa funeraria para su madre. La compañera le comentó que, según la tradición, dicha ropa debía prepararse durante un mes bisiesto del calendario chino. (Nota del editor: Se trata de un mes adicional que se añade al calendario lunar chino tradicional cada dos o tres años).
Ella verificó cuándo ocurriría el próximo, pero faltaban más de seis meses; sería en junio del año siguiente (2025). Según el diagnóstico médico, su madre no viviría tanto tiempo, lo que hizo que Feng se sintiera desesperanzada.
Cuando me enteré de sus preocupaciones, le di a Feng un reproductor de audio con grabaciones de las enseñanzas de Shifu y le dije que se las pusiera a su madre para que las escuchara. La anciana comenzó a escuchar las enseñanzas de Shifu ese mismo día.
Unos días después, Feng me contó que a su madre le gustaba escuchar las grabaciones y que su sueño ya había mejorado, lo cual le dio confianza a Feng. Luego, pasados unos días más, supe que ella podía preparar platos sencillos y estaba cocinando comidas sencillas para Feng.
Toda la familia de Feng volvió a sentir esperanza y me agradeció repetidamente por haber compartido aquellas grabaciones que salvaban vidas. Yo respondí: "Esto se debe a que todos ustedes tienen una relación predestinada con Falun Dafa. Deberían agradecer al Shifu de Dafa".
Inmediatamente respondieron: "¡Sí, sí, gracias, Shifu! ¡Gracias, Falun Dafa!".
Lo que más me impresionó fueron los diversos cambios que experimentó la anciana, incluyendo su estado físico, su estado de ánimo y su perspectiva espiritual.
Otro practicante y yo acompañamos a Feng a visitar a la anciana para presentarle Dafa adecuadamente. Aunque su estado había mejorado, aún no se había recuperado por completo. Ella había insistido en regresar a su propia casa a pesar de su condición. Estaba sentada en el kang (cama de ladrillo con calefacción), con aspecto desmejorado y voz débil. Mantenerse despierta parecía requerir un gran esfuerzo por su parte, y tenía que apoyarse en las bolsas que había preparado (para volver a su casa) cada vez que pronunciaba unas pocas palabras.
Cuando hablamos de Dafa, ella dijo que podía entender algunas de las enseñanzas del Fa de Shifu, pero que había otras partes que no comprendía. La mayor parte del tiempo, se desahogaba contando las adversidades que había atravesado a lo largo de su larga vida.
Su historia nos conmovió. Era una mujer amable y resiliente. Le dije sinceramente: «Tía, el sufrimiento que ha padecido toda su vida puede haber sido el vínculo predestinado que hizo que todos nos conociéramos; no es necesariamente algo malo».
Ella llevaba poco tiempo escuchando el Fa y parecía no tener claro lo que decíamos. Seguía relatando las adversidades que había vivido, centrándose en su salud.
La otra practicante y yo le pedimos que escuchara las enseñanzas del Fa de Shifu con mayor frecuencia y atención, y con la mente libre de expectativas. Le dijimos que así lograría una mejor comprensión. Feng también escuchaba mientras hablábamos y animaba a su madre a hacerlo.
Mientras conversábamos, el nieto de la señora regresó a casa. Nos saludó y nos invitó a visitarlos a menudo. La otra practicante y yo pensamos que una familia que cree en Dafa seguramente recibiría abundantes bendiciones.
De camino a casa, el practicante sugirió que descargáramos del sitio web Minghui algunos podcasts con experiencias de cultivación para que ella los escuchara. Descargamos algunos relatos de experiencias y fuimos a visitarla esa misma tarde. Ella aceptó los podcasts y nos agradeció la ayuda.
Tiempo después, volvimos a visitarla. Para entonces, los cambios eran evidentes: había ganado peso, mostraba una actitud espiritual mucho más fuerte y su voz sonaba con mayor vigor. Cuando hablamos de Falun Dafa, ella compartió su entendimiento.
Le dije que le enseñaría los ejercicios en la siguiente visita y que le llevaría los videos de Shifu con las instrucciones para realizarlos. Le comenté que practicar los ejercicios podría ayudarla a recuperarse más rápido.
En la siguiente visita, ella no parecía enferma en absoluto y estaba trabajando en su huerto. Conversamos y nos contó sobre los cambios recientes, diciendo: "Si uno se esfuerza por ser una persona extraordinariamente buena, recibirá bendiciones". Expresó su deseo de aprender los ejercicios de Falun Dafa. Nos contó con alegría que todos sus vecinos habían notado su buena salud y comentaban que ya no parecía enferma.
"Deberías empezar a presentar Falun Dafa a otras personas ahora", le respondí. "Puedes contarles a tus vecinos sobre el poder milagroso de recitar sinceramente: 'Falun Dafa es bueno; Verdad-Benevolencia-Tolerancia son buenas'".
Ella se quedó pensativa. Después de enseñarle los cuatro ejercicios de pie, tuvimos que marcharnos. Le dije que en la próxima visita le enseñaría la meditación sentada. Antes de irnos, me pidió algunos recuerdos de Dafa para sus familiares y amigos.
La siguiente vez fui a visitarla sola y le enseñé la meditación sentada. Al ver con cuánta seriedad aprendía los ejercicios, sentí una profunda responsabilidad.
El pasado mes de junio (un mes bisiesto) volvimos a visitarla. Mi compañero practicante y yo nos sorprendimos al ver que ella lucía un rostro radiante, llena de energía y con una sonrisa feliz. Aparte de realizar la meditación sentada, no utilizó la cama de ladrillo (kang) en ningún momento durante nuestra visita. Practicó los cinco ejercicios y habló con sinceridad sobre lo que había aprendido de las enseñanzas del Fa de Shifu. También comentó que había animado a su hermana a empezar a practicar Falun Dafa. ¡Parecía una persona totalmente distinta a aquella mujer mayor y enferma que conocimos al principio!
Tras aquel periodo difícil, Feng ha vuelto a ser quien era. Se muestra cálida y comprensiva, y ya no se la ve secándose las lágrimas en silencio. Me repetía una y otra vez: «Hermana, mi madre se ha recuperado por completo. Ya no me llama por las noches debido al dolor; ahora, cada vez que llama, me dice que se siente bien y que no tiene ninguna molestia. ¡Estoy muy feliz! ¡Realmente quiero darles las gracias a todos! ¡Quiero agradecer a Falun Dafa por haberle dado una segunda vida a mi madre y por haber salvado a toda nuestra familia!».
Feng y su madre son personas puras y bondadosas, y poseen una fe sincera en Falun Dafa. Dafa obró milagros en ellas: ¡una recuperación milagrosa tras una situación desesperada! ¡Gracias, Shifu, por su compasiva salvación!
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